Muy fan de...

“El fin del largo y cálido verano” volvemos a estar donde estábamos

Y con el cambio de hora damos por finalizado El largo y cálido verano. Parece que fue ayer cuando nos sumergimos en un oleaje inagotable de campañas, debates, elecciones, rondas de consultas, pactos imposibles e investiduras fallidas. Pero el verano ha terminado, hemos puesto los relojes en hora, una menos, regresamos al horario de invierno y volvemos a tener el mismo presidente. Todo en orden. Muy fan.

Es tiempo de recopilar las fotos de ese largo y cálido verano en funciones, para componer el álbum de recuerdos estivales que miraremos con nostalgia, o no, con el paso del tiempo.

Aquí está Pedro, el amor efímero de verano. Aquel chico guapo que se marchó con lágrimas en los ojos, como Javi dejó atrás Nerja, en Verano Azul. Abandonó a su amada acta porque la familia política no lo quería. Pero antes de irse, le prometió que cogería el coche, recorrería España como un vendedor ambulante y algún día volvería a buscarla...

Este de aquí es el tío Mariano, en la tumbona, leyendo el Marca.

Aquí tenemos a Miquel, de la rama catalana de la familia. La foto es de las fiestas, estaba en la plaza del pueblo, bailando el hit ♪“Yo voto no” una versión rumba del ♪Don´t stop me now♪ que interpretaba la orquesta Los Desobedientes. Esos del fondo son los de la gestora pidiéndole que se enganchara a la conga de la abstención, pero él pasó porque le gustaba bailar suelto.

Aquí está el tío Mariano, en la tumbona, echando una cabezada.

El del bañador naranja es Albert. En esta foto, está jugando a las palas con Pedro y en esta otra, está jugando a las palas con Mariano. Un chico muy sociable, se entendía con todos, bueno, menos con Pablo. Al principio del verano, fue de los más populares de la pandilla, luego pasaban todos un poco de él.

Aquí el tío Mariano, en la tumbona, escuchando la etapa de la Vuelta ciclista en la radio.

Estos son Pablo e Íñigo, haciendo su castillo de arena. Pablo quería que el castillo diera miedo, pero Íñigo prefería que el castillo sedujera a sus visitantes. Estaban todo el día tirándose puñaditos de arena el uno al otro, pero cuando les preguntaban si se estaban peleando, decían que no, que era broma.

Aquí el tío Mariano, en la tumbona, relajado, mientras le da un masaje una china en chándal.

Esta foto es de un sábado en el que jugaron un partidito en la playa “sanchistas contra barones”. La que se lió, empezaron a picarse, se pelearon y cuando estaban en plena tangana, llegó una gaviota, pinchó el balón y se acabó el partido.

Aquí el tío Mariano, en la tumbona, comiendo patatas fritas.

Esa es Susana, sentada en su silla, en la orilla, mojándose solo hasta los tobillos y cosiendo. Se pasó el verano haciéndose el ajuar, por si en algún momento se muda a Ferraz.

Aquí el tío Mariano mirando los '¡Aarg!' de la Cuore.

Este es Javier, vino desde Asturias. En esta foto está tratando de organizar el juego del pañuelo con dos equipos: “Gestora y críticos”. La que tiene los brazos levantados es Susana, les riñe porque ha oído la palabra “bandos” y eso no se dice, que en la familia no hay bandos.

Aquí el tío Mariano, en la tumbona, fumándose un puro y mirando al agua, entretenido con las ahogadillas que se hacen unos a otros.

Ese niño con cara de mala leche es Rufiancín, el tocanarices de los veraneantes, se pasa el día pegando balonazos, desde la orilla, a la gente que está sentada en primera línea. Un día, Eduardo se puso de tan mala leche que le gritó ¡vete a la playa!.

Aquí está Mariano, en la tumbona, mirando a los tertulianos, que estaban a todas horas andando, para arriba y para abajo, por la orilla, quemándose y sin parar de hablar.

Este chico tan alto de la foto es Felipe, el Rey de la pandilla. Estaba siempre en el chiringuito matándose a rondas de consultas.

El tío Mariano, en la tumbona, mirando al cielo por si cae un balón de Nivea.

Y le cayó el balón, en la tumbona, sin moverse. El verano terminó y Rajoy vuelve a ser presidente, todo en orden.

Ahora toca hacer eso tan incómodo, el cambio de armario, en el PSOE ya lo hicieron el sábado. Antonio Hernando se comió el marrón de llevar las chaquetas de pana al contenedor.

De tanto hablar sobre El largo y cálido verano me han dado ganas de volver a ver esa maravillosa peli dirigida por Martin Ritt. Y al leer la sinopsis, por un momento creí que el protagonista era Pedro Sánchez: “Ben Quick llega a un pequeño pueblo tras ser expulsado de otra ciudad, acusado de haber provocado un incendio”. Pero no, el de la peli era Paul Newman y en la historia de nuestro verano comparten protagonismo todos los actores.

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