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Los abusos de la banca

Desaparece sin dejar rastro un Picasso de la colección de arte de la antigua Caixa Galicia

El 7 de noviembre de 2002, La Voz de Galiciainformó que la caja de ahorros de Galicia había gastado 700.000 euros en tres Picassos. Por encima de unos dibujos adolescentes, plasmados en las dos caras de un mismo papel, y de los esbozos en azul de Quatre femmes, “la obra más cara es la adquirida en la casa de subastas Christie's en Nueva York, por la que la Fundación Caixa Galicia pagó 500.000 euros y que lleva por título Bouquet de Fleurs”.

Al día siguiente, la compra fue reseñada por El País. Ambos diarios coinciden en el monto, pero difieren en la fecha en que se pintó el Bouquet de fleurs y en la fecha en que se cerró el trato. Mientras La Voz de Galicia aseguró por error que el trabajo se remonta a 1908, El País situó su elaboración entre 1909 y 1910; y, respecto al arreglo económico, dijo que se llevó a cabo el 7 de noviembre, no el 6 como indicó correctamente la cabecera gallega. Sin estas notas de prensa, no podríamos afirmar que la entidad dirigida por José Luis Méndez compró el Bouquet de fleurs.

A continuación, se corrió un tupido velo.

Para esclarecer qué ocurrió con el cuadro, infoLibre contactó a Christie's. Después de invocar su política de confidencialidad sobre consignatarios y adjudicadores, enumeraron los cuatro Bouquet de fleurs firmados por Picasso que aparecerían en su inventario. Ninguno de ellos costó medio millón de euros, ni fue rematado el 6 de noviembre de 2002.

Insistimos para descartar cualquier omisión involuntaria. Al indagar en las descripciones de los lotes relacionados, descubrimos que el Bouquet de fleurs que Caixa Galicia declaró haber amortizado el 6 de noviembre de 2002, fue vendido por segunda vez en Christie's el 2 de mayo de 2006. No cabe duda: aunque existen varios Bouquet de fleurs de Picasso (acuarelas, crayones de cera, cerámicas, litografías), era la pieza que buscábamos. Encajan las características técnicas. Un gouache en papel de 63x47 centímetros.

En la procedencia de la obra se hace constar que, identificada como “lote 37”, había sido puesta a la venta en Nueva York el 6 de noviembre de 2002. Al analizar los datos que corresponden a esa fecha, nos percatamos de que el orden numérico salta del lote 136 al 139, un error del que advertimos a Christie's. En consecuencia, necesitábamos una explicación.

Christie´s examinó de nuevo sus registros y reconoció: “El 'lote 37', incluido en la venta Impressionist and Modern Art, sesión de noche, se vendió después de la subasta por un precio realizado de 394.500 dólares. Debido a que este trabajo no fue vendido durante la subasta, los resultados no aparecen en nuestra página web”. Recibimos un par de documentos con fecha 6 de noviembre de 2002. Era la Lot Description del Bouquet de fleurs registrada por separado como Unsold, “sin vender”, y como Sold After Sale, “vendido después de la venta”. En otras palabras, se certificaba que, luego de la subasta pública, se produjo una transacción entre Christie's y Caixa Galicia. Por lo tanto, y obedeciendo a una norma indeterminada, la notificación de la compra no se incorporó a sus registros públicos.

¿Son frecuentes esta clase de procedimientos? “Si un artículo no se vende el día de la subasta”, respondió Christie's, “ya sea porque no hubo interés o porque no se alcanzó el precio de reserva, los clientes pueden llamar después y hacer una oferta posventa… El administrador contacta al propietario para ver si alguna de las ofertas recibidas se acepta”.

Caixa Galicia compró el Bouquet de fleurs el 6 de noviembre de 2002. Lo que ignoramos es por cuánto. Al aplicar el tipo de cambio vigente aquel día —1,008500—, surge una diferencia de 109.750 dólares (si se prefiere de 110.682 euros) entre los 394.500 dólares pagados en Nueva York y los 500.000 euros anunciados en España.

