Juego

Las primeras cifras sobre la adicción de los jóvenes a las casas de apuestas revelan que un 16,2% juega habitualmente

Dos jóvenes pasan por un local de apuestas de Codere en Madrid.
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"Los juegos de azar se han vuelto una fórmula cada vez más extendida de entretenimiento entre la población joven". La tajante afirmación se extrae del Informe Juventud en España 2020 que presentó este miércoles el Injuve y que, por primera vez, incluye datos relativos a la adicción de este sector de la población al juego. Según revela, la edad media de los jóvenes adictos en España es de 23 años, aunque "casi un 15% de los afectados son adictos desde los 18 años". Del total de la muestra, que engloba a personas entre 15 y 29 años, el 16,2% juega habitualmente. Un 12% sólo a través de Internet. "Hablamos, por tanto, de que entre uno y dos jóvenes de cada diez tiene exposición cotidiana al juego de azar", sostiene el documento, elaborado a partir de entrevistas realizadas en noviembre de 2019 y en junio de 2020. Para este apartado, no obstante, según explica Pablo Simón, politólogo y uno de sus autores, se excluyeron las realizadas en este último periodo porque habría "distorsionado totalmente la problemática. "Habríamos capturado el periodo de confinamiento, cuando las casas de apuestas estuvieron cerradas y, suponemos, habría aumentado el juego online", argumenta. Querían ver, dice, la influencia de las casas de apuestas y juegos de azar en un "estadio de normalidad".

Porque 2020 no lo ha sido. Es más, según el informe trimestral de la Dirección General de Ordenación del Juego (DGOJ), recogido este viernes por Europa Press, el primer año de pandemia provocó "un frenazo claro" del crecimiento del juego de azar y las apuestas online. Aun así, el dinero movido fue mayor. De acuerdo con estos informes, el GGR del segundo y el tercer trimestre de 2020 —importe total de las cantidades dedicadas a la participación en el juego, deducidos los premios satisfechos por el operador a los participantes— suma 406 millones de euros, lo que supone un 9,73% más que en el mismo periodo de 2019.

Pero lo más preocupante, al menos a juicio de los expertos y del estudio del Injuve, es la disminución progresiva de la edad de los jugadores. Carlos Villoria, director de la Asociación de Psicoterapeutas para el Estudio de las Adicciones Psicológicas (Apeap) y doctor en Psicología por la UCM, afirma desde el otro lado del teléfono que los adictos o de quienes presentan una relación problemática con el juego son cada vez más jóvenes. "En el ámbito clínico se observa que la edad media de los jugadores se ha reducido casi 20 años. Antes detectábamos el problema del juego, o bien por estudios o bien en la clínica, en personas de unos 45 años. Sin embargo, en los últimos cinco o seis, esa edad se ha rebajado en unos 20 puntos", dice. ¿Por qué? Por "el boom de las casas de apuestas y de las apuestas deportivas". Sólo en la ciudad de Madrid, según el informe Locales de apuestas y juego en el municipio de Madrid elaborado por la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (FRAVM), en 2019 había 378 locales, según el censo del Ayuntamiento —un número que se elevó a 400 tras el trabajo de campo de la organización—. infoLibre se puso en contacto este jueves con la institución dirigida por José Luis Martínez-Almeida para ver si el censo había cambiado, pero todavía no se ha recibido respuesta.

Juan Lamas, director técnico de la Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados (Fejar), también ha advertido el mismo fenómeno que Villoria. "Antes recibíamos casos de varones de 50 años que juagaban en bares, ahora de jóvenes de 30 que, a través de una tablet o un móvil, juegan desde su habitación", dice. Pero hay un dato todavía más preocupante: la edad de iniciación al juego. "Ha ido descendiendo paulatinamente desde el año 2012 y actualmente se sitúa en 14,5 años. A esa edad empiezan a jugar", lamenta. Y lo hacen porque, aunque la edad para hacerlo físicamente está establecida en los 18 años, Internet ayuda. Villoria también cree, de hecho, que su aparición fue un punto de inflexión.

¿Todos los jóvenes?

Sin embargo, el juego no impacta igual en todos los jóvenes. Lo dicen los expertos y lo indica el propio Injuve, que muestra que son los hombres los que sufren el problema en mayor medida —el 26% de los encuestados afirmó hacerlo, mientras que, entre ellas, sólo lo hizo el 6,8%—. El factor del género, por tanto, es determinante. Pero también lo es el del nivel educativo: según el Informe Juventud 2020, a menor nivel, mayor propensión a jugar.

Villoria advierte otro factor relevante: el socioeconómico. "Hay distintos estudios que sí vinculan un menor estatus socioeconómico con una mayor vulnerabilidad para acceder al juego", indica. Pero no para acabar siendo una persona adicta, un riesgo que corren, dice, dos de cada 100 personas que se inician en estos juegos. "No está demostrado que en ese 2% de personas jugadoras que desarrollan una adicción haya más jóvenes de clases bajas o con un poder adquisitivo menor", asegura.

Por tanto, la economía sólo influye, al menos según Villoria, a la hora de acceder por primera vez a las apuestas. Y eso podría tener una explicación: según el informe de la FRAVM, este tipo de locales "predominan en los barrios en los que la renta media de los hogares está por debajo de la media municipal". En el caso de Madrid, por ejemplo, y según los datos de ese informe, el mayor número de casas de apuestas censadas se encuentra en Carabanchel —con 46 locales y una renta neta media por persona de 28.721 euros, según los datos del INE de 2017—, Tetuán —35 locales y una renta de 36.142— y Puente de Vallecas —33 y 25.527—. Sin embargo, los distritos que menos casas de apuestas tienen son Barajas —que tiene dos locales y una renta media por hogar de 47.782 euros—, Villa de Vallecas —con cuatro casas de apuestas y una renta media de 31.447— y Moncloa-Aravaca —con seis locales y 58.965 euros netos medios por hogar—.

