Euskadi

El espacio de los partidos constitucionalistas se derrumba en Euskadi

La candidata del PSE-EE a lehendakari, Idoia Mendia, durante su comparecencia el domingo.

La celebración de las elecciones autonómicas del pasado domingo en Euskadi ha resultado en la evidente pérdida de representación que los partidos españoles en el territorio han venido experimentando a lo largo de los últimos años. El inamovible primer y segundo puesto para PNV y EH Bildu, junto a la incorporación de Elkarrekin-Podemos como tercera fuerza, ha dejado relegados en un plano secundario a un PSE y un PP que cosecharon este 25S sus peores resultados.

Tanto los socialistas como los conservadores obtuvieron nueve escaños, es decir, una suma de 18 que los sitúa a niveles similares a los de 1981, cuando la unión de fuerzas entre Alianza Popular (AP), Unión de Centro Democrático (UCD) y el PSOE, sólo fue suficiente para conquistar 17 escaños de los 75 con los que cuenta el Parlamento vasco.

Los partidos españoles o constitucionalistas han ocupado tradicionalmente un espacio reducido en la sociedad vasca, en comparación con sus antagonistas. Sin embargo, con cada cita electoral su protagonismo ha sufrido altibajos que los han dejado mejor o peor situados en el Parlamento vasco.

Auge en 2009 y debacle en 2016

En 1981, el PSOE obtuvo exactamente los mismos resultados que los cosechados en las elecciones de este año: nueve diputados repartidos entre los tres territorios –tres por Álava, tres por Gipuzkoa y tres por Bizkaia–. Por su parte, la por entonces Alianza Popular de Manuel Fraga únicamente sumó dos actas gracias a Álava y Gipuzkoa. Más fuerza consiguió la ya extinta UCD, que entraba con seis diputados en la Cámara autonómica –cuatro por Álava, uno por Gipuzkoa y otro por Bizkaia–. La suma entre los tres partidos fue de 17 escaños y el 27,5% de los votos de los electores vascos.

En 1984, ya sin UCD en el escenario político vasco, el ascenso de los partidos españoles fue rotundo. Los socialistas consiguieron entonces 19 actas –siete en Álava, seis en Gipuzkoa y otras seis en Bizkaia–, mientras que los conservadores de Alianza Popular pasaron a ocupar siete asientos –cuatro por Álava, uno por Gipuzkoa y dos por Bizkaia–. En total, ambos partidos conquistaron 26 escaños, el 32,43% de los votos.

Dos años después tuvieron lugar en Euskadi elecciones anticipadas, que resultaron en un ligero descenso para los partidos constitucionalistas, a los que esta vez se sumaba la candidatura de Centro Democrático y Social (CDS), la refundación de la antigua UCD. El PSOE obtuvo exactamente el mismo resultado de 1984, mientras que AP retrocedió a los iniciales dos escaños –uno por Álava y otro por Bizkaia– y CDS logró otros dos gracias al electorado de Álava. Las tres fuerzas se hicieron con el 30,45% de las papeletas, un total de 23 escaños.

En 1990 se incorporó el recién nacido Partido Popular y, como una escisión del mismo, la formación Unidad Alavesa. Aunque el número de partidos constitucionalistas fue mayor que en años anteriores, el número de escaños obtenidos entre todos ellos fue menor que en otras ocasiones. El PSOE se quedó con 16 –seis por Álava, y cinco por Gipuzkoa y Bizkaia–, mientras que el PP obtuvo diez menos: tres en Álava, uno en Gipuzkoa y dos en Bizkaia. Esta vez CDS perdía fuerza y no lograba ningún diputado, siendo Álava su mejor resultado con el 1,93% de los votos. Unidad Alavesa consiguió, precisamente gracias a los alaveses, tres escaños. El total de las fuerzas constitucionalistas se tradujo en 22 diputados y el 28,83% de los votos.

En 1994 el espacio de los partidos españoles quedaría acaparado por el PSOE, con 12 escaños –cuatro en cada uno de los territorios–, el PP, que ascendió a 11 diputados –cuatro por Álava y Bizkaia, tres por Gipuzkoa–, y Unidad Alavesa, que logró cinco actas por Álava. Estos resultados se tradujeron en una leve recuperación de este tipo de partidos, que consiguieron hacerse con 28 actas y el 34,27% de los sufragios en la comunidad.

Los mismos tres partidos se presentaron de nuevo en las elecciones autonómicas de 1998. Los socialistas lograron esta vez 14 escaños –cinco por Álava y Bizkaia, cuatro por Gipuzkoa–, mientras que el PP consiguió por primera vez superar a su tradicional rival, tras hacerse con 16 asientos –siete en Álava, cuatro el Gipuzkoa, y cinco en Bizkaia–. Finalmente, Unidad Alavesa se mantuvo dentro del arco parlamentario con dos diputados por Álava. La remontada final supuso 32 escaños para dichos partidos, la opción elegida por el 38,99% de los electores vascos.