Es difícil de creer que Christie's se quedara con ese abultado diferencial por la prima que los compradores están obligados a satisfacerle. Asimismo, el medio millón de euros no abarca los costes sobrevenidos de comprar arte fuera de España. Por alguna razón, Caixa Galicia infló la cantidad pagada.

Sin que se sepa en qué circunstancias, el Bouquet de fleurs fue a parar a un coleccionista privado en 2004, año en que acreditó haberla adquirido de manera lícita. A ojos de Christie's, este traspaso se efectuó entre dos partes no sólo identificadas en la documentación de la obra, sino solventes en términos jurídicos. De lo contrario, al reparar en que ya había vendido el Picasso a una institución financiera española —cliente habitual— no hubiera admitido su segunda subasta.

Ese desconocido coleccionista privado, a su vez, vendió la obra en 2006. Se adjudicó con bajada de martillo por unos 20.000 dólares menos que la cantidad desembolsada en 2002 por Caixa Galicia. En los dos casos se vendió por debajo del precio estimado. Esta depreciación del valor indica que, para obtener una mínima ganancia, el propietario del Bouquet de fleurs en 2004, pagó a Caixa Galicia un precio inferior al que abonó la entidad financiera.

Una joya para cualquier coleccionista

Con el Bouquet de fleurs, Caixa Galicia ingresó una pieza singular en su colección. Independientemente de la técnica empleada y de la opacidad compositiva, estamos delante de un Picasso substancial. Lo que emana de finales de la primera década del siglo XX, equivale a contemplar las raíces del cubismo. No en balde fue incluido en el catálogo de Christian Zervos, cuyo canon se juzga como el más exhaustivo sobre la obra del malagueño.

El Bouquet de fleurs —“ramo de flores” en español— perteneció a colecciones privadas de Zúrich, Nueva York y Chicago, y fue expuesto en Harvard, en el Instituto de Arte de Chicago y en el Museo de Filadelfia. Lleva la firma “Picasso 10”, y se cree que pudo pintarlo en París, aunque es posible que lo proyectara un año antes en Horta del Ebro, el municipio de la provincia de Tarragona que actualmente se conoce como Horta de San Joan.

Después de haber pasado ochos meses en 1898, invitado por su amigo Manuel Pallarés i Grau, volvió en el verano de 1909. Próximo a la treintena, y acompañado de Fernande Olivier, su modelo y primera pareja importante, dio rienda suelta a una torrencial actividad creadora. Fuere 1909 o 1910, la atmósfera espesa, los trazos rudos y las flores geométricas que brotan de un envase apenas sugerido, constituyen una muestra de cómo la mirada de Picasso estaba revolucionando su entorno.

Caixa Galicia podía pagarse el Bouquet de fleurs con irreprochable deleite. Al fin y al cabo, eran los tiempos de las vacas gordas. Predominaba la convicción de que cada obra, costara lo que costara, enriquecía el patrimonio artístico de los gallegos. Las excusas se desvanecen al indagar sobre los impulsos que, con la aquiescencia o el desconocimiento de la cúpula de la caja, llevaron a librarse de un Picasso de forma cuando menos sospechosa.

Los tesoros ocultos

Una vez acreditada la compra y la misteriosa desaparición del Bouquet de fleurs, infoLibre navegó en la página web de Abanca, ente en el que, después de un proceso de tres años en los que hubo fusiones, rescate y adjudicación, desembocó la propiedad de la colección reunida originalmente por Caixa Galicia. Nos concentramos en material derivado de Christie's que estuviera incluido en la Resolución del 23 de septiembre de 2013, de la Dirección General del Patrimonio Cultural, por la que se incoa expediente para la declaración de bien de interés cultural de la Colección Novagalicia Banco.

Nos llamó la atención que el portal no mencione siquiera el nombre de Manolo Valdés, escultor valenciano del que Caixa Galicia compró Reina MarianaReina Mariana, una figura de bronce, de metro setenta de altura. El 21 de junio de 2007, en la sede londinense de Christie's, se pagaron 477.840 dólares.

