Condecoraciones

Cuatro guardias civiles condenados por el 23F fueron condecorados en nueve ocasiones tras el golpe fallido

El teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero en la tribuna del Congreso.

Cuatro de los treinta y tres condenados por el Tribunal Supremo por el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 fueron condecorados en las últimas dos décadas. Los agentes del Instituto Armado César Álvarez, Vicente Carricondo, Jesús Alonso y Pedro Izquierdo acumulan en la actualidad nueve distintivos al Mérito Policial y al Mérito de la Guardia Civil, aunque ninguno de ellos lleva aparejado un plus sobre la pensión. La mayor parte de las condecoraciones –siete– fueron concedidas durante el Ejecutivo de Mariano Rajoy, mientras que las dos restantes datan del primer gobierno de José María Aznar y del segundo de José Luis Rodríguez Zapatero, según datos de la Secretaría de Estado de Seguridad, dependiente del Ministerio del Interior, a los que ha tenido acceso infoLibre. Polémicas medallas que se suman a las cuatro que tiene en la actualidad el expolicía de la Brigada Político Social acusado de torturas Antonio González Pacheco, alias Billy el Niño, y a las seis con las que cuenta el excomisario jubilado José Manuel Villarejo, en prisión provisional en el marco de la operación Tándem.

Álvarez, Carricondo, Alonso e Izquierdo fueron cuatro de los tenientes de la Guardia Civil que el 23F acudieron al Congreso de los Diputados. Los tres primeros estaban entonces destinados en el Escuadrón de la Primera Comandancia Móvil, mientras que el cuarto cumplía órdenes en el Destacamento de Barajas. Según los hechos probados entonces por el Consejo Supremo de Justicia Militar (CSJM), Álvarez, Carricondo y Alonso fueron movilizados por el capitán Jesús Muñecas Aguilar, acusado también en la actualidad de torturas en el marco de la denominada querella argentina. Izquierdo, por su parte, participó en el “servicio extraordinario” después de que, al mostrar algunas reservas, el teniente coronel Antonio Tejero y el coronel Miguel Manchado le asegurasen que en la “operación proyectada” se trataba de “servir al rey y a la democracia”. Carricondo e Izquierdo, aunque estuvieron en todo momento en la Cámara Baja, no desempeñaron funciones determinadas. La sentencia, sin embargo, señala que Álvarez estuvo al cargo de “mantener el orden en el hemiciclo durante toda la noche”.

A pesar de su participación en el intento de golpe de Estado, el Consejo Supremo de Justicia Militar señaló en su sentencia que “estos oficiales salieron de sus respectivos acuartelamientos bajo las órdenes de sus superiores naturales, y con un conocimiento muy limitado de los objetivos a cumplir y una idea muy general y confusa que le fue transmitida por aquellos y que encajaba en su experiencia de casos similares de servicio”. Aunque la sentencia reconoció que los acontecimientos de la noche del 23 y la madrugada del 24 “presentaron apariencias suficientemente confusas para hacer dudar de las decisiones a tomar”, el Consejo Supremo de Justicia Militar señaló que “no es de extrañar que, en la duda, siguieran el criterio de continuar a las órdenes de los mismos superiores que les habían conducido a la acción”. Aplicando esta eximente de obediencia, y tras analizar el grado de punibilidad, el CSJM absolvió a los cuatro guardias civiles. Sin embargo, meses después, el Tribunal Supremo los terminó condenando a un año de prisión por rebelión militar.

Nueve condecoraciones

Esta sentencia no les ha impedido, sin embargo, continuar haciendo carrera en la Guardia Civil. De hecho, con el paso de los años, además de ascender de rango también han recibido numerosas condecoraciones.

El 24 de septiembre de 1998, Vicente Carricondo, que tras el 23F consiguió escalar hasta el puesto de comandante, fue galardonado con la Cruz con Distintivo Blanco de la Orden del Mérito de la Guardia Civil.

Diez años después, el 19 de septiembre de 2008, se concedió a César Álvarez la Cruz al Mérito Policial con Distintivo Blanco. El nombre de este último saltó de nuevo a la palestra en 2014, cuando El País desveló que Tejero había celebrado el aniversario del 23F en el acuartelamiento de Valdemoro. Algunas fuentes situaron al entonces coronel, que ejercía como jefe del Servicio de Protección y Seguridad de la Guardia Civil, en la celebración, pero él siempre lo negó.

