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Quién gana y quién pierde poder con el nuevo modelo de partido del PSOE

El secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, este lunes.

Pedro Sánchez quiere desarmar a sus contrincantes internos para evitar volver a ser descabalgado de la Secretaría General del PSOE. Y, para ello, el líder socialista –y concretamente su secretario de Organización, José Luis Ábalos, junto a su equipo– ha diseñado un nuevo reglamento para el partido en el que se cierran las puertas para que los críticos pudieran forzar una eventual caída del secretario general, que además afianzará su prevalencia sobre los barones territoriales a quienes podrá imponer, por ejemplo, consultas a la militancia aún contra su criterio. Los afiliados también ganan capacidad de decisión: serán ellos los que elijan a los secretarios generales en todos los niveles territoriales y serán los únicos que podrán derribarlos.

La ruptura total vivida en el Comité Federal del 1 de octubre de 2016, el día en el que los críticos forzaron la caída de Pedro Sánchez, ha dejado una profunda cicatriz en el PSOE. Y por eso el nuevo reglamento –que recoge buena parte del programa que sirvió a Sánchez para volver a ser encumbrado en el congreso socialista del año pasado– se centra en recortar la capacidad de la corriente crítica para deponer a la dirección, que en cualquier caso es férreamente fiel a Sánchez en una amplia mayoría.

Con la nueva normativa se elimina la regla por la cual la dimisión de la mitad de la ejecutiva federal conlleva automáticamente el cese del secretario general, la vía por la cual los críticos derribaron a Sánchez en 2016, y también se limita a tres meses el tiempo máximo que una gestora puede dirigir el partido, frente a los más de ocho meses que se mantuvo activa la comisión liderada por Javier Fernández tras el cese de Sánchez.

Los 17 barones territoriales, pese a no ser los principales afectados por este reglamento, también verán cómo su autoridad queda más subordinada a la de Sánchez. Tendrán que celebrar sí o sí primarias para elegir al candidato a la Presidencia de su comunidad autónoma –a no ser que éste gobierne–, y Ferraz tendrá capacidad de forzarles a ello si se niegan. Además, la dirección federal podrá convocar consultas entre la militancia (tanto a nivel federal como a nivel territorial) sin contar con el Comité Federal, y tendrá la capacidad de vetar las que promuevan los barones entre los afiliados de cada comunidad.

Por el contrario, la militancia gana poder con el nuevo reglamento. Suya será la competencia exclusiva de elegir y cesar al secretario general, se reduce sensiblemente el número de avales necesario para participar como candidato en un proceso de primarias, se da a los afiliados la capacidad de elegir directamente los delegados que envía cada provincia al Congreso Federal del PSOE y los militantes tendrán la capacidad de exigir la convocatoria de consultas sobre asuntos relevantes, aunque la última palabra sobre la celebración de estos referéndum internos la seguirá teniendo la ejecutiva.

  Secretario general

Pedro Sánchez ha sido el único secretario general escogido por la militancia del PSOE, y lo ha sido en dos ocasiones: 2014, cuando contó a su favor con el apoyo de todo el aparato del partido frente a Eduardo Madina y José Antonio Pérez Tapias, y 2017, cuando ese mismo establishment se movilizó en su contra y en favor de la presidenta andaluza Susana Díaz. El nuevo reglamento mantiene las primarias para elegir al líder del partido y los secretarios generales de los diferentes niveles territoriales, pero modifica el método: a partir de ahora, las primarias se celebrarán a doble vuelta, y los dos candidatos más votados en una primera votación se enfrentarán entre sí por segunda vez si, en primera instancia, ninguno de los aspirantes a ser secretario general obtiene más del 50% de los votos.

Por otra parte, se elimina la posibilidad de derribar a un secretario general federal o autonómico a través de la dimisión de más de la mitad de los miembros de su ejecutiva: esta norma únicamente continuará operando en las agrupaciones locales. Con el nuevo reglamento, la única manera para que el líder del PSOE deje de serlo antes de que termine su mandato pasa por la convocatoria de un revocatorio, que tendrá que ser promovido y aprobado por al menos la mitad más uno de los miembros del Comité Federal. Si ese revocatorio se convoca, toda la militancia estaría llamada a pronunciarse sobre la continuidad del secretario general en su puesto.

  Gestora

En la anterior normativa, las gestoras que se ocupaban de manejar el partido cuando éste se quedaba sin dirección –a nivel federal o territorial– no tenían ninguna limitación de tiempo para realizar su función: de hecho, la que tomó las riendas tras el cese de Sánchez se mantuvo en el poder entre el 1 de octubre de 2016 y el 18 de junio de 2017. Por el contrario, el nuevo reglamento establece que las gestoras no podrán estar vigentes más de 90 días, y además prohíbe que estos órganos puedan modificar el censo electoral de cara al proceso de primarias para escoger al nuevo secretario general, el acto que precede al congreso que determina el cese de funciones de la gestora.

  Candidatos a los procesos internos

Otra de las grandes novedades relativas a las primarias internas del PSOE es la reducción del número de avales necesario para que un militante pueda concurrir a ellas. Hasta ahora, un afiliado necesitaba recoger apoyos de al menos el 5% del censo si quería aspirar a la Secretaría General federal del partido, un porcentaje que ascendía al 10% para concurrir como candidato a alguna de las baronías autonómicas y a un 20% de la militancia en los niveles local y provincial. Con las nuevas reglas, los militantes sólo tendrán que reunir un número de avales equivalente al 1% del censo para participar en las primarias a nivel federal, y el porcentaje es del 2% en el caso autonómico, del 3% en el ámbito provincial, del 4% en el comarcal y del 5% en el local.

