La labor de oposición del PP

Los disparates de Casado sobre violencia de género y aborto

Casado, junto a Ana Pastor y Dolors Montserrat, en la sala constitucional del Congreso.

"Tratamos de explicar con humildad a los electores que ocupan el espacio de moderación del centro-derecha, que la opción útil que garantiza la resolución de los problemas de España es el PP, y que cuantos más seamos, mejor". Con estas palabras presentaba este lunes en rueda de prensa el responsable de Organización del PP, Javier Maroto, el lema de precampaña del partido para las generales del próximo 28 de abril: "Garantía para España, siempre". Pero más allá de eslóganes, lemas y discursos, los conservadores tienen complicado trasladar esa idea de "moderación" y "centralidad". Porque en no pocas ocasiones choca con los postulados radicales de su máximo líder, Pablo Casado.

Cuando se supo que Pedro Sánchez iba a disolver las Cortes para la convocatoria de elecciones, desde la dirección nacional del PP se trasladó una máxima: Casado iba a evitar entrar en debates polémicos, como el del aborto o el franquismo, convencidos de que hablar de ello "sólo le viene bien a la izquierda". Podía entenderse como parte de ese "giro al centro" que destacados dirigentes conservadores llevan demandando sin éxito a su líder prácticamente desde su llegada a la presidencia del partido a finales de julio.

Pero nada más lejos de la realidad: Casado no sólo no esquiva estos debates, sino que los amplía con manifestaciones que provocan el rechazo del grueso de sus rivales políticos. La polémica más reciente tiene que ver con la forma en la que el lunes, en una entrevista concedida a TVE, se refirió a los maltratadores de mujeres: "Esa persona que no se está portando bien con ellas [con las mujeres]".

"Esa persona que no se está portando bien" con las mujeres

"Además de las medidas para ayudar a quien ya son víctimas, nosotros apostamos sobre todo por la autonomía de las mujeres para dar un portazo a esa persona que no se está portando bien con ellas", afirmó el jefe de los conservadores.

Fuentes del PP consultadas por infoLibre aseguran que en la mente de su líder no estuvo en ningún momento restar gravedad a la violencia de género. No obstante, al cierre de esta edición, Casado había tenido ocasión de rectificar la definición o aclararla y no lo había hecho. A las 13.00 horas presidió la reunión plenaria del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso y no hubo una sola mención a esta polémica que inundaba las redes sociales y había indignado a sus rivales políticos.

También en el Congreso, y con esas declaraciones en la citada entrevista en TVE como marco, la portavoz de los socialistas, Adriana Lastra, acusó a Casado de "blanquear a los maltratadores" de mujeres para "acercarse más a Vox y a todos esos machistas que intentan acabar con nuestra Ley contra la Violencia de Género".

Cuando Lastra recurría al posesivo "nuestra" para acompañar a la Ley contra la Violencia de Género lo hacía con la intención de demandar, para el PSOE, la autoría de esta iniciativa. Una forma de desmentir a Casado, que en la misma entrevista, se la había atribuido al PP. "El PP votó en contra de una ley de violencia de género que se presentó en esta Cámara en 2002 y fue en 2004 cuando se aprobó la actual ley con un Gobierno socialista", insistió la diputada socialista.

 

En respuesta a Lastra, la portavoz del PP en el Congreso, Dolors Montserrat, acusó al PSOE de usar como "arma electoral" a las víctimas de violencia machista. También demandó a su homóloga en las filas socialistas que retirase las críticas y "calumnias" vertidas contra Casado.

Montserrat defendió que ha sido su partido el que lideró el Pacto de Estado contra la Violencia de Género y que no iban a permitir lecciones. "No todo vale en política", dijo.

 

Pese a esta defensa en público, en privado dirigentes conservadores atribuyen parte de este discurso de Casado a la "competición" con Vox. "Un lapsus lo puede tener cualquiera y no hay que ir más allá, pero hay declaraciones que, ya sean conscientes o inconscientes, no nos vienen nada bien, sobre todo después de la polémica sobre la ley de violencia de género de la que fuimos testigos en las negociaciones con Vox en Andalucía", comenta un líder regional.

A vueltas con la ley del aborto

En la campaña que le llevó a presidir el PP, Casado no ocultó que la ley del aborto vigente no le gusta y que su apuesta era el "consenso" de la ley de plazos de 1985. Un consenso que, de todos modos jamás existió porque Alianza Popular, la formación que dio lugar al PP, votó en contra y llevó el texto al Constitucional.

Trasncurrido el congreso, todos los miembros de la cúpula del partido que fueron cuestionados por esta materia aseguraban que sobre ello iban a fijar posición en la convención que celebraron el pasado enero en Madrid. Pero no fue ese el foro en el que hubo un pronunciamiento del partido. Casado se limitó a hacer una defensa de la vida en la intervención de cierre sin ninguna concreción. Tampoco abordaron el tema los ponentes. Las fuentes consultadas por este diario coincidieron en que se trató de algo previamente debatido puertas adentro del PP. Decidieron no reabrir un tema que incomoda a amplios sectores del partido. Y que llevó, por ejemplo, a la dimisión de Alberto Ruiz-Gallardón cuando era ministro de Justicia.

La sorpresa la ha dado Casado en las últimas semanas en varias entrevistas, entrando de lleno a un tema que, en teoría, iba a esquivar. Y con declaraciones de alto voltaje. "Soy padre de un cincomesino y tuvimos una amenaza de parto en un tramo en el que se podía abortar libremente. Creo que es bueno que las mujeres embarazadas sepan lo que llevan dentro: una vida autónoma", declaró el pasado domingo en una entrevista concedida a Elespañol

Semanas antes, en una entrevista concedida a la agencia Efe, aseguró que derogaría la ley del aborto para volver a la de supuestos.

La situación para el PP no deja de ser compleja: el Tribunal Constitucional tiene pendiente un recurso del partido contra la ley de plazos de Zapatero y la postura más extendida, al menos en la etapa de Mariano Rajoy, era esperar a esa resolución antes de tomar decisiones en una materia en la que no hay una opinión unánime en el partido.

Existe el compromiso del PP de fijar una postura sobre el aborto en el próximo programa electoral. Está por ver si, una vez más, las divisiones internas hacen que se pase de puntillas por el tema.

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