De Óscar Domínguez, un tótem tinerfeño del surrealismo, gran falsificador de cuadros y él mismo falsificado hasta la saciedad, aparecen dos obras suyas. No está Le peintre et son modèle, de 1945 y adquirida por 536.250 euros en la puja que Christie's llevó a cabo en Madrid, en el Hotel Palace, el 3 de octubre de 2007. Ese día se subastaron cuatro óleos de Domínguez. A diferencia del que obtuvo Caixa Galicia, el resto, incluyendo un par que también data de los años cuarenta, no rebasó los 100.000 euros.

Abanca tampoco ha colgado Mulheres no cais, de 1955, pintado por el brasileño Emiliano di Cavalcanti. Caixa Galicia desembolsó 540.000 dólares después de la subasta celebrada en Nueva York, el 28 de mayo de 2008. La pintura refleja el trabajo y la vida sencilla bajo el signo del puerto. Una escena que, teniendo una resonancia sentimental en la realidad gallega, está fuera de circulación.

infoLibre se interesó por los motivos que tiene un propietario para no poner a la vista todas los tesoros de su colección. Dicho sin rodeos, deseábamos conocer su paradero. Un portavoz de Abanca, extrañado por el requerimiento, nos dio su palabra de honor de que el Valdés, el Domínguez y el Cavalcanti estaban en la bodega acorazada que Caixa Galicia mandó a construir en el polígono de Pocomaco, en A Coruña. Nosotros la tomamos, agradecidos, al tiempo que solicitamos una confirmación tangible y de inmediata corroboración.

—¿Podemos ver esos cuadros?

—¿Cuál es tu preocupación? ¿Que no estén en la colección?

Fuimos directos: “Nuestra preocupación es que hayan desaparecido”.

—¿Por qué esa preocupación? ¿Alguien te ha dicho que no están?

—Nos parece raro —dijimos— que siendo obras importantes no estén mencionadas en la página web.web

Pasados los días, representantes del banco confirmaron a infoLibre que la escultura y los cuadros se encontraban almacenados.

—No falta nada —afirmaron—. Otra cosa es que la página web esté un poco abandonada. No está actualizada cien por cien.

No compartimos ese criterio. La página web en cuestión da una imagen de profesionalidad;web incluso lista los préstamos temporales recientes. Es verdad que en pocos meses de vida, Abanca tiene prioridades más urgentes, como la apertura de nuevas oficinas. Y que aún así, lo primero que hizo en julio de este año fue desempolvar un 10% de su tesoro y exhibirlo en Santiago de Compostela. Hablamos de una colección de 1.343 elementos, tamaño que dificulta su manejo electrónico. Cierto, pero nuestra insistencia también era razonable: dentro de cualquier catálogo, un Domínguez o un Cavalcanti no pasan desapercibidos. El Cavalcanti sirvió de excusa para un minuto de vida social; después de la copa fue confinado a la bodega. Que esos trabajos estén fuera de foco, y con las cantidades pagadas, espoleó nuestra suspicacia.

“Este cuadro nunca se ha comprado”

Para evitar que el asunto se estancara en un diálogo de sordos, pusimos al tanto a nuestros interlocutores sobre la compra y desaparición del Bouquet de fleurs. Bouquet de fleursPorque Abanca es la primera interesada en que el inventario de sus fondos se ajuste a la realidad, y no caiga sobre ellos una sombra de duda.

De haber hallado un registro que comprobara que Caixa Galicia compró o vendió el Bouquet de fleurs, Abanca habría apelado al derecho que asiste al propietario de obtener o transferir una obra de arte cuando le venga en gana. Sin embargo, una búsqueda preliminar no dio los resultados esperados.

Al preguntar sobre el estado de las averiguaciones, el director de Comunicación y Relaciones Institucionales de Abanca, Isaac González Toribio, se puso al teléfono:

Nadie tiene conocimiento de que este cuadro estuviera nunca en nuestra colección. —Y fue explícito—: No hemos encontrado ningún documento interno del banco, de aquella época, en que figure la compra. A efectos nuestros, este cuadro nunca se ha comprado.

