Otra vez

Otra vez un virus. Otra vez intentando entender cómo se transmite, cuánto de contagioso es, qué supone estar cerca o lejos de alguien infectado, cómo de letal es…Otra vez.

Publicidad

Estos días hemos revivido los primeros días de aquel 2020. En el que nos empezamos a familiarizar con palabras como “personas de contacto”, “incubación” del virus, “aislamiento”… El brote de hantavirus del crucero de lujo que nos ha ocupado esta semana nos ha devuelto a una idea que habíamos tenido la tentación de olvidar: somos mucho más vulnerables de lo que creemos. Un virus, una excursión en un país lejano, viendo pájaros o focas, o lo que sea, nos ha recordado que el mundo puede volver a pararse. Lo del crucero no ha ido, de momento, más allá de los pasajeros que iban a bordo y de las personas que han podido entrar en contacto con los que decidieron coger un vuelo por su cuenta. Pero a muchos se les heló el pulso cuando empezaron a escuchar las primeras noticias que llegaban sobre ese nuevo brote, sobre un virus desconocido... Otra vez no, por favor.

A priori, los expertos aseguran que el brote no irá más allá, que esto lo volveremos a olvidar en cuanto el barco llegue a Tenerife, los pasajeros sean repatriados y los españoles que iban a bordo cumplan su cuarentena o el tiempo que se estime en el Hospital Gómez Ulla de Madrid. A priori, insisto, con los virus y con las epidemias aprendimos que nada es seguro. Ahora mismo hay 30 pasajeros de todas las nacionalidades posibles que hay que localizar y rastrear, cómo están, con quién han tenido contacto…Nos suena, demasiado.

Publicidad

Hay algo que, pase lo que pase, volverá a salvarnos de ésta: la ciencia. Esa ciencia que seguimos empeñados en maltratar, en negar

Pero hay algo que, pase lo que pase, volverá a salvarnos de ésta: la ciencia. Esa ciencia que seguimos empeñados en maltratar, en negar. Esa ciencia que nos cura, aun en el peor de los escenarios, en los más impensables. Esa ciencia que necesita cariño y fondos para seguir sacándonos de los peores momentos. La ciencia a la que dedicamos poco dinero y poco tiempo. 

Seguiremos todavía muy pendientes de ese barco, de su llegada a Tenerife, del goteo de contagiados que se van extendiendo por todo el mundo. Y seguiremos confiando en que esto no irá a más. Pero habrá que cimentar esa confianza en un apoyo claro a quienes investigan, incansables, para que ningún virus nos vuelva a sacudir. Cimentar un sistema sanitario robusto que pueda de nuevo hacer frente a una epidemia. Todo eso que no estamos haciendo ahora mismo y que, como no espabilemos, nos volverá a pillar a contrapié.

Otra vez un virus. Otra vez intentando entender cómo se transmite, cuánto de contagioso es, qué supone estar cerca o lejos de alguien infectado, cómo de letal es…Otra vez.

Más sobre este tema
Publicidad