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SALA DE VISIONADO

Nuestra democracia ha sido ‘hackeada’

Publicada 18/05/2016 a las 06:00 Actualizada 17/05/2016 a las 20:58    
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Imagen promocional de la serie 'Mr. Robot'.

Imagen promocional de la serie 'Mr. Robot'.

Casi un año después de su estreno en Estados Unidos empieza a emitirse en España Mr. Robot, una de las series imprescindibles que hay que ver, sin lugar a dudas. Desde hace unos años, en nuestro país se ha ido extendiendo el hábito de la programación Hot from USA. Se trata de emitir los episodios de las principales producciones casi al mismo tiempo que en Estados Unidos. Incomprensiblemente, las cadenas en abierto españolas siguen manteniendo el hábito de esperar unos meses hasta tener suficientes episodios acumulados para poder lanzar la serie en continuidad semana a semana, incluso con la posibilidad de hacer un back to back y poder ofrecer dos capítulos nuevos cada siete días. Evidentemente, el retraso en la emisión respecto a su estreno original es una provocación hoy en día para el consumo pirateado a gran escala. Tanto Movistar+ como Netflix parecen haberlo asumido y cada vez más ponen en práctica el modelo de la máxima inmediatez que disuade del consumo mediante descargas ilegales y, además, permite aprovechar el fenómeno de marketing internacional que al aficionado le aporta vivir la sensación de “estar al día”. Curiosa contradicción: una serie sobre el mundo de los hackers informáticos no ha podido ser vista en España durante 10 meses a no ser que fuera pirateada.



Mr. Robot ha sido la gran serie de culto de esta temporada que ahora termina. Tal y como cada vez es más costumbre en la nueva era de la televisión, se trata de una obra de autor, como solo el cine independiente nos había habituado en las últimas décadas. El nombre detrás de la serie es el de Sam Esmail, absolutamente desconocido en nuestro país. Él es el creador y el showrunner (el máximo responsable de la ejecución del proyecto). Es un guionista americano, nacido en 1977, de origen egipcio, que desde niño compaginó su pasión por el cine con su obsesión con los ordenadores y los códigos. La serie que ha creado sigue a un ingeniero informático asocial, Elliot Anderson, que trabaja en una empresa de seguridad informática y, en secreto, se relaciona con el mundo que le rodea hackeando personas y compañías. Una especie de Lisbeth Salander. Como ella, oscuro y justiciero. El argumento de partida presenta un holding multinacional que domina el planeta. A Elliot le surge la ocasión de participar en un gran sabotaje informático que haga saltar todo el sistema por los aires. Mr. Robot ha ganado los dos premios más importantes del año, el que otorgan los críticos televisivos y los Globos de Oro que se entregaron a principios de año.



Sam Esmail ha entrado ya en la A List (la lista de los mejores de los mejores) de los grandes productores ejecutivos de la industria audiovisual. Mr. Robot, según Esmail, trata de la ira. Conecta con nuestra realidad a muchos niveles: los movimientos de indignados surgidos en medio mundo (aparecen hasta planos originales del 15-M español), las filtraciones de Wikileaks, Edward Snowden, Falciani, los papeles de Panamá… que sacuden los vicios ocultos de nuestra sociedad, el fin de nuestra privacidad o la sospecha de que en la red oculta, ese pedazo gigantesco del iceberg de internet inaccesible desde Google, se está abriendo un mundo siniestro de proporciones desconocidas.

Es el escenario perfecto para fantasear con conspiraciones y supervillanos, en un mundo, en el que como dice Esmail, “los informáticos tienen superpoderes”. Esta es una serie con atmósfera, intensamente densa. La ficción está hecha a semejanza absoluta de su creador, que admitió en una entrevista a la publicación Den of Geek, que es heredera espiritual de la película El club de la lucha y está llena de referencias cinematográficas y culturales, sobre todo de los años 90. Desde el logotipo homenaje a Sega, hasta la voz en off del protagonista, un recurso cada vez menos utilizado, pero que se recupera de películas como La naranja mecánica, Uno de los nuestros, o Taxi Driver, citadas como referentes por el propio Esmail. Pero las influencias siguen y siguen en cada película que hemos visto de espías, como El tercer hombre; de conspiraciones, como Todos los hombres del presidente o Los tres días del cóndor; o sobre realidades que no son lo que parecen, como Se7en, Sospechosos Habituales, El sexto sentido, Matrix, Memento… y aparecen subyacentes en su compleja iconografía.

Esmail veía un hueco virgen para él y era desvelar el universo hacker, en el que aún no ha habido una película o serie definitiva, y sí mucha morralla. La respuesta entre los hackers está siendo muy positiva y algunos de ellos asesoran incluso en el guión para plantear hipótesis plausibles sobre cómo atacar determinados sistemas o infectar con virus a corporaciones. Alguno de estos asesores ha pasado por la cárcel ya. De hecho, el estudio Universal, que produce la serie, se negó a contratar a uno de ellos. Pero, precisamente por eso, Esmail exigió y consiguió su incorporación. En la propia biografía de Esmail hay un incidente extraño que él mismo suele oscurecer más, cada vez que le preguntan. Fue expedientado en la universidad por hacer lo que él califica como “algo estúpido”. Según parece, cometió alguna travesura informática en el Laboratorio de Sistemas de la New York University, donde trabajaba mientras completaba sus estudios, y fue despedido, tal como confesó al Huffington Post.

