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    <title><![CDATA[infoLibre - Saila Marcos]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/autores/saila-marcos/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Saila Marcos]]></description>
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      <title><![CDATA[Un viaje a la antigua Roma con Mary Beard]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/viaje-antigua-roma-mary-beard_1_1207659.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/542e11e4-246b-4731-8516-1bda3853f19f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un viaje a la antigua Roma con Mary Beard"></p><p>La suma de erudición, sentido del humor y una manera bastante particular de acercarse a su disciplina han convertido a <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2019/02/06/mary_beard_los_civilizados_los_barbaros_91557_1026.html" target="_blank">Mary Beard </a>en una estrella mediática sin restarle por ello ni un ápice de prestigio académico. Su conocimiento histórico, sociológico, político y artístico de la época es ingente, tanto como su don para abordar ese periodo <strong>desde los grandes nombres de la política hasta cuestiones más cotidianas</strong>, como las rudimentarias y catastróficas cesáreas que se practicaban entonces o el concepto de doble ciudadanía (cuestión inventada por los romanos según iban conquistando territorio). Y eso que de todo lo acaecido en el universo privado —donde coincidía el grueso de la población: mujeres, esclavos, pobres o personas corrientes— solo se empezó a recoger testimonio a partir del siglo I a. C.</p><p>Los libros, el cine, el teatro, la moda e incluso el turismo dan fe de que el mundo clásico aún sigue ejerciendo un innegable atractivo e influencia en el mundo contemporáneo. Dice la propia Mary Beard en su ensayo <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-spqr/211848" target="_blank"><em>SPQR</em></a> (Crítica) que “<strong>Roma todavía contribuye a definir la forma en que entendemos nuestro mundo</strong> y pensamos en nosotros, desde la teoría más elevada a la comedia más vulgar”. Explorar el mundo antiguo nunca será una actividad infértil, pero tampoco debería ser aburrida. Así las cosas, en veranoLibre proponemos un viaje cultural inolvidable por los documentales y series documentales que tienen detrás a la Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2016.</p><p><em><strong>Roma, un imperio sin límites </strong></em></p><p>De España a Egipto, de Irán a Alemania, el imperio romano abarcó un vasto territorio y también muchísimas peculiaridades entre una región y otra. En esta serie documental de cuatro capítulos, y con su habitual entusiasmo, la profesora de Clásicas de Cambridge repasa <strong>cómo fue el proceso de conquista, cómo se articuló política y culturalmente el imperio</strong> y cuál fue la causa de su final. Disponible en Movistar+ y en Filmin, Beard viaja a diferentes países que estuvieron regidos bajo el mando de Roma y muestra el legado imperial desde una perspectiva global. </p><p><em><strong>Los secretos de Pompeya </strong></em></p><p>Tras décadas de estudio y escrutinio, Pompeya sigue siendo una fuente inagotable de información sobre la vida en la antigua Roma antes de su trágico final en el año 79 a.C. Aún quedan<strong> 20 hectáreas de territorio sin excavar</strong> y hace apenas unos meses se encontraban dos auténticas joyas enterradas bajo los escombros y las cenizas del Vesubio: <a href="https://elpais.com/cultura/2021-02-27/una-gran-carroza-ceremonial-casi-intacta-el-ultimo-descubrimiento-en-pompeya.html" target="_blank">una taberna y una carroza ceremonial</a> en perfecto estado de conservación. El desarrollo tecnológico, la acumulación de conocimiento de los expertos y las nuevas formas de estudiar el mundo clásico —si alguien ha reflexionado sobre cómo ha evolucionado la investigación de la época es también Mary Beard— siguen aportando interesantes reflexiones sobre una civilización y su modo de vida. En los 59 minutos que dura este documental, la profesora de Cambridge muestra muchos de<strong> los secretos más reveladores</strong>: la arquitectura, el arte; pero también en qué consistía la dieta de los ciudadanos de Pompeya, a través de los restos orgánicos hallados en la ciudad, o qué insultos dejaron escrito en las paredes de la ciudad. </p><p><em><strong>Cómo vivían los romanos</strong></em></p><p>La vida cotidiana de los antiguos romanos es, no cabe duda, uno de los campos de estudio y de divulgación favoritos de Beard. Todos sus libros y obras están salpicados de curiosidades sobre la forma que tenían de organizar el día a día. En <em><strong>Cómo vivían los romanos</strong></em>, serie de tres capítulos disponible en Movistar+ y Filmin, la historiadora <strong>aborda la vida de las mujeres, los niños, los esclavos, los comerciantes, la gente común</strong>… Al igual que hace en su ensayo <em>SPQR</em>, Beard se sirve de las pocas huellas que perviven (epitafios, monumentos funerarios…) para reconstruir la biografía de boyantes panaderos, soldados rasos, célebres libertos...</p><p><em><strong>Julio César</strong></em></p><p>Probablemente el romano más famoso, víctima asimismo del asesinato más célebre —y replicado— de todos los tiempos. En esta ocasión, la historiadora abandona a la gente del común para tratar de <strong>unir las piezas que arrojen luz sobre la biografía de Julio César</strong>. Un paseo por la vida personal y política del estadista y estratega por excelencia de la Roma antigua.</p><p><em><strong>La historia de Calígula</strong></em></p><p>Similar final trágico tuvo Calígula, emperador que duró en el cargo apenas cuatro años y murió apuñalado por su guardia pretoriana. Apodado Calígula, es decir, <em>Botitas</em>, por el uniforme que llevaba cuando de pequeño acompañaba a su padre a las campañas militares, nada de la ternura del mote se corresponde, al parecer, con su gobierno. Su nombre ha pasado a la historia como sinónimo de despotismo y abuso de poder. En este documental, Mary Beard repasa la biografía del tercer emperador romano para tratar de averiguar cuánto de verdad hay detrás de la leyenda de sádico tirano. <strong>¿Fue realmente Calígula un gobernador tan desequilibrado como relatan las crónicas de la época? </strong></p><p><strong>Bonus track: disfrutar leyendo a una latinista</strong><em>Bonus track</em></p><p>Que esta historiadora de clásicas se haya convertido en un referente global sobre su campo de estudio, pero también sobre otros asuntos como el feminismo, se debe en buena medida a sus ensayos. Muchos de ellos, complementos perfectos a sus trabajos documentales, y prácticamente todos ellos éxitos de ventas. Lo novedoso de sus trabajos no es el tema que aborda —¿cuántas obras no se han escrito sobre el mundo antiguo o los yacimientos de Pompeya?—, pero sí lo es la capacidad de esta latinista para <strong>transmitir su pasión de una forma original y entretenida</strong>. </p><p>La mayoría de sus obras han sido publicadas en español por la editorial Crítica. La más popular, <em>SPQR. Una historia de la antigua Roma</em>, supone la culminación de décadas de estudio sobre los romanos y un volumen fundamental para entender la época. Siempre <strong>tendiendo puentes con nuestra contemporaneidad</strong>, aunque la historiadora suele defender que los romanos no tienen mucho que enseñarnos directamente. </p><p>En 2009 apareció<a href="https://www.planetadelibros.com/libro-pompeya/118011" target="_blank"> Pompeya: historia y leyenda de una ciudad romana</a> y poco antes lo había hecho <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-el-triunfo-romano/59061" target="_blank">El triunfo romano: una historia de Roma a través de la celebración de sus victorias</a>. Sobre cómo se ha estudiado a lo largo de los siglos el mundo clásico, y cómo esas miradas anteriores siguen condicionando nuestra percepción actual del periodo, la latinista escribió junto a John Henderson un pequeño e interesantísimo ensayo titulado <a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro/historia/el-mundo-clasico-mary-beard-9788491042112/" target="_blank">El mundo clásico.Una breve introducción</a> (Alianza Editorial). Sobre feminismo, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2018/03/02/mujeres_poder_mary_beard_78542_1821.html" target="_blank">Mujeres y poder</a> es una recopilación de ensayos y conferencias ofrecidas por la historiadora a lo largo de los años. Y, bueno, aunque apasionada del mundo antiguo, Mary Beard es también una activa tuitera en cuya cuenta divulga y conversa con el mismo buen humor con el que desarrolla todo su trabajo. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Aug 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Saila Marcos]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Roma,Documentales,Verano azul]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA['Los Durrell', la fantasía escapista que se merece el veraneante de 2021]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/durrell-fantasia-escapista-merece-veraneante-2021_1_1207580.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5b910575-77c8-4518-81f2-56866413a272_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="'Los Durrell', la fantasía escapista que se merece el veraneante de 2021"></p><p>Puede que cambiar radicalmente de vida sea uno de los anhelos más populares, más ancestrales y, probablemente, también de los menos satisfechos. ¿Acaso no es la literatura, o cualquier relato, un sucedáneo transitorio de ese deseo, un préstamo temporal de las vidas de otros? Si alguien ha elevado la idea de cambiar de aires una nueva dimensión —y definitivamente una dimensión realmente interesante— son los Durrell, la familia británica que en 1935 decidió abandonar el gris Bournemouth por el maná de las vacaciones eternas que prometía ser la isla griega de <strong>Corfú</strong>. Aquella aventura tan singular, orquestada por una madre, <strong>Louisa Durrell</strong>, que hizo todo lo contrario a lo que se esperaba de una madre de entonces, y quizás también de ahora, alumbró el relato que ha sido el lugar feliz de tantos lectores y espectadores durante décadas.</p><p>Primero, a través de la obra literaria del menor del clan, el famoso naturalista <strong>Gerald Durrell</strong>, que narró la etapa griega de familia en la conocida como <a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro/libros-singulares-ls/trilogia-de-corfu--estuche-gerald-durrell-9788413623665/" target="_blank">Trilogía de Corfú</a> (<em>Mi familia y otros animales</em> y sus secuelas,<em> Bichos y demás parientes</em> y<em> El jardín de los dioses</em>). Aunque antes del éxito arrollador de la trilogía biográfica de Gerald, ya había aparecido el relato del hermano mayor, <strong>Lawrence Durrell</strong>, que empezó a curtirse como escritor frente a las aguas del mar Jónico y le dedicaría a la isla y su estancia allí una novela menor en su carrera, pero de importancia capital para el tema que nos ocupa, <em>La celda de Próspero</em>. Después, llegaría Egipto y, cómo no, el celebradísimo <em>Cuarteto de Alejandría</em>, que situaría a Larry como un firme candidato al Nobel.</p><p>Todo lo vivido y lo escrito —aunque también cierto embellecimiento literario— otorgaron al idilio entre los Durrell y Corfú un toque legendario que ha dado unos excelentes frutos televisivos. La última versión, <a href="https://www.filmin.es/serie/los-durrell" target="_blank">Los Durrell</a>, creada por Simon Nye, alcanzó unos datos de audiencia envidiables durante su emisión en Reino Unido entre 2016 y 2019 (casi seis millones de personas veía la serie cada domingo). Y ahora continúa acrecentando su etiqueta de serie de éxito (puede que ya de culto) en su emisión en diferido. En España, está disponible en Filmin y en Movistar+, que además acaba de estrenar el documental<em> ¿Qué fue de los Durrell? </em><a href="https://elpais.com/television/2021-06-08/que-fue-de-los-durrell-la-ultima-prorroga-para-los-fanaticos-de-la-serie-britanica.html" target="_blank">¿Qué fue de los Durrell?</a>como epílogo a las aventuras de una familia tan excepcional.</p><p> Imagen de la familia Durrell en 1951. / Movistar+</p><p>Se sabe que la serie añade sus propias dosis de fabulación al relato original, pero el resultado bien merece el ¿sacrificio?:<em> Los Durrell </em>es una historia agradable, divertida, que <strong>abraza las excentricidades, abundantes rarezas y múltiples taras de cada personaje</strong>. Un relato que celebra el amor familiar en un sentido amplio y libre, y no necesariamente definido por los lazos de sangre. Y es, en definitiva, la fantasía escapista que se merece cualquier espectador y, sobre todo, cualquier veraneante que busque en la pantalla lo mismo que en sus vacaciones: que el tiempo transcurra lento y apacible, y cualquier problema sea prácticamente una anécdota sin importancia.</p><p><strong>Gerald Durrell, un raro ejemplar humano</strong></p><p>Hace unas semanas, la escritora Sara Mesa recordaba en <a href="https://www.climatica.lamarea.com/educacion-sentimental-placa-petri-11/" target="_blank">Climática</a> cómo se enamoró de la naturaleza y de los animales gracias a los libros de Gerald: “La magia de Durrell radicaba en la capacidad de acercar su conocimiento al lector, humanizando a los animales —aunque eso supusiera interpretar su gestualidad, su comportamiento o sus estados de ánimo desde el androcentrismo— y convirtiéndolos, de algún modo, en personajes literarios”. La travesía griega resultó fundamental en el proceso educativo de Gerry y en esa forma de entender la vida animal. Allí comenzó a pergeñar esa filosofía <strong>de respeto a la naturaleza y de acercamiento a los animales</strong> sobre la que luego construiría su célebre zoológico en la isla de Jersey.