Cinco horas con Zapatero: “¡Qué ganas tengo de que lleguen las generales, qué campaña me voy a tirar!”

“¿Entiendes ahora por qué la derecha lo quiere asesinar?”. Me lo dice una señora que se me acerca al finalizar el mitin de este miércoles en Segovia, mientras suena la canción-sintonía de la campaña de Carlos Martínez por el PSOE para la presidencia de la Junta de Castilla y León y las 650 personas que desbordan el salón de actos aplauden sin descanso, gritan “No a la guerra” e intentan acercarse para abrazar a José Luis Rodríguez Zapatero. La señora quiere expresar algo más, pero termina llorando por la emoción. No es discutible: Zapatero sigue insuflando ánimos y esperanzas apelando al “orgullo socialista” y utilizando el humor y el sarcasmo para hacer reír a la concurrencia.

Hemos salido tres horas antes en su coche oficial, después de que aceptara la compañía de infoLibre en su segundo mitin de la campaña que lleva a las urnas este domingo a la comunidad más extensa de España, la que ocupa el 20% del territorio pero sólo alberga al 4,8% de la población. La tierra de Zapatero (“leonés y ciudadano del mundo”) lleva 39 años gobernada por el PP. Y Segovia es la provincia que ve crecer en un escaño su representación en las Cortes autonómicas porque su demografía ha aumentado gracias a los trenes que la comunican en un rato con Madrid o Valladolid.

– ¿Cómo preparas un mitin? (Sólo lleva el móvil en la mano, ningún papel, ninguna carpeta).

– Lo preparo en mi cabeza. Pienso ideas o mensajes, sobre todo mientras corro por las mañanas. Es cuando la mente está más fresca. Y en cuanto doy con las claves que sé que van a conectar con la gente, se me quedan grabadas. Puedo anotar algún dato concreto, para que no se me olvide, pero lo importante son las ideas. Y luego pulso antes el clima que se respira.

– ¿Cómo se pulsa el clima?

– En esto tengo un sexto sentido. Al entrar en el auditorio, viendo cómo reacciona la militancia, si veo o no gente que pueden ser votantes o que se lo están pensando pero no tienen carné, me fijo en cómo interactúan cuando hablan los que me preceden… Quizás es la experiencia, pero suelo notar si quieren escuchar, si necesitan compartir sensaciones… Ya lo verás.

Subiendo la rampa que conduce al túnel del Guadarrama es inevitable ver desde la A-6 la Cruz de los Caídos en el Valle de Cuelgamuros.

– Veo que no la miras…

– Nunca he estado ahí ni pienso. Me produce una sensación amarga sólo la visión. No te digo lo que se me ocurre que habría que hacer con ella porque se armaría gorda. 

No percibo que la campaña que vengo sufriendo afecte a la imagen que la gente tiene de mí [...]. El tiempo pondrá las cosas en su sitio

Antes le he preguntado por el tema personal que le persigue desde hace meses: su vinculación con la empresa de su amigo Julio Martínez y las acusaciones contra él y también contra sus hijas en relación con Venezuela y con el rescate de la aerolínea Plus Ultra. 

– Dije en el Senado todo lo que tenía que decir. Es un aluvión de falsedades, un cúmulo de disparates que buscan destrozarme, también a mi familia. Pero no lo van a conseguir.

– ¿Cómo lo llevan ellas?

– Hay ratos, y hay días. Pero están ya muy acostumbradas [Sonsoles, su mujer, y sus hijas] a todo ese barro en el que no pienso mancharme. 

Mientras escribo, hojeo uno de los dosieres que han circulado por las redacciones (y en algún medio se ha publicado por entregas). Se titula “José Luis Rodríguez Zapatero: Networks of influence, strategy and informal power”. En él van apareciendo personajes de lo más diversos, desde Rubalcaba a Villarejo, de José Miguel Contreras a Jordi Évole… Para hacerse una idea de la credibilidad y rigor de las 39 páginas que lo componen, sólo decir que sitúa a la periodista y escritora Nativel Preciado en la cúspide del ecosistema mediático que supuestamente controla el expresidente del Gobierno. (Le va a dar un pasmo a mi querida Nativel cuando lo lea).

– No percibo que la campaña que vengo sufriendo afecte a la imagen que la gente tiene de mí. Creo que es una cuestión de credibilidad. El tiempo pondrá las cosas en su sitio. 

Llegamos a Segovia, al complejo hotelero en las afueras donde en un salón cercano al auditorio le esperan decenas de mujeres que charlan alrededor de un café con el candidato Carlos Martínez. Es un día especialmente difícil para las asociaciones feministas de la región. La noche anterior, un hombre ha asesinado a tres mujeres en Miranda de Ebro. El mal no descansa. La violencia machista sigue ahí. Y los negacionistas de esta violencia estructural están a punto de gobernar (de nuevo) en Valladolid.

