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Elecciones 27-S

Sólo el PSC tiene programa a un mes de las elecciones catalanas

Miquel Iceta, durante la reunión del Consell Nacional del PSC, este 25 de julio de 2015 en Barcelona.

Ibon Uría

A cuatro semanas para las elecciones catalanas, sólo una de las siete principales candidaturas ha hecho público su programa electoral. Ninguna formación salvo el PSC ha comunicado por escrito cuáles son sus propuestas. Más aún: varios partidos dicen desconocer cuándo darán a conocer ese documento y se escudan en que lo publicarán "en breve" o, en todo caso, "antes de que se inicie la campaña" –que comienza el 11 de septiembre–. Incluso barajan la posibilidad de no hacerlo público por completo a los votantes.

Por ahora los socialistas catalanes son los únicos que han concluido la fase de elaboración de su programa y que, además, lo han colgado en su página web. Se trata de un documento de 25 páginas donde, bajo el título Soluciones justas y acordadas, se desgranan las propuestas del PSC en torno a cuatro grandes ejes: impulsar el crecimiento económico y atajar la desigualdad, defender los servicios públicos y poner freno a las privatizaciones, regenerar las instituciones y, por último, un capítulo dedicado al debate soberanista en clave de reforma federal llamado "un nuevo acuerdo entre Cataluña y el resto de España".

Entre las medidas concretas figuran una reforma del IRPF para hacerlo "más progresivo", incrementar el Salario Mínimo Interprofesional hasta el 60% de la media salarial –en la práctica, supondría fijarlo en unos 13.600 euros anuales–, una ley que garantice la Renta de Garantía Ciudadana para personas sin medios de subsistencia propios, recuperar la posibilidad de expropiar el usufructo temporal de viviendas para su uso como vivienda social o establecer como prioridad de gasto los servicios públicos básicos como la sanidad o la educación.

El PSC promete, además, una reforma de la ley electoral autonómica que igualaría el peso del voto de cada ciudadano en las diferentes circunscripciones y cambios en la Administración para, entre otas cuestiones, impedir la contratación con empresas o personas que hayan sido condenadas por casos de corrupción o financiación ilegal de partidos políticos. En la cuestión identitaria la apuesta pasa negociar un nuevo sistema de financiación para Cataluña y por una reforma de la Constitución que "amplíe los conceptos federales" y "clarifique las competencias" de cada nivel de la Administración.

Sin programa, pero con calendario

El resto de candidaturas se dividen entre las que aún no han terminado la confección de su programa pero tienen una fecha más o menos definitida y las que, por contra, no tienen ni propuestas negro sobre blanco ni un calendario pactado para su publicación. En el primer grupo figuran Ciudadanos y Catalunya Sí que es Pot, la candidatura encabezada por Lluís Rabell y que agrupa a Podem –marca catalana de la formación de Pablo Iglesias–, ICV y EUiA.

En el partido de Albert Rivera afirman, a preguntas de infoLibre, que el programa se presentará "este fin de semana" en un acto de partido que tendrá lugar en Barcelona. Hasta esa fecha no habrá más concreciones ni se darán a conocer las propuestas que se harán públicas, por tanto, 27 días antes de los comicios. Fuentes de Catalunya Sí que es Pot, por su parte, señalan que el programa se aprobará definitivamente el 5 de septiembre y que se dará a conocer en esa misma fecha o, quizás, "uno o dos días antes".

Algo más difusos son los plazos que maneja Unió, que concurre por primera vez en solitario tras la ruptura de la histórica coalición CiU y que lo hace bajo el liderazgo de Ramón Espadaler, consejero de Interior en esta legislatura. La formación asegura que está "acabando de confeccionar" el documento definitivo y que, "tras un mes un poco complicado", espera "coordinar" el texto a lo largo de esta semana para presentarlo "ya de cara a la semana que viene".