</p><p>En su desarrollo intelectual fue indispensable la ayuda del médico, científico, filósofo y poeta —y uno de los personajes más queridos de la serie— Theodore Stephanides, que asumió la labor de mentor, al menos sobre cuestiones de fauna y flora, del pequeño Gerry. El emocionante reencuentro entre ambos en 1983, en el programa <a href="https://www.youtube.com/watch?v=8VntKyQMdW0" target="_blank"><em>This is your life</em></a>, que se puede ver en <em>¿Qué fue de los Durrell?</em>, merece una mención aparte. Pocos espectadores de la serie podrán contener la lagrimilla ante este reencuentro sorpresa.</p><p>La serie deja pequeñas pinceladas de esa afición del pequeño de los Durrell y se entrega con mayor entusiasmo a las excentricidades de todos y cada uno de los personajes. El equipo griego —Theo, el vociferante y tierno taxista Spiros y la dramática Lugaretzia, principalmente— se presenta en los primeros capítulos casi como arquetipos, pero poco a poco despliegan y practican con los Durrell eso que los griegos llaman <strong>filoxenia</strong> y no es más que la cualidad de ser hospitalario con el extranjero, de una manera especialmente generosa. Algo que no sobraba en ese momento ni tampoco ahora.</p><p><strong>La aventura literaria</strong></p><p>La impronta novelística de Corfú no se quedó, sin embargo, restringida al entorno Durrell. El propio Theo protagonizó buena parte del libro de <strong>Henry Miller</strong> <em>El coloso de Marusi</em>, un relato autobiográfico sobre el tiempo que el novelista estadounidense pasó en la isla visitando a su amigo Lawrence Durrell. El delicioso cameo del personaje Miller en la serie dibuja a un tipo insoportable, necesitado de constante atención, que crispa los nervios de Louisa y se pasea desnudo por doquier.</p><p>Los Durrell solo estuvieron en la isla cuatro años, aunque la fecundidad literaria de la aventura da fe de la importancia vital y emocional que provocó aquella decisión en cada miembro de la familia, y también en quienes lo compartieron. Sin embargo, pronto resultó complicado seguir desoyendo <strong>los ecos del fascismo</strong>. Según se acercaba el fatídico 1939, la familia empezó a barajar la idea de que lo más seguro era volver a Bournemouth. Así, en los últimos capítulos de<em> Los Durrell </em>la radio no deja de sonar y todo se tiñe poco a poco de la política más sombría. Las vacaciones debían terminar. La serie no lo cuenta, pero Margo, la única hermana del clan Durrell, decidió quedarse con una familia de campesinos corfiotas haciéndose pasar por uno de ellos —después se enamoró de un piloto de la RAF, se mudó a Sudáfrica y finalmente abrió una casa de huéspedes en Bournemouth, como contó en sus memorias <em>¿Qué fue de Margo?</em>—. Para entonces, Grecia ya no significa el verano eterno ni el destino de una ocurrencia, sino su hogar.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 Jul 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Saila Marcos]]></author>
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      <title><![CDATA[De la resistencia a la desesperación: por qué el impacto psicológico de la segunda ola será peor que el primero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/resistencia-desesperacion-impacto-psicologico-segunda-ola-sera-peor_1_1188457.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f07972b8-c740-41ef-a682-cc3f1d06cd29_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De la resistencia a la desesperación: por qué el impacto psicológico de la segunda ola será peor que el primero"></p><p>Si durante el estado de alarma la tónica fue la resistencia, la de aguantar el tirón con un ojo puesto en el verano y otro en la curva de los contagios, ahora muchos se preguntan <strong>para qué ha servido tanto esfuerzo</strong> y si aún pueden seguir hacia adelante en medio de un escenario con escasas certezas. “La fatiga pandémica no solo te afecta a ti”, titulaba hace semanas <a href="https://www.nytimes.com/es/2020/08/07/espanol/opinion/ansiedad-coronavirus.html" target="_blank">una columna de opinión</a> el <em>New York Times</em> sobre esta oleada de angustia que recorre el planeta. Si estás triste no estás solo: la resiliencia, que ha sido mucha, ha dado paso al desánimo, y ese abatimiento parece haber llegado como un sentimiento colectivo. “Estamos ante <strong>una situación de mayor riesgo</strong> que en los primeros tres meses de estado de alarma”, advierte Javier Prado, psicólogo clínico y vocal de la Asociación Nacional de Psicólogos Clínicos y Residentes (Anpir).</p><p>Tanto él como otros expertos señalan que la salud mental puede resentirse más en esta segunda ola de covid-19 que en el arranque de la pandemia, cuando sí aparecieron pequeños desórdenes, pero la mayoría tuvo habilidades para capear el temporal. "Cuando surge una situación de emergencia, nos activamos, intentamos buscar una solución”, describe Fernando Chacón, decano del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid. Fueron habituales entonces los <strong>problemas para gestionar la ansiedad</strong>, el insomnio, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2020/04/06/escribir_tiempos_coronavirus_105634_1026.html" target="_blank">la dificultad para concentrarse</a>, la irritabilidad o, por ejemplo, el agravamiento de síntomas en personas diagnosticadas previamente con trastorno obsesivo compulsivo. Lo que preocupa en esta fase es que todo ese cóctel emocional derive en trastornos de depresión, el aislamiento social ahonde en un sentimiento generalizado de soledad o <strong>se eleve, en última instancia, la tasa de suicidios</strong>. Los recursos emocionales que en un principio funcionaron como muro de contención empiezan ahora a escasear.</p><p>Hace unos días <em>The Economist</em> publicaba <a href="http://www.economist.com/international/2020/10/05/will-the-economic-and-psychological-costs-of-covid-19-increase-suicides" target="_blank">un artículo</a> analizando las señales sobre el coste psicológico de la pandemia que ya se perciben en todo el mundo. "Todavía tiene que aflorar una imagen completa del suicidio en tiempos de covid-19, pero los expertos tienen razones para temer lo peor", alertan. En ese mismo artículo recogen <strong>el aumento de la ratio de suicidios durante pandemias anteriores</strong>: en 1918, con la llamada "gripe española", el dato se incrementó en casi un tercio entre la población europea; y una cifra similar se produjo entre la población mayor de Hong Kong durante el brote de SARS, síndrome respiratorio agudo grave, en 2003. Sin embargo, señalan, basándose en declaraciones del ministro de Salud tailandés, la correlación entre la tasa de suicidios y enfermedades con estas características no es tan claro y evidente como sí ocurre entre <strong>suicidios y desempleo</strong>. </p><p><strong>Un espejismo de buenas noticias</strong></p><p>Que el nuevo envite de coronavirus <a href="https://www.elespanol.com/ciencia/salud/20200721/llega-segunda-grafico-fecha-rebrote-covid-19-espana/506699872_0.html" target="_blank">haya empezado a manifestarse antes de lo previsto</a> ha dejado también su impronta en la reserva emocional. “Se ha hecho un sacrificio enorme para solucionar un problema colectivamente y ves que no ha servido para nada”, continúa Fernando Chacón, “eso crea lo que los psicólogos llamamos indefensión”. Es decir, lo que padecemos, en lenguaje coloquial, como desesperanza. “Cuesta mucho más hacer un esfuerzo”. </p><p>“Nosotros decíamos que después del verano empezaría <strong>la ola de salud mental</strong>”, recuerdan desde Anpir, la principal sociedad científica de Psicología Clínica, que reúne a más de 1.300 profesionales. “Cuando hay un ejercicio de tanta resistencia, muchas veces, con la relajación, los factores estresantes que actúan como desencadenantes pueden empezar a actuar”. En este caso, el factor que provoca ese estrés adicional al que hemos estado sometidos, además, se ha cronificado —y la situación previsiblemente se alargue: la OMS ha situado la fecha del fin de la pandemia en 2022—, provocando que nos adentremos en una “fase preocupante” para el bienestar psicológico de la población.</p><p>Javier Prado subraya asimismo que los mensajes demasiado optimistas sobre la pandemia han podido influir en esa sensación de desánimo: “No ha habido una gestión de la comunicación que haya permitido a la población prepararse”. En junio, Pedro Sánchez anunciaba que <a href="https://www.lamoncloa.gob.es/presidente/actividades/Paginas/2020/100620-sanchezcontrol.aspx" target="_blank">se había vencido al covid-19</a> y, poco después, el presidente del Gobierno pedía que no se tuviera <a href="https://www.elmundo.es/espana/2020/07/04/5f004c9ffc6c8355428b4691.html" target="_blank">miedo a los rebrotes</a>. El espejismo de buenas noticias que salpicó las primeras semanas de verano influyó en el “quiebre en las expectativas” de la población cuando llegaron informaciones menos halagüeñas, como la suspensión temporal, a principios de septiembre, de los ensayos de la vacuna de Oxford.</p><p><strong>Intervenir en las primeras fases</strong></p><p>A diferencia de las enfermedades físicas, cuyo diagnóstico es excluyente, las psicológicas son un “continuo”, explica Chacón, los pequeños signos que aparecen en un momento puntual pueden evolucionar hasta convertirse en una patología de mayor gravedad. De ahí la urgencia de ampliar los recursos y trazar planes en este momento, para poder intervenir en las primeras fases y evitar a corto plazo un escenario peor.</p><p>Sin embargo, pese a la situación descrita —y a algunos estudios que hablan de que la salud del <a href="https://www.uoc.edu/portal/es/news/actualitat/2020/229-covid-salud-mental-economia.html" target="_blank">46% de los españoles está en riesgo</a> por la crisis del covid o que el 53% de los sanitarios sufre <a href="https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2020-05-18/un-53-estres-postraumatico-por-el-covid-19_2599663/" target="_blank">estrés postraumático</a>, aunque <a href="https://www.thelancet.com/journals/lanpsy/article/PIIS2215-0366(20)30237-6/fulltext" target="_blank">The Lancet</a> alertó sobre la necesidad de datos más rigurosos en este tipo de análisis a través de encuestas <em>online</em>— los expertos consultados por infoLibre se muestran menos pesimistas, o al menos prudentes, a la hora de hablar de una pandemia de salud mental. Un porcentaje amplio de la población sí que ha visto “alterada” su salud psicológica de alguna manera, confirma Fernando Chacón, pero <strong>no significa que esas molestias sean o vayan a convertirse en un trastorno</strong>. Los recursos emocionales propios, o la siempre necesaria ayuda del grupo, pueden seguir haciendo de barrera para evitar un empeoramiento.</p><p>Al decano del Colegio de Psicólogos de Madrid le preocupan especialmente los sanitarios, pero también los profesores (de hecho, han habilitado un teléfono para atender a docentes), las personas que ya padecían trastornos mentales y cuya atención y terapias se ha resentido por la pandemia y quienes se encuentren en <strong>una situación económica vulnerable</strong>; además de los ancianos, las personas mayores que se hayan quedado viudas a causa del covid y quienes hayan pasado por procesos de duelo atravesados por una situación de total anormalidad. “Tenemos datos de que algunas personas que ya tenían un principio de demencia, precisamente por el confinamiento y la falta de contacto social, se han desorientado y han empeorado muchísimo".</p><p>Sin embargo, Milagrosa Sánchez, doctora en Psicología y una de las autoras del estudio <a href="https://www.isamec19.com/" target="_blank">Isamec19</a>, que ha evaluado la evolución del impacto psicológico de la pandemia en tres fases diferentes, anota un dato curioso: según su investigación, que se encuentra en el último tramo de análisis, <strong>los jóvenes presentan peores resultados respecto a su respuesta emocional a la crisis</strong> que las personas mayores, que han podido tener más recursos y experiencia para relativizar la situación.</p><p><strong>Profesionales en atención primaria</strong></p><p>Así las cosas, a mediados de septiembre, la Confederación Salud Mental España pidió de manera “urgente” un plan nacional para la prevención del suicidio. En esta etapa preocupante de la que habla Javier Prado, “<strong>no sabemos qué va a pasar con la progresiva destrucción de tejido empresarial y de empleo</strong> y la relación que eso tiene con la ideación suicida”. Tras el estallido de la burbuja en 2008, la tasa de suicidios aumentó en España un 20%.</p><p>Las advertencias también han llegado desde la ONU, que en mayo habló de una crisis psicológica masiva si los países no aumentaban sus recursos y mejoraban la inversión en salud mental. Javier Prado insiste en que se refuerce la atención psicológica en atención primaria y cita el ejemplo de Asturias, que ha contratado a <a href="https://www.lavozdeasturias.es/noticia/asturias/2020/09/08/calidad-cantidad-rastreo-coronavirus-salud-claro/00031599581344206959922.htm" target="_blank">psicólogos clínicos para hacer labores de rastreo</a>. Según los datos de Anpir, ya antes de la pandemia entre el 40% y el 60% de los motivos de consulta que llegaban a la atención primaria estaban relacionados con la salud mental, y solo un 10% era derivado a los especialistas. Relacionado con el posible aumento de riesgo suicida, el vocal de Anpir subraya que <strong>el 40% de las personas que se suicidan habían acudido el mes anterior a atención primaria buscando ayuda</strong>. Y la situación de colapso, o cercana al colapso, de algunas regiones dificulta todavía más que se den los tratamientos adecuados.</p><p>La atención psicológica en España lleva <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2020/05/22/salud_mental_coronavirus_sistema_publico_107032_1012.html" target="_blank">una década arrastrando las consecuencias de los recortes</a> y la privatización. Según los datos del <a href="https://www.defensordelpueblo.es/noticias/salud-mental/" target="_blank">Defensor del pueblo</a>, que hizo públicos a principios de este año, la ratio de profesionales en la sanidad pública era en 2018 de seis por cada 100.000 habitantes, <strong>una cifra tres veces menor que la media europea</strong>, situada en 18. Y, además, se trata de una desigualdad que también depende del código postal: mientras que Cataluña cuenta con 17 psicólogos por cada 100.000 habitantes, la Comunidad de Madrid solo tiene 4,4, según Anpir. Esa escasez de profesionales y las <strong>listas de espera para recibir atención médica</strong> (entre tres y cuatro meses) abocan a muchos a buscar alivio en clínicas privadas, si pueden permitírselo.</p><p>"Se trata de una carencia más que ha puesto de manifiesto esta pandemia", concede Javier Prado a modo de resumen. "La situación es muy dura, muy difícil, va a generar un impacto de leve a moderado, sin llegar a extremo, pero lo que sí hemos descubierto es que la gente tiene una capacidad de resistencia y resiliencia muy grande", reconoce con cierto optimismo.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Oct 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Saila Marcos]]></author>
