La visita del papa León XIV está levantando furor y polvareda. ¿Se han preguntado por qué viene ahora? ¿Existen o no las casualidades? Evidentemente existen, porque todo ahora es una casualidad. En estos últimos días el concepto de casualidad se ha debatido en las tertulias y programas de opinión como consecuencia de los casos de corrupción que afectan al Partido Socialista. Las casualidades han originado tal cúmulo de opiniones a raíz de las decisiones judiciales, tan seguidas y tan amplias, que unos consideran la casualidad relacionada con el azar, explicando esas decisiones judiciales asociadas a los tiempos propios y lentos de la justicia, no sujetas a la inmediatez, mientras otros entienden que responde a intervenciones decididas para cambiar el actual Gobierno. Parecido a una trama. Con todas estas circunstancias temporales, repregunto: ¿Se han interrogado, a solas o en compañía, por qué viene ahora León XIV a España?
Para que toda casualidad se produzca, tenga efectos, tiene que haber antes una causalidad, una causa, más o menos razonable. O sea, la interpretación que el autor que conoce de unos hechos o de su apariencia (juez, presidente, periodista, escribano) hace o escribe de ellos. Robert Prévost fue elegido Papa, a ojos de fuera, por casualidad, sin causa grande, de ahí que el Vaticano quiera ahora extender su desconocido carisma con rapidez y España le ofrece una ocasión inmejorable. Florentino Pérez ha convocado elecciones a la Presidencia del Real Madrid, por casualidad, sin causa fuerte y exigente, como un desafío a candidatos fantasmas y ahora se encuentra muy nervioso, porque puede perderlas. Me gustaría saber a quién van a votar dos madridistas acérrimos, periodistas tan distintos como Tomás Roncero y Manuel Jabois.
Hace solo un año que fue elegido por el Colegio Cardenalicio y prácticamente se puede decir que el Vaticano, con el total consentimiento de León XIV, ha elegido el viaje a España como una prioridad. Que coincide en la misma prioridad con la de nuestro Gobierno laico y con la de una Conferencia Episcopal necesitada de afectos, Y, además, que pretende confirmar sus buenos resultados con el Gobierno. Los resultados se mezclan entre políticos y religiosos. Después de que en estos años anteriores, haya habido acuerdos y desacuerdos en los asuntos político-religiosos, todos quieren manifestar y sellar la paz. Desde esta perspectiva, la casualidad se puede entender como coincidencia o concurrencia de objetivos para obtener todos resultados favorables.
El Vaticano, al año del reinado de León XIV, ha tenido la habilidad, propia de su alabada diplomacia milenaria, de cerrar el acuerdo de su visita con rapidez. Ha tenido los reflejos suficientes para que León XIV visite la España secularmente alineada con el papado, después de que Francisco se hubiera resistido a todas las invitaciones que recibió para que realizara su visita, teniendo mucha más raigambre latina con nuestro país. Tocaba la visita ahora, pronta. Y tocaba que su visita coincidiera con un Gobierno laico, lo que, a primera vista, parece un contrasentido. Pero como al Gobierno también le interesa la visita, miel sobre hojuelas.
El Vaticano y la Conferencia Episcopal conocen perfectamente que ha sido con los Gobiernos socialistas, y ahora con el Gobierno laico de coalición, cuando mejor se han entendido en estos últimos cincuenta años de democracia; cuando la Conferencia Episcopal ha conseguido mantener y aumentar los mismos privilegios de los que goza desde hace siglos. Recuerden que fue Felipe González el que aportó recursos del Estado y logró terminar la Catedral madrileña de la Almudena, aunque, luego, desde su cátedra episcopal, Rouco Varela lanzara dardos incendiarios contra ellos. De la universalidad que también Felipe González introdujo en la educación, los agustinos participan de los fondos estatales en sus colegios en barrios ricos a través de los conciertos. Y que Robert Prevost visitó como prior general de los agustinos.
