Feminismo

Más de 500 activistas feministas se reúnen este fin de semana para ultimar la huelga del 8M

Imagen de una manifestación feminista.

Los preparativos para la huelga feminista encaran su recta final. Este fin de semana, 26 y 27 de enero, activistas de todo el Estado se reúnen en València, en el que se constituye como quinto encuentro estatal y el último antes de la huelga convocada en marzo. Sobre la mesa, retos como dar respuesta al avance de la ultraderecha, alcanzar un punto de encuentro con los sindicatos o construir un movimiento inclusivo y transversal.

Como muestra del afán descentralizador de la comisión y después de haber pasado por Elche, Zaragoza, Mérida y Gijón, más de 500 mujeres de todo el Estado se reunirán el fin de semana en València. La inscripción masiva de participantes es "una muestra de cómo todas, independientemente de sus posturas respecto a determinados temas, están trabajando en una línea común que busca el cambio social". Así lo estiman las organizadoras. infoLibre ha hablado con varias de las activistas que componen la Assemblea Feminista 8M de València, que se inclinan por ofrecer una perspectiva colectiva y evitar dar nombres propios.

Las activistas que participan en el encuentro tienen como primer objetivo de cara a marzo "ampliar el concepto de huelga". Ya el año pasado, dicen, quedó resignificado y "puede que para siempre". "Hemos ido más allá de la huelga laboral, que obviamente sigue siendo muy importante", dicen quienes, a su vez, hablan además de "una huelga anticapitalista y antipatriarcal". Para la cita de este año entran de nuevo en juego vías de acción como la huelga de cuidados, de consumo y la educativa, pero con especial énfasis en el trabajo doméstico. El propósito, sostienen, consiste en "destacar y promover de nuevo este parón de cuidados, con el objetivo de sacar a la luz ese trabajo constante e invisible que llevan a cabo millones de mujeres cada día".

Hasta el momento, CCOO y UGT han optado por reeditar la fórmula por la que apostaron el pasado año: paros de dos horas, aunque esta vez dejan la puerta abierta a huelgas de 24 horas en determinados sectores feminizados. Por su parte, CNT convocará de nuevo una huelga total para todos los sectores, del mismo modo que sindicatos como Intersindical. Este mismo fin de semana CGT prevé celebrar un Congreso Extraordinario para debatir sobre la huelga. El sindicato, asegura, "comprende y asume los argumentos planteados por el movimiento feminista sobre la necesidad de convocar y llevar a cabo una huelga". La Comisión 8M llama a una huelga general completa, y de hecho ha expresado ya su rechazo respecto a los paros parciales anunciados por los sindicatos mayoritarios, una cuestión que fue ampliamente criticada y objeto de polémica ya el pasado año.

Antirracismo y antifascismo

Durante el encuentro serán debatidos todos los puntos que las diferentes comisiones de trabajo y territoriales han trazado a lo largo del año. Giran en torno a cuestiones como la feminización de la pobreza, los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres o la salud mental. Sin embargo, existen dos columnas que vertebran el debate este año: cómo incluir al movimiento antirracista y de qué manera dar respuesta al avance de la ultraderecha.

Las activistas tratan de "tener herramientas con las que incorporar esa mirada antirracista al 8M y al movimiento feminista" que quieren construir, y para ello trabajan sobre todas las violencias específicas que sufren las mujeres migrantes. "El movimiento feminista es un movimiento que aglutina, no que divide y siempre se ha mantenido el antirracismo como un eje, al igual que muchas otras luchas", dicen las portavoces de la Assemblea. Si el año pasado, continúan, "algunas compañeras no se sintieron incluidas o no sintieron que sus reivindicaciones y sus circunstancias estaban representadas, es algo que tenemos que solucionar entre todas", de manera que apuestan por "hablar, recoger esas sensibilidades y trabajar para que ninguna se sienta excluida".