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      <media:title><![CDATA[De la resistencia a la desesperación: por qué el impacto psicológico de la segunda ola será peor que el primero]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Enfermedades,Salud,Alarma sanitaria,Coronavirus,Crisis del coronavirus]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Salsa y sabor para montar una verbena en el salón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/salsa-sabor-montar-verbena-salon_1_1186234.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/edb7e658-3811-4c00-8264-93c6816a87ab_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Salsa y sabor para montar una verbena en el salón"></p><p>En las décadas de 1960 y 1970 se popularizaron en la ciudad colombiana de Cali <strong>unas verbenas conocidas como aguaelulo</strong><em>aguaelulo</em>. La cita empezaba temprano en la tarde, terminaba antes de medianoche y consistía fundamentalmente en un evento familiar para bailar salsa y disfrutar de la música hasta que el cuerpo aguantase. En este verano atípico en el que no sonarán pasodobles ni cumbias en las plazas de los pueblos, traemos una <em>playlist</em> con algunos de los clásicos del género para alegrar el oído o montar un <em>aguelulo</em> particular, seguro y bien sabroso con los convivientes.</p><p><strong>Los imprescindibles</strong></p><p>Para abrir boca y por guardar cierta lógica narrativa, podemos empezar por <em><strong>La salsa la traigo yo</strong></em> interpretada por la Sonora Carruseles. Sin embargo, hay voces por las que hay que hacer parada obligatoria, como Willie Colón y Héctor Lavoe, dos de los artistas más representativos de Fania Records, y su <em><strong>Aguanile</strong></em>. El sello discográfico creado por Jerry Masucci y Johnny Pacheco a mediados de los sesenta en Nueva York propició el nacimiento y la explosión del género de la salsa, además de convertirse en un reflejo la intensa vida creativa de la escena latina de la Gran Manzana. Lo que supuso la Fania en términos sociales y musicales lo recogió el documentalista Leon Gast en la cinta <a href="https://www.youtube.com/watch?time_continue=96&v=XWpl0seZf3w&feature=emb_logo" target="_blank">Our Latin Thing</a> (1972) y, actualmente, el programa <a href="https://gladyspalmera.com/programas/jose-arteaga-la-hora-faniatica/" target="_blank">La hora faniática</a>, de Radio Gladys Palmera, repasa de manera exhaustiva los pormenores del histórico sello. La única mujer en aquel fenómeno fue Celia Cruz, arrebatadora con este <em><strong>Quimbara</strong></em> en la gira africana de la banda que reunía a la primera liga de la discográfica, Fania All Stars. </p><p><strong>Sonido Bestial, una canción que merece un aparte</strong><em>Sonido Bestial</em></p><p>Son casi siete los minutos de este monumento dedicado al género y dirigido por los llamados reyes de la salsa,<strong>Richie Ray y Bobby Cruz</strong>. En la composición llegaron a utilizar compases del <em>Estudio revolucionario</em> de Chopin y de obras de Stravinski. En la letra incluso bromean con el guiño: "¿Es eso Richie? ¡Tocando Stravinski! Oye, quien le toca no es Stravinski, es <em>Estrabancao</em>" (sic). En este <a href="https://www.senalmemoria.co/articulos/salsa-y-musica-clasica-el-sonido-bestial" target="_blank">artículo</a> de la televisión pública colombiana incluyen otros homenajes de músicos salseros a compositores clásicos, incluyendo una versión bailable de la <em>Quinta Sinfonía</em> de Beethoven a cargo del peruano Enrique Lynch.</p><p><strong>Rubén Blades, literatura salsera</strong></p><p>De la estela de la Fania procede también el panameño Rubén Blades, una de las personalidades artísticas (y también políticas) más interesantes de la cultura latina. En <a href="https://www.infolibre.es/noticias/tintalibre/2018/10/31/habla_memoria_88295_1042.html" target="_blank">octubre de 2018</a> desgranaba para tintaLibre las conexiones narrativas de sus canciones. Sus discos <em>Maestra vid</em>a (1980) y <em>Antecedentes</em> (1988) comparten universo. Y entre otros lazos que tendió Blades, destaca también el del trompetista con el que se fuga Ligia Elena en la canción homónima. El fugado en cuestión protagoniza asimismo <em><strong>Adán García</strong></em>, tema incluido en el álbum <em>Amor y control</em>. En esta ocasión destacamos <em><strong>Plástico</strong></em>, primero de los temas incluidos en <em>Siembra</em>, lanzado en 1978 junto a Willie Colón y uno de los mayores éxitos de la Fania Records. "Se ven las caras, ay, pero nunca el corazón".</p><p><strong>Para despedir la velada</strong></p><p>La propuesta continúa con joyas como <strong>En Barranquilla me quedo,</strong><em>En Barranquilla me quedo</em> de Joe Arroyo; <strong>Vámonos pal monte,</strong><em>Vámonos pal monte</em> de Eddi Palmieri; <em><strong>Anacaona</strong></em>, de Cheo Feliciano; o <em><strong>De Barrio Obrero a la 15</strong></em>, de Willie Rosario. Pero la <em>playlist </em>verbenera termina con sabor a despedida. Tres últimos temas cierran la velada: <em><strong>Sin sentimientos</strong></em>, del Grupo Niche, originarios de Cali y salseros de pro; <em><strong>Qué pena</strong></em>, de los Hermanos Lebrón, banda compuesta por una familia de músicos original de Puerto Rico, pero criada en Brooklyn; y el <em><strong>Guagancó del adiós</strong></em>, de Roberto Roena. Atentos, porque al final de la grabación oficial, Roena incluye el contacto para agendar actuaciones: "Si quieres oír mi música en tu fiesta llámame al 7222126 en Puertorro y al 5417950 al otro lado, en Nueva York". "El (787) 7222126 correspondía a un teléfono privado de Roena en Santurce [barrio de San Juan, capital puertorriqueña], mientras que el (212) 5417950 era el teléfono de la recién creada agencia Ralph Mercado Management, RMM, ubicada en una suite de la Avenida Broadway y atendida por Ray Avilés, Richie Bonilla y William Rodríguez", escribe el periodista y escritor José Arteaga <a href="https://gladyspalmera.com/la-hora-faniatica/las-canciones-de-el-progreso/" target="_blank">en la web de Radio Gladys Palmera</a>.</p><p>La canción está compuesta por Tite Curet, también letrista de <em>Anacaona</em>, donde retrata la situación de esclavitud de una indígena: "Anacaona oí tu voz, cómo lloró cuando gimió / Anacaona oí la voz de tu angustiado corazón / Tu libertad nunca llegó". En sus composiciones, Tite Curet alude a las injusticias provocadas por los procesos de colonización de América y denuncia la situación de la población negra esclavizada. Él y Blades, con sus crónicas urbanas, otorgaron a la salsa una dimesión social imprescindible.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Aug 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Saila Marcos]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Salsa y sabor para montar una verbena en el salón]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vídeos musicales,Música,Cantantes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Kate Brown: "El calentamiento global será mucho más difícil de parar que el virus"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/kate-brown-calentamiento-global-sera-dificil-parar-virus_1_1183660.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/98ff9208-a159-4289-bc07-2bf269b5cc96_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Kate Brown: "El calentamiento global será mucho más difícil de parar que el virus""></p><p>Mientras medio mundo se enfrentaba<strong> </strong>a un microorganismo invisible, un incendio en la zona de exclusión alrededor de Chernóbil le recordó al planeta las deudas pendientes con la salud pública. En el escenario apocalíptico tras el accidente nuclear de 1986 también se planteó la disyuntiva entre la seguridad de los ciudadanos y el mantenimiento de la economía. Ganó esta última premisa y el orgullo nacional. Sin claves para saber cómo comportarse ante una realidad sobrevenida que trastoca por completo la cotidianidad, Kate Brown (EEUU, 1965), profesora de Ciencia, Tecnología y Sociedad en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), propone en el ensayo <a href="https://capitanswing.com/libros/manual-de-supervivencia/" target="_blank">Manual de supervivencia. Chernóbil. Una guía para el futuro</a> (Capitán Swing) algunas ideas. Dice que las sociedades son lentas para reaccionar a las catástrofes que claramente podían verse venir.</p><p><strong>¿Qué puede enseñar Chernóbil a los ciudadanos afectados por la crisis del coronavirus?</strong></p><p>Las imágenes que llegaban de <a href="https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2020/02/03/china_construye_dos_semanas_nuevo_hospital_wuhan_para_tratar_los_afectados_por_coronavirus_103535_1022.html" target="_blank">Wuhan</a> en febrero, de personas poniéndose trajes de protección para salir de sus casas, se parecen a las fotografías del accidente de Chernóbil. Los sanitarios que tratan el covid-19 parecen astronautas, pero no para viajar hacia el espacio sino a las clínicas de sus localidades. Pronto, todos nos veremos así. En ambos casos, la gente se despertó un día y descubrió que el mundo a su alrededor ya no era seguro, que pequeños microorganismos que no podemos ver, tocar, sentir u oler nos pueden hacer daño. De la noche a la mañana, la gente empezó a sentirse alienada de su alrededor. Estos eventos apelan a nuestra nueva y paradójica realidad: las tecnologías que han hecho habitable la tierra para muchos de nosotros también la han convertido en menos habitable para la vida humana. Tras Chernóbil y Fukushima, soldados, agricultores y empleados de las centrales trabajaron para limpiar el desastre. Ahora, cuando encargamos comida o llamamos a los hospitales de nuestra localidad, somos más conscientes y estamos más agradecidos a la gente que hace el trabajo que nos mantiene saludables. Espero que aprendamos las lecciones básicas de la justicia medioambiental, que el desastre sitúa a los pobres y a la clase trabajadora en la primera línea y los deja ahí. Esos trabajos deben ser valorados con un buen salario y todas las ventajas, merecen nuestro respeto y cuidado.</p><p><strong>¿Cómo reaccionaron psicológicamente las personas al desastre de Chernóbil? ¿Estamos respondiendo igual?</strong></p><p>Sí, lo estamos haciendo. Creo que hay ruptura psicológica similar, la sensación de que el entorno no es seguro nunca más o incluso reconocible, de que no hay un sitio al que huir y sentirte seguro. Esta es también una ocasión para pensar en las corrientes en las que nos movemos. El filósofo Emanuele Coccia considera que no solo hemos hecho inhabitable la tierra, sino la atmósfera, que él describe como el mar de la vida. Como nadadores en este mar, no podemos estar biológicamente aislados. En el aire que nos rodea chapotean los virus, pero también las bacterias, dañinas o beneficiosas, pesticidas de los campos, microbios resistentes a los bactericidas de los lotes de alimentación de los animales, polvo contaminado por partículas radioactivas. El aislamiento es la clave para frenar la pandemia y la necesidad del aislamiento supone también un reconocimiento de nuestra profunda integración con lo que nos rodea. </p><p><strong>Desde un punto de vista médico, ¿qué desconocemos aún de las consecuencias del accidente de Chernóbil? </strong><a href="https://www.infolibre.es/noticias/opinion/2016/04/28/30_anos_chernobil_una_lectura_obligada_49032_1023.html" target="_blank">accidente de Chernóbil</a></p><p>Esto es lo que sabemos a partir de los archivos: los documentos desclasificados de la Unión Soviética muestran que a principios del verano después del accidente [que se produjo el 26 de abril de 1986] cientos de personas enfermaron (¡40.000 fueron hospitalizadas solo ese verano por haberse visto expuestas a<a href="https://www.infolibre.es/noticias/verano_libre/2016/08/12/voces_chernobil_53499_1621.html" target="_blank"> Chernóbil</a>!). La gente que vivía en zonas afectadas o comió alimentos contaminados sufrió un incremento en la frecuencia de enfermedades cardiacas, digestivas, autoinmunes o endocrinas. Las mujeres tuvieron dificultades para llevar a término sus embarazos, se produjeron más abortos espontáneos y aumentó el número de bebés que morían poco después de nacer, a menudo a causa de malformaciones congénitas. Tanto hombres como mujeres eran menos fértiles. Los niños desarrollaron lo que ahora se llama síndrome del niño enfermo. En zonas fuertemente afectadas, entre el 80% y el 90% de los niños padecía una enfermedad crónica o varias. Cuando revisé los documentos del Ministerio de Agricultura, observé que buena parte de la producción agrícola estaba contaminada por la radioactividad. La gente ingería con su comida isótopos radioactivos. Una vez dentro de los cuerpos, la radioactividad ataca los tejidos, destruye células y provoca que la gente se sienta mal y fallen sus órganos. Los investigadores y funcionarios de la salud pública soviética recogieron estos cambios durante los cinco años posteriores al accidente. Después, la Unión Soviética colapsó. Las agencias de la ONU, lideradas por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), asumieron la gestión en la evaluación del desastre. Revisaron los estudios de los japoneses supervivientes a las bombas atómicas y dijeron que, comparativamente, las dosis de Chernóbil eran bajas, así que no había efectos perceptibles en la salud. Sobre las tasas crecientes de enfermedades aseguraron que se debían a la ansiedad, las dietas pobres o el abuso de alcohol. Así que, como consecuencia, no se llevó a cabo ningún estudio a gran escala sobre los efectos del accidente en la salud. Muchos científicos pidieron esa investigación. El hecho de que unos pocos administradores internacionales clave trabajaran para bloquear la financiación para ese estudio es el principal impedimento de nuestro conocimiento médico sobre las consecuencias del desastre.