213 muertes en 4 días. 213 personas que han fallecido, en nuestro país, por esta última ola de calor. Personas que tenían algún tipo de patología y que las altas temperaturas han complicado y les han llevado al peor final. 213 personas que han estado en una situación de riesgo por el calor.
Esto es una emergencia. Y quien antes lo entienda, mejor sabrá adelantarse a lo que se nos viene. Porque la tendencia no va a ser mejor. La tendencia es que cada año pasemos más calor, que empecemos a batir récords de máximas… Y que esos episodios serán más intensos y más duraderos. Porque de esto iba el cambio climático, para quienes todavía quieren empeñarse en mirar hacia otro lado.
Las ciudades del norte del país siguen peor preparadas que las del sur para estas temperaturas extremas. Las ciudades y los vecinos de esas ciudades. Las casas no están climatizadas y se acaban convirtiendo en hornos, que —especialmente en zonas el Cantábrico—, sumados esos factores a la humedad, las hacen inhabitables. Personas mayores y niños pequeños son las poblaciones más vulnerables: ellos no saben regularse, se olvidan de hidratarse, no pueden bajar a darse un baño al mar, o la piscina municipal, si la tienen cerca.
No hemos escuchado ni una sola propuesta política sobre cómo abordar lo que se nos viene, qué se va a hacer en las ciudades para hacerlas más habitables
En los últimos tiempos hemos empezado a escuchar un término que, quienes vivimos más al sur que esas comunidades del Cantábrico, lo tenemos más interiorizado: los refugios térmicos. Zonas habilitadas con aire acondicionado donde estar en las horas centrales del día. Zonas a las que ir si en casa no podemos parar. Y que han empezado a abrirse en ciudades como Bilbao.
Pero nada de todo esto está en la agenda inmediata de nuestros políticos. Ni los incendios, que será algo de lo que, me temo, estaremos muy pendientes un verano más. Esta semana no hemos escuchado ni una sola propuesta política sobre cómo abordar lo que se nos viene, qué se va a hacer en las ciudades para hacerlas más habitables ante esta subida extrema de temperaturas. Sólo hemos escuchado una retahíla de “y tú más” que suena manida, que agota a los ciudadanos, que genera hartazgo y muchísimo rechazo.
Tenemos tantas cosas que abordar de forma urgente que, visto lo visto el miércoles en el Congreso, da la sensación de que los políticos cada vez viven más alejados de la realidad, de los problemas reales de la gente. Que les preocupa más su asiento, su puesto que todo lo demás. El miércoles en algunas ciudades del norte los termómetros registraron 43 grados. Algunas personas mayores pasaron una noche de perros, con vómitos, con mareos, por un golpe de calor (un caso real, muy cercano). Pero nadie se acordó de ellos en el Congreso. Hablaban de corrupción, de esa que lo contamina todo y que, a día de hoy, es la mayor amenaza a nuestro sistema.
Repito el dato por si esto no les parece grave: 213 personas han muerto en estos cuatro días de ola de calor. A ver si con eso se espabilan.
213 muertes en 4 días. 213 personas que han fallecido, en nuestro país, por esta última ola de calor. Personas que tenían algún tipo de patología y que las altas temperaturas han complicado y les han llevado al peor final. 213 personas que han estado en una situación de riesgo por el calor.