Escraches

¿Por qué la protesta contra el concejal Barbero no se puede considerar un escrache?

Escrache de los policías municipales al concejal de Seguridad de Madrid

El pasado miércoles, el concejal de Seguridad del Ayuntamiento de Madrid, José Javier Barbero, fue increpado por varios policías municipales que se habían manifestado en la Plaza de la Villa contra la disolución de las Unidades Centrales de Seguridad (UCS), más conocidos como antidisturbios municipales. Así, a su salida de la Comisión de Seguridad donde se trataba precisamente este asunto, el edil fue perseguido a lo largo de la calle Mayor mientra recibía insultos –"rojo de mierda", "gordo", "hijo de puta" o "dictador", entre otros–. Finalmente, Barbero se refugió en un bar del centro de Madrid y fue evacuado en el coche oficial, que también fue zarandeado y golpeado. Además, una periodista de la Aagencia EFE fue agredida mientras grababa con su teléfono móvil.

Las reacciones políticas no tardaron, sobre todo desde el PP. Así, el ministro del Interior en funciones, Jorge Fernández Díaz, apuntó que Barbero había probado "de su propia medicina", en referencia a los escraches dirigidos en el pasado contra cargos conservadores. "Ha tenido que pasar a ser autoridad y a ser casta para que lo que ayer era libertad de expresión hoy ya sea una conducta delictiva", añadió. En la misma línea se pronunciaron otros políticos del partido, como la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, que ha sido objeto de escraches en más de una ocasión, o el concejal del PP en el consistorio Fernando Martínez Vidal.

PSOE, Podemos y Ciudadanos, por su parte, se mostraron completamente en contra del acoso a cargos públicos. El líder de la formación morada, Pablo Iglesias, criticó cualquier acto de estas características que implique violencia, mientras que la portavoz del partido en el Parlamento de Navarra, Laura Pérez, aseguró que "cualquier escrache nos parece negativo, se cometa con quien se cometa". Sin embargo, el propio Barbero salió al paso en el debate y apuntó que lo sucedido "no es un escrache, sino un ataque a una persona que representa una institución" porque, según añadió, este tipo de protesta se produce cuando no existe diálogo con un político. "Este concejal tiene espacios de interlocución permanente con los sindicatos", añadió.

Este diario se puso en contacto con dos sociólogos y una activista de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), asociación pionera en este tipo de actos en España, para tratar de despejar la duda. Los tres niegan que los hechos ocurridos el pasado miércoles puedan ser definidos como escrache y señalan tres puntos a tener en cuenta a la hora de dilucidar cuándo se produce esta nueva forma de protesta importada directamente desde Argentina: el ámbito en el que se desarrolla, el carácter del acto y el grado de diálogo entre las dos partes en un determinado conflicto.

Ámbito privado

Un escrache "supone la intimidación de un personaje público, pero en su espacio privado y alterando su cotidianidad", explica a infoLibre Kerman Calvo, profesor de Sociología en la Universidad de Salamanca. El sociólogo añade que cualquier acto que se produzca durante la jornada laboral de un político no puede incluirse en esta clase de protesta social: "Un asalto a un diputado que se dirige al Congreso de los Diputados no es un escrache", ejemplifica. Por este motivo, considera que los hechos que se produjeron el pasado miércoles por el centro de Madrid podrían definirse como una "protesta violenta" pero que sería "un error" definirlos como escrache.

Sin embargo, desde la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) señalan que no es necesario que los hechos se produzcan únicamente alterando la vida privada. Aunque en Argentina este tipo de protestas se solían desarrollar a las puertas del domicilio del personaje público, la plataforma ha realizado escraches junto a instituciones, sedes de los diferentes partidos políticos o, incluso, a las puertas de estaciones de trenes. Pero siempre con un motivo principal: "Trasladar reivindicaciones políticas a unos determinados cargos públicos", apunta en conversación con este diario Feli Velázquez, activista de la PAH.

Tampoco la Fundéu BBVA limita, en su definición, la acción al ámbito privado: "La palabra escrache es adecuada para referirse a las manifestaciones que se convocan frente al domicilio o el lugar de trabajo de personajes públicos para reprobar su comportamiento en determinados asuntos políticos o sociales", recogen.

Carácter pacífico

"Es un tipo de manifestación donde la interpelación hacia los cargos públicos es muy directa y muy estrecha", define el sociólogo y politólogo Ignacio Paredero, que señala que una de las características fundamentales de un escrache es el carácter pacífico: "No puede haber violencia", añade, en contraposición a lo que se se produjo durante la protesta contra Barbero. "Tal y como se han expuesto y se han desarrollado en España, los escraches son actos recogidos dentro de los límites de la libertad de expresión", señala. En ese sentido, admite que puedan proferirse insultos o gritos por parte de alguna de las personas que acuden, aunque opina que eso es complicado de controlar y subraya que "en ningún caso la agresión puede ser física". Por ello, el sociólogo opina que "se ha cruzado esa línea" en el caso de Barbero, a quien define como objeto de "una manifestación violenta", una opinión con la que coincide Calvo.

Desde la PAH también hacen hincapié en el carácter pacífico como una de las características fundamentales concurrieron, por su parte, en todos los escraches en los que han participado. "Nuestro objetivo era tratar de abrir una vía de diálogo, de tú a tú, cara a cara", explica a infoLibre Velázquez. En este sentido, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca difundió, en su momento, un protocolo a seguir en este tipo de acciones. Un texto que era tajante en este sentido: "Es una acción informativa, tanto hacia el diputado como a sus vecinos. Se ha de hacer de manera totalmente pacífica y sin importunar a sus vecinos", señalaba al definir el concepto de escrache. Y descartaba categóricamente los insultos y las amenazas.

Ausencia de interlocución

La activista de la PAH hace referencia en tercer lugar a la ausencia de interlocución con los cargos públicos como otro de los motivos principales a la hora de plantear escraches. "Había grupos que se negaban a que existiera un diálogo en el que nosotros y a que les pudiéramos hacer llegar nuestras reivindicaciones", apostilla Velázquez, que se posiciona en la línea de lo expresado por el concejal de Seguridad del Ayuntamiento de Madrid. "Por ello, el escrache consistía en dirigirnos directamente al personaje público cuando teníamos la oportunidad". Y, por este motivo, considera que utilizar esta expresión en el caso de los policías municipales tiene como objetivo "criminalizar a los de siempre".

Sin embargo, los dos sociólogos no creen que este último sea un punto fundamental a la hora de concretar cuándo una determinada acción puede ser denominada escrache. "Las manifestaciones también se producen en el momento en el que una demanda no está siendo escuchada por la clase política", concluye Paredero. Con todo ello, Calvo explica que hay personas que sienten que con acciones así "se está traicionando el espíritu del escrache". "Que se está traicionando la simbología que existe alrededor de esta forma de protesta", sentencia el sociólogo.

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