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Del 'caso Begoña' al 'caso Peinado': el juez convierte una causa vacía en un espectáculo mediático

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Muy fan del... cardenal Cañizares

Era complicado abrirse paso informativo en aquel día de mier... de miércoles para el Partido Popular. El desahogo de Montoro, la columna de Cayetana Álvarez de Toledo y la dimisión de Arantxa Quiroga copaban el interés general. Pero lo consiguió, monseñor, cual autor de manual de autoayuda: Es fácil ser Trending Topic si sabes cómo triunfó en el día más difícil para destacar. Muy fan.

Su definición de los refugiados como “invasión”, seguida del lamento “¿Dónde quedará Europa dentro de unos años?”, me empujó a visualizar una secuencia de TheWalking Dead: invasión de seres inquietantes que vienen de la muerte y, al mordernos, nos convierten en unos de los suyos... ¡Qué miedo, mari!

Luego deseché esa imagen porque, según sus palabras, “muy pocos refugiados sirios llegan a Europa perseguidos”. La referencia a The Walking Dead sería incorrecta porque, atendiendo a su teoría, los seres invasores no vienen de la muerte... Ajá.

Así que cambié mi visualización inicial por la de unas hordas de gentes que nos invaden, movidas por el deseo repentino de llegar a nuestro continente. Y lo dejan todo. Sus trabajos, sus casas, sacan a los bebés de sus cunas y se disponen a hacer miles de kilómetros, sorteando peligros y alambradas, con el único deseo de llegar a... ¡al nuevo Primark de la Gran Vía! Eso cuadra mucho mejor, dónde va a parar.

Solo con pronunciar la palabra “invasión” habría levantado polvareda. Pero fue más allá. Un artista de nivel tiene que arriesgar en el escenario para encender al público. Así que añadió otro elemento, “la mezcla”: “¿Esta invasión de emigrantes es todo trigo limpio o viene con mucha mezcla?”.

Mezcla. Concepto. Como el café, torrefacto y natural. Como un jersey, 80% lana 20% poliamida. Como un gin tonic de nuestros tiempos, ginebra, tónica, pepino, regaliz, pimienta y todo lo que encuentres en la nevera...

Mezcla, como el gazpacho. Seres humanos que huyen de que los trituren y se arriesgan a entrar por propia voluntad en una nueva batidora que acaba con su individualidad y los convierte en masa, en cifra, en porcentaje:

–Póngame dos litros de gazpacho de refugiados para Europa. Dos, no más, no tenemos tuppers para tanto gazpacho.

No nos olvidemos de su duda existencial: “¿Es todo trigo limpio?”. ¿Y tú me lo preguntas, perteneciendo a la Iglesia? Efectivamente, no. Nunca es todo trigo limpio, ésta es una realidad inherente a la condición humana. Ni siquiera la doctrina de bondad, compasión y solidaridad que predica la Iglesia católica consigue que todo sea limpio dentro de ella. Esto merecería un meme de Julio Iglesias señalándolo sonriente con su dedo acusador: “Nada es trigo limpio. Y lo sabes”.

Pero ya, para petarlo del todo en las redes sociales, aludió a un concepto tan propio de ellas como “el postureo”. Fue al referirse a la acogida de refugiados con esta sentencia: “Hoy puede ser algo que queda muy bien...”.

Con estas palabras podría haberse ganado usted el unfollow de un ilustrísimo tuitero, el papa Francisco. Sí, es bastante probable que se diera por acusado de postureo @Pontifex, a tenor de lo que comentó en su día: “Hay que acoger, acoger a las personas, y acoger tal como vienen".

Y la frase que inició con esa crítica a un presunto “postureo”, la remató con un símil mítico, literario y cinematográfico sobre esta crisis humanitaria: “... pero realmente es 'El caballo de Troya' dentro de las sociedades europeas, y en concreto de la española”.

Aquí, don Antonio, no pude evitarlo. Pensé en usted y en su capa magna...

... y concluí que para caballo de Troya esos metros de tela roja que le adornan. Ahí debajo caben todos los griegos de la Odisea de Homero, la acampada del 15-M y Los Sabandeños.

También caben, bajo su extensa capa, los que viven en el umbral de la pobreza o en la pobreza misma. Mírese los datos sobre nuestro país publicados por la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN). Aunque haya querido quitarle importancia a tal desolación: "Yo no veo a la gente en la calle más que antes y no veo a más gente viviendo debajo de un puente". Solo le faltó añadir: “Lo que veo en los puentes son muchos candados de seguidores ñoños de Moccia”.

Lo ha petado, monseñor, cual youtuber. Ese talento para decir, con voz suave de adolescente, palabras tan gruesas... Si triunfa en la red El Rubius, también lo haría El Cañizarius.

Muy fan de... Aznar y Rajoy, homólogos de Romina y Albano

Que si la realidad no fuera tan triste, podríamos bautizar su canal de Youtube como “coñizares” e ir acumulando sus coñas, esas que luego se ve obligado a rectificar: "Lo primero que hago, con toda sinceridad y de buen grado, es pedir perdón a los refugiados, perseguidos y emigrantes venidos a España en los últimos meses, para mí muy queridos todos, sean de la condición que sean y vengan de donde vengan y como vengan". Al tiempo que se lamenta del “linchamiento” que ha sufrido en estos días.

Creo que más que linchamiento fueron críticas. En cualquier caso, no me gustan los linchamientos, muestran falta de consideración, compasión y empatía. Y eso es, o debería ser, pecado. También debería serlo tejer un discurso que deje la puerta abierta, de par en par, a la idea de que quienes llaman a nuestra puerta por necesidad, miedo o hambre son una amenaza. Pero tranquilo, seguro que aquellos refugiados que son “trigo limpio” le perdonan su miércoles de gloria. Amén.

Y siento lo de su accidente. De corazón. Sin ironía ni sarcasmo, le deseo una pronta mejoría. No me gusta que sufra nadie, ni siquiera aquellos que, con sus declaraciones, me hacen preguntarme de qué clase de trigo son.

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