“Es un fenómeno de las elecciones anteriores, ahora lo que hay en la comunidad es un movimiento de cambio y no de involución localista”. Estas palabras las pronunció durante la campaña electoral el candidato del PSOE, Carlos Martínez, y entonces sonaron más a deseo que a pronóstico. Pero acertó en una noche electoral en la que casi nadie lo hizo: el regionalismo de la Unión del Pueblo Leonés (UPL) fracasó al enfrentarse a sus propias altas expectativas, el localismo de Soria ¡Ya! se desplomó frente al cinco veces alcalde de la capital de la provincia y el de Por Ávila no sólo no avanzó como quería sino que perdió votos.
Martínez, que se ha confirmado esta noche como una elección eficaz para el PSOE frente a estos partidos, vaticinó cambio pero este no ha sido en el sentido que él anhelaba, ya que no habrá un gobierno de izquierdas, ni en el sentido que nadie esperaba. El cambio en la conservadora Castilla y León, donde el votante medio supera los 50 años y el status quo es algo sociológicamente muy valorado, ha sido una vuelta al bipartidismo tras dos fallidos gobiernos de coalición, del PP con Ciudadanos y del PP con Vox, que terminaron abruptamente. Todo lo que se puede volver en 2026 al bipartidismo: PP y PSOE crecen en dos escaños cada uno y Vox queda muy lejos de las expectativas que había espoleado: ganando solo un procurador y a más de un punto del ansiado umbral del 20%.
Visiblemente decepcionados, los representantes de UPL reconocieron que han topado con el muro socialista en la única provincia de las tres en las que se presentan donde podían obtener representación, que es León. El PSOE se mantiene como primera fuerza y crece algo, el PP sube tres puntos a pesar de la gestión de los incendios del pasado verano y UPL pierde 0,35 puntos, gana apenas 400 votos y no pasa de los 3 procuradores que tenía, cuando su objetivo declarado era conseguir la quijotada del sorpasso al socialismo en su feudo histórico y lograr grupo parlamentario propio obteniendo el 5% de los votos en la comunidad, una cifra de la que se ha quedado lejos con el 4,34%.
Ver másAsí ha votado cada municipio en las elecciones de Castilla y León
Alicia Gallego, la única candidata mujer entre los partidos con escaño, ha enumerado una lista de razones que pueden explicar lo lejos que han quedado UPL del listón que ellos mismos marcaron: “haber quedado excluidos de los debates electorales (porque no tenían grupo parlamentario propio, sino compartido con Soria ¡Ya!), no tener los recursos de otros partidos que usan a los líderes nacionales para hablar de temas nacionales y captar la atención de los medios”. Su compañero procurador Luis Mariano Santos ha señalado además que El Bierzo se les resiste. “El Bierzo es socialista y ha sido muy socialista y eso nos ha lastrado”, ha constatado.
Unión del Pueblo Leonés, una fuerza nacida en 1986 que quiere una comunidad autónoma propia para la Región Leonesa (León, Zamora y Salamanca),se ha beneficiado de la ola localista de los últimos años en una comunidad donde en cuatro décadas no ha cuajado el sentimiento autonómico, pero tiene una trayectoria de la que carecen Soria ¡Ya!, que se presentaba a sus segundas elecciones, y Por Ávila, que concurría a sus terceras. El partido soriano ha sido el más perjudicado por la elección de Martínez, el único alcalde del PSOE con mayoría absoluta en una capital de provincia, ya que ha perdido dos procuradores y más de 10.000 votos tras su irrupción meteórica en 2022 como primera fuerza en la provincia. Por Ávila, más alineado a la derecha, no ha logrado el segundo procurador que quería y se ha dejado además votos por el camino.
“No obstante, es meritorio que hayan mantenido el procurador logrado en 2022. Tanto más cuanto que la marca del partido, que gobierna en Ávila capital, está dañada tras una gestión municipal muy cuestionada. Para mí, ha sido una sorpresa. Si nos hubieran preguntado cuál de las candidaturas provincialistas obtendrían un resultado más decepcionante, seguramente muchos habríamos respondido que Por Ávila”, indica a infoLibre Guillermo Fernández Vázquez, residente en Ávila capital y doctor en ciencias políticas y profesor en la Universidad Carlos III de Madrid. El analista considera que el resultado es particularmente malo para Soria ¡Ya!, perjudicado por lo que ya se denomina “el efecto Martínez”. “Muchos sorianos han podido ver en Carlos Martínez una voz que puede defender los intereses de una provincia que se considera con buenos motivos olvidada; o, en todo caso, una voz tan potente o más que la de Soria ¡Ya! Hay que recordar que mucha parte del voto a esta candidatura en 2022 provenía de electores progresistas. De ahí que pueda decirse que la elección de Carlos Martínez como candidato por parte del PSOE haya sido seguramente buena”, explica. El socialista llamó durante la campaña a ponerse la camiseta de Castilla y León sin quitarse la de Soria o León y, al menos en esas provincias, las únicas en rojo del mapa de las nueve de Castilla y León, puede decir que lo ha conseguido.
“Es un fenómeno de las elecciones anteriores, ahora lo que hay en la comunidad es un movimiento de cambio y no de involución localista”. Estas palabras las pronunció durante la campaña electoral el candidato del PSOE, Carlos Martínez, y entonces sonaron más a deseo que a pronóstico. Pero acertó en una noche electoral en la que casi nadie lo hizo: el regionalismo de la Unión del Pueblo Leonés (UPL) fracasó al enfrentarse a sus propias altas expectativas, el localismo de Soria ¡Ya! se desplomó frente al cinco veces alcalde de la capital de la provincia y el de Por Ávila no sólo no avanzó como quería sino que perdió votos.