Ojo Público

Cárdenas estrena un anticuado batiburrillo

Javier Cárdenas ha vuelto a televisión; este lunes debutaba en La 1 en horario estelar (11,2 de cuota de pantalla y 2.127.000 espectadores), inmediatamente después del TD2 y de la información del tiempo (desde siempre uno de los espacios de mayor éxito).

Batiburrillo quizás sea la mejor definición del estreno. Cuatro colaboradores -con frase- sentados junto al presentador y una sucesión de invitados y más colaboradores que entraban y salían para adornar cada bloque. Por lo visto en esta primera edición, me pareció un programa antiguo en formato, escenario y presentación; nada merecedor de ocupar la mejor hora del día en una televisión pública, ni por lo antedicho, ni por un contenido de "curiosidades" que a estas alturas viajan a miles por la red, junto al enésimo resurgir de bromas con cámara oculta, excesos de la obsesión por la cirugía estética y otra repetitiva promoción de los programas que TVE va a dedicar a recordar el primer Operación Triunfo. Por la pantalla pasaban muchas cosas, muchos invitados, múltiples imágenes... pero el conjunto carecía de ritmo televisivo y de discurso, más cerca de una sucesión sincopada que de un programa en 2016.

Hora Punta recordó en muchos momentos a los programas de hace veinte o más años, protagonizados por Javier Sardá, o Pepe Navarro, que tuvieron su lugar en aquellos remotos tiempos televisivos en que no existía Internet, ni la actual proliferación de canales; tuvieron su momento, sí, y su hora, que se adentraba en la madrugada. El conductor del espacio derrochaba entusiasmo para destacar "entrevista realizada hace solo media", "imágenes nunca vistas de los ensayos de OT", y dejaba fluir calificativos (impresionante fue el más repetido, junto a escalofriante y otros tópicos); procuraba mimetizarse, con sonrisa abierta, o seriedad impostada, a cada uno de los asuntos que trataba; incluso se revistió de emoción para destacar el legado que dejó a su hija una madre que murió en el parto. Pero dar credibilidad al batiburrillo elegido para el debut era imposible.

Una hora después de finalizar este programa en la primera cadena de la televisión pública, La 2 ofrecía en el espacio En Portada el reportaje En PortadaRiace abre la puerta para descubrir como esa localidad italiana se ha salvado de la despoblación gracias a la acogida de centenares de refugiados, que ya suponen la mitad del censo, y que ha servido de ejemplo a buena parte de los pueblos de la zona. El contraste muestra a las claras el concepto de televisión pública que tienen los actuales rectores de TVE: los temas de producción propia, y que muestran realidades de nuestro tiempo, se programan de tapadillo en la casi marginal segunda cadena; para los batiburrillos externos y anticuados no se ahorra en presentaciones a la prensa, promociones repetitivas y horarios estelares en la primera cadena. ¡Que vergüenza y que desperdicio!

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