Las mujeres en situación irregular, explica la Comisión de Migración y Antirracismo, corren un riesgo de deportación por el "simple hecho de acercarse para obtener justicia y reparación", además de ser objeto de "violencia institucional, desde el poder judicial, leyes de extranjería y del sistema sanitario excluyente". Sobran los motivos, argumentan, para que la lucha feminista sea "realmente internacionalista, activamente antirracista y antipunitivista" y que por tanto batalle por "la emancipación de todas, haciendo comunes y prioritarias las reivindicaciones de las minorías".

Y si alguien ha puesto en el punto de mira no sólo a las mujeres sino también a las personas migrantes, es el partido de extrema derecha Vox, cuya irrupción tras los comicios andaluces ha supuesto una alteración del escenario político y social. Su discurso marcadamente antifeminista ha hecho saltar las alarmas del movimiento, que enseguida convocó movilizaciones en repulsa a los ultraderechistas y a sus socios, PP y Ciudadanos. Para las activistas de la Assemblea, "esta situación no viene como algo nuevo". El feminismo, relatan, "lleva décadas luchando e históricamente se repite la misma constante: cuando el patriarcado ve peligrar sus privilegios, hay una reacción".

Pese a la respuesta reaccionaria timoneada por los de Santiago Abascal, las activistas feministas subrayan que existen también "muchos aliados que luchan por la igualdad". El problema con la ultraderecha, añaden, es que "usa ciertos mitos que los medios de comunicación reproducen continuamente" y las feministas intentan, con las herramientas de las que disponen, "desmontarlos". Por ello, aseveran, "la ultraderecha no va a marcar la agenda. El movimiento feminista es imparable".

La comisión reconoce que su discurso debe ser "anticapitalista, antirracista, internacionalista, interseccional y antifascista", luchas a las que no renunciarán, pese a la oposición que pueda surgir. El pasado año fue Inés Arrimadas quien dijo no apoyar la huelga por ocultar "cuestiones ideológicas" y por no compartir algunas de sus reivindicaciones. "Yo soy feminista pero no comunista", decía entonces. La Assemblea asegura que "es necesario un cambio social que busque acabar con las desigualdades" y eso se logrará, insiste, "aplicando la perspectiva feminista en todos los ámbitos".

Ley de Extranjería, reformas laborares o escuela concertada

Todas las demandas del movimiento feminista giran en torno a la desigualdad que pesa sobre las espaldas de las mujeres. Y todas ellas, lejos de ser una amalgama de peticiones abstractas, se concretan en reivindicaciones bien concretas que las activistas dirigen directamente a partidos e instituciones.

Piden, entre otras cuestiones, la derogación de la Ley de Extranjería, el cierre de los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE) o el fin de las devoluciones en caliente. También hablan de ampliar la Ley contra la Violencia de Género con los delitos cometidos fuera del ámbito de la pareja o expareja, tal y como exige el propio Pacto de Estado. Quieren asimismo una asistencia pública hospitalaria del aborto por parte de la Seguridad Social, sin derivación a clínicas privadas.

Las activistas creen igualmente fundamental ratificar el Convenio 189 de la OIT, el acuerdo impulsado en 2011 para regular el empleo doméstico. Su principal finalidad consiste en equiparar el trabajo doméstico al resto de empleos a nivel de derechos y España no está entre los países que se han sumado a la ratificación. Las feministas también piden activar la Ley de Dependencia y exigen la derogación de las reformas laborales.

En el ámbito educativo, llaman a incluir la educación afectivo-sexual "completa y diversa en el currículo oficial de las escuelas" y a terminar con la escuela concertada, además de inculcar "una educación crítica antifascista, que refleje la historia sin censura".

Todas estas demandas, explican portavoces de la Assemblea, se harán llegar a los partidos políticos. "Intentamos influir en la medida de lo posible. Una muestra del respaldo que tenemos, cada vez mayor, es la huelga y la manifestación del 8M", sentencian.

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