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Madrid

Botella no quiere manifestaciones pero sí carreras de caballos

Botella no quiere manifestaciones en el centro de Madrid, pero sí carreras de caballos

El Ayuntamiento de Madrid figura, junto a varias grandes empresas, entre los patrocinadores de Madrid Urban Turf, que trasladó este domingo las carreras de caballos del Hipódromo de la Zarzuela al centro de Madrid. El Paseo de la Castellana, arteria principal de la ciudad, se convirtió en un “hipódromo” desmontable de 500 metros de longitud cubierto en parte de arena al que, durante la mañana del domingo, se acercaron miles de personas.

Para la realización de este evento, se cortó el tráfico en Paseo de la Castellana (desde Plaza de Castilla hasta la calle Raimundo Fernández Villaverde) dejando únicamente abiertos los carriles laterales. Se organizaron cuatro carreras de tres caballos cada en un evento que, según los organizadores, ha recordado al ya desaparecido hipódromo de la Castellana, donde se albergaron carreras de purasangres entre 1873 y 1933 y que encontró su sustituto en el actual recinto de la Zarzuela. "Qué mejor sitio para acercar el hipódromo a la ciudad que venir cerca de donde estaba el anterior hipódromo", explicó Gerardo Torres, director de carreras del hipódromo de la Zarzuela. Entre los asistentes, la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Saénz de Santamaría; Ramón Aguirre, presidente de la Sepi, propietaria del Hipódromo de la Zarzuela; y la alcaldesa de Madrid, Ana Botella. También han tomado parte jockeys del panorama nacional, como Francisco Jiménez y Jorge Horcajada.

El Madrid Urban Turf, la única carrera de caballos del mundo que se desarrolla en un cento urbano según sus mentores, se celebra tan solo un mes después de las declaraciones de la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, sobre la idoneidad de habilitar un manifestódromoen las afueras de la ciudad tras las marchas del 22-M. Concretamente, Botella afirmó que presentaría una solicitud a la Delegación del Gobierno de Madrid para recomendar la protección de una serie de espacios de la ciudad de las manifestaciones, alejándolas de zonas turísticas, entornos históricos o ejes estratégicos de transporte.

El Partido Animalista (PACMA) se muestra contrario a la realización de este tipo de eventos. Silvia Barquero, presidenta del partido, critica la “hipocresía” del Ayuntamiento al censurar las reivindicaciones en la vía pública mientras dan su consentimiento para la práctica de este tipo de acontecimientos. “El Ayuntamiento de Madrid está poniendo muchísimas trabas a manifestaciones y actos reivindicativos para utilizar las calles de Madrid”, denuncia Barquero, “nosotros hemos tenido que llevar a juicio el Ayuntamiento porque nos ha impedido poner una mesa informativa para hablar de nuestra opción política en la Plaza de Callao y, sin embargo, para este tipo de actos sí que hay permiso”, critica. Los animalistas son muy críticos con este tipo de competiciones ecuestres, ya que consideran que los caballos son objeto de duros entrenamientos y se exponen a peligros innecesarios en las carreras.

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En Izquierda Unida aseguran no tener una postura oficial sobre este tipo de pruebas urbanas. Pero “el espacio público está para muchas cosas, y si se corta el tráfico para los caballos también se debe cortar para las manifestaciones”. Recuerdan que ya se mostraron en desacuerdo con las sugerencias de Ana Botella de fijar un “manifestódromo” ya que las protestas sociales deben celebrarse en las calles del centro de la ciudad.

Los ciudadanos que se acercaron al evento del Hipódromo de la Zarzuela en Castellana se alegraron de poder pasear por este tramo de la ciudad sin coches y observar los caballos. Algunos aprovecharon para dar un paseo en bicicleta en familia por la zona. Sin embargo, muchos criticaron que los seis bloques de gradas instaladas por la organización tuvieran limitado el acceso únicamente para invitados de las empresas patrocinadoras (Halconviajes, la Red de Concesionarios de BMW de la Comunidad de Madrid, Longines, Hipódromo de la Zarzuela, Radio Madrid Cadena Ser y Loterías y Apuestas del Estado junto al propio Ayuntamiento de Madrid). Mientras los madrileños se aglomeraban detrás de las vallas intentando ver algo de las carreras, las gradas estaban prácticamente vacías y el staff responsable de la vigilancia echaba a los que intentaban acceder a los palcos.

La arena sobre la que corrieron los caballos comenzó a ponerse sobre el asfalto durante la tarde del sábado, pero fue a partir de las siete de la mañana del domingo cuando se montaron las estructuras más grandes del evento. Los cortes de tráficode la arteria vial se produjeron entre las nueve de la mañana y las cuatro de la tarde del domingo. Se calculaba que a primera hora de la mañana de este lunes no quedara rastro del montaje en la Castellana.

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