Relevo en el PSOE andaluz

Espadas pone a prueba la "moderación" de Moreno ofreciéndose a negociar una ley clave si aparta a Vox en Andalucía

Reunión entre el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, y el candidato del PSOE-A a la presidencia de la Junta, Juan Espadas.

Juan Espadas presentó este jueves las credenciales de su recién estrenado liderazgo en el socialismo andaluz al presidente Juan Manuel Moreno (PP), cuya moderación trató de poner a prueba con una disyuntiva: o el PSOE o Vox. A pesar de que el PP mostró escepticismo al aceptar el ofrecimiento de Espadas de negociar una ley clave, el partido de ultraderecha ya acusa a Moreno de haber "traicionado" a sus votantes.

Tras mantener una reunión con Moreno en el Parlamento, el también alcalde de Sevilla se refirió a una de las leyes estrella del Gobierno andaluz, la ley del suelo, bloqueada después de que Vox la tumbara en mayo. Espadas declaró la disponibilidad del grupo socialista de negociar el proyecto de ley. Si el PP comunica su "disposición a sentarnos", dijo Espadas, el PSOE no presentará una enmienda a la totalidad del texto. En cambio, "si el PP cierra con Vox, no necesita los votos del Partido Socialista", afirmó. Es Juan Manuel Moreno, recalcó, el que tiene que elegir.

Espadas pone así a prueba la "moderación" de Moreno, sustantivo que el presidente reivindica como rasgo esencial de su forma de hacer política. El presidente andaluz suele marcar un perfil mucho más templado que otros líderes del PP, como Isabel Díaz Ayuso, situando como su referente a Alberto Núñez Feijoó.

La ley del suelo que tumbó Vox

La ley sobre la que Espadas quiere dialogar no es cualquier ley. La también conocida como Lista (Ley de Impulso a la Sostenibilidad del Territorio en Andalucía) es presentada por el Gobierno andaluz de PP y Cs como clave en la legislatura, fundamental para atraer inversión. El gabinete de Moreno aprobó el proyecto en abril y la ley llegó al Parlamento en mayo, donde esperaba una enmienda a la totalidad del texto presentada por Adelante Andalucía (Podemos-IU). Apoyaron dicha enmienda el PSOE y los diputados no adscritos que antes estaban en Adelante, con lo que sumaron 50 votos. Para derrotar a este mayoría, PP (26) y Cs (21) necesitaban a Vox (11). Pero Vox se abstuvo y la ley fue devuelta al Consejo de Gobierno. La votación fue leída como el mayor gesto de oposición del partido ultraderechista al Gobierno de PP y Cs e incrementó las especulaciones sobre un posible adelanto electoral.

Vox utilizaba esta ley en el marco de una supuesta ofensiva contra el Gobierno andaluz, al que atacaba por mostrar disposición a acoger a menores inmigrantes llegados a Ceuta desde Marruecos. La ofensiva quedó en poco, porque al día siguiente Vox estaba librando a PP y Cs de una investigación parlamentaria sobre contrataciones. No obstante, la ley del suelo quedó marcada como un medidor del grado de compromiso de Vox con la estabilidad.

Ofrecimientos y respuestas

Este martes el Consejo de Gobierno volvió a remitir la ley al Parlamento. La voluntad del grupo popular es que vuelva a debatirse en el pleno de los días 7 y 8 de julio. Espadas, tras reunirse con Moreno, afirmó que hay una parte del texto que puede compartir, la de la "simplificación de procedimientos", mientras que otra, la que tiene que ver con los suelos urbanizables, necesita verla "con cautela". Abría así un amplio margen de negociación. El cambio de posición es evidente. El que era portavoz anterior del PSOE, José Fiscal, del equipo de Susana Díaz, afirmó en el debate de mayo que la ley suponía una "involución sin precedentes" y que era "urbanismo salvaje". Espadas busca ahora un "diálogo técnico, franco, coherente" sobre ese texto. Eso sí, sin Vox. Moreno "tiene que decidir si acordar con Vox o abrir un diálogo con el PSOE", dijo Espadas.

No es el único espacio de posible entendimiento que ve el candidato socialista. Espadas afirmó que en la reunión planteó dos posibles acuerdos más, uno sobre reparto de los fondos europeos, para reforzar la decisión de los ayuntamientos, y otro sobre financiación autonómica y local. "Andalucía tiene una oportunidad para que PSOE y PP, PP y PSOE, seamos capaces de dar ejemplo de acuerdo a nivel regional sobre cómo integrar la voluntad de un gobierno autonómico con la de la administración local para la mayor eficacia de la recuperación económica", afirmó.

El PP adoptó tras las palabras de Espadas un aire escéptico. Aunque valoró la actitud de Espadas, no dio por hecho ningún cambio. "Nos gustaría creer que esa etapa [la de la confrontación] se rompe con esta reunión", afirmó el portavoz parlamentario del PP, José Antonio Nieto, pese a lo cual se abrió a "estudiar cambios" en la ley del suelo.

Esta respuesta distante es lógica. Cualquier acercamiento al PSOE eriza a Vox, partido con el que el Gobierno andaluz ha aprobado tres presupuestos y el grueso de su agenda legislativa. Por ello era de esperar la reacción del partido de Santiago Abascal, que lleva varios días advirtiendo a Moreno contra Espadas y pidiendo al presidente que no le dé la "oportunidad de rearmarse". Su reacción a la reunión del presidente con el alcalde de Sevilla fue grandiloncuente, llegando a acusar a Moreno de "traicionar" a "todos los andaluces que votaron por el cambio".

El debut de Férriz

El PSOE ya había ensayado su actitud de mano tendida en el pleno, donde debutó la nueva portavoz, Ángeles Férriz, que trató de aprovechar su plataforma para reforzar al nuevo candidato, que no tiene escaño autonómico. Por un lado, Férriz atribuyó a la victoria de Espadas en las primariasun supuesto revulsivo sobre el PSOE. "El efecto Espadas", lo bautizó Férriz, levantando un murmullo en el salón de plenos. Llegó a aconsejar a Moreno que fotocopiase las encuestas que apuntan al reforzamiento del PP, porque gracias al "efecto Espadas" serán las últimas que vea. "El PSOE está más fuerte que nunca", afirmó del partido que ha gobernado Andalucía durante casi 37 años. Por otro lado, Férriz quiso establecer una línea de nítida separación entre el liderazgo de Susana Díaz, que no asistió al pleno, y la "nueva etapa", marcada por la "seriedad, la lealtad y institucional y la capacidad de diálogo". La portavoz ofreció a Moreno la colaboración del PSOE para sacar de la ecuación política andaluza a Vox, que "chantajea" al Gobierno andaluz. "Elija usted, o la altura de miras y la colaboración de la principal fuerza política de esta Cámara o si quiere seguir siendo rehén de otra fuera política que hasta ahora sólo ha traído desesperanza", le dijo al presidente.

Moreno recibió la invitación de forma ambivalente. "Asumo el reto", dijo primero, mientras el portavoz de Vox, Manuel Gavira, negaba con la cabeza mostrando disconformidad. No obstante, fió un posible entendimiento a hechos futuros, porque el camino "se demuestra andando". Más tarde, ante los periodistas, el presidente mostró su escepticismo sobre la auténtica voluntad de diálogo del PSOE, dado que en las filas socialistas –dijo– hay quien opina que hay que ir a morder. "En la moderación, me van a encontrar", dijo. Iba de camino a la reunión con Espadas.

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