</p><p><strong>¿Es difícil demostrar que ciertas enfermedades que afectaron y siguen afectando a la población cercana a Chernóbil están provocadas por la radiación?</strong></p><p>Sí, los recientes estudios demuestran un alarmante incremento en los casos de malformaciones congénitas (se multiplicaron por seis), la esperanza de vida disminuyó en 15 años y sigue aumentando el número de cánceres. Estos estudios muestran también un elevado nivel de cesio radioactivo en el cuerpo de las personas. Sin embargo, las investigaciones están todas elaboradas a pequeña escala y por eso tienen poca importancia estadística. </p><p><strong>El epidemiólogo Alexander Klementiev le comenta que no confía en los datos médicos de Chernóbil porque estaban imbricados por el sistema político. ¿Tiene la misma sensación sobre la actual crisis provocada por el covid-19?</strong></p><p>Es muy difícil conseguir estadísticas médicas precisas en tiempo real. Muchos hechos se pierden o mucha gente es ignorada o pasada por alto. Estamos descubriendo que en Estados Unidos muchas más personas han muerto a causa del virus de las que figuran en los recuentos oficiales de marzo y abril. La perspectiva histórica nos da una imagen más amplia, pero casi nunca será totalmente precisa. Los investigadores todavía no están seguros del número de personas que murió a causa de la llamada gripe española de 1918. </p><p><strong>¿Qué pueden hacer los científicos cuando un sistema o un político rechaza o niega sus teorías?</strong></p><p>Es una pregunta difícil con la que lidiamos en Estados Unidos actualmente. Funcionarios clave en la Administración Trump niegan que el cambio climático sea un problema. La ciencia es clara en este asunto, pero da igual que los científicos lleguen con más pruebas. Los investigadores en este país han tenido que ser más políticos y francos en sus advertencias sobre la crisis ecológica. Mi esperanza es que Trump siga el camino de los líderes soviéticos que perdieron toda su credibilidad y tuvieron que dejar el cargo. </p><p><strong>¿La pandemia ha reabierto el debate sobre la necesidad de un sistema de salud público en Estados Unidos?</strong></p><p>Estamos viendo cómo un sistema en el que la sanidad está unida al trabajo de las personas pone en peligro a la mayoría cuando la economía se quiebra, con el consiguiente <a href="https://www.lavanguardia.com/economia/20200528/481435393845/estados-unidos-empleo-paro-desempleo-coronavirus.html" target="_blank">desempleo masivo </a>(ahora se sitúa en un 14%, el porcentaje más alto desde la Gran Depresión de la década de 1930). También estamos comprobando que la gente con empleos precarios sin cobertura sanitaria ni baja por enfermedad propaga el virus porque no tiene otra opción más que la de acudir a su puesto de trabajo. La industria cárnica estadounidense está construida en torno a este sistema de trabajo precario en el que la gente es tratada como los animales a los que sacrifican.</p><p><strong>¿Chernóbil es todavía una amenaza?</strong></p><p>Cada verano de los últimos cinco años, y a causa del clima más seco y cálido en Ucrania, los incendios forestales han arrasado los territorios de Chernóbil. Esta primavera los incendios han llegado antes y han sido peores. El fuego volatiliza isótopos radioactivos almacenados en la hojarasca y la madera que se convierten en humo y cenizas. El humo se extiende de manera amplia hasta llegar a zonas cultivadas de otros lugares. No podemos marcharnos de zonas que hemos contaminado y decir: “Mira, la naturaleza está prosperando, se repara a sí misma”. Los ecosistemas dañados requieren cuidado y reparación por parte de los seres humanos o las toxinas se extenderán. Ahora mismo, Polonia, Bielorrusia y Ucrania están planeando dragar una gran ruta para barcos desde el Báltico al Mar Negro. El canal va a travesar la zona de Chernóbil, a tan solo unos pocos kilómetros de la planta nuclear. El dragado agitará las toxinas radioactivas enterradas, provocando que fluyan hacia el Mar Negro y más allá. El canal también destruirá las marismas de Prípiat, uno de los territorios más diversos ambientalmente de Europa. Con el coronavirus estamos viendo como la invasión de los seres humanos de espacios salvajes liberan patógenos que pueden infectarnos. Por muchas razones, este canal supone una idea terrible. </p><p><strong>¿Cómo afectó a la víctimas de Chernóbil el colapso de la Unión Soviética?  </strong></p><p>En 1990 los líderes de Bielorrusia y Ucrania pidieron a la ONU 374 millones de dólares para trasladar a más de 200.000 personas de las áreas contaminadas y empezar un estudio sanitario a largo plazo sobre las consecuencias médicas de la catástrofe. En agosto de 1991 la <a href="https://www.infolibre.es/noticias/opinion/columnas/2019/06/06/chernobil_simbolo_una_urss_moribunda_95695_1023.html" target="_blank">Unión Soviética colapsa</a> y, un mes más tarde, la petición a la ONU para recaudar dinero para reasentamientos quedó frustrada, en buena medida porque el estudio médico liderado por el OIEA señalaba que los supervivientes a Chernóbil no padecían problemas médicos provocados por la radioactividad de la planta. A medida que la Unión Soviética se desmoronaba, las ayudas para alimentos no contaminados o los fondos para monitorización médica se secaron. La gente tuvo que arreglárselas por su cuenta. </p><p><strong>Dice en el libro que las poblaciones más pobres comen la basura tóxica del mundo industrializado. ¿Quién se está alimentando con basura radioactiva de Chernóbil? </strong></p><p>La gente demasiado pobre para abandonar las zonas contaminadas de Chernóbil consume la mayoría de basura radioactiva, pero los efectos colaterales fueron globales y así también ha sido la diseminación de los productos contaminados. De manera breve, todos consumimos desechos radioactivos, bien sean de Chernóbil o de la época de ensayos nucleares (cuando se liberaron más billones de curios que en Chernóbil) y también de la época de accidentes como el de Palomares en 1966. En mi libro señalo que el inicio del capítulo nuclear en la historia de la humanidad también se corresponde con el inquietante aumento en el hemisferio norte de cánceres, problemas de fertilidad, trastornos autoinmunes o enfermedades congénitas. Hay una correlación. Creo que deberíamos tener más interés sobre si existe causalidad entre estos dos tendencias.  </p><p><strong>¿Qué errores de los cometidos en Chernóbil se repitieron posteriormente en Fukushima?</strong><a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias/2012/03/120308_fukushima_chernobyl_diferencias_mz" target="_blank">Fukushima</a></p><p>Cuando el tsunami colisionó con la planta nuclear de Fukushima-Daiichi en 2011, los empresarios japoneses y los líderes políticos respondieron de una manera siniestramente similar a los líderes soviéticos. Restaron importancia a la magnitud del desastre y tardaron meses en admitir que los tres reactores habían fusionado. Enviaron a bomberos desprotegidos a un terreno con alta radioactividad y, de manera intencionada, retuvieron información sobre los niveles de radioactividad y directivas sanitarias. No dieron yodo a los niños e incluso elevaron el baremo admisible de exposición radioactiva en los colegios de uno a 20 mSv al año, que es el límite para trabajadores adultos en plantas nucleares. Durante los meses siguientes, los funcionarios de salud pública fueron reacios a monitorizar la comida y desoían las preocupaciones de los padres por la salud de sus hijos. Decían, como otros muchos críticos con las investigaciones soviéticas, que el incremento registrado de bultos en la tiroides en pediatría y los cánceres eran un efecto de las revisiones (es decir, si buscas tumores, los encontrarás). Japón depende mucho de la energía nuclear. Como en la Unión Soviética, los líderes nipones priorizaron el orgullo nacional y la economía sobre la salud y la seguridad de la población. Esto indica que a la hora de modificar nuestro sistema energético debido al cambio climático, tenemos que escoger tecnologías que sean lo más seguras posible.</p><p><strong>Se acerca a la catástrofe de Chernóbil desde un punto de vista medioambiental, ¿considera que la crisis del covid-19 puede ser asimismo analizada desde esta perspectiva?</strong></p><p>La pandemia es una tragedia global, pero no es la primera vez que tenemos una nueva enfermedad infecciosa. En los últimos 70 años, han aparecido cientos de nuevas enfermedades infecciosas. Dos tercios de ellas proceden, al igual que el covid-19, de animales. La mitad de esas afecciones zoonóticas provienen de granjas de animales atestadas y la otra mitad de animales salvajes cuyos territorios han sido ocupados por asentamientos humanos. El mejor indicador sobre donde van a brotar nuevas enfermedades es la densidad de población. La mal llamada gripe española de 1918 probablemente surgió en granjas de Kansas en las que la gente, los animales y los pájaros convivían en zonas muy próximas. Hay un estudio que apunta que entre 1940 y 2004 las enfermedades infecciosas se materializaban con mayor frecuencia en zonas de alta densidad, como el noreste de Estados Unidos, Europa occidental, Japón y el sureste de Australia. En las décadas recientes, a la vez que la mayoría de trabajo manufacturero se trasladó a Asia, la gente y los animales empezaron a vivir de manera más cercana. Para responder de todo a lo que ha pasado, necesitamos reflexionar sobre las redes ecológicas a lo largo de todo el mundo que nos atan unos a otros. </p><p><strong>¿La naturaleza es capaz de enmendar las catástrofes provocadas por los humanos?</strong></p><p>La naturaleza tiene una habilidad increíble para regenerarse después del daño. Incluso aunque los seres humanos conviertan este planeta en un lugar inhóspito, otros organismos sobrevivirán (por ejemplo, las bacterias se reproducen y mutan cada 20 minutos a la par que se van adaptando al entorno). Más que dominar o conquistar la naturaleza (estas son las metáforas que se han usado durante mucho tiempo), deberíamos aprender a usar las plantas, los microbios e incluso los virus como aliados en nuestro bienestar. Después de todo, el 6% del ADN humano es de origen vírico.</p><p><strong>¿Qué cree que nos ha enseñado ya la pandemia del covid-19?</strong></p><p>Nos ha enseñado que podemos hacer cambios rápidos y dramáticos en nuestra economía y sociedad cuando hay una amenaza global. Hemos estado paralizados antes de otra gran crisis global, el cambio climático. El planeta en un ciclo desbocado de calentamiento será (y ya lo es) mucho más difícil de parar que el virus. Hemos aprendido de la pandemia que tenemos que asumir acciones drásticas antes de que el daño se multiplique exponencialmente.</p><p><em>* Esta entrevista está publicada en el número de junio de </em>tintaLibre<em>, a la venta en quioscos. Puedes acceder a todos los contenidos de la revista haciendo clic aquí o suscribirte aquí.</em><a href="https://www.infolibre.es/index.php/mod.usuarios/mem.detallesuscripcion" target="_blank">aquí</a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Jun 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Saila Marcos]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Kate Brown: "El calentamiento global será mucho más difícil de parar que el virus"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Accidentes nucleares,Cambio climático,Chernóbil,Energía nuclear,TintaLibre,Crisis del coronavirus]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Si es gratis, tú eres el negocio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/si-gratis-negocio_1_1181793.