Antes de empezar el mitin, hay una breve reunión de quienes van a intervenir en una pequeña salita. Están la exalcaldesa Clara Martín, el diputado en el Congreso José Luis Aceves, el cabeza de lista por Segovia (Sergio Iglesias), Carlos Martínez y Zapatero. (Admiten que nos colemos para escuchar). Bromean sobre la apuesta que alguien de la organización ha perdido porque no creía que pudiera llenarse ese auditorio. Explican el orden de los discursos y, cuando están a punto de levantarse, Zapatero les pide que esperen.

– Yo creo que no debo cerrar el mitin. Mejor yo voy el penúltimo y dedico el último a tramo a hablar de ti, Carlos, de manera que tú entres bien arriba y concluyamos con lo que más importa: las soluciones que propones para Castilla y León. Con que estés como estuviste ayer en el debate… 

– Vale, como prefieras, presidente. Pero ya sabes que también está muy presente el “No a la guerra”, apunta Carlos Martínez.

Yo creo que no debo cerrar el mitin. Mejor yo voy el penúltimo y dedico el último a tramo a hablar de ti, Carlos, de manera que tú entres bien arriba

Lo hemos hablado en el coche.

– ¿Pueden el “No a la guerra” y la posición de Pedro Sánchez y las amenazas de Trump tener efectos electorales?

– No lo sé. Lo que sí sé es que está muy vivo en la sociedad española, y de una forma transversal. Responden las derechas como siempre, acusándonos de ingenuos y buenistas. No entienden nada. ¿Cómo dejaron los países que invadieron en 2003 y después? ¿Irak, Libia, Afganistán? Lo realista, lo pragmático, coincide con nuestros principios y valores. Y sí, hay un hilo que conecta el grito casi unánime del “No a la guerra” con el orgullo muy mayoritario sobre la actuación valiente de Pedro Sánchez.

– Feijóo y Abascal, incluso algún o alguna dirigente europea, también acusan a Sánchez de actuar por puro electoralismo.

– Es para reírse, si no habláramos de genocidios, de bombardeos a población civil, del asesinato de 160 niñas en una escuela iraní. Electoralismo puro es esa pesadez de las derechas con la inmigración, la inmigración, la inmigración… 

– Vox, y también Mañueco, tienen la inmigración como uno de los ejes claves de esta campaña.

– Quiero hablar de esto en el mitin. Tan patriotas, tan valientes con los inmigrantes que vienen a trabajar como tantos castellanos y leoneses emigraron a Argentina, a Alemania, a Suiza o a Bélgica para ganarse la vida y sacar adelante a los suyos. La despoblación. Ese sí que es un gran problema en esta comunidad, y son los inmigrantes quienes la están frenando en los últimos tiempos, quienes aportan para hacer crecer la economía. ¡Hasta la Iglesia les está diciendo a Feijóo y a Abascal que es un disparate la demonización y el desprecio al migrante! Menudos sentimientos cristianos tiene esta gente. Y lo digo en una Comunidad en la que el peso conservador –con una influencia tradicional de la Iglesia católica– es muy importante y muy difícil de superar.

– Algo influirá también el ecosistema mediático…

– Qué te voy a contar… Unos medios que, de forma muy mayoritaria, están en manos de dos constructores condenados por corrupción.

– Y que además reciben del grifo de dinero público de la Junta de Mañueco unos 40 millones de euros según las últimas cifras conocidas.

– Por eso se ponen de los nervios con la nueva ley de publicidad del sector público, que les va a poner más difícil esa forma de manipular la libertad de prensa. Liberales de pacotilla, y con el dinero de todos.

La despoblación. Ese sí que es un gran problema en esta comunidad, y son los inmigrantes quienes la están frenando en los últimos tiempos

Pasamos de la ‘sala de máquinas’ al salón de actos abarrotado. Suena la canción que se repite al principio y al final de cada mitin. A ritmo de Rosendo y con el estribillo “Cambiemos a Mañueco por Carlos”, producto de la Inteligencia Artificial sobre una idea de Álvaro Lora, un sahagunés que ha sido procurador socialista y que es técnico de organización de la campaña actual.

Las intervenciones previas son interrumpidas de vez en cuando por ese grito de “No a la guerra”, que de vez en cuando también aparece en la pantalla del escenario. Cuando le toca el turno a Zapatero, recibido con una ovación a la que se le nota acostumbrado, arranca por algo que también nos ha anticipado: el peso fundamental que cree que hay que dar a la cultura, y en Segovia a Antonio Machado, a María Zambrano… “pensadores de la mejor España, la del conocimiento, la democracia, la libertad…”.

Y va alternando lo emocional con lo humorístico, ambos carriles paralelos en un discurso de fondo. Seleccionemos:

– Hay negacionistas que lo niegan todo y que vuelven a rezar; lo vi el otro día en la Casa Blanca. Borges reivindicaba la fuerza de la escucha, del diálogo: “Dejaron atrás las plegarias y las imposiciones…”.