A la espera hasta última hora

A día de hoy hasta tres candidaturas carecen de programa y tampoco han sabido precisar, preguntadas por este medio, cuándo lo presentarán. Fuentes de Junts pel Sí, que a priori parte como favorita, aseguran en referencia a ese documento que "no lo tienen aún" sin ofrecer más detalles, y únicamente precisan que lo presentarán "antes de la campaña".

La candidatura soberanista –que integra entre otros a Raül Romeva, Artur Mas y Oriol Junqueras–, marca su línea roja, por tanto, en el 11 de septiembre, fecha del pistoletazo de salida oficial a la campaña, aunque según publica hoy El Periódico de Catalunya, la candidatura ya ha advertido de que no presentará un "programa de gobierno", sino un programa "instrumental" que ponga el foco en la necesidad de abordar la secesión. La CUP, también sin calendarios definidos, apunta que "está trabajando" el programa y reitera "todavía no hay fecha".

Desde el PP señalan, finalmente, que "aún no hay programa" porque "se está acabando de cerrar" y que, "de cara al público", se colgará en la web "un resumen de los 100 puntos más importantes". Preguntados por si el programa completo se dará a conocer, los conservadores dijeron "no poder asegurarlo". Y cuestionados por cómo podrían entonces los ciudadanos conocer sus propuestas, afirmaron que el PP "habitualmente" no cuelga el texto íntegro en internet y que en ocasiones anteriores "se ha repartido en formato libro [en papel]".

Una campaña sin discurso

A falta de propuestas concretas sobre las que debatir, la controversia de cara a esta cita con las urnas ha girado en torno al debate soberanista y sus derivadas desde que el pasado 3 de agosto el president de la Generalitat, Artur Mas, estampara su firma en el decreto de convocatoria de las elecciones. Con siete caras nuevas al frente de las listas, la primera incógnita fue el nombre del futuro presidente si Junts pel Sí consigue la mayoría suficiente. Y es que, en un movimiento político con pocos precedentes, la candidatura hará presidente a su número cuatro –Artur Mas– en detrimento de su cabeza de lista –Raül Romeva–.

Claro que ese plan, pactado a mediados de julio, provocó tensiones en el seno de la propia candidatura. Romeva fue designado cabeza de lista el 15 de julio y, aunque el acuerdo firmado por Convergència y ERC previó desde el inicio que Mas repitiera como president, el número uno de la lista afirmó apenas una semana después que esa decisión no era "explícita" en el texto pactado. Durante casi un mes y hasta mediados de agosto, Romeva no dio su brazo a torcer ni defendió claramente la idea del Gobierno presidido por Mas. Ese debate, por ahora, parece ya superado.

El juego de mayorías

El segundo eje ha sido la discusión sobre la mayoría suficiente para que los soberanistas estimen que el resultado refrenda su apuesta por la secesión de Cataluña. De vuelta a lo pactado pactado por Convergència y ERC, el acuerdo recoge que el proceso comenzaría si "una mayoría de diputados" estaba "a favor de la independencia". Pero, a falta de una cuantificación explícita, la cifra fue objeto de debate.

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Artur Mas, por ejemplo, fijó la barrera en los 68 escaños o, lo que es lo mismo, la mitad más uno de los 135 miembros de la Cámara autonómica, con independencia de que esa mayoría de representantes fuera o no fruto de una mayoría absoluta de fotos. El president defendió que en un referendum "en condiciones normales" habría que contar votos, pero que ya que el "instrumento" son unas elecciones, lo que toca es contar diputados.

Otro fue el criterio de la CUP. Su diputado David Fernàndez afirmó que la "legitimidad absoluta" para iniciar la desconexión de Cataluña sólo se alcanza a partir del 55% de los votos si bien, a renglón seguido, estableció un "mínimo necesario" más reducido: el 50,01% de los sufragios.

Ajenos a todo este debate, los candidatos de las fuerzas constitucionalistas sostienen que las elecciones son simplemente eso: unas elecciones autonómicas y no un plebiscito sobre la independencia. Quizá por eso llama la atención, más si cabe, que no hayan lanzado propuestas que encajen con ese escenario y sirvan para alejar el debate de la mera disyuntiva sobre la secesión.

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