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Elecciones andaluzas 22-M

Cinco razones por las que la derecha no ha logrado gobernar nunca Andalucía

Mariano Rajoy, entre Juanma Moreno y el presidente del PP andaluz, Javier Arenas, el pasado 15 de marzo de 2015 en Roquetas de Mar, Almería.

Olivia Carballar | Sevilla

Cuando el PSOE pasa por las horas más bajas de su existencia, cuando la izquierda, con el surgimiento de nuevos partidos, se fragmenta más que nunca. Cuando dos expresidentes socialistas han sido llamados a declarar como imputados en el Tribunal Supremo. Cuando los ciudadanos, en general, están más cansados e indignados con la vieja política… cuando todo eso ocurre a la vez, todas las encuestas pronostican que el partido liderado por Susana Díaz volverá a ganar en Andalucía tras más de 30 años al frente de la Junta. Ni siquiera el caso ERE, el mayor escándalo de corrupción conocido en la comunidad, ha permitido al PP gobernar en el único enclave español donde no ha habido alternancia política. La victoria electoral del partido dirigido por Javier Arenas en 2012 se convirtió en un espejismo del que ya no queda ni rastro. Los 50 escaños logrados entonces bajan hasta los 29-30 de ahora que barajan los sondeos. ¿Cuáles son la razones para ello? ¿Qué ocurre en Andalucía que no sucede en el resto de España para que el PP, que gobierna el país y continúa liderando algunas encuestas nacionales, no termine de encontrar su sitio en el sur?

La conquista del Estado del bienestar por parte del PSOE, el voto ideológico de izquierda en una tierra de profundas desigualdades, el recuerdo del franquismo, los ataques a Andalucía por parte de algunos dirigentes de la derecha y la constitución de un “régimen” por parte de los socialistas son algunas razones que explican, según varios expertos consultados por infoLibre, la fortaleza de lo que va camino de convertirse en el único bastión socialista.

Según una encuesta del Centro de Estudios Andaluces publicada el pasado febrero, el 74,4% de los ciudadanos identifica la autonomía con el Estado del bienestar. “Y el Estado del bienestar lo trajo a Andalucía el PSOE”, opina la directora de la institución, Mercedes de Pablos. Ella recuerda aún las casas sin cuarto de baño avanzada la dictadura, cuando, procedente de Madrid, veraneaba en la localidad onubense de Aracena: “Son los socialistas los que en ese momento meten institutos, becas, llevan carreras universitarias a pueblos en los que el primaba el analfabetismo, comienza a cambiar la situación de las mujeres…”. Y todo eso, añade, lo ha patrimonializado el PSOE, que ha sido el partido nacionalista en Andalucía”.

Los valores más apoyados, los de izquierdas

Es una de las conclusiones a las que llegan también los profesores de Investigación de Sociología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el Instituto de Estudios Sociales Avanzados (IESA) Manuel Pérez Yruela y Manuel Trujillo, que elaboraron un estudio sobre la inercia del voto andaluz en las pasadas autonómicas: “La historia reciente de la sociedad andaluza pone de manifiesto que, hasta hace pocas décadas, era una sociedad predominantemente rural, con una estructura de la propiedad latifundista, con grandes desigualdades sociales, pobres condiciones de vida de la mayoría de la población, gran número de jornaleros con desempleo estructural elevado y con bajo o nulo nivel educativo, débil desarrollo de los sectores económicos industrial y de servicios, e importantes carencias de infraestructuras y servicios básicos para el bienestar social y el desarrollo económico”.