– Todo el día a vueltas con la inmigración. ¡Tan valientes con los inmigrantes, tan sumisos con Trump y Netanyahu! Si este país tiene inmigración es porque somos un país próspero, con presente y con futuro. ¿No queríamos que nuestros emigrantes fueran tratados con dignidad? ¿Qué valores cristianos defienden esos que los quieren expulsar…? No hay nada más lacerante ni más torpe.

– Ya sabéis que los expresidentes, todos… tenemos un alto concepto de nosotros mismos, pero todos deberíamos reconocer que hay gobiernos que no son el nuestro que hacen cosas extraordinariamente positivas. Yo invito a todos los expresidentes [obsérvese ese “todos”, que incluye sin nombrarlo a Felipe González] a debatir sobre la gestión del Gobierno actual. Vivimos el mejor momento de España en muchas décadas… en el empleo, en el trabajo femenino… en el crecimiento económico… el mayor salario mínimo… la mayor inversión en becas… ¡hasta en los beneficios empresariales! ¡Están batiendo récords de beneficios algunos que dicen que España va fatal!

– Me siento orgulloso de Pedro Sánchez. De su negativa a subir el gasto militar al 5%. Eso habría sido restar 55.000 millones a los servicios públicos, a la sanidad, a la educación, a las carreteras… Me siento orgulloso de nuestra defensa de la legalidad internacional, de los derechos humanos… Como españoles y como europeos debemos ser respetados en el mundo por esos valores, no por tener misiles.

Yo invito a todos los expresidentes a debatir sobre la gestión del Gobierno actual

– Lo que define a la UE es el derecho. Estos días he estado un poco inquieto por cosas que se escuchan. Hay dirigentes en la UE [en referencia a Ursula Von der Leyen] que parecen no haber leído el Tratado de Lisboa (ver aquí), donde se establece la política exterior de la Unión, que debe defender la Carta de San Francisco, la legalidad internacional, donde se dice claramente que el uso de la fuerza sólo es admisible en defensa propia o con el concurso del Consejo de Seguridad de la ONU.

– No puede haber una política más ilegal, más inmoral que lo que han hecho en Gaza y lo que están haciendo ahora. A toda la derecha que anda diciendo que “es que el régimen iraní es muy malo”. Y lo es. Pero nunca les vimos pedir que bombardearan España durante la dictadura franquista… ¡Valiente Pedro Sánchez por estar del lado de la paz, la legalidad, los derechos humanos! Y dicen que lo hace por electoralismo… ¡Están a un paso de decir que Sánchez convenció a Trump de bombardear Irán!

– Todo el santo día con Sánchez en la boca… originales no son, tenaces sí…

– ¡Qué ganas tengo de que lleguen las generales, qué campaña me voy a tirar… Si no quieren caldo, dos tazas!

Y termina su mitin ensalzando la capacidad de diálogo de Carlos Martínez y su talante “respetuoso” con los adversarios. “No como ese Tellado… que sale y parece que va a sacar una flecha para disparar a cada socialista”. Y enlaza Martínez para reivindicar “el derecho a venir”, “el derecho a volver”, en una comunidad en la que este domingo están llamadas a las urnas un total de 2.097.768 personas, con más de cien mil nuevos electores, jóvenes a quienes Vox intenta atrapar con sus negacionismos, con los miedos fabricados contra los migrantes y con la desinformación en redes sociales y pseudomedios.

Volvemos al coche después de un rosario de abrazos y fotos con militantes, con claro predominio femenino. Y después de probar el cochinillo segoviano, más propio del almuerzo que de la cena. “¡Pero exquisito!”.

– ¿Satisfecho?

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– Tú dirás… 

– Te veo muy lanzado a hacer campañas pase lo que pase…

– Quería y quiero dejarlo claro. Seguiré apoyando en todas partes… Incluso en estos dos días con alguna sorpresa. Tengo muy buenas sensaciones. Esto no va a ser como Extremadura ni como Aragón para el PSOE. En absoluto. Y no es optimismo, es convicción.

“¿Entiendes ahora por qué la derecha lo quiere asesinar?”. Me lo dice una señora que se me acerca al finalizar el mitin de este miércoles en Segovia, mientras suena la canción-sintonía de la campaña de Carlos Martínez por el PSOE para la presidencia de la Junta de Castilla y León y las 650 personas que desbordan el salón de actos aplauden sin descanso, gritan “No a la guerra” e intentan acercarse para abrazar a José Luis Rodríguez Zapatero. La señora quiere expresar algo más, pero termina llorando por la emoción. No es discutible: Zapatero sigue insuflando ánimos y esperanzas apelando al “orgullo socialista” y utilizando el humor y el sarcasmo para hacer reír a la concurrencia.

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