Desde que la serie se empezó a planear, casos de primera página se han ido pegando al guión. Para empezar, el equipo comenzaba a preparar Mr. Robot cuando Hollywood se conmocionó tras el pirateo masivo que sufrió Sony por parte del gobierno de Corea del Norte. En uno de los episodios, los hackers copian el código de la llave de un coche que vía bluetooth abre y enciende el vehículo para robarlo con toda comodidad. La emisión del capítulo coincidió en el tiempo con la noticia de que unos ladrones consiguieron hackear un Jeep Cherokee mediante el mismo procedimiento. En el primer episodio, los piratas van tras el listado de clientes de una corporación y por aquella época se produjo la famosa difusión de la extensa relación de los adúlteros inscritos en la web Ashley Madison. Incluso, el episodio final de la primera temporada sufrió un retraso en su emisión porque dos reporteros fueron asesinados en directo en Estados Unidos y en la serie se vivía una situación similar. Esmail no se atribuye tanto el mérito sobre estos aspectos, que puede deberse a casualidades si abordas temáticas actuales, pero si está orgulloso de sus esfuerzos por hacer creíble el mundo de los informáticos.

Para Esmail, la verosimilitud es una obsesión. Muchos cineastas han despreciado el engorroso momento en el que tienen a sus actores ante pantallas de ordenador llenas de letras, números y signos aparentemente inescrutables. En Mr. Robot, los códigos se preparan antes de grabar la secuencia y los actores tienen que teclear coherentemente la continuación de lo que está escrito en pantalla. Como buen obseso, él es capaz de detectar en las películas cuando los dedos teclean sin ton ni son y lo escrito se añade después de grabar la escena, en postproducción. Él mismo acudió a algún curso de programación con los actores antes del rodaje. Aun así, los fans programadores han apreciado algún error, como que en algunos códigos faltaban fechas, cosa al parecer importante. Esmail ha afirmado que está deseando poder arreglar esos fallos para la versión en DVD. En la primera temporada, dirigió personalmente un par de episodios y en la segunda los dirigirá todos. Pero para su piloto eligió al director de la versión original sueca de Los hombres que no amaban a las mujeres, Niels Arden Oplev, porque le había gustado su tratamiento del mundo de los piratas informáticos.

El hecho de ser novato en la dirección de televisión ha dado a Esmail un plus de perfeccionismo. No se ha tenido que adaptar a un sistema, lo ha creado. Ha conseguido transmitir al equipo su extremo nivel de obsesión. Es relevante que Esmail define a su protagonista como un narcisista y también admite que es una versión de sí mismo. Quizá por eso está tan agradecido al actor, Rami Malek, de origen egipcio como Esmail. Llegó a pensar que tendría que reescribir su guión, ya que nadie daba con la clave para interpretarlo, hasta que se cruzó Malek en su camino. Al parecer, después de hacer castings a un centenar de actores, su novia de entonces, la actriz Emmy Rossum (Fiona, en la versión americana de Shameless) le recomendó a un actor que había alcanzado cierta popularidad con su participación en la saga adolescente de Crepúsculo. Rami Malek hace un papel extraordinario, ya que consigue imprimirle la humanidad que al parecer le faltaba al texto. Su trabajo ha sido ampliamente reconocido y ya ha obtenido importantes nominaciones y algunos premios de primer nivel como el Critics Award Choice de este año. Al recoger el galardón, lanzó toda una declaración de intenciones sobre su personaje: “No es que ser diferente sea bueno. Es que ser diferente es mejor”.



Rami Malek se ha convertido en toda una celebridad y, a buen seguro, lo veremos en el futuro en papeles estelares de películas de alto presupuesto. El éxito de la serie le ha convertido en centro de atención mediática y es habitual verle ya como figura invitada en los grandes talk shows televisivos, en los que se desenvuelve además con gran soltura. Es simpático y expresivo y siempre dan juego sus anécdotas personales, como la de tener un hermano gemelo con el que alguna vez ha intercambiado la personalidad; o la de su fan número uno, su madre, siempre y cuando no se cruce en su camino John Hamm que, a juicio de ella, hay que reconocer que se merece más los premios que su propio hijo. Así lo contó el propio Malek cuando visitó el programa de Ellen De Generes.



El otro nombre de obligada mención es Christian Slater, cuya participación en la serie le ha hecho ganar el Globo de Oro al mejor actor secundario. Slater, que aún no ha cumplido los 50, es un veterano que parecía que iba a para estrella juvenil en los 90, pero que se quedó perdido a medio camino, en gran medida debido a su cotidiana afición a los excesos de todo tipo. Con Mr. Robot se ha reivindicado de nuevo y las puertas del star system parece que se le han vuelto a abrir.

La idea original de Sam Esmail era la de producir su tercera película tras Mockingbird, en la que fue guionista, y Comet, que escribió y dirigió. Esmail vio que el material se alargaba y acabó por decidirse a convertir su proyecto en una serie. Eso le ha ayudado a tener ya concebida la ficción en cinco temporadas. La primera, equivaldría al primer acto. Es una descripción de los personajes y del ambiente en el que se desenvuelven. Según ha adelantado, en la segunda temporada dará comienzo la trama fundamental. No quiere verse enredado en una situación como la que sufrió su admirada Lost (Perdidos). Sus creadores cuando vendieron la serie sólo tenían pensado el argumento principal de las dos primeras temporadas y así pasó lo que pasó. Por cierto, respecto a sus gustos televisivos actuales, Esmail destaca como sus preferidas dos de las predilectas de esta Sala de Visionado: Master of None, por su tratamiento sutil de la diversidad y Fargo, su favorita.

El éxito de Mr. Robot ha relanzado a la cadena USA, que la emite. Se trata de un canal de cable propiedad del grupo NBCUniversal que estos días ha empezado a lanzar la campaña de la segunda temporada de la serie que arrancará el próximo mes de julio. Incluso han cambiado el eslogan de la compañía aprovechando el tirón de su título estrella. El nuevo lema es “We The Bold”, “Nosotros, lo audaz”.

EL AUTOR


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