Según ambos expertos, estas circunstancias han dado lugar a un mapa político en Andalucía en el que la izquierda viene siendo mayoritaria en mayor proporción que en el conjunto de España por una razón: el peso que el voto ideológico de izquierda ha tenido históricamente en esta comunidad. “Esto se ha producido desde las primeras elecciones generales y autonómicas hasta ahora porque ese voto ideológico ha predominado sobre otras motivaciones del voto y sobre el sufragio a la derecha, con independencia incluso de la valoración que los electores hacen de la actuación de los partidos”, señalan. Fátima Ramírez, experta en comunicación política, márketing y socialmedia, incide también en la memoria histórica de la población: “No es solo cuestión de que el partido más votado sea el PSOE, es que los valores más apoyados por la población andaluza en las urnas son de izquierdas. Ello, acompañado a que el PP no cambia de estrategia, hace que se vea que es más de lo mismo. Aunque, en este sentido, tendremos que ver cómo evoluciona Ciudadanos”.

El único año en el que se crearon expectativas de alternancia de gobierno, 2012, estuvo marcado por la influencia la crisis económica, que hizo que en las elecciones generales de 2011 la suma de los votos de PSOE e IU fuera por primera vez en Andalucía ligeramente menor que los votos del PP (1.955.105 frente a 1.985.612). Sin embargo, sólo unos meses después, en las autonómicas, ese descenso no se vio traducido significativamente en la posición ideológica de los andaluces: “Probablemente, muchos de los votos trasvasados del PSOE al PP en Andalucía fueron expresión de una desaprobación irritada de la gestión que el presidente José Luis Rodríguez Zapatero había hecho de la crisis y no de un cambio madurado de alineamiento político”, reflexionan Pérez Yruela y Trujillo Carmona.

"Al estilo del PRI en México"

Aquella campaña se planteó en términos de debate en el eje ideológico sobre el mantenimiento de las conquistas sociales: “Con la experiencia de unos meses de Gobierno del PP en la que se tomaron decisiones de recorte del Estado del bienestar, una campaña en estos términos pudo contener la pérdida de votos de la izquierda y movilizar a quienes preveían salir más perjudicados que beneficiados de una posible alternancia de gobierno, pero no consiguió aumentar la participación, especialmente por la abstención de los votantes del PP en 2011. La campaña sí sirvió, en cambio, para mantener el suelo del voto al que la izquierda había llegado en 2011”, concluyen. Además, según el catedrático de Antropología Social de la Universidad de Sevilla Isidoro Moreno, ningún otro partido de izquierda en aquellas elecciones iba a querer arrastrar la responsabilidad que suponía dejar gobernar al PP.

Moreno, sin embargo, realiza un análisis completamente distinto al de los investigadores del IESA y atribuye mayoritariamente el fracaso del PP en Andalucía a lo que denomina régimen socialistarégimen : “Yo creo que sólo se puede explicar la permanencia de un mismo partido en el Gobierno de la Junta desde hace treinta y tantos años porque ese partido aprovechó su victoria en las primeras elecciones al Parlamento andaluz para constituir no un Gobierno, sino un régimen, es decir, una red de intereses y de relaciones políticas, empresariales y también mediáticas al estilo del PRI en México, que estuvo gobernando 70 años”. “La red de clientelismo –añade– hace que mucha gente dependa de ello o piense que su futuro dependa de ello, como ocurre con la corrupción: como los corruptos son los que mandan y son los nuestros, miramos para otro lado”.

El catedrático de Antropología Social cree que se comete un error cuando se afirma que la derecha no ha podido gobernar Andalucía: “La derecha tiene dos caras en esta comunidad: la más agria y descarnada es el PP. Y la más populista y a veces demagógica, como se está demostrando en esta campaña, es el PSOE. Por tanto, la derecha está gobernando en Andalucía y lo ha hecho en los últimos tres años con el silencio cómplice de Izquierda Unida”. A su juicio, esta circunstancia lleva a una paradoja: “Hay gente que piensa que está votando al PSOE como una opción de izquierdas, sobre todo en las zonas rurales, como garante del Estado del bienestar, y otra gente que vota al PSOE a sabiendas de que garantiza mejor que el PP los intereses tradicionalmente ligados a la derecha”, añade. De una u otra forma, concluye que el PSOE y el PP son “dos franquicias de la misma empresa, como demostraron cuando cambiaron el artículo 135 de la Constitución o, cuando, en el último minuto de esta legislatura andaluza se repartieron los cargos en la Cámara de Cuentasrepartieron los cargos en la Cámara de Cuentas para evitar que salga lo que hay debajo de las alfombras”.

