El juicio del 'procés'

El guardia civil al mando de la investigación de 1-O califica de "insurreccional" el clima en Cataluña: "Era un polvorín"

El tribunal que juzga el 'procés' en el Supremo.

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El teniente coronel de la Guardia Civil Daniel Baena, jefe de la policía judicial a cargo de la investigación sobre la organización del referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017, ha calificado de "insurreccional" el clima en Cataluña a partir de las actuaciones en Unipost —donde el Instituto Armado se incautó de miles de tarjetas censales— y sobre todo de la operación de registros del 20S en diferentes sedes del Govern. "Aquello era literalmente un polvorín", ha dicho.

Así lo ha señalado este testigo clave ante la sala que juzga el procés en el Tribunal Supremo, incidiendo en la existencia de un antes y un después en el ambiente que rodeó las investigaciones que su equipo de policía judicial llevaba a cabo por orden primero de la Fiscalía de la Audiencia Nacional —desde noviembre de 2015— y después raíz de las diligencias iniciadas en marzo de 2017 por el juez de Barcelona Juan Antonio Ramírez Sunyer.

"Detectamos las cartas de Unipost y ahí ya fue un golpe duro", ha señalado, para añadir que un día después, con motivo de la operación del 20 de septiembre, hubo que montar un dispositivo especial para que los registros no fueran conocidos con anterioridad y las pruebas que se buscaban pudieran ser "difícilmente obtenibles". "A partir de ahí nos poníamos en un clima que podríamos calificar, por objetivos y por número de acciones, de insurreccional", ha añadido.

Dentro de este clima de acciones dirigidas contra la investigación, el teniente coronel ha señalado que se contabilizaron un total de 88 actuaciones contra la Guardia Civil, tan sólo dos dias antes del 20-S, 84 entre esa fecha y la aplicación del artículo 155 de la Constitución y de nuevo tan solo dos después de dicho momento. Ha dicho también que la celebración del referéndum no era solo el objetivo, sino "la piedra angular sobre la que pivotaba todo un proceso, la condición sine qua non para la declaración de independencia o para poner al Estado en una situación de conflicto".

A preguntas de la fiscal Consuelo Madrigal —cuyo interrogatorio ha merecido varias protestas de las defensas por la terminología utilizada, como la mención a "asedios" cuando el testigo había mencionado escraches—, el teniente coronel ha situado el periodo de "máxima conflictividad" entre el 20 de septiembre y el "paro de país" del 3 de octubre de 2017.

Así, en cuanto a los escraches, el testigo ha contabilizado un total de 47 durante dichas fechas en casas cuarteles de la Guardia Civil, en las que viven los agentes junto a sus familias y hay niños, según ha subrayado a requerimiento de la fiscal, añadiendo que uno de los casos, en Igualada (Barcelona), se llegó a arrojar una prenda con líquido inflamable. Los cortes en carreteras y vías férreas, sin embargo, fueron más numerosos a raíz de la aplicación del 155 según este testigo —se contabilizaron un total de 193—. Lo que cambió radicalmente tras la intervención del Gobierno de Mariano Rajoy fue la respuesta que encontraron cuando acudían a las sedes de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) o a Ómnium Cultural para ejecutar alguna diligencia, ya que entonces no se encontraban con la resistencia ciudadana que en jornadas anteriores era la tónica general.

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