Además, la dirección socialista pone coto a las batallas por ver quién reúne un número mayor de avales para demostrar su fortaleza antes de las primarias: como mucho, se podrán presentar para el proceso el doble de las firmas exigidas para postularse como candidato. Estos avales únicamente podrán ser individuales, por lo que queda eliminada la posibilidad de presentar listas de avalistas que únicamente prestaban su nombre, su DNI y su firma. Los candidatos que tengan algún cargo orgánico dejarán de desempeñarlo provisionalmente mientras se postulen a las primarias.

Por otra parte, los delegados que se envían al Congreso Federal del PSOE se seguirán escogiendo a nivel provincial, pero la elección la harán directamente los militantes y no, como hasta ahora, delegados en un congreso provincial. Esta elección se celebrará con listas cerradas y bloqueadas, y todas aquellas candidaturas que obtengan más de un 20% de los votos en la provincia enviarán delegados al Congreso Federal en proporción a su porcentaje de apoyos. La militancia también escogerá un tercio del Comité Federal con su voto, como ya ocurrió en el congreso del año pasado.

  Elección de candidatos y listas

Según el nuevo reglamento, los números uno de las listas del PSOE para todas las elecciones salvo las europeas –generales, autonómicas y locales– se escogerán por primarias abiertas a los simpatizantes si el partido no gobierna en ese ámbito territorial. No obstante, si los socialistas sí tienen la vara de mando, el presidente o alcalde será el candidato a las siguientes elecciones sin primarias, salvo que la mayoría del Comité Regional –o federal, en el caso de la Presidencia del Gobierno– o un porcentaje de la militancia exijan lo contrario.

Así, un presidente del Gobierno que quiera repetir como candidato solo se sometería a primarias abiertas si lo exigieran o el Comité Federal o el 30% de la militancia; un presidente de comunidad autónoma lo haría si lo solicitase el 40% de la afiliación de su región o su Comité Regional, y un alcalde, si lo pidieran la mitad de los afiliados a nivel local.

Tanto a nivel estatal como a nivel autonómico y local las primarias serán abiertas a los simpatizantes y no sólo a los militantes. Ferraz tendrá la capacidad de obligar a las federaciones a celebrar primarias aunque estas no quieran hacerlo, y éstas podrán asimismo solicitar la celebración de este proceso. A todas las votaciones podrán presentarse independientes sin el carné del PSOE. El resto de los miembros de la lista los podrá proponer cualquier militante, pero la última palabra la tendrá la Comisión Federal de Listas, es decir, Ferraz, que podrá escoger incluso nombres que no hayan sido votados por la militancia.

  Consultas a la militancia

La nueva normativa contempla que la dirección del PSOE tendrá la obligación de organizar un referéndum entre los afiliados en dos supuestos: cuando se plantee apoyar la investidura para presidente del Gobierno –central o autonómico– o para alcalde de un candidato no socialista y cuando se plantee firmar un pacto que implique conformar un ejecutivo de coalición con otro partido. Por el contrario, no será obligatorio que la dirección socialista someta a sus bases la firma de un pacto que contemple que un dirigente del PSOE alcance el poder con un gabinete que cuente únicamente con dirigentes socialistas. De esta forma, el pacto que firmó Sánchez con Ciudadanos en 2016 no hubiera tenido que ser obligatoriamente ratificado por las bases.

Además, el reglamento también regula la posibilidad de que Ferraz convoque consultas a la militancia sobre los asuntos que considere oportunos, y no solo a nivel federal. Sánchez y su ejecutiva también podrán imponer una consulta a nivel autonómico en contra del criterio del barón de la comunidad en cuestión, e igualmente tendrán la capacidad de vetar un referéndum promovido entre su militancia por un secretario general autonómico o local.

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La militancia tendrá también la capacidad de proponer la celebración de una consulta entre los afiliados, aunque la última palabra la tendrá la ejecutiva del ámbito territorial correspondiente. Para ello, los afiliados contarán con el derecho de iniciativa política, que obligará a la ejecutiva del ámbito que corresponda a discutir cualquier petición que cuente con el respaldo de un mínimo del 20% de los militantes del municipio, provincia o comunidad en cuestión, así como a nivel federal. Si un 20% de los militantes del PSOE exigen una consulta, la dirección de Sánchez tendrá al menos que valorar la propuesta, aunque no tendrá la obligación de convocarla.

  Incompatibilidades y limitación de mandatos

El nuevo reglamento impone una nueva limitación: que una misma persona no pueda formar parte de dos ejecutivas ni comités de diferentes niveles territoriales del PSOE. Asimismo, se establece un límite de tres mandatos consecutivos para los cargos orgánicos e institucionales, aunque el cómputo empezará a contar en 2018. Después de tres mandatos, los dirigentes deberán abandonar su puesto, a excepción de los presidentes o alcaldes que estén en ejercicio, ya que la dirección del PSOE entiende que han sido ratificados por las urnas. Asimismo, la ejecutiva de Sánchez podrá determinar excepciones a esta norma.

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