Pactos postelectorales

Los bandazos del PP respecto a Ciudadanos siembran el desconcierto entre sus candidatos

Los bandazos del PP respecto a Ciudadanos siembran el  desconcierto entre sus candidatos

Desde el primer momento, las candidatas del Partido Popular a la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, y al Ayuntamiento, Esperanza Aguirre, lo tuvieron muy claro: las encuestas electorales venían muy apretadas y ellas no iban a entrar en esa estrategia, desplegada desde la dirección nacional del partido, de cargar frontalmente contra Ciudadanos, la formación liderada por Albert Rivera. Esto ocurría antes de las elecciones autonómicas andaluzas, cuando desde la dirección nacional del partido y desde el Gobierno la formación liderada por Albert Rivera se dibujaba como un partido catalán –"Ciutadans" repetían con más o menos acierto en el acento los principales cargos del PP– e irresponsable porque su asesor económico, Luis Garicano, había pedido el rescate. Después llegarían las andaluzas y al ver el brillante resultado del "partido catalán", 9 escaños, se encendieron las alarmas. "¿Hemos hecho bien atacando a Ciudadanos? ¿No habremos engordado sus resultados?", se preguntaba un diputado la noche electoral. Desde esta fecha, muchos de los candidatos del partido de Rajoy han estado a la espera de una señal clara sobre las líneas generales a seguir a la hora de enfrentarse a este partido.¿Se puede hablar de pactos o no? ¿Cómo se les puede atacar políticamente? Estas son algunas de las preguntas que han rondado por la cabeza de algunos dirigentes conservadores en las últimas semanas. Y que siguen rondando mientras algunos barones ya preparan el terreno por si tienen que negociar a partir del 24-M.

El pasado martes Mariano Rajoy reunió en la sede nacional del PP a la Junta Directiva Nacional, el máximo órgano de partido entre congresos. Muchos de los asistentes, entre los que se contaban candidatos a las municipales y autonómicas esperaban un mensaje más claro sobre Ciudadanos. En los días previos habían escuchado cómo Rajoy advertía contra "experimentos" y partidos sin experiencia y sin programa, y cómo, por ejemplo, el ministro de Sanidad, Alfonso Alonso, uno de los hombres fuertes del Gobierno, dejaba la puerta abierta a pactos con el partido de Rivera si este demostraba que su proyecto era de "centro". 

Pero el jefe del Ejecutivo y del PP desinfló todas las expectativas cuando se limitó a señalar que su partido, a diferencia de otros, no es "un foro de debate o una pandilla de amigos". "Ni nos nutrimos de los que cambian de sigla cada momento, ni tenemos que andar buscando candidatos por cafeterías", añadió en lo que el grueso del auditorio interpretó como alusiones veladas a Ciudadanos y Podemos. Y sobre pactos, se limitó a recordar que el PP sólo pacta con los ciudadanos, con el electorado. Un día después, cuando ya se conocía la segunda parte del programa económico de Garicano, Rajoy volvió al ataque: "¿Quién dice que España necesita un rescate? Sólo lo dice uno que circula por ahí que quiere liquidar los AVE y, no contento con eso, dice que España tendría que haber sido rescatada". Los asistentes salieron con la impresión de que, pese a los resultados en Andalucía, Rajoy no había cambiado su forma de pensar respecto a cómo tratar a Ciudadanos

"Nuestra estrategia respecto a Ciudadanos es que no tenemos estrategia", lamenta uno de los candidatos a los comicios del 24-M.

Este mismo jueves, en la presentación del lema de campaña en la sede nacional del PP, el vicesecretario de Organización y Electoral, Carlos Floriano, fue preguntado en rueda de prensa insistentemente sobre cuál era la estrategia del PP ante el partido de Rivera: la de Rajoy, que los ataca, o la de los barones, alcaldes y candidatos que los cortejan al ver en las encuestas que se van publicando que sin sus votos no suman la mayoría suficiente para gobernar. "Vamos a esperar a los resultados y entre tanto vamos a trabajar, vamos a hacer propuestas a los ciudadanos y vamos a dar cuenta de lo que se ha hecho en comunidades y ayuntamientos", se limitó a decir.

"Sin estrategia política"

Según las fuentes consultadas el principal problema no está en los ataques de Rajoy a Ciudadanos. Está en los argumentos que utiliza para sus ataques. "Tenemos suficientes datos para armar una buena estrategia contra Ciudadanos, una estrategia política, que de ello se trata, para que cale en el electorado que somos más fiables que ellos y que, por ejemplo, muchas de las cosas que ellos está anunciando ya están en marcha en comunidades gobernadas por el PP", valora un diputado regional que recuerda el "espectáculo" que montó el portavoz del PP en en Congreso, Rafael Hernando, cuando llamó "Naranjito" a Rivera por el color corporativo de su formación. O el "papelón" de Antonio Sanz, presidente del PP de Cádiz y delegado del Gobierno en Andalucía, cuando en plena campaña espetó lo siguiente: "A mí no me gusta que en Andalucía se mande desde Cataluña, no quiero que en Andalucía mande un partido que se llama Ciutadans, que tiene un presidente que se llama Albert, con todo el respeto, a mí no me gusta que en Andalucía se mande desde fuera". "Cataluña es España", tuvieron que recordar al PP desde este partido al que se fueron muchos de sus apoyos en los comicios del pasado marzo.

Fuentes de la dirección nacional de la formación de Rajoy subrayan que, pese al revuelo montado, es "totalmente complatible" el mensaje que lanza Rajoy con la estrategia que adopten los candidatos respecto a Ciudadanos en las diferentes ciudades y en los diferentes ayuntamientos. En la formación conservadora se muestran convencidos de que, pese a que cada vez más cabezas de lista lanzan guiños al partido de Rivera, esto no implica que no vayan a denunciar "la falta de madurez y la improvisación" de muchas de sus propuestas. Y citan el caso concreto de Cifuentes. 

La candidata del PP a la Comunidad dijo en su día que era "una pena" que Rivera no estuviera en el PP. Y este jueves mismo arremetió contra él al señalar que entre sus partidos había muchas diferencias.

Las mismas fuentes justifican que, a día de hoy, desde Génova no se hable de pactos. "Eso toca cuando los electores voten. No adelantemos acontecimientos", subrayan al tiempo que admiten que es la única formación que le permitiría sumar donde sus votos no sumen.

En este contexto, mantienen que puede ser "contrapoducente" para ellos que el foco y el debate se ponga en los futuros pactos postelectorales. "Eso nos quita un tiempo precioso de hablar de nuestro programa. Además, es un enorme error dar las elecciones por perdidas. Las encuestas están como están. Pero el partido no está jugado", defienden.

El PP maneja encuestas que, según sostienen, coinciden en gran parte con las que se han venido publicando en las últimas semanas en los medios de comunicación. En base a estas, saben que para mantener feudos como Madrid o la Comunidad Valenciana lo más posible es que tengan que sentarse a negociar con Ciudadanos. Y están convencidos de que puede ser más fácil que se pongan de acuerdo "dos partidos" que todas las fuerzas de la izquierda.

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