XIX Congreso Nacional del PP

La campaña por el liderazgo del PP se embarra en su última semana

Casado, Santamaría y Cospedal, candidatos a presidir el PP, junto a otros diputados del PP.

A menos de una semana para que los afiliados del PP inscritos para elegir al sucesor de Mariano Rajoy acudan a las urnas, la campaña elevó su tono este jueves. Paradójicamente, el candidato que más decibelios añadió a la batalla fue Pablo Casado. El exvicesecretario de Comunicación del PP se presentaba como el candidato sereno, como la renovación, como la opción que no iba a romper el partido frente a dos dirigentes tradicionalmente enfrentadas. Por eso sorprendió que saliera a advertir de que no es "la liebre de nadie", que no se ha presentado a este proceso "por un plato de lentejas" y que no piensa aceptar ningún cargo de sus rivales si pierde.

"No voy a converger en ninguna candidatura, no porque piense que soy de mejor condición sino porque pienso que el partido se fracturaría. Si en diez años no han sido capaces de entenderse desde el Gobierno, ¿cómo van a hacerlo ahora estando en la oposición?", se preguntó en una entrevista concedida a EsRadio recogida por Europa Press.

A Casado no le sentó nada bien que un día antes Santamaría se desvinculara de la baja cifra de afiliados inscritos para participar en este proceso –el 7,6% del censo– apuntando a que quizá Cospedal y Casado podrían dar más explicaciones por haber formado parte de la dirección en los últimos años.

"Ahora que la gente no quiere mochilas, personas que hayan gestionado mal o que hayan podido haber cometido una irregularidad, dicen que es la inexperiencia y que lo que tenemos que hacer es seguir gestionados por personas que han alardeado de no hacer política ni estar en el partido", se quejó en la misma entrevista.

Casado puso voz a aquellas voces del PP que critican a Santamaría por haberse puesto "de perfil" a la hora de defender al partido en los momentos más duros, en plena ebullición de los escándalos de corrupción, unos argumentos que también se escuchan entre los fieles a Cospedal. De hecho, la exsecretaria general ha hecho de su defensa de las siglas del partido uno de los pilares de su campaña.

"Zancadillas" a Casado

Sin apuntar a nadie, Casado denunció "zancadillas" a su candidatura. Presiones a los afiliados para que no acudan a sus actos o para que no se movilicen a su favor. Y llevó su órdago de no sumarse a ninguno de los equipos si su candidatura no es la ganadora a su futuro político cuando señaló que tampoco será candidato a la Alcaldía de Madrid ni a la Comunidad de Madrid. Se presenta, dijo, para ganar. Y si no, se dijo convencido de que podrá "seguir pagando la hipoteca fuera de esto".

Casado defendió un PP que dice las cosas "claras, sin complejos", en el que María San Gil, expresidenta del PP vasco, pueda tener el puesto que quiera. San Gil dio un portazo a Mariano Rajoy en los meses previos al XVI Congreso Nacional del PP en 2008 por discrepancias en la redacción de la ponencia política. Para el sector más conservador del partido es un referente moral, muy próxima a Esperanza Aguirre y a José María Aznar.

En sectores del PP chirrían algunos de estos mensajes de Casado por "mirar más al pasado que al futuro". Pero no niegan que es un candidato "fuerte" y que dado que en la primera de la fase votan los inscritos están abiertos "todos los escenarios".

"El candidato de las bases"

Los fieles a Casado subrayan que lo único que ha hecho es "hablar claro y ser sincero" y que está soportando muchas presiones porque tiene "serias posibilidades de ser uno de los dos ganadores el 5 de julio". "Es el candidato de las bases frente al aparato", dicen.

Mientras, Cospedal y Santamaría intentaron no desgastarse a la hora de responder a Casado. Serán las urnas las que sentencien el jueves que viene si el exresponsable de Comunicación del PP se ha equivocado al pasar al ataque. Pero la sensación que quedó este jueves es que se había equivocado porque los militantes suelen castigar a quienes van a la división. "Justamente, la de la neutralidad, era una sus fortalezas, la de estar al margen de la pelea Cospedal-Santamaría y ahora se ha subido el ring", reflexiona un diputado.

Así, Cospedal rechazó entrar "en reproches" con Pablo Casado y dijo estar sorprendida porque denuncie zancadillas y presiones.

García-Escudero apoya a Cospedal

"No voy a estar contestando a estas cuestiones. Lo importante de este proceso es que seamos capaces de debatir un programa y ofrecer a los militantes el mejor programa para el PP. No voy a entrar en reproches", dijo al salir de una reunión con representantes de Nuevas Generaciones del PP, cita que mantuvieron el grueso de los candidatos a lo largo de la jornada del lunes.

A última hora de la tarde, Cospedal se hizo con el apoyo del presidente del Senado y líder del PP de Madrid, Pío García-Escudero. Es en la capital donde Casado es muy fuerte. Pero la ex número dos del partido cuenta también con el respaldo del presidente de la Comunidad, Ángel Garrido.

Por su parte, Santamaría insistió, por la mañana, en que sus adversarios no están en el PP, sino que están en el PSOE, en los "populistas" y en los "independentistas".

"A Kennedy no lo maté yo"

Consciente de que en el partido hay un sector importante que cuestiona su gestión de la crisis catalana, defendió su papel. "Algunos llevamos en el currículum tener una querella criminal de los independentistas por defender la unidad de España", añadió.

Ya por la tarde, en Vigo, cuestionada sobre quienes sugieren que maneja información de rivales políticos por haber tenido bajo su competencia al CNI, afirmó, dirigiéndose al periodista que le había preguntado: "¿Es consciente de la gravedad de lo que me pregunta?". "A los de las teorías de las conspiraciones les puedo asegurar que a Kennedy no lo maté yo", dijo. Lo decía en Galicia, tierra de Alberto Núñez Feijóo, el hombre que todos en el PP esperaban que diese el paso y que sorprendió optando por completar la legislatura en la Xunta.

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