Plaza Pública

La 'S' del PSOE

Pedro Sánchez junto a presidentes autonómicos, ministros e invitados durante la foto de familia a su llegada a las instalaciones del 40 Congreso Federal del PSOE.

Cándido Méndez

Este fin de semana se celebra el 40 Congreso Federal del PSOE, expresión suprema de su democracia interna. El Congreso en su apertura cuenta con las intervenciones de los anteriores presidentes de gobierno socialistas, González y Zapatero, lo que considero un acierto mayúsculo, porque permite neutralizar esa descalificación alicorta del PP deduciendo de la S más que centenaria del partido el término sanchista, para connotarlo como un proyecto de corte personalista, y no colectivo. Estas intervenciones, que deben ser el inicio de una etapa de comunicación permanente, tranquilizan también a muchos votantes que perciben, con toda la razón, al PSOE como un contínuum histórico, y que lo votan por un balance global y no coyuntural de su proyecto.

Que intervengan en el mismo tramo del Congreso los secretarios generales de UGT-E y CCOO es asimismo una buena decisión, porque asienta la voluntad de trabar alianzas estables, desde la independencia recíproca, con las representaciones democráticas de las fuerzas del trabajo organizado.

En el Congreso se dedica una hora a todo lo relacionado con la elección de la mesa y el debate y votaciones sobre la gestión de los órganos federales, entre otros la Comisión Ejecutiva Federal (CEF) y el Comité Federal (CF). En una hora escasa, ¿se va a debatir un periodo de tiempo, 2017-2019, donde ha habido tres elecciones, dos generales, y además analizar unas elecciones, como las de Madrid, con presencia notable del secretario general del partido, que, entre otras por esa presencia, tiene una lectura rotundamente nacional, y que se han saldado con el paso de ser la fuerza más votada en las anteriores a la tercera en estas últimas? ¿No hay lecciones a extraer de cómo hemos llegado a un gobierno de coalición tras unas elecciones con resultados globales peores, incluyendo la pérdida de la mayoría absoluta en el Senado para la coalición que había en la situación previa? ¿Acaso ese análisis se le atribuye al Gobierno, sin que el depositario y responsable de la definición estratégica que es el partido protagonice un debate sereno y profundo sobre la etapa que arrancó en el 2017, fecha del 39 Congreso?

Se han organizado, sin duda acertadamente, unas mesas abiertas y paralelas al desarrollo del debate sobre las ponencias. Los temas para debatir son muy interesantes, pero no hay ninguna de ellas que analice en profundidad el futuro del trabajo, en el marco de la doble transformación verde y digital. Puede que se incorpore como un vector transversal en todas y cada una de las mesas, preocupación despejada, o que se analice en la correspondiente a la Transición justa, pero ésta en la práctica, y a mi juicio injustificadamente, se remite a los sectores energético y minero y a su empleo. Me consta que existe una parte de las ponencias sobre empleo, pero esto no disminuye mi preocupación porque esa, que es la principal brecha de la sociedad española, con incidencia muy grave entre los jóvenes y los trabajadores de mayor edad, no se perciba como una prioridad clave del Partido Socialista. Es probable que se piense que, debatiendo sobre ecología, transición digital y feminismo, lo del empleo, acorde con la máxima evangélica, se nos dará por añadidura, pero esto no suele funcionar así.

Los congresos tienen una dimensión de proyección pública muy importante, que saldrá bien, con un gran colofón como es el acto multitudinario con el secretario general y presidente del Gobierno, pero también son la oportunidad de testar el punto de mira y corregirlo si ha habido errores, y más aún si lo han sido de bulto.

Se puede decir, y es cierto, que el partido está en mejor situación que en el 2017, cuando salíamos de un enfrentamiento muy duro, originado, por la sinrazón del apartamiento del secretario general en aquel funesto Comité Federal del 1 de octubre de 2016, y que no tenemos por qué estar fustigándonos de forma permanente, que para eso ya se bastan nuestros oponentes. Sin embargo, no hay que olvidar que las cosas pueden ir bien, pero esa es justo la etapa anterior a que empiecen a ir de regular a mal. En nuestra sociedad, acontecimientos que antes necesitaban un dilatado periodo de tiempo para su maduración, ahora han acortado enormemente el ciclo de desarrollo. No olvidemos que una hermosa naranja madura ya está en la antesala de la podredumbre, y ésta se acelera si recibe un golpe, por pequeño que sea, que consiga reblandecerla. La agricultura, ancestral compañera y soporte de generaciones de españoles, nos da lecciones.

Hago públicas estas reflexiones porque creo que son necesarias, y porque en este asunto del futuro del PSOE y de España, a diferencia de las conversaciones de fútbol con los amigos, no es positivo aquello de "si ya lo decía yo", aunque solo lo pensaras y no lo dijeras. Lo que pienso es lo que acabo de escribir.

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Cándido Méndez, ex secretario general de UGT.

Gobierno de Colisión

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