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La decadencia de EEUU y el matadero de Gaza

Juan José Torres Núñez

La hegemonía global de Estados Unidos ha llegado a un estado de decadencia, que ya inició hace años. Como sabemos, todos los imperios se desintegran desde dentro. Esto se debe a los errores geopolíticos que cometen y al afán demencial que tienen por controlar y subyugar a los demás Estados. Con una ambición insaciable y una ceguera que no les permite ver la verdad, actúan con la convicción irrefutable de que sus sistemas de gobierno –inmorales y corruptos– son los que mejor representan el orden mundial que ellos mismos establecen. EEUU ha cometido errores en muchos lugares del planeta. Por mencionar algunos, se equivocó en Vietnam y perdió; se equivocó en Afganistán y volvió a perder. Hoy, al manifestar el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, que su país “nunca abandonará a Israel”, también se va a equivocar porque el matadero de Gaza será un punto de inflexión que acercará a EEUU al precipicio de su declive.

El periodista ganador del premio Pulitzer Chris Hedges, en su artículo “Ucrania: la guerra que salió mal”, nos recuerda que “los imperios en declive terminal saltan de un fiasco militar al siguiente”. Y pone como ejemplo el intento fallido de la guerra de Ucrania, que EEUU mantiene con la ayuda de sus “acólitos europeos” –como ha señalado otro conocido periodista, John Pilger– para reafirmar su hegemonía global. Considerar que Ucrania es “un baluarte de la libertad y la democracia” demuestra claramente el síntoma de la decadencia del Imperio estadounidense. Pilger afirma en su artículo “Somos Espartaco” que a Israel, “armado hasta los dientes” por EEUU, se le concede impunidad histórica para que Occidente asegure “que la sangre y las lágrimas nunca se sequen en Palestina”. De esta forma, las guerras imperiales permanentes se consideran normales. Este espectáculo televisivo “con los pequeños rostros de sus víctimas grabados en los escombros de los incesantes bombardeos, enmarcados entre anuncios publicitarios de coches y de pizzas”, resulta indignante, repugnante y vergonzoso. No sorprende, pues, que Pilger hable de la “Solución final de Gaza”.

Estas guerras permanentes que la OTAN quiere mantener bajo el liderazgo de EEUU y sus adláteres de Europa para extender su conquista del mundo, se parecen a las causas de la decadencia y destrucción del Imperio Romano. Para el historiador Edward Gibbon, el deseo inmoderado de este Imperio, que en su apogeo duró dos siglos, lo dejó “cautivo de su propio ejército” y se formó “un Estado dentro de un Estado”. Lo mismo ha ocurrido en EEUU con el complejo militar-industrial, que controla al Pentágono. Gibbon señala que las legiones de Roma en su última etapa “sufrieron derrota tras derrota”, mientras extraían “cada vez más recursos de un Estado que se desmoronaba y empobrecía”. Hedges comenta que Estados Unidos, desde finales de la Segunda Guerra Mundial, nunca ha demostrado ser un gobierno democrático debido a “sus intervenciones militares en todo el mundo, golpes de Estado, desintegración social, plaga de tiroteos masivos, crímenes de guerra” y torturas. Estas intervenciones militares, como en el caso de Israel, están “generando una condena global del imperialismo estadounidense” que va saltando de un fiasco militar al siguiente, como hemos visto. 

La locura militar de la Primera Guerra Mundial dejó diezmado al Imperio Británico y en 1956 dio el último estertor cuando atacó a Egipto por una disputa sobre la nacionalización del Canal de Suez. Como escribe el periodista Jonathan Woodrow en su artículo “La relación británica con el sionismo, Israel y sus consecuencias para los palestinos”, la alianza británica con “el sionismo y el Israel que éste creó se ha mantenido firme desde la Declaración Balfour en 1917 hasta la formación violenta de Israel en 1948 y hasta la actualidad (…), permitiendo que estallara la guerra (…) y que la Nakba (catástrofe) cayera sobre los palestinos. Y mientras su imperio se desvanecía, Gran Bretaña ha seguido desempeñando un papel cínico y mortal en la región”. Esta alianza entre la Gran Bretaña moderna e Israel se utiliza hoy en día “para enviar armas, equipos, conocimientos militares, la cobertura política y diplomática”, y “para imponer la ocupación y el apartheid de los palestinos y los horrores que ahora estamos presenciando”.