Lamas lo confirma. "Los empresarios no colocan los salones de juego en el Paseo de la Castellana. Lo hacen en zonas por donde la gente pasea y tiene disposición de entrar a conocerlos. Y eso, socialmente, coincide con los barrios menos ricos", dice. Simón, en este sentido, explica que las apuestas, en general, tienen un "fuerte componente de clase". "Los hogares más modestos, menos educados, suelen consumir más apuestas en genérico. En online aparece completamente la clase social", explica. Y es por los lugares en los que se encuentran los locales. 

Villoria, no obstante, destaca que el factor socioeconómico influye, sobre todo, a la hora de poner soluciones a cuando la adicción al juego ya es una enfermedad. "Las personas con un estatus socioeconómico más alto suelen pedir ayuda con mayor facilidad porque desgraciadamente en la cartera de servicios de la Seguridad Social no está incluida la terapia para el trastorno de juego patológico, que se trata en el ámbito privado, bastante caro", lamenta. Y para salir del juego, sí o sí, es necesaria la ayuda externa. "Nueve de cada diez personas tienen que ser empujadas a salir de esta adicción. Hacerlo por uno mismo es muy difícil, porque la espiral es muy compleja. Generalmente, las personas adictas sólo piden auxilio cuando ya están desesperadas", sostiene.

La explicación es que el problema se retroalimenta. Según afirma, en España hay alrededor de 900.000 personas afectadas por el juego, de las cuales unas 200.000 sufren las consecuencias del juego problemático y otras 700.000 se consideran adictas. Las primeras, en síntesis, sufren "consecuencias económicas, académicas y vocaciones, con la afectación emocional derivada de ello". "Cualquier persona que se gasta el 100% de su dinero en el juego tendrá una sintomatología ansiosa muy alta. Eso, mantenido en el tiempo, puede dar lugar a un cuadro depresivo", explica. Cuando ya hay una adicción, el escenario es mucho peor. La afectación ansiosa, detalla, se cura con la adicción, que genera más ansiedad. "Se retroalimenta el problema", resume. 

Cerco a la adicción: Consumo y publicidad

El Ministerio de Consumo quiso poner coto a este problema. Empezó por la publicidad, sumándose así a países como Italia —que en julio de 2018 se convirtió en el primer país de Europa en prohibir la publicidad de casas de apuestas— o Bélgica —que en el mes de noviembre de ese año acordó prohibir la publicidad de juego online en la televisión y el uso de famosos en los anuncios—. Fue en noviembre de 2020. Concretamente, el martes día 3. El Consejo de Ministros que se celebró aquella mañana aprobó el Real Decreto de comunicaciones comerciales de las actividades del juego que regularía la publicidad de las apuestas y los juegos de azar. Con esta norma, el Ejecutivo prohibió la publicidad audiovisual fuera del horario de 1.00 a 5.00 horas de la madrugada, ajustó el contenido de los mensajes para proteger a lo que denominaron sectores vulnerables e impidió a los operadores del mercado la emisión de bonos de jugadores. Además, se acordó que los clubes deportivos no podrán firmar contratos de patrocinio que implicaran llevar publicidad de este tipo en camisetas y equipaciones y que los eventos deportivos tampoco tendrán permitido emitir anuncios fuera de la franja horaria permitida. 

Así, según el ministro Alberto Garzón, se puso fin a la "selva" previa, puesto que hasta ese momento la publicidad de las apuestas y los juegos online estaba autorregulada a través de un Código de buenas prácticas al que se adherían las compañías de forma voluntaria y que no implicaba sanciones. 

Los efectos del Real Decreto todavía no son patentes. Según explica Consumo a preguntas de infoLibre, aunque el Real Decreto esté aprobado, este cuenta con un "periodo de cadencia" para los contratos firmados, por lo que "sus resultados empezarán a verse cuando el próximo 30 de agosto de extingan todos los contratos publicitarios y la publicidad del juego pase a estar prohibida fuera del horario de 1.00 a 5.00 horas de la madrugada". 

Porque su "público diana", según Lamas, siempre ha sido la población más joven. "Por eso publicitan premios fáciles e inmediatos y utilizan la figura del deportista famoso", critica. "Se empareja la afición al deporte de la gente joven con un intento de aficionarles a las apuestas", añade Villoria. 

En cualquier caso, Consumo quiere hacer más. Tal y como avanzó Garzón el pasado mes de diciembre, su Ministerio elaborará una nueva norma para acotar el juego problemático, sobre todo en los jóvenes. Lo hará, según explicó el organismo en una nota de prensa, abordando "todas aquellas medidas de actuación, intervención, control, prevención, sensibilización y reparación que configuren una oferta de la actividad de juego que sea informado, responsable y más seguro". "Esta visión integral que permitirá rematar con éxito el proceso, requerirá de la colaboración de todos los agentes", dijo el ministro, que también ha apostado porque los municipios pongan coto a la proliferación de las casas de apuestas, algo que ya hizo el Ayuntamiento de Ada Colau en Barcelona aprobando un plan especial urbanístico que fijó en 800 metros la distancia mínima entre cualquier local de apuestas y los colegios, centros de formación profesional, de programas de formación y universidades. Además, estableció que no se abrieran nuevos locales a menos de 450 metros de bibliotecas, centros de servicios sociales o centros cívicos. 

Pero esto es más complicado porque, como recuerda Consumo, las competencias sobre las casas de apuestas físicas no recaen sobre el Gobierno, sino sobre las autonomías y ayuntamientos. "Claro, es difícil, nos enfrentamos a 17 legislaciones distintas", lamenta Lamas. 

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