Cataluña sin Govern

ERC dice basta a Junts y busca in extremis un pacto de izquierdas que evite repetir las elecciones

La secretaria general adjunta y portavoz de ERC, Marta Vilalta.

Parece que esta vez va en serio. Han tenido que pasar 86 días desde las elecciones catalanas para que ERC empiece a explorar un plan de formación de Govern que excluya a los independentistas de JxCat, pero ese plan ya está en marcha. Y pasa por gobernar en solitario gracias a un acuerdo de izquierdas con la CUP y con los ‘comunes', con los que ya negocian formalmente y con quien mantendrán este martes un segundo encuentro para concretar un acuerdo programático que, a estas alturas, ya está bien encauzado.

Los equipos negociadores de ERC y los comunes ya han intercambiado documentación con propuestas concretas y han avanzado en una primera toma de contacto que la fórmula de gobierno no será ningún impedimento. Es decir, los comunes ya no exigen formar parte del nuevo ejecutivo catalán para votar a favor de la investidura de Pere Aragonès, facilitando así las posibilidades de un acuerdo.

La única línea roja que ponen encima de la mesa es que ese acuerdo tendrá que excluir definitivamente la presencia de Junts en el nuevo Govern, convirtiendo por tanto en irreversible la ruptura de negociaciones anunciada por Aragonés este pasado fin de semana.

En la primera reunión, las dos formaciones progresistas han avanzado en puntos estratégicos de la acción de gobierno como sanidad, reactivación económica, transición ecológica, diálogo en el conflicto político y la libertad de los presos independentistas. En el lado de los comunes, fuentes de la negociación señalan que "se ha avanzado en todos los puntos en cuanto al contenido. Nosotros vamos en serio y creemos que ellos también".  Ambas partes confirman que la idea sería poder plasmar el acuerdo lo más pronto posible, incluso esta misma semana.

Las matemáticas para la investidura

De alcanzar un pacto de investidura con los comunes, ERC sumaría a sus 33 diputados los ocho votos morados. También cuenta para esa vía de izquierdas con los nueve de la CUP, con quien los republicanos tienen sellado un acuerdo. Y aún así no les saldrían las cuentas. Para obtener más síes que noes, los republicanos cuentan con un compromiso explícito de JxCat anunciado públicamente por varios de sus líderes: en caso de no alcanzar un acuerdo entre ambas formaciones independentistas, los de Puigdemont les “prestarían” cuatro votos afirmativos, los necesarios para sacar la investidura adelante y dar paso a un gobierno en minoría de Pere Aragonès.

Quien no cuenta ni parece que contará en esa ecuación es el PSC. La comunicación con ERC es casi inexistente y entre ambas formaciones no se ha establecido, de momento, ningún tipo de conversaciones encaminadas a que los socialistas acaben apoyando de algún modo la investidura de los republicanos.

La ruptura independentista

El propio president en funciones y líder de ERC, Pere Aragonès, se encargaba este pasado fin de semana de oficializar la ruptura con los socios indepdentistas de JxCat. "Asumimos la responsabilidad de iniciar la legislatura con un Govern en solitario", anunció el sábado tras certificar que era "imposible" alcanzar un acuerdo de gobierno con los de Puigdemont. Algo que argumentó  recordando que "la última propuesta que hemos recibido es que el Consell per la República sea quien decida la relación del Govern con el Gobierno en aspectos como la mesa de diálogo. Si hay un órgano que le dice al Govern lo que tiene que hacer, eso es una tutela, y la Generalitat no es una gestoría".

ERC y Junts llevan casi tres meses negociando un pacto que no han alcanzado y que, a día de hoy, parece más lejano que nunca. La vía de un gobierno en solitario con apoyo de los partidos de izquierda se presenta como la salvación 'in extremis' de una repetición electoral que será automática si no hay investidura antes del 26 de mayo

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