La UE juega con un doble rasero. Sus líderes piden ayuda humanitaria para Palestina y la creación de dos Estados, pero al mismo tiempo apoyan a los responsables del genocidio

El periodista editor de The Palestine Chronicle, Ramsy Baroud, escribe en su artículo “The Gaza Manifesto” que “las declaraciones que justifican el genocidio de Gaza por Israel, de Biden en Washington, Macron en París y Scholz en Berlín, difícilmente se distinguen de las de cualquier ideólogo fascista en sus propios países”. Y el periodista Jonathan Cook asevera que “el orden mundial occidental se construyó sobre la base del genocidio (…) La paz solo es posible cuando se abandone el proyecto colonial”. Baroud sentencia que la paz, la estabilidad, la seguridad o la prosperidad en Oriente Medio “no es posible sin justicia para Palestina y libertad para su pueblo”. Chris Hedges relata lo que está viendo en el estudio del servicio árabe de Al Jazeera desde Doha, (Qatar) y yo también lo estoy viendo en mi casa. Angustiado, escribe en su artículo La cima del terror” que “no hay palabras para expresar lo que estamos viendo”. Se queja de la “indiferencia de Europa” y subraya que el presidente Joe Biden pasará a la historia como cómplice del genocidio de Gaza. También nos podríamos quejar de la actuación de la ONU y la del mundo árabe. Los árabes necesitan hechos y acciones y la ONU necesita demostrar su utilidad.

La hipócrita Unión Europea forma parte del eje Estados Unidos-Israel, que no quieren un alto el fuego, a pesar de la carnicería que estamos viendo en Gaza: sin agua ni combustible ni hospitales ni suministros médicos ni luz ni nada, solo bombas que caen del cielo con una fuerza implacable matando bebés en incubadoras y mujeres a punto de dar a luz más niños, y así Israel seguirá teniendo un blanco para que sus soldados puedan ejercitarse en la puntería. La UE juega con un doble rasero. Sus líderes piden ayuda humanitaria para Palestina y la creación de dos Estados, pero al mismo tiempo apoyan a los responsables del genocidio. Piden corredores humanitarios y “pausas” ¿para qué?, ¿para después seguir bombardeando? Lo que hay que pedir es un cese el fuego inmediatamente y parar los bombardeos que están causando una carnicería entre la población civil. Por tanto, la UE también es cómplice de este genocidio. El profesor Iñaki Gil de San Vicente ha explicado que España “es un protectorado de EEUU” y “un país central para la geopolítica de la OTAN”. Israel, según él, juega un papel importante “para tener el control total del Mediterráneo”. Esta es la cuestión. Los asesinatos de víctimas inocentes para Israel y EEUU son solo daños colaterales, números y palabras. 

Unos días antes de que la Alemania nazi capitulara, sabiendo Occidente que Hitler ya había perdido la guerra, la Royal Air Force (RAF) de Gran Bretaña y la Fuerza Aérea de Estados Unidos lanzaron miles de bombas incendiarias y explosivas sobre Dresde, destruyendo un tercio de la ciudad del 13 al 15 de febrero de 1945, matando a más de 35.000 personas, quizá para ejercitar la puntería de lo que vendría después en Hiroshima y Nagasaki. Se desencadenó una tormenta ígnea que redujo su centro histórico a escombros. Kurt Vonnegut, un escritor estadounidense de Indiana, publicó una novela apocalíptica y autobiográfica sobre los bombardeos de Dresde, Matadero 5. Se considera una de las grandes novelas antibélicas del mundo. Lo que Vonnegut muestra es la gran injusticia de todos los bombardeos y el sello final de la crueldad del ser humano. Las últimas palabras que escuchamos en el último renglón las pronuncia un pájaro. “Poo-tee-weet”, después del horror de los bombardeos. Nosotros también, imitando al pájaro,  tenemos que decir en voz alta a Estados Unidos, Israel y a la Unión Europea: “El horror, el horror del Matadero 2023 de Gaza”.

NB. En este artículo quiero tributar un homenaje a todos los periodistas que Israel está asesinando en Gaza para que no se sepa la verdad. Y también quiero rendir homenaje a otros como Julian Assange, que se encuentra en la cárcel, acusado injustamente por decir la verdad de los crímenes cometidos por Estados Unidos.

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Juan José Torres Núñez es doctor en Filología Inglesa y escritor.

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