Abanca pudo limitarse a una declaración superficial tipo: el Bouquet de fleurs es un problema que concerniente exclusivamente a las autoridades de la antigua caja. Optaron por la transparencia. González Toribio mantuvo el tono amable y colaboró sin evasivas con infoLibre. Para acabar con nuestra desconfianza, el banco nos remitió evidencia documental que demuestra que la escultura de Valdés, así como de los óleos de Domínguez y Cavalcanti, están, como dijo Abanca desde un inicio, en la cámara acorazada.

Estamos ante una situación turbia. Comprado a un precio que no coincide con el apuntado por Christie's, nunca se informó a la opinión pública de la venta posterior del Bouquet de fleurs. Bouquet de fleursDesapareció sin dejar rastro en la contabilidad que Caixa Galicia legó a NovaCaixaGalicia, y ésta a Abanca. No hay facturas ni de la compra, ni de los impuestos de importación, ni del traslado Nueva York-A Coruña; tampoco del seguro. Nada de nada, excepto una huella sin borrar que infoLibre tiene en su poder: el comunicado que Caixa Galicia envió a la prensa en noviembre de 2002, y que recogieron La Voz de Galicia y El País. Pedimos a Abanca que nos ayudara a verificarlo y, dada la gravedad del asunto, lo confirmaron al instante.

La ausencia deliberada de los papeles que deberían de acompañar a un activo comprado y después transferido, desecha cualquier conjetura sobre su devolución o trueque. Como financieramente sólo suele esconderse con esmero aquello que se perpetró al margen de la ley, asoman estas interrogantes: ¿Era una práctica usual de Caixa Galicia comerciar con obras de arte, fuere a título privado o corporativo, para enseguida eliminar las pruebas? ¿Puede esfumarse una pintura de Pablo Picasso sin que una organización seria la eche de menos en su colección y en su balance?

Curiosamente, el comunicado de prensa que hemos citado fue el único que emitió Caixa Galicia en relación a la compra de fondos artísticos. A partir de entonces, a pesar de que extraía su caudal del bolsillo de los pequeños ahorradores, la caja se abstuvo de divulgar las cifras que estaban detrás de sus abundantes incorporaciones. Por suerte, en la sustracción de los documentos legales que debían de sobrevivir a Caixa Galicia, alguien olvidó sacar de su cajón aquellas dos páginas, único vestigio de un Picasso convertido en auténtico cuadro fantasma.

El otro Picasso que ocultó Caixa Galicia

Las pesquisas por el Bouquet de fleurs hicieron posible otro hallazgo inquietante. Recapitulemos: después del desembolso de 700.000 euros, Caixa Galicia informó a la prensa que había comprado tres Picassos: La escena popular gallega y Caricatura de cura y torero, dibujados en el anverso y reverso del mismo papel; Quatre femmes, otra ilustración a lápiz azul; y nuestro Bouquet de fleurs. La caja declaró que las dos primeras se las vendió la galería Guillermo de Osma y costaron cada una 100.000 euros, “aproximadamente”, y el medio millón lo copó el lote de Christie's.

Es lo se que informó oficialmente el 7 de noviembre de 2002.

infoLibre puede demostrar que, según los archivos de Christie's, Caixa Galicia adquirió el 6 de noviembre otro cuadro de Pablo Picasso: Profil à la fenêtre, un óleo de 61 x 50,2 centímetros que alcanzó un precio de 1.329.500 dólares. Fue pintado el 18 de julio de 1934 en Boisgeloup, en las afueras de París. Perteneció a Paloma, la hija del artista, y estuvo en las paredes de dos coleccionistas neoyorquinos.

En el comunicado que difundió Caixa Galicia no se menciona.

Esta obra, identificada como “Lote 0044”, se vendió bajo el mismo título —Impressionist and Modern Art, sesión nocturna— que el Bouquet de fleurs. Conserva el mismo número de venta —1147—, y también fue obtenida por Caixa Galicia al finalizar la subasta pública.

