Muy fan de...

Muy fan de... Donald Trump

Ojalá, Donald, fueras una serpiente de verano. Una de esas noticias que nacen y crecen con el calor para llenar páginas de periódicos, cuando medio mundo sestea en una hamaca clavada en la arena, mientras el otro medio se juega la vida en una patera o reptando bajo una alambrada en busca de la última oportunidad.

Ojalá tus intervenciones no fueran más que chascarrillos y se extinguieran junto a los recuerdos veraniegos de terrazas, gazpachos y sandías. Pero no, no eres anécdota estival, como el defecador en serie de los campos de golf, tú quieres permanecer largo tiempo en nuestras vidas.

Te has apuntado a la carrera presidencial estadounidense y allá vas, como un runner psicópata, corriendo y dando codazos a todo el que se cruce en tu camino, sin pudor, sin sudar, sin despeinarte. Impecable tu flequillo, esa especie de toldo desestructurado, o lo que sea eso... Muy fan.

“Necesitamos líderes y animadores”, has dicho, postulándote como lo mejor que le puede pasar a tu país.

Y no te falta razón en cuanto a lo de “animador”, en ese terreno, Donald, eres el amo, la versión americana de aquel otro empresario italiano, exanimador de cruceros, que un día decidió pasarse a la política y darle ritmo de bunga-bunga.

Tus monólogos de humor negro pasarán a la historia de la alta comedia, en una versión trágica del Saturday Night Life: “Cuando México envía a su gente, no envía a los mejores. Están enviando a gente con problemas y traen esos problemas con ellos. Traen drogas, traen crimen, son violadores y algunos, supongo, son buena gente”. El locuaz Cantinflas se quedaría mudo al oírte hablar así de sus compatriotas.

En el plano literario también tienes tirón, eres sin duda el magnate de los adjetivos, especialmente inspirados cuando el objetivo es una mujer:  

“Enorme y gorda cerda, perra, guarra, desagradable, grosera, vulgar y lerda”.

(Dedicado a Rosie O'Donell presentadora y monologuista que te ha dado caña en ocasiones)

“No es guapa ni por dentro ni por fuera, no me extraña que su marido la dejara por un hombre”

(Dedicado a Ariana Huffington, cofundadora de “Huffington Post”)

A Gail Collins, columnista de New York Times, la bautizaste como “cara de perro” y Elizabeth Beck, letrada, asegura que le gritaste: “¡desagradable!” por pedir un receso para la extracción de leche para su bebé, en medio de un proceso judicial. La madre que te parió...

El más reciente de tus arrebatos poéticos se lo dedicaste a Megyn Kelly, moderadora del debate republicano al que acudiste el 6 de agosto en la cadena Fox News.

“Le brotaba sangre de los ojos,

le brotaba sangre de... de donde sea”

Traduciendo tu poesía al lenguaje prosaico, venías a decir algo así como: “la tía esa me atacó porque tendría la regla, con lo riquín que yo soy...”

Estas son solo algunas joyas de la colección de frases que has dedicado a lo largo de tu vida pública a las mujeres. La red está plagada de ellas. Eres Donald, una joya de la brillantez y la erudición, un diamante... en bruto.

En cuanto al show en directo, tampoco tienes rival. Hace unos días, mandaste callar a un periodista de Univision, Jorge Ramos, porque sus preguntas no te resultaban cómodas:

- Tengo una pregunta sobre inmigración.

- Ok, ¿quién es el siguiente?

Soltaste esta fresca como podías haber dicho: “Su tabaco, gracias”.

Y al ver que Ramos no cejaba en su empeño de repreguntar –a pesar de que le habías conminado a sentarse y a volverse a Univisión, arreando– sacaste a pasear a tu guardaespaldas XXL. El primo de ZumoTrump expulsó de la sala al informador, como el que espanta a una avispa ¡fus, fus!.

Esta escena, recordemos, tuvo lugar en el país de las barras, las estrellas, los derechos y las libertades. Me imagino a Miss Liberty quemándose las cejas con la antorcha ante tal exhibición democrática.

Tu discurso xenófobo y tus modales de capataz de plantación, han recibido críticas desde muchos ámbitos y algunos personajes conocidos han manifestado su rechazo en público: Matt Damon, Rob Schneider, Cher, Rubén Blades, Neil Young, Ricky Martin... hasta los amarillos Simpson te ponen verde.

Pero también te han llegado piropos, todo hay que decirlo. Tu compañera de partido, Sarah Palin, te felicitó desde su programa de tele On Point, encantada de que metieras en vereda al díscolo Ramos:

“Le diste una lección a ese activista radical. ¿De dónde sacas garra para esa confrontación tan necesaria?”, dijo Palin fascinada.

A Sarah, embelesada con tu brío, solo le faltó recurrir a la Biblia, su fuente informativa de cabecera, para manifestar que tu vigor proviene, muy probablemente, del pelazo, como le ocurría a Sansón.

Yo me pregunto lo mismo que Sarah: ¿De dónde sacas garra, Donald? ¿De la falta de empatía? ¿Del gustazo que da saberse millonario? ¿Del sex appeal desbordante que dices tener? ¿O será, será... la mezcla de la sangre germana de tu abuelo con la sangre escocesa de tu madre? Ventajas de ser descendiente de inmigrantes, ya lo ves...

Confías tanto en ti mismo como para afirmar que, a pesar de “la prensa carroñera” ganarás el voto hispano y el femenino, lo defiendes con la misma rotundidad con la que aseguras que tu tupé es natural. Y eso, Donald, se convertiría en el chiste más negro de todos los tiempos. Si consigues convencer a aquellos a los que desprecias e insultas sin filtros y sin sensibilidad para que te den su voto, sería como para llorar de risa o simplemente... como para llorar.

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