La situación se mantuvo estable para los partidos españoles en el 2001, fecha en la que únicamente entraron en juego socialistas y conservadores. Los primeros perdieron un escaño respecto a las elecciones anteriores, quedándose únicamente con 13 –cinco por Álava y cuatro por Gipuzkoa y Bizkaia–. Los segundos, por el contrario, continuaron con su ascenso y consiguieron esta vez 19 escaños; nueve por Álava, cuatro por Gipuzkoa y seis por Bizkaia. Ambos sumaron un total de 32 escaños en el Parlamento vasco, el 41,02% de los votos.

En el 2005 se mantuvo la tendencia a la alta, pero se produjo asimismo un cambio de tornas. Esta vez es el PSOE quien aumentó hasta los 18 escaños –siete por Álava, cinco por Gipuzkoa y seis por Bizkaia–, mientras que los conservadores descendieron a 15 –siete en Álava, tres en Gipuzkoa y cinco en Bizkaia–. Ambos lograron entonces un total de 33 asientos y el 40,08% de las papeletas.

Cuatro años después, los partidos de raigambre española obtuvieron su mejor resultado histórico. El PSOE revalidó su ascenso meteórico gracias a los 25 escaños que consiguió, y que quedaron repartidos entre los nueve de Álava, y los ocho de Gipuzkoa y Bizkaia. El PP se quedó en 13 –seis por Álava, tres por Gipuzkoa y cuatro por Bizkaia–, mientras que la incorporación de UPyD y su escaño en Álava sumaron un total de 39 diputados en el Parlamento autonómico, el 46,95% de los votos. Fueron éstas las primeras elecciones que resultaron en un lehendakari perteneciente a un partido español, el socialista Patxi López, quien estuvo al frente del Gobierno vasco durante cuatro años.

A partir de entonces comenzó un descenso progresivo para los partidos constitucionalistas. En el año 2012 el PSOE perdía puntos y se quedaba con 16 escaños procedentes en su mayoría de Álava, donde obtuvo seis, sumados a los cinco de Gipuzkoa y Bizkaia. El PP, por su parte, redujo su presencia en la Cámara a un total de diez asientos; cinco por Álava, dos por Gipuzkoa y tres por Bizkaia. UPyD mantuvo su único diputado en la circunscripción alavesa. La unión de las tres formaciones se quedó entonces en 27 escaños y el 32,83% de los sufragios.

El retroceso que en los últimos comicios habían ido experimentando este tipo de partidos acelera de forma pronunciada en las elecciones del 2016. Los 18 escaños que sumaron el pasado domingo socialistas y conservadores –Ciudadanos no consiguió entrar en el Parlamento– han devuelto a las formaciones constitucionalistas a niveles de 1981, fecha en la que registraron sus peores resultados.

Descenso en las diez grandes ciudades

Las diez grandes ciudades que cuentan con un censo mayor a 30.000 habitantes han sido fiel reflejo de este retroceso.

En el año 2009 todas menos una concedieron a la suma entre el PP y el PSOE más del 50% de sus votos. Barakaldo fue el municipio donde más éxito tuvieron ambas formaciones, que se hicieron con el 58,93% de las papeletas, seguido por Irun, con un 57,79%, y prácticamente al mismo nivel Vitoria-Gasteiz, que registró un 57,75%. Por detrás, Portugalete (55,89%), Errenteria (53,7%), Basauri (52%) y Bilbao (51,08%). Ambas formaciones se quedaron más próximas al 50% en las ciudades de Santurtzi (50,92%) y Donostia (50,61%). Por debajo, aunque por escasas décimas, se situó el territorio de Getxo, donde la suma de socialistas y conservadores fue del 49,19%.

Cuatro años más tarde el retroceso del PP y PSOE en las grandes ciudades se hizo evidente. Si en los comicios anteriores la inmensa mayoría superaba el 50% de los votos, en los del 2012 ninguno de los diez municipios alcanzaba dicha cifra.

Los resultados registrados entonces situaron a Irun como el municipio donde más éxito tuvieron los dos partidos, cuya suma fue del 44,36% de los votos. Por detrás, quedaron posicionados Portugalete, con el 43,15% de los votos, Vitoria, con el 42,67% y Barakaldo, con el 42,01%. Con el 38,35% de los sufragios constitucionalistas se hizo Donostia, seguida por Basauri con el 38,29%, Getxo con el 37,49%, Bilbao con el 36,66% y, con el 36,23%, la ciudad de Errenteria. Finalmente, Santurtzi quedó a la cola de las diez ciudades, con el 35,89% de los sufragios para socialistas y conservadores.

Las elecciones del 2016 vinieron a ratificar este descenso progresivo, que quedó tras el pasado domingo firmemente acentuado. En ninguna de las diez ciudades la suma entre el PP y el PSOE alcanzó el 40% del apoyo de los electores. De hecho, entodas menos en una los resultados no superaron el 35%.

El mayor éxito de este binomio fue a parar a la ciudad de Vitoria, con el 35,56% de los votos. Por detrás, la cifra descendió al 31,85% en Irun, seguida por el 30,81% de Portugalete. Por su parte, Barakaldo se quedó esta vez con el 29,55% y Getxo con el 28,67%, mientras que la barrera del 25% fue superada también por Donostia (26,68%), Bilbao (25,99%) y Basauri (25,44%). Los dos últimos puestos fueron para Errenteria, con el 24,91%, y Santurtzi, donde socialistas y conservadores conquistaron al 22,91% del electorado.

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