La nueva legislatura

Santamaría y Cospedal mantienen el pulso por su parcela de poder en el Gobierno y en el PP

Santamaría y Cospedal batallan por el control del partido y el Gobierno

El día después del anuncio de quiénes integrarán el Consejo de Ministros de la segunda legislatura de Mariano Rajoy puso en evidencia que la pugna de poder entre la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, y la secretaria general del Partido Popular y ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, se recrudece lejos de sofocarse. No habían pasado 24 horas desde que Presidencia del Gobierno emitió el comunicado con los nombres de los ministros cuando la propia Cospedal quiso despejar una de las incógnitas que se planteaban para el futuro inmediato del PP. Y para el suyo.

La número dos de los conservadores y titular de Defensa aprovechó una conversación informal con periodistas tras recibir la cartera ministerial de su antecesor, Pedro Morenés, para asegurar que seguirá en Génova, en la secretaría general, tras el congreso nacional que su partido pretende celebrar a principios de 2017. Una cita que Rajoy ha ido aplazando desde 2015 a la espera, primero, de que se celebrasen elecciones. Y, después, de que hubiese Gobierno. Ahora va a tener complicado seguir dilatándolo más, entre otros motivos porque hay direcciones regionales que están a la espera de ser renovadas una vez transcurra el congreso nacional.

No pasa inadvertido que la confesión de Cospedal se produce el mismo día que, en círculos del PP y del Gobierno, se daba a Santamaría como "clara ganadora""clara ganadora" del nuevo reparto de poder de Rajoy. Y cuando también empezaba a asentarse la idea de que el paso de Cospedal a Defensa iba a implicar, a corto plazo, que esta dejase la secretaría general del partido –lleva en ella desde 2008– en manos de alguno de los vicesecretarios. El que más ha sonado es Fernando Martínez-Maillo, responsable de Organización. 

Si se cumple este escenario, Cospedal seguirá teniendo un pie en Génova y otro en Moncloa. En definitiva, seguirá conectada al partido, algo fundamental si en un eventual escenario de sucesión de Rajoy quiere dar la batalla. Es precisamente esto, los lazos con el partido, lo que los fieles a Santamaría consideran que la vicepresidenta va a poder mejorar ahora que Rajoy le ha otorgado las competencias de Administraciones Territoriales.

Santamaría y los territorios

"De estar encerrada en Moncloa, Moncloaen el día a día del Gobierno y saliendo solo los viernes en las ruedas de prensa va a pasar a recorrerse España. Y eso, a nivel de partido, no sólo de Gobierno, da mucha visibilidad", consideran en su entorno restando importancia a que haya dejado de ser la voz del Consejo de Ministros. Es más, creen que para una legislatura tan compleja la comunicación de los asuntos del Ejecutivo no siempre es grata.

Uno de los obstáculos que siempre se menciona cuando se habla de Santamaría como posible recambio a Rajoy es su escaso apoyo en los territorios.

El hecho de que Cospedal asegurara a los periodistas este viernes que no se iban a "librar" de ella como secretaria general implica que el sector afín a Santamaría empezará los movimientos para intentar que en el esquema de Génova que salga del próximo congreso también haya un espacio para los sorayos.

Cospedal ha trabado muy buena relación con todos los nuevos vicesecretarios y, aunque el aterrizaje de estos en la dirección nacional del partido supuso menos protagonismo para ella, cuentan en el PP que se trató de algo voluntario. "Ha estado en el día a día del partido en un momento muy delicado de citas electorales y con los escándalos de corrupción en ebullición", defiende un miembro del Comité Ejecutivo Nacional.

El momento escogido

En el PP creen que Cospedal decidió avanzar que va a seguir en el PP como número dos tras el congreso para frenar las especulaciones sobre su futuro. Y consideran que si fue tan directa es porque ya tiene hablado con Rajoy que ella será la secretaria general de su candidatura al XVIII Congreso Nacional del PP.

