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Primarias del PSOE

Las propuestas de los tres candidatos para repartir el poder dentro del PSOE

Pedro Sánchez y Susana Díaz, en una imagen de archivo.

Ibon Uría

El PSOE lleva meses instalado en la división interna y la fractura entre distintos sectores. La tensión alcanzó su punto álgido en el bronco Comité Federal del 1 de octubre, cuando el enfrentamiento entre partidarios y detractores del entonces secretario general Pedro Sánchez fue total y este último dimitió tras perder una votación clave. El paso de los meses bajo el mandato de la gestora ha logrado rebajar el tono, pero la situación de fondo no ha cambiado demasiado: oficialistas y sanchistas siguen siendo irreconciliables a tres meses del 39º Congreso Federal.

Tanto la dirección interina del partido como los aspirantes a las primarias —el propio Sánchez, Patxi López y Susana Díaz, que dará el paso al frente el 26 de marzo– son conscientes de esta situación y ultiman sus recetas para intentar superarla. Ferraz avanzó algunos de sus planteamientos en el documento de Bases políticas para la ponencia marco del Congreso[ver en PDF] y se prevé que los detalle el próximo día 25 en un foro en el que presentará el borrador de la ponencia política que coordina el diputado Eduardo Madina. Sánchez y López, por su parte, ya han presentado sus documentos políticos.

En todos ellos se abordan algunos elementos que llevan tiempo sin resolver. El fundamental es el reparto de poderes entre el secretario general –elegido en primarias–, los órganos –en especial el Comité Federal–y las bases, que no siempre caminan en la misma dirección. Pero también hay otros, como las consultas a la militancia, que ahora no están reguladas y a las que Sánchez recurrió en su etapa final para, según sus detractores, reforzarse en el cargo y puentear a los órganos del PSOE. El propio modelo de partido, en definitiva, está en proceso de revisión. infoLibre repasa las fórmulas que propone cada candidato.

La gestora pide normas claras

En el texto de bases para la ponencia, elabora por encargo de la comisión gestora, se admite que en los últimos tiempos han aparecido "heridas profundas" que "han dañado gravemente" la unidad del PSOE. Considera que los socialistas deben "seguir liderando los cambios de democratización", pero sin "renunciar" a sus "fortalezas", entre las que señala "una organización implantada en el territorio, con cuadros con gran experiencia local y autonómica y unas instituciones intermedias que representan a la militancia". El objetivo, por tanto, es compatibilizar "las demandas de democracia directa" con "la cohesión organizativa".

La dirección interina de Ferraz no avanza medidas concretas en el documento, pero sí plantea la necesidad de evitar "choques de legitimidades" entre las "tres ideas de democracia" que conviven en el partido: la elección directa del secretario general, propia de "sistemas presidenciales"; unas estructuras intermedias que se asemejan a las instituciones de "sistemas parlamentarios", y unas agrupaciones más propias de "modelos asamblearios", donde "la militancia toma de forma directa muchas de las decisiones". En definitiva, hace falta "establecer de forma clara normas" que delimiten los poderes de cada cual.

Los contrarios a Sánchez, ahora al frente del partido, le acusaron reiteradamente de tratar de esquivar a los órganos y de enfrentar a las bases con el Comité Federal: lo hicieron, por ejemplo, cuando convocó una consulta a las bases sobre el pacto de Gobierno con Ciudadanos, pese a que los estatutos atribuyen al citado comité la fijación de la política de alianzas. Tras su salida de la Secretaría General, el exlíder y ahora aspirante se ha presentado como "el candidato de la militancia" para enfado del resto de aspirantes, que ven en ese discurso un paso más de una estrategia de confrontación entre afiliados y cargos.

Sánchez: más consultas y menos órganos

Pedro Sánchez, por su parte, no está dispuesto a renunciar al discurso de las bases. Su documento político incluye un capítulo –un nuevo modelo de partido para una nueva socialdemocracia [ver en PDF]– donde plantea que "la participación y el empoderamiento de la militancia" debe ser una de las señas de identidad "de una nueva época". Según su esquema, los afiliados ganarían peso en detrimento de los órganos y los barones. A las bases les correspondería, por ejemplo, participar en la destitución de órganos y cargos orgánicos "en situaciones muy excepcionales de pérdida de confianza o negligencia", aunque no se detalla cómo se articularía su participación.

También correspondería a los afiliados votar los acuerdos de Gobierno –la candidatura de Sánchez quiere modificar los estatutos para hacer esa consulta obligatoria– y la "elección directa" de los delegados a los congresos y las conferencias políticas. A su disposición estaría también una nueva herramienta, la iniciativa política de los militantes, para que puedan articular propuestas que sean discutidas en órganos del partido, si bien tampoco se especifica en este caso cuántos apoyos debería reunir una determinada idea para pasar a un ámbito superior.

En su programa Sánchez no se olvida ni del Comité Federal, ni de los barones territoriales, ni de la figura de la comisión gestora. Parte de los miembros del máximo órgano entre congresos pasarían a estar elegidos por la militancia –ahora se eligen en el Congreso Federal y en los de las federaciones–. En cuanto a los secretarios generales autonómicos, Sánchez propone "delimitar" los "papeles de liderazgo general con los representantes territoriales", para que funcionen "en el ámbito de sus respectivas competencias, apoyándose mutuamente y no compitiendo entre sí". Las gestoras, por último, no podrían durar más de 90 días. La actual lleva más de 150.

López: ningún poder sin control

La gestora del PSOE y los candidatos intentan pactar las reglas sobre financiación, sistema de voto y debates

El documento de Patxi López –Más de 100 razones para unir al PSOE [ver en PDF]– comparte algunas propuestas de Sánchez. Coincide, por ejemplo, en que las bases deben votar los acuerdos de Gobierno y propone consultarles también las coaliciones electorales. Está igualmente de acuerdo en que los afiliados tengan que participar para acabar con el mandato de un secretario general, votando una moción de confianza a propuesta propia o una moción de censura a propuesta del secretario general. Pero López recalca que "no puede haber ningún militante sin voz ni poder sin control" y reprocha a Sánchez que se arrogue el papel de candidato de las bases.

En su texto programático no propone cambios en los métodos de selección de los miembros de comités y congresos, y rechaza el "falso dilema" entre democracia representativa y directa, defendiendo la validez tanto de los órganos "democráticamente elegidos" para gestionar el "día a día" como las consultas a las bases "bien regladas" para decidir "en las ocasiones importantes, ante decisiones muy relevantes". López propone que las votaciones no pueda convocarlas el secretario general de forma unilateral –como sucedió en enero de 2016–, sino que tengan que partir de la mayoría del Comité Federal o del 20% de los afiliados.

Además, reclama que el liderazgo del partido sea siempre "compartido" y que el número uno, que pasaría a ser elegido en unas primarias a dos vueltas –para que el ganador "cuente siempre con más del 50% de apoyos de la militancia", dice López–, se apoye en "todos los responsables del partido, unificando criterios y coordinando propuestas". Finalmente, reclama a las candidaturas que no ganen las primarias que se comprometan a "colaborar lealmente en las tareas de la nueva dirección, renunciando a organizar una oposición interna sistemática".

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