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4M | Elecciones en la Comunidad de Madrid

La izquierda explora los límites de su espacio con tres propuestas distintas en busca de una movilización récord

Ángel Gabilondo, Mónica García y Pablo Iglesias durante sus actos de este sábado.

Un catedrático de filosofía, una médica anestesióloga y un doctor en ciencias políticas. Los tres candidatos de la izquierda madrileña conviven en un mismo bloque ideológico pero exhiben perfiles políticos muy diferentes, propuestas electorales no siempre coincidentes y estrategias, en algún caso, antagónicas. La única posibilidad que tienen de frenar a Ayuso es conseguir una movilización récord, así que en la campaña que ahora empieza la apuesta es potenciar esa diversidad de oferta para intentar que nadie se quede en casa porque no tenga dónde elegir.

A simple vista, de hecho, poco tienen que ver entre sí Ángel Gabilondo, Mónica García y Pablo Iglesias. De la personalidad a la apariencia pasando por sus planteamientos electorales, las tres izquierdas cuentan con proyectos bien diferenciados y muy reconocibles: el señor “soso, serio y formal” que se ofrece como antídoto de las estridencias; la líder de facto de la oposición a Ayuso que ha ejercido de médica durante la pandemia; el líder de izquierdas que acabó con el bipartidismo y llegó a vicepresidente.

Es habitual que esa fragmentación sea señalada como una potencial debilidad. El reto que ahora tienen por delante es convertirla en la única forma de atraer a amplias y diversas capas de población que, por lo general, no suelen acudir a las urnas.

Una oferta para todos los públicos

Esas diferencias se hacen más evidentes aún al acudir a las propuestas electorales de las tres fuerzas progresistas que, si les dieran los números, deberían ponerse de acuerdo para gobernar.

Impuestos. El paradigma del amplio abanico de opciones que se pueden encontrar sin salir del bloque progresista son las propuestas sobre fiscalidad. En una posición económica más liberal se encuadra la promesa de Gabilondo de no subir impuestos. Algo que encaja en una campaña de perfil muy moderado, alejado de “cualquier extremismo”, según sus propias palabras, y con permanentes guiños al votante de centro.

En el otro extremo en materia fiscal se sitúa Unidas Podemos. Pablo Iglesias remarca la necesidad de una reforma para que “pague más quien más tiene”. Y para ello plantea subir el IRPF un 4% a las rentas a partir de 60.000 euros, un 6% a las superiores a 150.000 y bajarlo un 0.5% a las inferiores a 12.450 euros al año. También propone recuperar los impuestos de patrimonio, a partir del millón de euros, y de sucesiones, a partir de 500.000.

En Más Madrid se quedan a mitad de camino. Mónica García coincide en recuperar el impuesto de sucesiones, en su caso a partir de los 600.000 euros, y de patrimonio también a partir del millón de euros. Y contempla una ‘tasa Covid’ a las grandes fortunas, pero no tocar el tramo autonómico del IRPF.

Vivienda. Motivo de enfrentamiento entre PSOE y Podemos en el Gobierno de coalición, la política de vivienda será uno de los ejes en el que se muevan las fuerzas de izquierda en busca, principalmente, del voto joven. Gabilondo ha prometido 15.000 viviendas sociales y Más Madrid un parque público de 50.000 inmuebles rehabilitados. Además, los de Mónica García proponen regular el precio del alquiler, la gran batalla de Pablo Iglesias en el Gobierno central. El exvicepresidente va un paso más allá en esta campaña y plantea que ese precio de la vivienda en alquiler no pueda superar por ley el 30% del salario medio de la zona en la que se encuentre el inmueble.

Otras propuestas. Sí coinciden algo más las fuerzas progresistas en grandes inversiones para mejorar los servicios públicos en educación o sanidad tras años de recortes del Partido Popular. Aunque sus candidaturas también ponen el foco en otro tipo de medidas dirigidas a nichos de votantes muy específicos. En Unidas Podemos, por ejemplo, plantean un abono transporte por 5 euros al mes hasta los 30 años; en Más Madrid, una ley de cambio climático con emisiones nulas en 2040; en el PSOE, 80 millones de euros en ayudas directas a la hostelería.

Tres candidatos, tres estrategias

En base a esos programas, los equipos perfilan las dos semanas de campaña con el objetivo de resaltar el valor añadido de cada candidato y desplegar estrategias diferenciadoras con el competidor.

PSOE. Los de Gabilondo trabajan a la caza “del votante moderado”, y de ahí las permanentes llamadas del candidato socialista al sosiego, a huir de la confrontación, a la sensatez, a no “dejarse llevar por los extremismos”.

Más Madrid. Los de Mónica García se definen como “un proyecto netamente madrileño y con la única mujer al frente de una candidatura progresista” como factor diferenciador del resto. La estrategia pasa por hacer bandera de “la política de las cosas concretas” por encima de grandes paradigmas ideológicos o impulsos más emocionales.

Unidas Podemos. La apuesta de Pablo Iglesias por presentarse a las elecciones del 4 de Mayo dibuja en gran medida hasta qué punto “van con todo”, explican en la formación morada. Desde la candidatura destacan una lista potente que cuenta con un candidato exvicepresidente, un exJemad y con representantes de la sociedad civil referentes en materia migratoria, educación o vivienda. Y no rehúyen la batalla ideológica frente a Ayuso y la extrema derecha “defendiendo los valores progresistas con valentía”.

Movilizar más, discutir menos

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En Más Madrid y Unidas Podemos coinciden en que, ante la pretendida concienciación colectiva de parar a un tándem de Ayuso con la ultraderecha, resulta básico instaurar un clima de respeto mutuo. Lo contrario, opinan, supondría desmovilizar. Los de Pablo Iglesias lo escenifican hasta el punto de ni siquiera pedir el voto expresamente para su formación política: “No pido el voto para mi formación, solo le pido a la gente de los barrios que se movilice”, repite casi diariamente Iglesias, que tampoco ha querido confrontar con Gabilondo tras el supuesto veto del candidato socialista a pactar con él.

En la candidatura de Mónica García sentó mal la invitación del líder de Podemos a una lista conjunta. Su reacción, en un primer momento, sonó poco amistosa: “Madrid no es una serie de Neftlix”, aseguró la candidata madrileña, que añadió que “las mujeres estamos cansadas de hacer el trabajo sucio para que luego nos aparten”, en alusión al aterrizaje de Iglesias en la carrera hacia la Puerta del Sol. También en esos días Ángel Gabilondo aseguró que no pactaría “con este Iglesias” por ser “demasiado radical”.

Desde entonces, alusiones más o menos veladas hacia el líder de Podemos con llamadas de los socialistas a la moderación y de Más Madrid a aplacar “el ruido”, sin que la precampaña haya entrado en ningún caso en el terreno de las batallas fratricidas de otras ocasiones. A día de hoy, nada hace indicar que eso vaya a cambiar durante los quince días que quedan hasta las elecciones. Y ése, el de la izquierdas repartidas en diferentes opciones y sin agredirse, sí que supondría todo un experimento político.

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