El fantasma de la gran coalición y el cerco a Sánchez resucitan a través de la vieja guardia del PSOE
El socialismo acabó el año revuelto por los casos de corrupción y de acoso sexual que han zarandeado a Ferraz en los últimos meses. Y, además, las elecciones en Extremadura supusieron otro duro golpe para el partido, que obtuvo el peor resultado histórico en uno de sus bastiones con una papeleta encabezada por Miguel Ángel Gallardo.
Y este clima ha despertado con fuerza a algunos sectores del partido, que todavía no han curado sus heridas respecto a las primarias que ganó Pedro Sánchez frente a Susana Díaz. El presidente del Gobierno ha dejado claro durante estos días que se ve con fuerzas para agotar la legislatura y que está convencido de que el partido puede volver a ilusionar al electorado progresista frente a la ola de la derecha.
Pero las procelosas aguas políticas han hecho reaparecer a la vieja guardia con varias ideas ahora refutadas por los órganos de dirección: el acercamiento al Partido Popular, el alejamiento de las fuerzas de izquierdas y nacionalistas y la posibilidad de abstenerse en investiduras de candidatos del Partido Popular. Además, del cuestionamiento de la estrategia de Ferraz y de la idoneidad del propio Sánchez como cabeza de cartel, a pesar de que el actual secretario general tiene intención de renovar el mandato.
Una posible abstención en Extremadura ha sido el primer paso de parte de la vieja guardia, encabezada en esta pantalla por el expresidente autonómico Juan Carlos Rodríguez Ibarra. Se da la paradoja de que esta opción no la ha puesto siquiera sobre la mesa, de manera concreta, la candidata del PP, María Guardiola, quien ha comenzado su ronda de consultas para ganar la votación con una reunión “cordial”, como ella misma definió, con Óscar Fernández (Vox), y se ha marcado como prioritario analizar el documento con las 200 exigencias escritas por la ultraderecha.
La abstención, una decisión que pertenece a los militantes
La abstención no es una opción para Ferraz ni para La Moncloa, donde creen que no tiene sentido dejar la puerta abierta de par en par a Guardiola para que luego aplique políticas de derechas de la mano de Vox durante toda la legislatura. Y es que hasta el propio Alberto Núñez Feijóo en su balance de año marcó claramente que su política de pactos está orientada hacia Santiago Abascal: “Nuestro cordón sanitario es EH Bildu, no Vox”.
Varias fuentes de la dirección del PSOE consultadas hacen el análisis de que el debate sobre el cordón sanitario tendría sentido en otro contexto, pero que el primero que no lo quiere ni lo va a cumplir es el Partido Popular, a diferencia de otras formaciones conservadoras europeas. Asimismo, algunos de los consultados señalan que un debate en serio sobre este tema conllevaría que el PP aceptara condiciones como la ruptura de todos los pactos existentes con Vox a lo largo y ancho del país, cosa que no se plantea Génova 13.
Además, como señalan en Ferraz y en Moncloa: la decisión de abstenerse sólo puede ser tomada por la militancia. Este fue uno de los mayores avances de democracia interna implementados desde que Sánchez ganó las primarias después de la traumática abstención para permitir que Mariano Rajoy fuera presidente del Gobierno tras las elecciones de 2016.
En los estatutos revisados en el 41 congreso, celebrado en Sevilla en diciembre de 2024, quedó de nuevo muy claro este asunto y se especificó que la pregunta a las bases es necesaria "sobre el sentido del voto en sesiones de investidura que supongan facilitar el Gobierno a otro partido político".
Sevilla busca apartar a Sánchez
Durante estos días de Navidad también se están moviendo algunos exdirigentes del PSOE capitaneados por Jordi Sevilla para preparar un manifiesto contra la actual dirección de partido y que verá inicialmente la luz durante este mes de enero. Según ha explicado él mismo durante estos días, está intentando que en torno al texto haya un “número suficiente de voces experimentadas y valoradas dentro del PSOE”, pero a la vez quiere contar con “voces jóvenes que están queriendo luchar todavía por su futuro político y por el futuro político de España”.
El exministro de Administraciones Públicas y expresidente de Red Eléctrica tiene la idea de un manifiesto en el que se reclame volver a los principios “socialdemócratas” del PSOE porque, en su opinión, ahora mismo el partido ha caído en las garras del “populismo”. Asimismo, Sevilla quiere lanzar este documento como una alternativa a Pedro Sánchez y su “club de fans”: “Eso es una situación, algunos le llaman de cesarismo, que no habíamos visto nunca en un partido socialdemócrata”.
Sevilla, según confesó en una entrevista en Europa Press, se plantea que cuaje esta alternativa de aquí al verano, después de que se sucedan las elecciones en Aragón, Castilla y León y Andalucía. Para él, es clave el resultado que coseche la actual vicepresidenta primera, María Jesús Montero, en el sur frente a Juanma Moreno.
En La Moncloa reconocen que son conscientes de que hay cargos medios en España descontentos, pero están absolutamente convencidos de que la militancia está con Sánchez. La respuesta a Sevilla más contundente llegó a través del actual ministro de Transportes, Óscar Puente, que es uno de los que tiene más tirón entre los afiliados: “Yo le invitaría a que vaya por las sedes, que no pisa desde la primera comunión, a recoger firmas de adhesión al manifiesto. Va a tener un éxito arrollador”.
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Asimismo, de cara a una posible revuelta interna, del lado de Sánchez están las principales federaciones: Andalucía (María Jesús Montero), Cataluña (Salvador Illa), Madrid (Óscar López) y Comunitat Valenciana (Diana Morant). Y en el PSOE actual no se puede decapitar a un secretario general sin que pase por un proceso entre los militantes.
Los recados al presidente
Sí sigue jugando a echar sal en la herida del PSOE el actual presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, que concedió una entrevista a La Razón el último fin de semana del año para culpabilizar a Sánchez del 21D: “El castigo en Extremadura tiene nombres y apellidos”. Y no se mojó de cara a una posible abstención del PSOE para que Núñez Feijóo pudiera ser presidente: “No me anticipo a esa hipótesis. Lo importante es que haya una agenda de posibles grandes acuerdos de Estado”.
La viabilidad de la candidatura del actual presidente para las próximas elecciones también ha sido puesta en duda desde el periódico El País, a través de un artículo de su exdirectora Soledad Gallego-Díaz, una voz muy respetada dentro del espacio progresista. En su opinión, Sánchez no debería presentarse, aunque reconoce en el texto que “el PSOE no tiene ningún candidato mejor”. Su apuesta pasa por que el actual líder “indique” a una mujer que lidere la papeleta, obviando que es una decisión de la militancia. Y apunta a que esa aspirante debería tener “una imagen más cercana a una posible vía de diálogo”.