La imagen del señorito

La imagen del PP asociada a los señoritos y a los terratenientes continúa teniendo también un peso importante a la hora de votar en Andalucía: “El PP ha sido torpe por seguir dando una imagen casposa, de antigualla”, sostiene Isidoro Moreno. Esto influye más que en las ciudades –donde el PP obtiene mejores resultados y gobierna en todas las capitales de provincia– en los núcleos rurales. “Allí y, sobre todo, la población de mayor edad identifica a este partido con los antiguos señoritos de los cortijos”.

Susana Díaz abraza a una mujer a su llegada a Jerez de la Frontera, este 18 de marzo | EFE

En esta campaña electoral, el nuevo líder del PP andaluz, Juanma Moreno Bonilla, pretende, de hecho, alejar esa idea que encarnaba Javier Arenas de señorito subido al caballo con una nueva presentación: se autodefine como una persona humilde, hijo de emigrantes. No obstante, según las encuestas, tampoco ha funcionado el cambio de líder, cuyo desconocimiento por parte de los andaluces hace incluso más árido el desierto del PP en Andalucía. “Porque yo no sé las cualidades personales de esa persona, pero poner a alguien que no lo conoce ni dios, que tenía un carguito en Madrid y que no ha trabajado en Andalucía… indica que hay partidos que parece que estuvieran pagados por el PSOE, porque si no, no se entiende”, afirma Isidoro Moreno. Para Fátima Ramírez, “el PP sigue creyendo que con cambiar la cara, que es lo que ha venido haciendo hasta ahora, es suficiente, pero no es así. La ciudadanía exige más a los partidos”.

Rechazo del PP a la memoria histórica

Muy fan de... Susana Díaz, Juanma Moreno y compañía...

El miedo todavía se percibe en muchos núcleos rurales tras la fuerte represión sufrida en Andalucía durante el franquismo, donde se calcula que hubo unas 50.000 víctimas. El PSOE supuso un nuevo tiempo y, según opina Moreno, los socialistas aún juegan con eso: “Esto es lo que puede volver a ocurrir si gana la derecha, vendrán todas las catástrofes, aunque no sabemos qué puede ser peor que lo que ya estamos viviendo, como que echen a la gente de sus casas”. El PP continúa sin condenar abiertamente el franquismo y rechaza la mayoría de iniciativas relacionadas con la memoria histórica.

Tampoco ha beneficiado al PP andaluz, a lo largo de estos años, la imagen estereotipada y los insultos procedentes de algunos dirigentes de su propio partido lanzados desde Despeñaperros para arriba, a los que no ha respondido de manera contundente, como el último vídeo lanzado por el presidente extremeño, José Antonio Monago: “Los andaluces y andaluzas siguen sintiendo que no se les toma en serio y que vienen de otras comunidades a decirles lo que tienen qué hacer y cómo”, asegura Ramírez, que destaca especialmente los insultos lanzados relacionados con el PER, el Plan de Empleo Rural creado por Felipe González en 1984 para amortiguar la pobreza endémica de cientos de miles de jornaleros en Andalucía y Extremadura: “Este subsidio agrario ha ayudado mucho en el ámbito rural, aunque también ha servido para hacer política partidista, por parte de todos, y eso es reprochable a todos los partidos”.

Isidoro Moreno incide igualmente en la ridiculización que se hace de Andalucía, pero lanza también sus dardos contra el PSOE en ese sentido: “Siempre hay que responder a esas descalificaciones o intentos de ridiculizar lo andaluz, pero también hay cosas del PSOE que ridiculizan a los andaluces, como dirigirse a ellos en sus mítines como si no tuvieran ni el graduado, en plan Juan y Medio, o apropiarse de símbolos como el 28-F para no entrar en debates sobre políticas concretas”.

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