La Conferencia Episcopal ha conseguido mantener y aumentar los mismos privilegios de los que goza desde hace siglos
De Zapatero también la Conferencia episcopal consiguió privilegios. Llega el papa, León XIV, en plena campaña de la declaración de la renta, lo que no es casual. Ayudará todavía a que muchos contribuyentes señalen no una, sino dos equis. Siguiendo explicaciones y consignas de Europa Laica, yo no he puesto ninguna. Fue Zapatero quien aumentó del 0,5 al 0,7 el porcentaje que se deriva de los contribuyentes (y todavía pedían el 0,8, según confesó el obispo Antonio Algora, que participó en las negociaciones y que murió por Covid) a la Iglesia católica, y por la equis de otros fines sociales a ONGs, que ella controla, como Cáritas, a la que la Conferencia Episcopal apenas deriva recursos. Lo normal y más democrático es que el Estado y las Autonomías reciban los impuestos y los gobiernos los distribuyan, según criterios establecidos.
Durante estos últimos años, Félix Bolaños y anteriormente la vicepresidenta Carmen Calvo, han dedicado muchas horas y reuniones para llegar a acuerdos con la jerarquía católica y sellar la paz, como digo, y, a fuer que piensan que lo han conseguido: los miles y miles de inmuebles que fueron inmatriculados permanecen en poder de la jerarquía, sin que muchos vecinos, ayuntamientos y otros puedan disfrutarlos. De la resignificación del Valle de los Caídos, hoy Cuelgamuros, los más felices por los acuerdos alcanzados (además de José Cobo y Luis Argüello) entre el Gobierno y la jerarquía son los monjes benedictinos, asentados allí desde el año 1959 por Franco y ahí seguirán para mantener el culto en la basílica bajo la montaña y su carácter sagrado. Existe una gran insatisfacción en los adultos y mayores que sufrieron abusos sexuales, porque estiman que no se les repara lo suficiente ni moral ni económicamente, aun habiendo cogido en sus manos el asunto el Defensor del Pueblo. Y es que la jerarquía católica tiene un afán de acumular riqueza que choca con el mensaje evangélico que a veces transmiten. Llamarán a muchas puertas para que financien los 15 millones que importa el viaje de León XIV. Que yo sepa no han realizado ninguna iniciativa para autofinanciarse a lo que se comprometieron hace muchos años. “Según nuestros datos, dice Europa Laica, creemos que el Estado se gasta 13.000 millones de euros al año, entre desgravaciones, tema educativo, etc, en financiar a la Iglesia. No nos parece de recibo que la visita turística e institucional de un papa termine con un púlpito en el Congreso”. Y Miguel Hurtado, denunciante del caso Montserrat, dice: “La visita al parlamento del papa León XIV es la muestra del mayor grado de sumisión y privilegios a la iglesia en la historia de la democracia…. Así que la denuncia y revisión del actual Concordato lo expresó entre otros Cervantes en boca de Don Quijote dirigiéndose a su escudero: “Cuán largo me lo fiais, amigo Sancho”.
Finalmente, creo que Pedro Sánchez, en su visita privada al Papa, le habrá insistido en que no se olvide de destacar todos los efectos positivos que la regularización de los migrantes tiene para España y que León XIV podrá advertir en el entusiasmo con el que le reciben en el barrio del Lucero y en Canarias. En este asunto sí que el Gobierno tiene que sentirse orgulloso de que pueda recibir todo el apoyo y respaldo que necesita en estos momentos tan duros.
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Felipe Domingo Casas es socio de infoLibre.
La visita del papa León XIV está levantando furor y polvareda. ¿Se han preguntado por qué viene ahora? ¿Existen o no las casualidades? Evidentemente existen, porque todo ahora es una casualidad. En estos últimos días el concepto de casualidad se ha debatido en las tertulias y programas de opinión como consecuencia de los casos de corrupción que afectan al Partido Socialista. Las casualidades han originado tal cúmulo de opiniones a raíz de las decisiones judiciales, tan seguidas y tan amplias, que unos consideran la casualidad relacionada con el azar, explicando esas decisiones judiciales asociadas a los tiempos propios y lentos de la justicia, no sujetas a la inmediatez, mientras otros entienden que responde a intervenciones decididas para cambiar el actual Gobierno. Parecido a una trama. Con todas estas circunstancias temporales, repregunto: ¿Se han interrogado, a solas o en compañía, por qué viene ahora León XIV a España?