Banca

Los dos problemas que han llevado al Popular a la ampliación de capital y que inquietan al sector

Ángel Ron, presidente de Banco Popular.

Sus activos procedentes del ladrillo y sus problemas para obtener márgenes de beneficio a causa de las políticas del BCE. Esas son, según los analistas consultados por infoLibre, las dos principales causas de la ampliación de capital anunciada por el Banco Popular, que en la mañana de este jueves comunicó que emitirá acciones por un valor de 2.500 millones de euros, lo que supone un aumento del 33% en el número de títulos de la entidad en circulación.

La anunciada este jueves es la segunda ampliación de capital del banco en apenas cuatro años, ya que en 2012 el Popular ya emitió acciones por otros 2.500 millones de euros, y ha provocado una caída del 26% en su cotización en bolsa. Y es que, tal y como explican los expertos, sus problemas vienen de lejos, y además, se han visto perjudicados por la coyuntura económica actual y las exigencias de los organismos reguladores. Fuentes del sector bancario ya planteaban desde hace tiempo que el Popular tenía la "situación más sensible" entre los grandes bancos españoles con respecto a su rentabilidad.

La entidad es la que mayor cantidad de activos inmobiliarios tiene en términos absolutos. Tal y como publicó El País hace unos días, el banco dirigido por Ángel Ron tiene invertidos nada menos que 32.024 millones de euros en el mercado inmobiliario, producto de sus inversiones durante la etapa de la burbuja. Estos activos, explica Julio Rodríguez, miembro de Economistas Frente a la Crisis, son un lastre para el banco, ya que "no le son rentables, y además le provocan altas tasas de morosidad".

Javier Santacruz, economista e investigador en la Universidad de Essex, coincide. "Al Popular se le han vuelto en contra todas las que eran sus fortalezas, que ahora son sus debilidades", plantea el experto, que señala que la entidad "era conocida hace diez años por ser el banco más solvente de toda la banca privada, el más rentable y el que menos morosidad tenía, y además el más eficiente en la relación entre costes e ingresos". Pero "ahora mismo, el Popular es el menos rentable, el menos solvente, tiene la mayor tasa de morosidad de la banca privada y, además, ha empeorado la eficiencia, lo que significa que tiene que gastar más para producir cada euro que genera", argumenta Santacruz.

La política expansiva del BCE

A los problemas derivados del alto nivel de exposición del Banco Popular a los activos inmobiliarios se suma, según los expertos, uno de los grandes problemas que está teniendo que enfrentar todo el sector: los bajos tipos de interés establecidos por el Banco Central Europeo (BCE) con el fin de estimular la economía. Rodríguez y Santacruz coinciden con Santiago Carbó, catedrático de Economía y Finanzas en la Bangor Business School, que explica que "un contexto de tipos bajos no es un contexto bueno para que el sistema financiero sea rentable", aunque rebaja la importancia de esta circunstancia en los problemas del Popular.

Y es que el BCE rebajó el pasado mes de marzo los tipos de interés al 0% y, además, implantó una tasa del -0,4% en los depósitos. La intención de su gobernador, Mario Draghi, era estimular el crédito, ya que los bancos comerciales que acuden al BCE en busca de dinero no tienen que pagar ningún interés por el mismo y, además, carecen de incentivos para invertir su dinero en la entidad europea, ya que el banco central les cobra por guardar sus fondos.

No obstante, estas medidas tienen un contrapunto negativo para la banca, ya que la rebaja de los tipos de interés al 0% afecta a la baja al euríbor a 12 meses, el indicador que sirve como referencia para calcular la mayoría de las hipotecas, y también influye sobre el precio al que los bancos se prestan dinero entre sí. A estas dificultades se suman las exigencias del acuerdo Basilea III, que básicamente aumentan las provisiones que los bancos deben retener como colchón ante posibles pérdidas que puedan poner en peligro su liquidez.

A las puertas de una "cadena de fusiones"

Así, se generan dificultades para tener márgenes de beneficio, sostienen tanto Rodríguez como Santacruz, que relaciona los problemas que está teniendo la banca a raíz de estas decisiones del BCE con su "falta de modelo de negocio". "La pregunta que tendría que hacerse la banca es de dónde va a sacar dinero en el futuro si los tipos de interés son cero o negativos, la gente no está pidiendo crédito y en un momento en el que, además, los bancos están muy endeudados", plantea el experto. La respuesta más probable, según pronostican los analistas, será la fusión de entidades, una situación que podría verse favorecida por el proceso de unión bancaria que está llevando a cabo la Unión Europea, que facilitará la compra de entidades nacionales por otras extranjeras y viceversa.

De hecho, Bruselas ya ha insinuado que los bancos europeos deberían pensar en integrarse para solventar sus problemas de rentabilidad. Danièle Nouy, máxima responsable del Mecanismo Único de Supervisión europeo, afirmó el pasado martes que los bancos "pueden recurrir a la concentración, no en todos países, pero algunos sí y sería útil para sistema bancario". "La rentabilidad de los bancos está bajo presión por bajos tipos de interés, algo que preocupa a los supervisores. Pero los tipos también ayudan a los bancos porque la gente paga sus créditos y las entidades se financian a bajos tipos de interés", reivindicó Nouy.

En este sentido, el diario Expansión publicó este jueves que el propio Banco Popular ha mantenido negociaciones durante los últimos meses para una eventual fusión con Banco Sabadell, que finalmente no se ha llevado a término. Para Santacruz, no obstante, estos movimientos pueden ser la antesala de una "cadena de fusiones" por los problemas que arrastran las entidades. "Una fusión te permite hace reducciones más grandes de costes", explica por su parte Rodríguez, que afirma que la concentración aumenta la fortaleza de las entidades pero, en el otro lado de la balanza, limita la capacidad de elección de los usuarios.

Carbó coincide en que más pronto que tarde se producirá una "ronda de fusiones", aunque se muestra en contra de la opinión de algunos analistas que, a su juicio, "siguen pensando que el caballo, cuanto más grande, mejor". "Yo tengo la sensación de que no siempre la concentración es la estrategia correcta, porque puede haber bancos con un nicho de clientes determinado que pueden ser viables", argumenta el catedrático, que sin embargo admite que "en un contexto de márgenes de beneficio estrechos, una entidad que sea más grande puede diversificarse, comprar negocios en mercados que estén menos maduros" que el europeo.

Dos de las entidades que podrían someterse a un proceso de fusión son, precisamente, los dos bancos nacionalizados: Bankia y Banco Mare Nostrum. No obstante, la incertidumbre sobre qué partido ocupará el Gobierno tras las próximas elecciones tiene paralizado el proceso, ya que varios partidos de izquierdas –entre ellos la coalición Unidos Podemos– apuestan por no reprivatizar estos bancos y utilizarlos como el puntal de un nuevo modelo de banca pública. 

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