Con estos datos en nuestras manos, solicitamos el apoyo de Abanca para saber si la compra de Profil à la fenêtre estaba documentada. Sólo queríamos contrastar los números. Nunca pusimos en duda su presencia en la colección. El banco confirmó a infoLibre la existencia de una factura, de fecha 25 de noviembre de 2002, por 1.388.200 euros, una cantidad que, según el tipo de cambio vigente —1,008500—, se transformó en 1.400.000 dólares. ¿El concepto? “Pablo Picasso, Profil à la fenêtre, oil on canvas”. El pago excluye gastos por seguro, transporte, tasas de importación, etcétera.

La discrepancia entre el monto reconocido por Christie's y el que se anotó en la factura, es de 70.500 dólares. Posiblemente este diferencial consista en una comisión de poco más del 5% que los adjudicatarios entregaron al realizar su compra. Una prima fijada en Estados Unidos en 1977, y que varía dependiendo de cada lote. Algunos detractores de Christie's y de Sotheby's, la otra gran casa de subastas, objetan la legitimidad de este cobro.

Hay otro dato que también llamó nuestra atención. infoLibre estaba al corriente de que Caixa Galicia había comprado el Profil à la fenêtre en 2002. Con base en esta información, calculábamos que el acuerdo se produjo en una de las subastas que se celebraron el 12 y, en doble sesión, el 13 de noviembre. Convocadas con el título Post-War Contemporary Art, eran las únicas muestras en el Rockefeller Center de Nueva York, junto a la Impressionist and Modern Art del día 6, que ofrecía por aquellas fechas obras de Picasso.

infoLibre supo, asimismo, que el Profil à la fenêtre fue comprado a puerta cerrada, es decir bajo la modalidad Sold After Sale y, por lo mismo, sin dejar ninguna ficha de acceso público. De ahí que al solicitar los datos del cuadro, planteásemos como posible período de adquisición, las convocatorias del 12 y 13 de noviembre. El resultado nos sorprendió: como ya vimos, Christie's asentó la compra el miércoles 6 de noviembre, pero Caixa Galicia no facturó su pago hasta el lunes 25. Transcurrieron doce días hábiles en territorio estadounidense. Christie's establece en sus reglas que “El pago debe efectuarse a más tardar el 7º día siguiente a la subasta”. ¿Habrá alguna excepción para los clientes de la casa? ¿O es que la fecha de la subasta es la que se inscribe como fecha de la compra aunque se haya efectuado horas o días después?

Podemos contestar a la última cuestión. Si observamos el registro de la venta de Mulheres no cais, de Cavalcanti, encontraremos dos fechas en la casilla Sale Date: 28 y 29 de mayo de 2008. Caixa Galicia compró esta pintura fuera de la subasta del miércoles 28. Concretamente un día después: el jueves 29. Por esta razón, Christie's apuntó las dos. Si la Caja de Ahorros se hubiese hecho con el Profil à la fenêtre en un momento distinto al 6 de noviembre de 2002, Christie's lo hubiera especificado.

Con esta factura podemos descartar que el Profil à la fenêtre constituya un canje por algún hipotético defecto del Bouquet de fleurs. Algo que no tiene sentido: en lugar del descuento o de alguna indemnización, habrían agregado a la primera compra otros 498.812 euros. Así que tomando como válido el archivo de Christie's, es hora de hacer más preguntas: ¿Por qué el 7 de noviembre de 2002 Caixa Galicia dijo a la prensa haber adquirido el día anterior en Christie´s sólo el Bouquet de fleurs y decidió no declarar la compra del Profil à la fenêtre?Bouquet de fleursProfil à la fenêtre ¿Por qué mostrar el cuadro que iba a desaparecer y ocultar el que a la postre iba a subsistir dentro de la colección gestionada por la Fundación Caixa Galicia?

A José Luis Méndez, entonces máximo responsable de Cauxa Galicia, jamás le pasó por la cabeza que un Picasso, logrado y desvanecido despóticamente, iba a retratar las sombras de sus veintinueve años de poder absoluto.

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Mañana, segunda parte: Caixa Galicia y la malversación relacionada con la compra de obras de arte

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