A Coruña se convierte en la única ciudad gallega que abarata los alquileres tras declararse 'zona tensionada'

Marcos Pérez Pena (Praza.gal)

A finales de julio A Coruña se convirtió en la primera ciudad gallega declarada por el Ministerio de Vivienda como zona residencial tensionada, como había solicitado el Gobierno municipal herculino. El objetivo de la aplicación de esta herramienta, que entre otras medidas impone un tope máximo para una parte de los contratos de alquiler, era frenar la escalada de los precios en la ciudad –un 37% más en los últimos tres años y medio– y facilitar el acceso a la vivienda.

Aún es pronto, probablemente, para analizar los posibles efectos directos e indirectos de unas medidas que comenzaron a aplicarse en agosto y que en buena medida aún no se hicieron efectivas en muchos casos. Sin embargo, parece que la herramienta de las zonas tensionadas comienza a tener influencia en el mercado del alquiler de la ciudad, si comparamos la evolución de los precios de los contratos firmados desde entonces en comparación con la situación anterior y también en la de las otras ciudades gallegas.

Así, los datos del Observatorio da Vivenda de Galicia, dependiente de la Xunta, y que ofrece una foto fija muy fiable sobre los precios de los nuevos contratos de alquiler (su información procede de las fianzas depositadas ante el Instituto Galego da Vivenda e Solo), muestra que desde el mes de julio (y aún más desde agosto) los precios medios de los alquileres en A Coruña están descendiendo. Muy ligeramente, eso sí. De hecho, posiblemente habría que hablar más bien de una congelación de los precios.

En julio el precio medio mensual de los contratos de alquiler firmados en A Coruña desde enero era de 731,4 euros, mientras que el 2025 se cerró con un precio medio de 731 euros. Desde el mes de agosto, con un precio medio de 735 euros y con la zona tensionada comenzando a aplicarse, el descenso es más claro.

En todo caso, el contraste es claro si comparamos la evolución de los precios en A Coruña y los de las restantes ciudades gallegas. Entre julio y diciembre la ciudad herculina es la única que baja, mientras que en el resto de las urbes siguen registrándose subidas, desde el 1,3% de Ferrol (7 euros más) y el 1,7% de Pontevedra (15 euros más) hasta casi el 4% de Ourense (más de 20 euros de encarecimiento).

En cambio, en los siete primeros meses del año, antes de la declaración de zona tensionada, A Coruña estaba siendo una de las ciudades en las que el precio de los alquileres se estaba encareciendo (+7,4%), sólo por detrás de los datos de Ferrol (+12,3%) y Pontevedra (+7,8%).

Desde el año 2021, pese a todo, los precios medios de alquiler en A Coruña acumulan una subida del 37%, en la media de las ciudades gallegas. Inferior a la de Ferrol (+47%) y Lugo (+40%), pero por encima de la de Santiago (+35%), Ourense (+33%), Pontevedra (+32%) y Vigo (+30%). Desde el 2016 las subidas acumuladas se mueven entre el 60% de Ourense y el 72% de A Coruña, Lugo y Ferrol.

El Observatorio de Vivenda ofrece también el indicador del precio medio de los contratos firmados cada mes, más volátil y menos fiable para observar tendencias, pero interesante para ver los movimientos a corto plazo. Mientras que hasta el mes de julio A Coruña era claramente la ciudad gallega en la que se estaban firmando los contratos de alquiler más caros de Galicia, todo cambió a partir de agosto. En ese momento los precios de la ciudad herculina prácticamente se igualan con los de Vigo, pero también con los de Pontevedra y Santiago, que siguen encareciéndose.

Conviene recordar que Santiago también busca su declaración como zona residencial tensionada, una propuesta que fue rechazada por parte de la Xunta.

Las voces críticas con la aplicación de las zonas residenciales tensionadas, desde las inmobiliarias y grandes propietarios hasta el Partido Popular, vienen denunciando que estas provocan un segundo efecto, además de la bajada de los precios: la reducción del parque de alquieler disponible, debido a que algunos propietarios prefieren retirar su vivienda del mercado y no alquilarla a un precio menor.

No existen datos oficiales ni fiables sobre el número real de viviendas disponibles en cada momento para su alquiler. En todo caso el Observatorio da Vivienda de Galicia publica la información actualizada sobre el número de contratos de alquiler firmados cada mes en las siete ciudades gallegas y en el conjunto del país.

El precio de los alquileres baja en A Coruña en el inicio de la aplicación de zona tensionada

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La estadística de los meses en los que estuvo en aplicación la zona residencial tensionada en A Coruña (de agosto a diciembre), en comparación con los mismos meses del año anterior, muestra que, efectivamente, el número de contratos firmados en la ciudad herculina fue notablemente inferior al del mismo periodo de 2024, un 17,3% menos.

Pese a todo, hay que decir que en todas las ciudades gallegas el número de contratos firmados fue inferior y aunque el descenso en A Coruña supera a la media del conjunto de las siete urbes, es inferior al registrado en Pontevedra (-20,2%) y no está tan lejos de Vigo (-11%) y Lugo (-10,3%), que carecen de zonas declaradas tensionadas.

Habrá que esperar a los datos de los meses siguientes para comprobar si estas cifras suponen el inicio de un cambio de tendencia en el encarecimiento de precios de los alquileres en A Coruña y la demostración de zona tensionada en Cataluña provocó, un año después de su entrada en vigor, la reducción de los precios de los alquileres en un 4,7% de media, en casi un 9% en Barcelona y de un 5% en las áreas específicamente incluidas en la medida. Además, no se redujo la oferta y hay mayor estabilidad en los contratos.

A finales de julio A Coruña se convirtió en la primera ciudad gallega declarada por el Ministerio de Vivienda como zona residencial tensionada, como había solicitado el Gobierno municipal herculino. El objetivo de la aplicación de esta herramienta, que entre otras medidas impone un tope máximo para una parte de los contratos de alquiler, era frenar la escalada de los precios en la ciudad –un 37% más en los últimos tres años y medio– y facilitar el acceso a la vivienda.