También admiten, no obstante, que sus rivales internos en el partido van a cargar contra el hecho de que ocupe un ministerio y, además, siga al frente de la Secretaría General. No lo pone en ningún sitio en los estatutos del partido, pero hay un sector del PP que cree que la cartera de Defensa, con muchos viajes al menos en la etapa de Morenés, es incompatible con querer llevar el partido

Si definitivamente este es el esquema, Rajoy podría optar por recuperar la figura del coordinador. 

El ejemplo de Cascos, Arenas, Blanco...

Consciente del debate suscitado sobre su futuro, la propia Cospedal se anticipó a las críticas en la noche del jueves.  En una entrevista en 13TV, recogida por Europa Press, la ministra defendió que es plenamente compatible desempeñar la cartera de Defensa y ser secretaria general del partido. Según dijo, esto ha pasado "en otras ocasiones" en el PP y "en otros partidos", como ocurrió por ejemplo con el socialista José Blanco, que fue ministro de Fomento y vicesecretario general del PSOE.

"No tiene ningún tipo de incompatibilidad y así lo hemos apreciado y lo va a seguir siendo", afirmó. En su día Francisco Álvarez Cascos fue vicepresidente del Gobierno de José María Aznar y secretario general del PP, y lo mismo ocurrió con Javier Arenas, que compaginó durante un año el Ministerio de Administraciones Públicas con ese cargo en el partido.

El reparto de poder en el Gobierno

El hecho de que Cospedal diese a entender este viernes que tiene acordado con Rajoy seguir siendo la secretaria general hizo que cambiase algo el mapa. Un día antes había calado la idea de que su triunfo estaba en haber logrado entrar en el Consejo de Ministros y que entraba en una suerte de interinidad como secretaria general hasta el Congreso. Algunos de sus compañeros decían incluso que su papel se había "desdibujado" y que, pese a su cercanía al nuevo titular del Interior, José Ignacio Zoido, el clan de los sorayos había ganado por goleada.

Se referían a que Santamaría cuenta en el Gobierno del que es vicepresidenta con personas de su máxima confianza como Fátima Báñez (Empleo), Cristóbal Montoro (Hacienda) o Álvaro Nadal (Energía). Y a que, pese a perder la portavocía, retenía las relaciones con el Congreso de los Diputados, a través de la Secretaría de Estado de Relaciones con las Cortes, y el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), además de pasar a hacerse cargo de las relaciones con las comunidades en un momento en el que tiene que negociarse la financiación autonómica y dar respuesta a la crisis institucional abierta con Cataluña.

¿Volverá Santamaría a sus once cargos?

Pero el reparto de poder en Moncloa y, por tanto, cómo quedan configurados los bloques Santamaría-Cospedal, no se conocerá de forma completa hasta que el BOE publique los nombramientos de altos cargos y las comisiones delegadas del Gobierno. 

En la pasada legislatura, Santamaría llegó a ostentar un total de once cargos en el Gobierno, acaparando la presidencia del grueso de las comisiones delegadas. Hace ahora justo dos años, la dirigente conservadora sumaba a la vicepresidencia del Gobierno, el Ministerio de la Presidencia y la portavocía del Gobierno, la presidencia de la Comisión General de secretarios de Estado y subsecretarios y las de las comisiones delegadas del Gobierno para Asuntos de Inteligencia, Política Científica y Tecnológica, Política de Igualdad y Asuntos Culturales. Además de la vicepresidencia de la Comisión Delegada para Asuntos Económicos, para seguridad nacional y la presidencia del comité especial para la coordinación de la crisis del ébola. 

La configuración y estructura de las comisiones delegadas de esta segunda legislatura de Mariano Rajoy será aprobada este mes de noviembre por el Consejo de Ministros, según informan fuentes de la Presidencia del Gobierno. En la pasada legislatura, Rajoy se puso al frente de la Comisión Delegada de Asuntos Económicos para no tener que optar por Luis de Guindos o Cristóbal Montoro, ambos enfrentados. Y de número dos ubicó a Santamaría por el mismo motivo. 

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