No puede ser

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No puede ser. No puede ser que la burocracia para todos sea una tortura, un peregrinaje de un mostrador a otro, de ventanilla en ventanilla, intentando conseguir ese permiso para poder hacer cualquier trámite, mudanza y ya no te digo una obra, y a otros, las órdenes de cierre, de fin de actividad, se queden en un limbo en el que nadie asume responsabilidades hasta que pasa algo. Y lo hagan a ojos de todo el mundo. Sin ocultarse. Pobre de ti como se te pase un recibo de algo con la administración, como se te pase el plazo para hacer esa gestión, o para pedir esa licencia. Entras de nuevo en un caos burocrático que dependerá de la amabilidad del funcionario de turno que se logre desenredar más o menos fácilmente.

Lo de Murcia ha destapado todo un reguero de dejadez por parte del Ayuntamiento de Murcia. Órdenes de cierre que nadie comprobó que se ejecutaban, inspecciones que nunca se hicieron, licencias que se iban dando meses después, a pesar de esa orden de cierre, en las que se permitía que ese local que tenía que estar cerrado pudiera dar comida a sus clientes, o, hace sólo unos días, una licencia para que pudieran cortar la calle y poder pintar la fachada. Una megadiscoteca que había hecho unas obras que no habían pasado la inspección. Una megadiscoteca que organizaba multitudinarias fiestas, se publicitaba, llenaban el local cada fin de semana mientras “alguien” o miraba para otro lado o, definitivamente, no supo hacer su trabajo.

Un despropósito de dejadez, de departamentos que permitieron incumplir normativas que terminó por destaparse cuando en ese local murieron calcinadas 13 personas. Sólo cuando ha ocurrido una desgracia, sólo entonces, han empezado a repasar informes. 

Lo de Murcia ha hecho que muchos ayuntamientos hayan entrado en pánico, “¿y si nos pasa esto a nosotros?” Han empezado a desempolvar todos esos expedientes urgentes de cierre, de registro de actividad, de revisión de medidas de seguridad y evacuación de decenas de locales de ocio. Lo han hecho tras ver lo que ha pasado en Murcia. No porque realmente estén preocupados y ocupados en ello. Simplemente para evitar que les pase lo mismo.

Bienvenida sea la vergüenza torera de todos esos consistorios si con eso evitamos una tragedia como la de Murcia. Pero de verdad que no se entiende que al resto nos frían con trámites para cualquier gestión y al resto, a locales que acogen a cientos de personas cada fin de semana, hagan la vista gorda.

Hay 13 familias que quieren respuestas. Las van a exigir, y van a exigir que, como decía el alcalde el primer día, caiga quien caiga, esto no quede impune

Hace unas semanas conocíamos que una gran mayoría de los cargos públicos que se nombran cada vez que arranca un nuevo equipo de gobierno municipal no están preparados para sus puestos, no tienen ni la formación ni la experiencia que en cualquier otro puesto en una empresa privada se les exigiría.

En este caso, no sé si ha sido éste el problema o no, si ha sido por falta de preparación, por dejadez, por inacción, por inoperantes, por vagos o por qué. Pero hay 13 familias que quieren respuestas. Las van a exigir, y van a exigir que, como decía el alcalde el primer día, caiga quien caiga, esto no quede impune. Veremos.

No puede ser. No puede ser que la burocracia para todos sea una tortura, un peregrinaje de un mostrador a otro, de ventanilla en ventanilla, intentando conseguir ese permiso para poder hacer cualquier trámite, mudanza y ya no te digo una obra, y a otros, las órdenes de cierre, de fin de actividad, se queden en un limbo en el que nadie asume responsabilidades hasta que pasa algo. Y lo hagan a ojos de todo el mundo. Sin ocultarse. Pobre de ti como se te pase un recibo de algo con la administración, como se te pase el plazo para hacer esa gestión, o para pedir esa licencia. Entras de nuevo en un caos burocrático que dependerá de la amabilidad del funcionario de turno que se logre desenredar más o menos fácilmente.

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