Las siete distinciones restantes fueron concedidas con Mariano Rajoy al frente del Gobierno. La mayor parte de ellas se otorgaron con Jorge Fernández Díaz al frente del Ministerio del Interior. Durante esa etapa, Álvarez fue galardonado con otras dos medallas: una Cruz de Plata de la Orden del Mérito de la Guardia Civil –concedida el 8 de mayo de 2014– y una Cruz con Distintivo Blanco de la Orden del Mérito de la Guardia Civil –concedida el 16 de febrero de 2016–. Además, se concedieron sendas Cruces con Distintivo Blanco de la Orden del Mérito de la Guardia Civil a Jesús Alonso –en abril de 2013– y Pedro Izquierdo –en mayo de 2014– y una Cruz al Mérito Policial con Distintivo Blanco a Vicente Carricondo, otorgada el 17 de septiembre de 2015.

Ya con Juan Ignacio Zoido al frente de Interior, se concedieron otras dos distinciones a estos guardias civiles del 23F: la segunda Cruz al Mérito Policial con Distintivo Blanco a César Álvarez  y la segunda Cruz con Distintivo Blanco de la Orden del Mérito de la Guardia Civil a Jesús Alonso.

De los cuatro miembros de la Benemérita, Álvarez fue el más condecorado, con cuatro medallas: dos de la Policía Nacional –el Cuerpo puede premiar tanto a sus agentes como a otros miembros de las Fuerzas de Seguridad– y dos del Instituto Armado. Le siguen Carricondo y Alonso, con dos cada uno, y Pedro Izquierdo, con una sola condecoración. La mayoría de las medallas, al ser de distintivo blanco, no llevan aparejado ningún plus. Tampoco la Cruz de Plata, una condecoración reservada para todos aquellos agentes que realicen hechos que, sin reunir la condición de riesgo personal que se exige para la Cruz de Oro, “supongan una relevante colaboración con la Guardia Civil o revistan, por su naturaleza, un carácter o mérito tan relevante que requieran el alto reconocimiento y esta especial distinción”. Hay que recordar que estas condecoraciones, según recoge la norma que regula la concesión de medallas del Instituto Armado, buscan “premiar las acciones o conductas de extraordinario relieve que redunden en el prestigio del Cuerpo”.

La retirada de medallas tendrá que esperar

Las condecoraciones otorgadas a agentes que no cumplen con el requisito fundamental de conducta ejemplar que vertebra la concesión de este tipo de distintivos es una cuestión que lleva sobre la mesa del Ejecutivo de Pedro Sánchez desde sus inicios. Nada más tomar posesión del cargo, y con la vista puesta principalmente en el caso de Billy el Niño, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, se puso a trabajar para buscar una fórmula legal que permitiese al Gobierno la retirada de este tipo de medallas. El pasado mes de octubre, el titular de Interior aseguró que “el texto normativo” para “retirar todo reconocimiento” ya estaba listo. El Gobierno decidió tramitarlo como una enmienda en la reforma de la Ley de Memoria Histórica, en lugar del plan inicial del Real Decreto, al considerar que “por esa vía el alcance legal era más adecuado y efectivo”. Pero la compleja tramitación parlamentaria y, sobre todo, el adelanto electoral, han llevado al Gobierno a asumir que la legislatura terminará con el proyecto en un cajón.

El Gobierno socialista trabajó en todo momento con la idea de no circunscribir exclusivamente la retirada de condecoraciones al caso de Billy el Niño, que a día de hoy cobra un plus del 50% sobre su pensión vitalicia gracias a los cuatro distintivos que cuelgan sobre la pechera de su viejo uniforme. Porque González Pacheco no es, ni mucho menos, el único exmiembro de las Fuerzas de Seguridad con un comportamiento más que cuestionable que tiene varias medallas en su expediente. El famoso comisario jubilado José Manuel Villarejo, por ejemplo, tiene hasta seis distinciones, cinco de las cuales le fueron concedidas cuando presuntamente ya lideraba el “clan policial mafioso” que está bajo la lupa de la Audiencia Nacional. O el exnúmero dos de la Policía Eugenio Pino, investigado en el marco de la operación Kitchen y que cuenta con hasta tres con distintivo rojo y una de Plata. En total, estos cuatro distintivos le reportan un plus del 45% sobre su pensión vitalicia.

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