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6ddce3e5-1707-4bc4-a6fb-2f5e67e64247_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Si es gratis, tú eres el negocio"></p><p>Una luz verde parpadeante,<strong> </strong>un correo indicando que cinco personas han visto tu perfil, una petición de amistad, una burbuja de <em>messenger</em>, un <em>meme</em> de un perro abrazando a otro... Picas en cada anzuelo y al cabo de media hora levantas la cabeza de la pantalla del móvil sin saber muy bien qué es lo que ha pasado, persiguiendo al conejo blanco de la información, el último dato o el cotilleo más jugoso, <strong>lo que descubrirás a continuación te sorprenderá</strong>. Internet ha cambiado mucho —y en muy poco tiempo— desde que dirigíamos veladas declaraciones de amor en el estado de Tuenti o buscábamos nuestra casa en Google Earth. Hoy en día lo que sucede ahí dentro y chupa horas de dedicación de los usuarios tiene un nombre: <strong>economía de la atención</strong>. Y, como todo lo relacionado con la web, parece recubierto de una nebulosa de irrealidad. Sin embargo, y cada vez más, “nuestra vida digital es nuestra verdadera vida, levantar la cabeza del teléfono es levantar la cabeza, sin más”, en palabras de la periodista<a href="https://elpais.com/elpais/2020/02/27/opinion/1582801219_268879.html" target="_blank"> Judith Duportail</a>. </p><p>Atrás queda ya la época de los blogs y aquel periodismo ciudadano que se predicaba como una revolución en las facultades de Periodismo. El Internet social se ha ido poco a poco consolidando hasta ocupar todos los espacios y hoy hay quien, en lugar de acudir a las webs oficiales de los periódicos, <strong>accede a la información a través de Facebook</strong> como si la plataforma fuera un agregador de noticias neutral. <strong>Cada usuario pasa, de media, dos horas y cuarto solo en redes sociales</strong>, y esa dedicación tiene sus consecuencias. Mientras que en el año 2000 la capacidad de atención de un ser humano era de 12 segundos, actualmente se ha reducido a ocho. Los psicólogos y expertos en el universo digital aluden con frecuencia al viaje de Alicia en el País de las Maravillas para describir el trance en el que se sumerge alguien al encender la pantalla del móvil y volver a realidad tiempo después sin saber muy bien qué es lo que ha pasado entre medias. </p><p>Otro fenómeno aplicado a esta nueva era hiperconectada es el llamado <strong>shock del presente</strong><em>shock</em>, teorizado Douglas Rushkoff para definir la sensación de que todo ocurre aquí y ahora, en tiempo real, sin descanso. Siempre que abres Twitter, encuentras novedades, da igual la hora del día, si es domingo, festivo o un 15 de agosto a las tres de la tarde. Aparece entonces el denominado FOMO, <a href="https://www.vogue.es/living/articulos/coronavirus-espana-crisis-efectos-pensamiento-reflexion-filosofia" target="_blank">fear of missing out</a>, el miedo a perderse algo. “La capacidad de estar al día no es una habilidad, sino una virtud moral”, escribe sobre esta deriva Marta Peirano, periodista y experta en la materia, en su revelador ensayo <a href="https://www.megustaleer.com/libros/el-enemigo-conoce-el-sistema/MES-106841" target="_blank">El enemigo conoce el sistema</a> (Debate). “Las plataformas de contenido que consumimos hoy están aún más aceleradas y todavía más fragmentadas, con dos agravantes. En un programa televisivo hay una cierta coherencia editorial, un concepto que se repite. El <em>feed</em> de noticias de Facebook, Twitter o de Youtube ofrece contenidos inconexos, una catarata de información impredecible”, añade. </p><p>El solo relato encadenado de estos hechos puede generar cierta ansiedad, pero la mano invisible de las redes sociales ha sabido regularse para que los usuarios se harten de ellas solo lo justo. Cada <em>me gusta </em>en alguna de estas aplicaciones, cada validación positiva, incita la producción de dopamina, es decir, placer. Pero un placer instantáneo y efímero, similar al que provocan las drogas. Y eso tiene su reverso: “Cuando el cerebro libera demasiada dopamina, acaba suprimiendo su producción normal. La abstención nos produce ansiedad y nerviosismo”, subraya Peirano. La dopamina juega también un papel esencial en una sociedad como la actual, movida por emociones: el contenido con más opciones de volverse viral es aquel que o bien indigna o bien produce ternura. “<strong>La indignación es la heroína de las redes sociales</strong> (...), genera más dopamina que ninguna otra cosa porque nos convence de que somos buenas personas y, encima, de que tenemos razón”, completa la autora de <em>El enemigo conoce el sistema</em>. </p><p><strong>Persuadir para retener</strong></p><p>Y si ahí está el maná del placer, ¿por qué renunciar a ello? El negocio de las aplicaciones, entre otras cosas, consiste en retener a los usuarios el mayor tiempo posible y, para ello, dedican enormes recursos y todo un sistema de ingeniería sobre el comportamiento social. “La persuasión tecnológica consiste en que, a través del diseño, los usuarios se queden el mayor tiempo posible en la aplicación y que, además, hagan lo que quieres que hagan”, explica el psicólogo Manuel Armayones, investigador en el laboratorio de diseño del comportamiento del eHealth Center de la Universitat Oberta de Catalunya. Comprar en Amazon, por ejemplo, una vez que la aplicación ya tiene los datos personales del usuario, <strong>resulta sencillo y agradable</strong>. Y si además cuenta con los datos de la tarjeta, el comprador ni siquiera tendrá que ir a por su cartera, marcar los dígitos, experimentar, en definitiva, que está gastando dinero. “Es más, te da las gracias por tu compra y te informa de que ya está en camino”, añade Armayones. </p><p>En esta tesitura, cualquier otra actividad supone un rival. La atención puede dirigirse de una tarea a otra, pero nunca abarca más de una labor a la vez, por muy interiorizados que estén algunos hábitos. Reed Hastings, cofundador de Netflix, llegó a afirmar que entre sus enemigos se encontraba el sueño: <strong>“En Netflix competimos por el tiempo de los clientes”</strong>. Y el tiempo, en la neolengua de los gurús digitales, significa más datos que pueden almacenar sobre gustos, hábitos y pulsiones ocultas de quienes usan sus aplicaciones.“El simple hecho de <strong>estar conectado ya aporta datos</strong>”, señala Armayones sobre uno de los valores que mejor cotizan en el mercado de datos, la geolocalización. </p><p>Todo es, sin embargo, susceptible de ser almacenado. La periodista francesa Judith Duportail se descargó Tinder, la famosa App para ligar, después de romper con su pareja. Tras meses usándola, consiguió que la empresa le enviase los datos que guardaban sobre ella. Le llegaron 800 páginas donde figuraban todos sus <em>matches</em> (los usuarios con los que había conectado) y las conversaciones mantenidas con ellos, las horas de conexión, su formación académica, donde trabajaba en ese momento y donde lo había hecho antes, y también todos sus intereses deducidos a partir de las páginas que le gustaban en Facebook. Duportail consiguió, además, revelar algunas claves del algoritmo en el que se basa la aplicación, que dista mucho de la imagen <em>avant-garde</em> que quieren mostrar en Silicon Valley. Según Duportail, Tinder tiende, por ejemplo, a mostrarle a sus usuarios varones perfiles de <strong>chicas más jóvenes que ellos, con menos estudios y menor poder adquisitivo</strong>. Toda su investigación fue publicada en <em>The Guardian</em> y en un interesantísimo ensayo editado en español por Contra, <a href="http://editorialcontra.com/producto/el-algoritmo-del-amor-un-viaje-a-las-entranas-de-tinder/" target="_blank">El algoritmo del amor, un viaje a las entrañas de Tinder</a>.</p><p>Los cebos para retener al usuario conectado y feliz son muchos y variados. “Hasta hace poco, en Facebook solo había un botón de <em>me gusta</em>, pero nunca ha existido el de <em>no me gusta</em>”, cuenta Armayones. En 2016, la compañía de Mark Zuckerberg introdujo un abanico nuevo de emociones para calificar los <em>posts</em>: me gusta, me encanta, me divierte, me asombra, me entristece y me enfada. “Si te fijas”, continúa Armayones, “los botones negativos están colocados a la derecha, porque nosotros empezamos a leer por la izquierda, de manera que la probabilidad de que marques las positivas es mayor”. “Está todo pensando para que tengamos <strong>una situación gratificante</strong> y nos genere placer estar ahí dentro”. </p><p>A día de hoy, Facebook roza los 2.500 millones de usuarios en el mundo; Instagram, 1.000 millones; y usan WhatsApp 1.600 millones de personas. “Todos esos sistemas pertenecen a la misma empresa”, indica Peirano en su libro. De hecho, en las últimas actualizaciones, Facebook se ha encargado de poner su nombre en la pantalla de inicio de cada una de ellas. El negocio de la compañía de Zuckerberg, continúa la periodista, consiste en “investigar, evaluar, clasificar y empaquetar a los usuarios en categorías cada vez más específicas para vendérselas a sus verdaderos clientes, que incluyen dictadores, empresas de marketing político y agencias de desinformación”. A Facebook no le interesan tanto los datos personales —nombre, apellidos o dirección—, sino aquellos que indican gustos, tendencias, aficiones, ideología, movimientos, hábitos... que permitan<strong> ofrecer perfiles mucho más afinados</strong> de cara, también, a una publicidad muy específica. </p><p>Durante las primeras semanas de cuarentena por el coronavirus, <strong>el tráfico de datos aumentó en España un 80%</strong>, situando a España como el quinto país del mundo con más consumo de Internet. Tanto China como Corea del Sur usaron aplicaciones de rastreo mediante teléfonos móviles para comprobar si los posibles contagiados seguían la cuarentena. En Italia también se recurrió a la geolocalización para medir el impacto del confinamiento. En suelo español, hay expertos que aseguran que la <a href="https://www.europapress.es/sociedad/noticia-italia-sigue-china-utiliza-cibervigilancia-ubicar-ciudadanos-confinamiento-20200319152103.html" target="_blank">cibervigilancia sanitaria es todavía un tema tabú</a> —como afirmó Francisco Canals, director del Observatorio Español de Internet, a Europa Press—, pero quizás una situación tan excepcional como la provocada por esta crisis arrincone las críticas que levantaron en su momento otras medidas similares, como la del Instituto Nacional de Estadística para <a href="https://elpais.com/economia/2019/11/17/actualidad/1574008445_307680.html" target="_blank">rastrear los movimientos de millones de usuarios </a>tras llegar a un acuerdo con Movistar, Vodafone y Orange.</p><p>Sin embargo, el uso más preocupante de los datos es el que implica fines políticos. El escándalo de Cambridge Analytica, puesto negro sobre blanco por una investigación de <em>The New York Times </em>y <em>The Observer</em>, reveló que la información de 50 millones de usuarios había sido usada en la campaña a la presidencia de Donald Trump y en la de los partidarios del Brexit. La compañía fue multada con 5.000 millones de dólares (4.500 millones de euros) por el Departamento de Justicia estadounidense y el propio Zuckerberg, paradigma del sueño americano con sus camisetas grises de algodón, compareció ante el Congreso de los Estados Unidos para explicar el robo masivo de datos por parte de <strong>Cambridge Analytica</strong>. </p><p>La capacidad de influencia de Facebook en la vida social y política no siempre resulta tan alambicada. “Prácticamente la mitad de Estados Unidos ha empezado a confiar en Facebook para acceder a las noticias”, escribe Jia Tolentino, periodista de <em>The New Yorker</em>, en su reciente ensayo <em>Falso espejo</em> (Temas de hoy). “Los medios de comunicación dependen de Facebook para llegar a los lectores (...) y <strong>Facebook retorció el modelo económico de los medios de comunicación</strong> para que se adaptaran a sus propias prácticas: si lo que se pretende es adquirir visibilidad, todas las publicaciones tienen que captar la atención con rapidez y desencadenar constantemente respuestas emocionales”. </p><p>Desde el otro lado, la experiencia del usuario también está condicionada. “Pensamos que estamos muy bien informados, pero en realidad, si solo miras noticias de unos determinados medios, te van a aparecer solo informaciones muy similares, vas a ver las opiniones de gente como tú”, completa el psicólogo Manuel Armayones sobre el llamado filtro burbuja. La recomendación de este experto es ser “promiscuos socialmente”, consumir información de diferentes medios y tomar conciencia de que <strong>“Internet no es neutral”</strong>. </p><p>No obstante, hubo épocas peores, pero la incidencia de la red no era tan amplia como ahora. “Al principio, era como el salvaje oeste, <strong>podías hacer con los datos lo que quisieras</strong>”, cuenta Sergio de Juan-Creix, abogado experto en derecho digital de Croma Law Firm y profesor colaborador de la Universitat Oberta de Catalunya. El Reglamento General de Protección de Datos de 2018, que se negoció durante siete años, añadió mayor protección; pero aún quedan importantes pasos legislativos que dar sobre las <em>cookies</em>, los datos que almacena cada web sobre los usuarios que acceden a ellas. “<strong>La normativa de protección de datos es territorial</strong>”, explica De Juan-Creix, “en la Unión Europea tenemos una normativa que prohíbe exportar datos y las transferencias internacionales se han de hacer cumpliendo una serie de requisitos muy duros”. Para evitar esta barrera, resume este experto, muchas empresas han establecido filiales en suelo europeo, en países como Luxemburgo o Irlanda, más laxos en materia fiscal y de protección de datos. La conocida como <a href="https://www.infolibre.es/noticias/economia/2020/02/17/el_gobierno_preve_aplazar_pago_del_impuesto_digital_diciembre_espera_acuerdo_global_104071_1011.html" target="_blank">tasa Google</a>, por otro lado, venía también a poner un coto —económico, en este caso— en la comercialización publicitaria de los datos. “Se estaban generando millones en publicidad que terminaban en Estados Unidos o donde las empresas tuvieran la sede principal y una de las cosas que se intenta hacer con este impuesto es que las empresas tributen donde hagan publicidad con datos, es decir, si comercializas datos de españoles, pagas aquí por ellos”, explica.