La plurinacionalidad se ha convertido en el mayor estabilizador de la España plural, transversal y periférica. Se constata este hecho cuando el Papa León XVI celebra la diversidad desde la Sagrada Familia, en un acto que bien podría simbolizar el final de un ciclo político y el comienzo de otro nuevo. Pensamos en las elecciones de julio de 2027 pero no se nos puede escapar que unos meses antes, en las locales y en autonómicas, un abertzale puede gobernar Navarra o que en las Juntas Generales de Euskadi el progreso de Bildu sitúa a los de Arnaldo Otegi como unos socios de gobierno tan fiables como lo han sido en otros momentos los jetzales de Aitor Esteban. La plurinacionalidad se ha convertido en el verdadero factor de cohesión territorial, acompañado siempre de presupuestos sociales. Llegados a este punto, resulta difícil comprender por qué Feijóo ha renunciado a ser derecha plural, provocando un enorme desencanto político dentro y fuera de su propio partido.
¿El ocaso de Feijóo?
Si el PP quiere seguir siendo el fiel reflejo de la derecha española deberá ser plural o no será. A la vista de la representación que tuvo lugar en el Cercle d’Economía en Barcelona, Feijóo parece haber querido renunciar a serlo ante empresarios, economistas y agentes sociales. ¿Quién estaría dispuesto a romper un puente que conecte las siglas a la plurinacionalidad? Aznar, en primer lugar, y detrás de él, Feijóo. La reacción de algunos banqueros no se ha dejado esperar. Hay mil maneras de decir "Feijóo no nos vale". La de Josep Oliu, el presidente del Banco Sabadell, fue un ejemplo suficientemente tajante: "Vale, eres un martillo despertador. Y ahora ¿qué vas a hacer?". La salida de Feijóo del Cercle sólo sembró más preguntas e incertidumbres en torno a él. Sin moción de censura, caballo de Troya, después qué.
La plurinacionalidad se ha convertido en el verdadero factor de cohesión territorial, acompañado siempre de presupuestos sociales
La burguesía catalana parece haber emitido mensajes de preocupación tras conocerse alguna encuesta publicada por la industria de la actualidad. El problema no es Salvador Illa, que con presupuestos en Catalunya y el anuncio de las cuentas más plurinacionales del Estado en Madrid dibuja un horizonte sostenible en el tiempo para los agentes económicos y sociales de su comunidad. El problema es de orden político: el crecimiento de Aliança Catalana y la caída libre de Junts.
Arcadi España, ministro de Hacienda, y Carlos Cuerpo, de Economía, presentarán los cuadros macro que anticipan los Presupuestos Generales del Estado el próximo 23 de junio, cuatro días antes de que Pedro Sánchez comparezca ante el Comité Federal del PSOE. Llegará con el PSOE caoba desactivado y con el último informe de Goldman Sachs en la mano, el mismo documento que afirma que en España se está creando empleo de calidad, la productividad mejora y la economía presenta ciertos factores que la dotan de una sorprendente resistencia estructural.
España encuentra el germen de su nuevo ciclo en aquellos territorios que quieren ser alternativa democrática y social a los gobiernos del futuro terror constituidos tras los caucus de la derecha. Cada comunidad es un universo que admite infinitas posibilidades si decide liberarse de los relatos producidos en el Madrid D.F. Lo vemos en la Comunitat Valenciana, cuando Pérez Llorca se dispone a negociar su financiación autonómica junto al ministro de Hacienda, Arcadi España. Feijóo renunció a ser derecha plural en el Cercle de Economía y quien se debilita por ello es él mismo y no tanto el PP plural donde rige una máxima: “cada uno a sus votantes”. La plurinacionalidad no es un objetivo ni una meta; es un proceso, una conversación continua, tan ligada a la democracia liberal en la conformación de mayorías estables que también asimila sus defectos y sus virtudes. Como ha enseñado Catalunya en tantas otras ocasiones, la plurinacionalidad es condición de posibilidad para levantar la institucionalidad de este país de países, inabarcable, libre y mutante.
España es más estable de lo que transmite el Madrid D.F., y esta circunstancia es la que apuntala nuestra democracia día tras día, como un hábito, una costumbre, que no es capaz de desestabilizar el momento antípolítico que la industria de la actualidad retransmite desde los juzgados. La política se abre camino. Lo ha entendido muy bien Álvaro Sánchez Cotrina, secretario del PSOE de Extremadura al tomar la iniciativa parlamentaria este martes ofreciendo un acuerdo presupuestario a la presidenta María Guardiola. Cotrina envía varios mensajes. En primer lugar, que se puede estar en la oposición y no perder el pulso político. En segundo lugar y, en clave interna, que los resultados de la acción política regional de alcaldes y presidentes autonómicos no dependen de lo que le suceda a Pedro Sánchez.
El Gran Momento Abertzale
Una España más plurinacional otorga una España más estable. Lo debe entender el PNV, que tiene motivos para estar nervioso ante el último sondeo electoral que ha publicado el Gabinete de Prospección Sociológica del Gobierno Vasco con estimación de voto para las elecciones a Juntas Generales de mayo de 2027. En general, los resultados muestran un reforzamiento de PNV y EH Bildu en perjuicio de PSE-EE y PP. Bildu se está presentando en la Corte de los Leones como un socio parlamentario mucho más fiable para el Gobierno que el PNV y, además, crece en Euskadi más que el PNV. Arnaldo Otegi ha entendido la función estabilizadora de su partido. No tiene prisa en gobernar. El 2028 se aproxima lentamente y será un acto político fundacional, el Gran Momento que puede registrar a un abertzale elegido presidente de Navarra.
España es más estable de lo que transmite el Madrid D.F., y esta circunstancia es la que apuntala nuestra democracia día tras día
Pequeños surcos indican el comienzo de un nuevo ciclo político. El PP vasco también parece haber renunciado a ser derecha plural en su propio territorio. Javier Andrés, su presidente, arremete contra el PNV tildándolo de “pétalo” del PSOE. Mientras el PP se conforme con ser un partido cautivo de Vox, Feijóo tendrá muy difícil consolidar un liderazgo que no es capaz de gobernar sin someterse a las condiciones de Santiago Abascal. Los gobiernos del futuro terror en Extremadura, Aragón y Castilla y León no parecen haber restado iniciativa al PSOE ni tampoco que mengüe su liderazgo. Lo observaremos en el próximo Comité Federal, donde es posible que concluya una etapa política y comience a germinar otra.
La plurinacionalidad se ha convertido en el mayor estabilizador de la España plural, transversal y periférica. Se constata este hecho cuando el Papa León XVI celebra la diversidad desde la Sagrada Familia, en un acto que bien podría simbolizar el final de un ciclo político y el comienzo de otro nuevo. Pensamos en las elecciones de julio de 2027 pero no se nos puede escapar que unos meses antes, en las locales y en autonómicas, un abertzale puede gobernar Navarra o que en las Juntas Generales de Euskadi el progreso de Bildu sitúa a los de Arnaldo Otegi como unos socios de gobierno tan fiables como lo han sido en otros momentos los jetzales de Aitor Esteban. La plurinacionalidad se ha convertido en el verdadero factor de cohesión territorial, acompañado siempre de presupuestos sociales. Llegados a este punto, resulta difícil comprender por qué Feijóo ha renunciado a ser derecha plural, provocando un enorme desencanto político dentro y fuera de su propio partido.