</p><p><strong>Autoexplotarse en la Red</strong></p><p>Para De Juan-Creix, la solución pasaría por empoderar al usuario, hacerle partícipe de su gestión de datos, decidiendo a qué tipo de proyectos querría que se destinasen y otorgándole mayor capacidad en la gestión de los mismos. Armayones sugiere que se expliquen todos los mecanismos más o menos oscuros que utilizan las redes para captar nuestra atención y que también existe un tipo de diseño persuasivo utilizado con fines nobles. Pero, <strong>¿y si no puedes desconectarte? </strong>Jia Tolentino reflexiona en su libro sobre Internet como una plataforma que expande el sentido de identidad, donde el individualismo se ha convertido en el último recurso natural del capitalismo, donde los usuarios no pasan simplemente por allí, sino que actúan ante un público invisible que está al otro lado de la pantalla. “La identidad personal en el centro de universo”, las redes sociales como <strong>el nuevo curriculum vitae laboral y social</strong><em>curriculum vitae</em>. “La gente que tiene un perfil público en Internet está creando un yo que van a poder ver, al mismo tiempo, su madre, su jefe, sus potenciales futuros jefes, sus antiguas parejas (...), así como todos aquellos que andan buscando cualquier causa posible”, subraya Tolentino.</p><p>Internet se ha convertido en un monstruo al que nadie sabe muy bien cómo hacerle frente, pero que domina ya nuestra cotidianidad. En un manifiesto publicado en septiembre de 2018, Tim Berners-Lee —creador de la World Wide Web, el lenguaje HTML o conceptos como la URL— reconoció que “a pesar de todo lo bueno que hemos conseguido, la Red se ha convertido en un motor de desigualdad y división bajo la influencia de<strong> poderosas fuerzas que la utilizan para sus propios fines oscuros</strong>”. Facebook nos prometía reencontrarnos con viejos amigos y parejas, hablar más con nuestros conocidos, estar al día... pero la realidad es, sin embargo, otra. “Como cualquier narrativa distópica”, escribe Marta Peirano, “todo empieza con un buen propósito”.</p><p><em>*Este reportaje está publicado en el número de abril de </em>tintaLibre<em>, a la venta en quioscos. Puedes consultar todos los contenidos de la revista haciendo clic aquí.</em><a href="https://www.infolibre.es/noticias/tinta_libre/portada/" target="_blank">aquí</a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Apr 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Saila Marcos]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Si es gratis, tú eres el negocio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Internet,Venta datos personales,Redes sociales,TintaLibre,Facebook,WhatsApp]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Caitlin Moran: “Si perteneces al código postal erróneo, tu vida será 50 veces más difícil”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/caitlin-moran-si-perteneces-codigo-postal-erroneo-vida-sera-50-veces-dificil_1_1180688.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4db35999-655c-44a5-ae24-652f1e9d523d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Caitlin Moran: “Si perteneces al código postal erróneo, tu vida será 50 veces más difícil”"></p><p>Caitlin Moran es un polvorín de ideas y entusiasmo. Llega a la entrevista repartiendo abrazos, con su ya característico mechón blanco enmarcándole la frente y una intensa sombra de ojos turquesa. Hace casi una década que esta <a href="https://www.caitlinmoran.co.uk/" target="_blank">periodista y escritora</a> (Brighton, 1975) lanzaba uno de los ensayos más hilarantes, gamberros e impúdicos del feminismo, <em><strong>Cómo ser mujer</strong></em>. Y también uno de los más exitosos de la oferta literaria reciente. Después llegó la ficción (o autoficción) con <em>Cómo ser una chica</em>, cuya segunda entrega, <em>Cómo ser famosa</em>, acaba de salir en español publicada, como toda su obra, por Anagrama. Con una singular trayectoria profesional y vital —se crio en una familia de ocho hermanos en una vivienda de protección oficial, periodista musical desde los 16 y presentadora de televisión a los 19— aborda en esta última novela la entrada en la vida adulta de su protagonista y alter ego, Johanna Morrison. Casi 400 páginas que ofrecen un intenso paseo por el Londres de Blur y Oasis, el machismo de la escena musical y la vida frenética y salvaje de una joven devota de los Beatles, Courtney Love, el whisky con coca-cola y las novelas del siglo XIX.</p><p><strong>Pregunta. Al principio de Cómo ser famosa señala que usted no es Johanna, la protagonista, pero que al igual que ella fue criada en una familia de clase obrera…</strong><a href="https://www.anagrama-ed.es/noticias/empieza-a-leer/empieza-a-leer-como-ser-famosa-de-caitlin-moran-397" target="_blank">Cómo ser famosa</a></p><p>Respuesta. Tienes que poner eso [la nota de la autora, interrumpe Moran con ganas de aclarar el asunto] al principio del libro, pero ha estado a la venta desde hace un año y nadie me ha denunciado; así que puedo admitir que todo lo que cuento es bastante verdadero [ríe].</p><p><strong>P. Así que apuntar que toda la novela es ficción fue un consejo legal.</strong></p><p>R. Sí, tienes que ponerlo, aunque la principal persona que podría denunciarme está muerta, lo cual es bueno, y el resto son todos alcohólicos y no tienen suficiente dinero para conseguir un abogado. De manera que ahora estoy bien, puedo reconocer que la mayoría de lo que cuento me ocurrió a mí.</p><p><strong>P. En cualquier caso, ¿es importante para usted indicarles a sus lectores sus orígenes familiares?</strong></p><p>R. Sí, simplemente porque no hay tantos escritores de clase obrera. Los guiones, los libros, las películas, la televisión… al menos en Reino Unido todavía los hacen personas de clase media. Si fuiste a la escuela correcta, a la universidad correcta, entonces vas a conseguir esos trabajos. Esto implica que todo es lo mismo, la historia de todo el mundo es la misma. Cuando leo libros escritos por autores de clase media siempre me sorprende que los únicos problemas que tienen son emocionales, del tipo: “Oh, voy a tener un affaire con una adolescente”, “oh, no puedo comprar una casa en Francia para irme de vacaciones”. Nunca tratan sobre dinero. Si eres pobre, el 90% de lo que te pasa cada día es tratar de resolver qué puedes hacer sin dinero, cómo comes, cómo llegas a una ciudad diferente. En eso consiste la trama diaria, y hay una cantidad enorme de historias que nunca se cuentan, que son las que me interesan. Estamos en un mundo en el que necesitas dinero para sobrevivir, ¿cómo sales adelante si no tienes lo más importante de nuestra cultura?</p><p><strong>P. Lo que dice me recuerda un artículo de The Guardian en el que consideraban que la serie Fleabag, de Phoebe Waller-Bridge, pese a ser genial, se trata de una serie pija.</strong><a href="https://www.theguardian.com/tv-and-radio/2019/apr/20/fleabag-posh-girl-television" target="_blank">un artículo</a><em>The Guardian</em><a href="https://www.infolibre.es/noticias/verano_libre/2019/08/10/nuestra_relacion_toxica_con_fleabag_97756_1621.html" target="_blank"><em>Fleabag,</em></a></p><p>R. ¡Sí! Es una de esas cosas difíciles e interesantes de ser mujer. Me encanta Phoebe Waller-Bridge, me encanta <em>Fleabag</em>, creo que es una serie brillante. Decir que Waller-Bridge no cuenta porque es pija… Yo no me cagaría en una escritora mujer que simplemente viene de una familia rica, aunque para mí sea tan importante escribir sobre la clase obrera y no tener dinero. Si estás interesada en la igualdad, el progreso y el liberalismo hay dos maneras en las que puedes hacerlo: la primera, mirar a todo lo que es malo, a Piers Morgan o Donald Trump, y tratar destruirlo; o también puedes superarlo y crear algo en su lugar. Para nosotras las mujeres, o para la gente de color o LGTB, es mucho mejor crear que emplear el tiempo en destruir a la gente blanca privilegiada, porque no podemos. Son exitosos, poderosos, a la gente le encantan esas cosas. Así que dejémosles existir y aprendamos algo nuevo. No tienes que acabar con Fleabag para hacer arte de clase obrera, ¡tenlo todo! Resulta agotador estar todo el tiempo enfadado. ¿A qué propósito podría servir que Phoebe Waller-Bridge dijera “oh, dios mío, soy tan privilegiada, debo escribir una serie sobre gente de clase obrera”? ¡Sería terrible! Sería como toda esa cantidad de escritores hombres a los que les dicen que no hay mujeres en sus series de televisión y, cuando las introducen, hacen cosas que nunca harían en la vida real.</p><p><strong>P. Uno de los temas principales de Cómo ser famosa es el consentimiento sexual. ¿Cree que escándalos como los de Harvey Weinstein o Plácido Domingo han cambiado la percepción social sobre el consentimiento?</strong><em>Cómo ser famosa </em><a href="https://elpais.com/sociedad/2020/02/25/actualidad/1582656184_762875.html" target="_blank">Harvey Weinstein</a><a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2020/02/25/placido_domingo_acepta_toda_responsabilidad_las_acusaciones_acoso_sexual_asegura_que_crecido_con_esta_experiencia_104327_1026.html" target="_blank">Plácido Domingo</a></p><p>R. Cuando estaba escribiendo este libro sabía que la protagonista conocería a un cómico que sería un tipo malo, que la grabaría [teniendo sexo juntos], y que se lo mostraría a todo el mundo. Y todo esto se convertiría en un secreto que ella trata de guardar. Cuando abordas la vergüenza, la vergüenza sexual de las mujeres, mantener el secreto es lo que las destroza. Pero la vergüenza es algo que te dan, no es tuyo. La vergüenza es del tipo malo que te agredió sexualmente y se la tienes que devolver. Ese es el argumento del libro y lo que exactamente están haciendo las mujeres en la vida real. Johanna dice que no va a cargar más con el secreto ni con la humillación, se la va a devolver a Harvey Weinstein, a Plácido Domingo. La única manera de que las mujeres puedan librarse de la vergüenza sexual es no guardando más secretos, y es algo muy difícil. Hace 10 años, si afirmabas que habías sido agredida sexualmente, la gente probablemente diría que había sido tu culpa. Ahora tenemos redes sociales, donde hay un montón de mujeres contando sus historias. Hemos cambiado la conversación y la percepción sobre el consentimiento. Hay muchas cosas malas sobre las redes y Twitter, pero resulta increíble que muchas mujeres se hayan puesto en pie y se hayan apoyado unas en otras para contar su historia. Ningún Gobierno puede conseguir eso.</p><p><strong>P. También aborda la brutalidad de lo que se conoce como slut-shaming, tildar gratuitamente a una mujer de puta, y cómo los hombres tratan a las mujeres como si fueran una especie de propiedad pública cuando conocen o han visto algo sobre su vida sexual.</strong><em>slut-shaming</em></p><p>R. Si hablas sobre una mujer que ha tenido una vida sexual muy activa, la broma será que su vagina está estropeada o se habrá quedado enorme; mientras que cuando un hombre tiene mucho sexo, su pene ni se daña ni se ensucia. Está muy arraigada en nosotros la asunción de que el sexo es lo que arruina a las mujeres; que si tienen demasiadas relaciones sexuales, sus cuerpos se estropean. Son ideas medievales. Se puede entender que no quisiéramos que las mujeres tuvieran sexo en un mundo anterior a los anticonceptivos y los antibióticos, pero en el siglo XXI las mujeres no tienen por qué quedarse embarazadas por tener sexo ni contraer enfermedades, así que ¿por qué seguir actuando como si fuera así? Lo único que provoca que tu vagina se agrande es tener un hijo.</p><p><strong>P. Habla de lo difícil que resulta para una artista mujer ser tenida en cuenta en el mundo de la música, además de describir una escena musical muy masculina a mediados de los noventa. ¿Cómo ha cambiado desde entonces?</strong></p><p>R. Ha sido uno de los grandes milagros que he visto en mi vida. Cuando era una periodista de 16 años, coincidiendo con los inicios del britpop, conocía a todas las bandas. Sus miembros eran diferentes a cómo te imaginas que es una estrella del rock. Normalmente, en las películas, salen vestidos con ropa de cuero, envueltos en nubes de humo, como si fueran desagradables y solo quisieran tirarse a chicas adolescentes. Las estrellas de rock de los noventa no eran así en absoluto. En el Reino Unido, los chavales del <em>britpop</em> eran de clase obrera, muy agradables, y me cuidaban como si fuera su hermana pequeña. Eran encantadores. Los chicos malos de entonces eran los cómicos. Cuando el britpop empezó a crecer fue porque las adolescentes empezaron a comprar álbumes y recuerdo que las bandas sentían cierta vergüenza de sus fans adolescentes. Es como, ya sabes, hay chicas gritonas en tus actuaciones y entonces ya no eres guay nunca más. Me rompía el corazón ver a estos chicos encantadores, que eran mis amigos, sentirse avergonzados por tener fans adolescentes.</p><p><strong>P. Chicas jóvenes, que, por otro lado, eran iguales que usted.</strong></p><p>R. Eso es, yo era la adolescente que se ponía frente al escenario para gritarles. La ironía era que tocaban mejor teniendo a montones de chicas gritando enfrente que si su público estuviese formado por chicos guays diciendo [se cruza de brazos y muestra una actitud altiva]: “Sí, bonitas guitarras”. Las buenas bandas tocan mucho mejor cuando tienen fans adolescentes, por eso los Beatles eran tan increíbles. Tenían millones de chicas transmitiéndoles una energía, una electricidad, que les proporcionaba el amor y la libertad para hacer todo lo que querían. ¿De dónde habrían sacado la confianza para haber tenido la carrera que tuvieron? Había millones de chicas que adoraban cualquier cosa que hicieran, cualquier locura: dejarse el pelo largo, componer canciones sobre drogas, escribir una tema sobre un submarino amarillo… Lo que hicieran, les iba a entusiasmar. Y eso es lo que ha cambiado. A mis hijas les encanta la música, su banda favorita es 1975, un grupo de rock muy guay. Así que, cuando fue su cumpleaños, invité a la banda a casa y el cantante, Matty Healy, se quitó la camiseta en la cocina. Fue genial, ellas estaban muy contentas. Y yo me di cuenta de que me he vuelto mayor porque, anteriormente, si una estrella de rock se quitaba la camiseta en mi cocina hubiera estado como ellas. Sin embargo, ahora me decía: “Oh, su madre debe estar muy orgullosa de él, qué chico más mono”. Tras la entrevista, las chicas le invitaron a su habitación para que vieran todos los pósteres que tenían de la banda. Él se sentó en la cama y les preguntó: “Chicas, ¿podéis decirme algo realmente importante? ¿Mi grupo mola entre las chicas adolescentes?”, ellas le dijeron que sí, y él añadió que eran sus mejores fans. Así que, ¡cómo hemos cambiado en 20 años! Harry Styles, en una entrevista a <em>Vanity Fair</em>, contaba que se burlaban de él por tener este tipo de fans y él era como, ¿estás loco?, las adolescentes son las mejores fans que puedes tener, son nuestro futuro. Serán doctoras y primeras ministras y esas chicas te dan todo el amor y la energía que necesitas, así que nunca te burles de las fans.</p><p><strong>P. ¿La música es más sexista que otras expresiones culturales?</strong></p><p>R. Resulta interesante porque, de todos los movimientos culturales, el pop es el que se mueve más rápido. Puedes escribir una canción hoy y mañana subirla a internet. Escribir un libro te puede llevar un año; dos hacer una serie de televisión y cinco, una película. Así que, según ha avanzado el feminismo, el primer lugar donde ha tenido éxito ha sido en la música pop. Esto ya se notaba hace una década. Hablabas con gente de la industria y nadie quería firmar un contrato con bandas integradas solo por hombres o con solistas masculinos. Todo era Adele, Rihanna, Katy Perry, Lady Gaga, Beyoncé… Esas eran las artistas más importantes del mundo, y sigue siendo así, con <a href="https://elpais.com/cultura/2020/01/27/actualidad/1580085512_651216.html" target="_blank">Billie Eilish</a> recogiendo varios premios Grammy con un sonido y un look completamente nuevos. Si ves los Grammy, casi todos los que eran interesantes en la gala eran mujeres. Ellas dominan el pop, nos gustan las cosas nuevas y las chicas lo son. Aún no tenemos una historia de artistas mujeres, cantautoras o bandas. No tenemos un punk femenino, ni un rock and roll femenino, ni un skiffle, ni música dance… Todo eso está por llegar. Las mujeres están ganando porque todo lo que hacen suena nuevo. Y si se ha notado primero a la música, luego ha llegado a la televisión. Y ahí tenemos a Lena Dunham, Amy Schumer, <em>Fleabag</em> y <em>Wonder Woman</em>. De repente, hay un montón de películas de mujeres. El feminismo se está propagando por todas estas formas artísticas, aunque lleve tiempo. No me gustaría ser un artista masculino ahora mismo.</p><p><strong>P. Volviendo a la novela, muchas de las cosas que Johanna, su protagonista, sabe sobre la vida real las ha leído en libros, especialmente las novelas del siglo XIX. ¿Tan importante es este vínculo entre ella y la literatura?</strong></p><p>R. Como yo no fui a la escuela, porque mi familia era rara, éramos hippies, todo lo que veía en la televisión de los ochenta sobre ser una adolescente no tenía nada que ver con mi vida: eran series americanas con chicas delgadas, rubias y glamurosas, que salían a patinar, iban a fiestas y quedaban con chicos llamados Brad. En el siglo XIX hubo una explosión de autoras porque era una de las formas que tenían las mujeres para ganar dinero en aquella época. Eran escritoras que hablaban sobre mujeres y, normalmente, todas sus heroínas eran sencillas o feas. Jane Eyre no era guapa, en todos los libros de Jane Austen las chicas son listas. Tienen problemas y los superan. Y ahora tenemos una nueva explosión de escritoras mujeres. Pero esa era la razón por la que yo busqué modelos de mujer en el siglo XIX y también por la que Johanna obtiene su información leyendo sobre chicas que no tienen su momento de Cenicientas esperando en el alto de las escaleras mientras todo el mundo se enamora de ellas; pero que, sin embargo, piensan. Se las arreglan como seres humanos, más que ser una cosa sexy que la gente consigue al final de la historia.</p><p><strong>P. Leyéndola me ha venido muchas veces a la cabeza el ensayo El Establishment, de Owen Jones, en el que cuenta lo difícil que es para un periodista de orígenes humildes conseguir un empleo en grandes cabeceras de periódicos, por el sistema de becas y los bajos sueldos.</strong><a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2016/03/25/resena_establishment_owen_jones_46705_1821.html" target="_blank">El Establishment</a></p><p>R. En mi anterior libro, Cómo se hace una chica, hay una frase de John Kite [uno de los personajes principales] en la que dice que si perteneces al código postal erróneo, tu vida será 50 veces más difícil. Y la situación continúa siendo así. Hay gente que me ve como un ejemplo de que no puede resultar tan difícil ser exitosa y de clase obrera porque, mírame. Sin embargo, por cada 50 escritores de clase media habrá otras 50 chicas brillantes de clase obrera que no tendrán forma de entrar en la industria. Y hablamos de una industria que está agonizando. Ya no hay dinero, ya no hay trabajos. Puedes hacerte un blog, pero tu clase social directamente te sitúa en desventaja porque nadie te paga.</p><p><strong>P. ¿La situación era igual cuando empezó en el periodismo?</strong></p><p>R. Había una chica llamada Julie Burchill (Johanna tiene la mitad de mí y la mitad de ella), de clase obrera, que también se hizo periodista musical a los 16 años, como yo. Y se convirtió en la columnista más importante del país. Es muy extravagante, muy iconoclasta. Así que mientras me hacía mayor (ella tiene 10 años más que yo) pensaba que podía dedicarme a ese trabajo porque una chica similar a mí lo hacía. Y después lo conseguí, pero nadie me relevó, fue el final.</p><p><strong>P. ¿Y por qué cree que ha sido así?</strong></p><p>R. La prensa musical era una de formas que tenían muchos periodistas de clase trabajadora para conseguir un empleo. No importaba a qué colegio habías ido, simplemente enviabas una crítica y, si eras bueno, conseguías un trabajo esa misma semana. Y te pagaban desde el primer día. Así que todo lo que escribías mientras estabas aprendiendo a hacerlo mejor, era remunerado. Pero ya no hay prensa musical. De manera que si eres un gran escritor, no hay forma de que envíes tu trabajo a algún sitio en el que te den empleo de manera regular y te paguen. Si tuviera mucho dinero, pero mucho, si fuera como JK Rowling, fundaría una revista en la que pagaría a escritores para que aprendieran a escribir y contrataría a gente muy diferente, de clase obrera, mujeres, gente de color, lesbianas… Todos juntos en un periódico en el que empiecen a escribir porque es la única manera en la que podemos ayudar a una nueva generación.</p><p><strong>P. ¿Qué se supone que deberíamos hacer con aquellas personas que rechazan el feminismo?</strong></p><p>R. La razón por la que escribí Cómo ser mujer fue porque tenía muchas conversaciones con mujeres que rechazaban el feminismo y yo les decía que tendrían que explicarme por qué. ¿Has ido a una escuela y recibido educación? ¿Si tu novio o marido te viola quieres que eso sea considerado un crimen y que sea castigado? ¿Quieres que el dinero que ganas vaya a tu cuenta bancaria o a la de tu marido? ¿Si tienes una hija que quiere ser primera ministra, te gustaría que lo consiguiera? ¿Votas en las elecciones? Pues tengo una noticia para ti: has vivido una vida feminista, toda tu vida, y eres una feminista. Y lo has hecho porque personas que se denominaban feministas cambiaron todas esas leyes para ti. Así que, enhorabuena.</p><p><strong>P. ¿Qué lleva inscrito en su placa militar de 2020?</strong></p><p>R. No llevo joyas porque normalmente las pierdo. He tenido como 10 anillos de boda diferentes y los he perdido todos. Así que el único collar que tengo es este con la llave de la puerta de mi casa, porque siempre puedo conseguir otra, y esta placa en la que cada año pongo un lema, y este año lleva la mejor canción escrita nunca: “Yeah, yeah, yeah”.</p><p><em>*Esta entrevista está publicada en el número de marzo de tintaLibre. Puedes consultar todos los contenidos de la revista haciendo clic aquí.</em><a href="https://www.infolibre.es/noticias/tinta_libre/portada/" target="_blank">aquí</a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Mar 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Saila Marcos]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Caitlin Moran: “Si perteneces al código postal erróneo, tu vida será 50 veces más difícil”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Desigualdad económica,Desigualdad social,Literatura,Música,Reino Unido,TintaLibre,Feminismo]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Los mejores momentos de los Goya 2020]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/mejores-momentos-goya_1_1179387.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a00a135b-96fa-4a26-b6de-76bbc6458b1a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los mejores momentos de los Goya 2020"></p><p>Pasada la una de la madrugada concluía una de las galas de los Premios Goya más reñidas de los últimos años, y lo hacía celebrando <strong>la trayectoria del cineasta Pedro Almodóvar</strong>. Antonio Banderas —una especie de <em>alter ego </em>del manchego en <em>Dolor y gloria—</em> recogía el primer Goya de su carrera, al margen del galardón de Honor que recibió en 2015; y Almodóvar subía al escenario minutos después para recoger su estatuilla como mejor director y mejor película; además del ya entregado a mejor guion original. Junto al último trabajo del director de <em>Volver</em>, que recibió siete premios, partían como favoritas <strong>Mientras dure la guerra</strong>, de Alejandro Amenábar y <em><strong>La trinchera infinita</strong></em>, de Aitor Aguirre, Jon Garaño y Jose Mari Goenaga. Cinco galardones se llevaba la cinta que recrea los sucesos ocurridos en Salamanca durante el verano de 1936, con Miguel de Unamuno como protagonista; mientras que los responsables de <em>Handia</em> solo se alzaron con dos Goyas en esta ocasión: sonido y actriz protagonista para Belén Cuesta. El mismo número que consiguieron<em> O que arde</em> e <em>Intemperie.</em></p><p>Con un número musical comenzaba la 34ª edición de los <a href="http://www.infolibre.es/suplementos/goyas_2019/goya2019.html" target="_blank">premios Goya 2020</a>, celebrados en el Palacio de los Deportes José María Martín Carpena de Málaga, la primera vez que los galardones más importantes del cine español llegan a esta ciudad andaluza y la tercera que han salido de Madrid, tras Sevilla y Barcelona. La gala ha estado conducida por <strong>Andreu Buenafuente y Silvia Abril</strong>, que repitieron en este papel, la cuarta vez para el cómico catalán. Aquí puedes leer algunos de los momentos más emotivos y singulares de la ceremonia:</p><p><strong>Benedicta Sánchez, actriz revelación por O que arde</strong><em>O que arde</em></p><p>El primer premio de la noche, el Goya a mejor actriz revelación, recayó en <strong>Benedicta Sánchez </strong>por <em>O que arde</em>, del realizador gallego <strong>Oliver Laxe</strong>, ampliamente reconocido en festivales como Cannes. La intérprete (San Fiz de Paradela, Lugo, 84 años) posee una singular trayectoria vital. "La vida te da sorpresas", dijo Sánchez al subirse al escenario, "quiero también el Goya para Galicia, <em>a miña terra meiga</em>". Tras protagonizar esta película —bailó una muñeira sobre la alfombra roja de Cannes, donde fue presentada la cinta—, dio las campanadas en la televisión pública gallega. Sánchez era la gran favorita para alzarse con este galardón. </p><p>  Minutos más tarde, llegaba el primer galardón para <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2019/09/21/alejandro_amenbar_mientras_dure_guerra_muy_actual_habla_del_repunte_del_fascismo_99047_1026.html" target="_blank">Mientras dure la guerra</a> por su dirección artística y también para <em>Dolor y gloria</em>, por su montaje. <strong>Teresa Font</strong> —responsable del montaje de esta cinta y también de otras películas emblemáticas del cine español como Jamón, jamón, El Lute: camina o revienta, Carmen, Libertarias o El día de la Bestia— ya contaba con un <em>cabezón</em> por <em>Días contados. </em>Esta es la primera vez que Almodóvar y Font han trabajado juntos. El montajista José Salcedo era el colaborador habitual del director manchego desde los inicios de la carrera de ambos, en los años ochenta, hasta la muerte de Salcedo en 2017. </p><p> Silvia Abril y Andreu Buenafuente, presentadores de la gala. / EFE</p><p>Buenafuente aprovechó la ocasión para bromear respecto a la presencia de <strong>Pedro Sánchez </strong>en la gala (desde José Luis Rodríguez Zapatero, que fue el primero que lo hizo, no acudía un presidente del Gobierno a este acto): <strong>"El presidente aquí es Mariano Barroso, Pedro es Almodóvar y el guapo es Banderas"</strong>. Tras lo cual, el Premio Nacional de Músicas Actuales (2017) Javier Ruibal recogía —cantando a capela— el Goya a mejor canción original por <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film300469.html" target="_blank">Intemperie</a>, la película de <strong>Benito Zambrano</strong>. En la siguiente categoría, música original, subía al escenario el multipremiado<strong> Alberto Iglesias</strong> para recoger el Goya número 11 de su carrera, por <em>Dolor y gloria</em>. Iglesias es responsable también de la música de <em>Volver</em>, <em>Julieta</em>, <em>Los abrazos rotos</em> o <em>Todo sobre mi madre</em>. </p><p><strong>Intemperie y Dolor y gloria, premiadas por su guion</strong><em>Intemperie</em><em>Dolor y gloria</em></p><p>En la categoría de guion adaptado se lo llevaban Benito Zambrano, Daniel Remón y Pablo Remón por <strong>Intemperie</strong>. Zambrano ha aprovechado su discurso para alabar a <strong>Pepa Flores</strong>, Goya de Honor, y terminar con un: "Como decía Antonio Gala, viva Andalucía viva". <em>Intemperie </em>es una adaptación de la <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-intemperie/87741" target="_blank">novela homónima de Jesús Carrasco</a>, editada en 2013, y que se convirtió en un fenómeno superventas dentro y fuera de España. Mientras que <a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2019/12/13/dolor_gloria_guion_original_101910_1821.html" target="_blank">guion original</a> recaía en <strong>Pedro Almodóvar</strong> por su personalísima <em>Dolor y gloria</em>. Almodóvar ha contado que ciertas partes del guion de <em>Dolor y gloria </em>nacieron de textos escritos años atrás, como <em>El primer deseo</em>, sobre su descubrimiento del cine, o el monólogo teatral interpretado por Asier Etxeandia. El director manchego los rescató del cajón para incluirlos en este filme autobiográfico. Este es su segundo Goya en este categoría, tras <em>Mujeres al borde de un ataque de nervios</em>. Se lo dedicó a su hermano, Agustín, y a Lola García, de la productora El Deseo. Al final de su discurso, se dirigió a Pedro Sánchez: "En los próximos cuatro años él va a ser el coautor de los ciudadanos españoles y espero que le vaya muy bien, porque nos irá a todos nosotros".</p><p>  <strong>Enric Auquer: "Gracias a todas las antifascistas del mundo"</strong></p><p>Minutos después llegaba el turno de mejor actor revelación, que ha recaído en muy emocionado <strong>Enric Auquer</strong>, uno de los grandes favoritos de la noche, por Quien a hierro mata. Auquer (Rupiá, 1988) ha pasado del anonimato a convertirse en la gran sorpresa del año. En sus papeles de narcotraficante gallego en la película de Paco Plaza y de joven con diversidad funcional en la serie de Leticia Dolera <em>Vida perfecta</em> destaca su versatilidad a la hora de hacerse con dos interpretaciones de una enorme complejidad. <strong>"Gracias a todas las antifascistas del mundo"</strong>, ha cerrado su dedicatoria.</p><p>  En fotografía estaban nominados algunos de los nombres de más peso del cine español, como Álex Catalán (<em>La isla mínima</em>) o José Luis Alcaine, con cinco Goyas. Pero finalmente se llevó el galardón en esta categoría <strong>Mauro Herce</strong> por <strong>O que arde</strong>. Herce ya trabajó con Laxe también en <em>Mimosas,</em> y suya es también la fotografía de <em>A longa noite</em> y <em>Arraianos</em>, de Eloy Enciso; ambos directores integrantes de la nueva corriente cinematográfica que se ha llamado <em>Novo cinema galego</em>. </p><p><strong>Eduard Fernández, el tercer Goya de su carrera</strong></p><p>La categoría de actor de reparto contaba con cuatro grandes actores: Asier Etxeandia, Leonardo Sbaraglia, Luis Callejo y Eduard Fernández. Presentado con un número que incluía la entrega del cabezón en una bicicleta, como si fuera un <em>rider</em>, se llevaba el Goya <strong>Eduard Fernández</strong>, que recogió Alejandro Amenábar en su nombre. Este galardón ha reconocido su trabajo en Mientras dure la guerra. Fernández ha estado nominado en 12 ocasiones y tiene dos Goya en su haber. La Academia se ha rendido, en este caso, ante su interpretación de Millán Astray en la cinta de Amenábar.</p><p><strong>2021, año Berlanga</strong></p><p>El director de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas,<strong> Mariano Barroso</strong>, ha aprovechado su discurso para enviar un abrazo a todos los afectados por las inundaciones en la provincia de Málaga. "Por primera vez tenemos películas nominadas" gracias al apoyo de las plataformas de <em>streaming</em>, ha querido resaltar Barroso, responsable de series como <em>El día de mañana</em>; además de subrayar todos los premios y reconocimientos al cine español en el extranjero, como la nominación a los Oscar de la película de animación <strong>Klaus</strong>, de Sergio Pablos, producida, precisamente, por Netflix. Barroso anunció que 2021 será el año Berlanga para la Academia, conmemorando el nacimiento del director valenciano. También tuvo palabras para los profesionales que sufren la precariedad del medio —"para muchos compañeros el glamour es solo un espejismo"— y, especialmente, para Pepa Flores. </p><p>  En las categorías de cortometraje fueron premiadas <em>Nuestra vida como niños refugiados en Europa</em>, en el apartado de documental —"Los niños refugiados son, ante todo, niños, y por eso deben estar especialmente protegidos", dijo su directora—; en animación recayó en <em>Madrid</em><em>21210</em><em>; </em>mientras que la categoría de ficción el Goya fue para<em> Suc de Sindría</em><a href="https://www.filmin.es/corto/suc-de-sindria" target="_blank">Suc de Sindría</a>, de Irene Moray (con un discurso especialmente reivindicativo), en el que una mujer intenta recuperarse tras un episodio de violencia sexual, con la actriz y directora Elena Martín (<em>Julia ist</em>) como protagonista. </p><p>  <strong>La animación, un género en auge</strong></p><p>El Goya a mejor película de animación contaba con tres candidatas —las únicas tres que habían concurrido en las nominaciones— que demuestran el nivel del cine español en este género. <em>Klaus </em>se ha convertido en la segunda cinta de animación española nominada al Oscar (tras <em>Chico y Rita</em> en 2012), y <em><strong>Buñuel en el laberinto de las tortugas</strong></em> se quedó a un paso de Hollywood, pero ganó los Premios de la Academia Europea. La tercera en disputa era<em> Elcano y Magallanes: la primera vuelta al mundo</em>, de Ángel Alonso. La ganadora, que mezcla de imágenes del cómic de Fermín Solís y fotogramas del documental original, recrea el documental del cineasta Luis Buñuel <em>Las Hurdes. Tierra sin pan </em>(1933).</p><p><strong>Goya de Honor para Pepa Flores</strong></p><p>Tras esta entrega llegaba uno de los momentos más esperados de la noche: la entrega del <strong>Goya de Honor a Pepa Flores</strong>, introducido por una actuación de la cantante Amaia Romero, que participaba por segunda vez en la ceremonia de los premios del cine español. La navarra homenajeó la carrera musical de la actriz más emblemática de la cinematografía española. La Academia de Cine decidió dar este premio a Pepa Flores, coincidiendo con la celebración de la gala en su ciudad natal, por “sus inolvidables interpretaciones y por ser una de las actrices más queridas y recordadas por el público”. Desaparecida de los focos desde hace 35 años, fueron sus hijas, María y Tamara Esteve y Celia Flores, las que subieron al escenario para recoger el <em>cabezón </em>con el público en pie. “Sigue viva y vigente, pero así es ella, ha decretado su propia libertad de perderse. Es un mito. Y vivos apenas existen. Desde que decidió salir, nadie la ha podido utilizar. Ha conseguido elevarse a otro nivel, el de la integridad a toda costa”, afirmaba Barroso en <a href="https://elpais.com/elpais/2020/01/13/eps/1578920839_882422.html" target="_blank">un perfil sobre la artista </a>publicado por <em>El País</em>. "Aunque no se lo crea, ha hecho feliz a muchas personas con su trabajo a lo largo de su carrera. Solo queremos decirte, querida mamá, <strong>desde ese lugar en calma que tanto te ha costado, la profesión te ha concedido este reconocimiento</strong>", dijo María Esteve.</p><p>  <strong>El primer Goya de Julieta Serrano</strong></p><p>Mejor actriz de reparto recaía en <strong>Julieta Serrano </strong>por <em><strong>Dolor y gloria</strong></em>. Este fue su primer Goya, que recibió a los 86 años con más de 60 películas en su currículo. Se llevó el Feroz en esta misma categoría. Serrano es una veterana actriz y posee una extensa carrera, sobre todo en teatro. No ha parado de actuar desde que empezó a hacer teatro aficionado en su ciudad natal, Barcelona, a mediados de los cincuenta. Ha estado nominada en varias ocasiones por su trabajo en <em>Cuando vuelvas a mi lado </em>y<em> </em><em>Mujeres al borde de un ataque de nervios</em>. En 2018 recibió el Premio Nacional de Teatro y, en 2019, la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes. </p><p>Poco después llegaba el turno de <strong>mejor película europea</strong>, que recaía en la francesa <em>Los miserables</em>, de Ladj Ly. Tras un confuso momento en el que parecía que una espontánea se subía al escenario con un cartel en el que ponía "Salvemos el planeta", pero que se trataba de la encargada de entregar el Goya a mejor documental, se premiaba a la cinta <em><strong>Ara Malikian, una vida entre cuerdas</strong></em>, de Nata Moreno. Mejor película iberoamericana, presentado por Ernesto y Malena Alterio, recayó en la argentina<em> </em><strong>La odisea de los giles</strong>, de Sebastián Borensztein, que cuenta con los actores Ricardo y Chino Darín en su elenco, entre otros.</p><p><strong>Belén Cuesta, mejor actriz protagonista</strong></p><p>Dirección novel, presentada por Carla Simón (<em>Verano 1993</em>) y Arantxa Echevarría (<em>Carmen y Lola</em>), ganadoras en otras ediciones en esta misma categoría, fue para Belén Funes por el drama <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film822849.html" target="_blank">La hija de un ladrón</a>. Esta cinta recibió la Concha de Plata mejor actriz para Greta Fernández, que también estaba nominada a mejor actriz en los Goya. Tras esta entrega, comenzaba el tramo más emocionante de una gala que ya rozaba las tres horas de duración. Actriz protagonista conmemoró el trabajo de <strong>Belén Cuesta</strong> en <em><strong>La trinchera infinita</strong></em>, un primer Goya que recogió entre lágrimas. La película protagonizada por Antonio de la Torre, y en la que Cuesta encarna a su mujer, es una alegoría sobre una sociedad que vivió con la cabeza gacha y la amenaza de la represión franquista. Aitor Arregi, Jon Garaño y Jose Mari Goenaga, sus directores y responsables también de cintas como <strong>Handia </strong><em>Handia</em>y <em><strong>Loreak</strong></em>, partieron de las historias reales de topos republicanos que permanecieron escondidos durante décadas. Cuesta, habitual en género de comedia, borda este papel dramático.</p><p><strong>Banderas a Almodóvar: "Jamás te has traicionado por nada"</strong></p><p>La categoría de actor protagonista también estaba reñida. Competían Antonio Banderas, Antonio de la Torre, Karra Elejalde y Luis Tosar. Recayó en el primero, por <em>Dolor y gloria</em>, en lo que supone su primer <em>cabezón</em>. El malagueño solo tenía un Goya de Honor entregado en 2015. Con el público del auditorio en pie, Banderas recogió este galardón sin recurrir al "Discurso improbable", como había titulado las líneas preparadas para esta ocasión. Pero dedicó unas palabras muy sentidas a Pedro Almodóvar: "Nunca he tenido la oportunidad de conocer a un artista con la lealtad que tu tienes a tu cine, nunca jamás te has traicionado por nada, he aprendido tanto de ti, no solo del mundo del arte y del cine, sino de la vida". Almodóvar subía al escenario minutos después, conmovido por el discurso de Banderas, para recoger el Goya a mejor dirección por su <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2019/03/14/los_reencuentros_dolor_gloria_92861_1026.html" target="_blank">Dolor y gloria</a>, una película que ha unido a algunos de los actores fetiche del manchego —Serrano, Banderas y Cruz—. "<strong>El cine español también tiene zonas muy oscuras. El cine de autor, independiente, el que se hace fuera de los márgenes de las televisiones y las plataformas, está en seria vías de extinción</strong> y necesita la protección del Estado porque ese va a ser nuestro futuro", quiso subrayar Almodóvar en su discurso entre grandes aplausos. </p><p>  Finalmente, llegaba la hora (a la 1:20 de la madrugada) de anunciar la mejor película y el nombre de <em>Dolor y gloria </em>volvía a sonar. Subía al escenario el equipo de El Deseo para recoger este galardón con el que se celebraba, definitivamente, la carrera del director manchego. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Jan 2020 17:45:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Saila Marcos]]></author>
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      <title><![CDATA[Yuri Herrera: "El gran desafío de México es garantizar los derechos de la gente por igual"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/yuri-herrera-gran-desafio-mexico-garantizar-derechos-gente-igual_1_1179257.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/70b129ec-b9a0-428b-a720-892171b68276_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Yuri Herrera: "El gran desafío de México es garantizar los derechos de la gente por igual""></p><p><strong>Yuri Herrera</strong> (Actopan, México, 1970) ha jugado con la literatura en multitud de formas: de la académica a la periodística, de la novela realista a la ciencia ficción. En 2010 se estrenó con <a href="http://www.editorialperiferica.com/?s=catalogo&l=25" target="_blank">Trabajos del reino</a>, primera y celebrada obra de una especie de trilogía fronteriza en la que vierte su experiencia de varios años residiendo en El Paso, Texas. Después de un lustro, regresa a la actualidad literaria con dos libros consecutivos: <a href="http://www.editorialperiferica.com/?s=catalogo&l=225" target="_blank">El incendio de la mina El Bordo</a>, una sorprendente reconstrucción de un accidente ocurrido en el estado mexicano de Hidalgo en 1920; y <em>Diez planetas</em>, donde reúne algunos de sus relatos en clave futurista sin dejar de hablar de sus preocupaciones más inmediatas. Ambas, como todas sus novelas, publicadas por Periférica. Residente en Nueva Orleans, donde imparte clase en la Universidad de Tulane, Yuri Herrera siembra esta entrevista de pertinentes reflexiones literarias, pero también políticas, gracias a ese cordón umbilical que le une de manera constante e intensa a su México natal.</p><p><strong>Pregunta. De una trayectoria literaria marcada por la realidad y de un trabajo anterior que podríamos llamar periodístico, pasa ahora a la ciencia ficción. ¿Qué ha motivado este cambio de registro?</strong></p><p><strong>Respuesta</strong>. La ciencia ficción habla de la realidad pero en un registro muy distinto, de una manera abiertamente poética. Es desvergonzadamente metafórica sobre la realidad, siempre está haciendo una crítica y una observación frecuentemente más aguda que las descripciones realistas. La ciencia ficción imagina los posibles derroteros a los que nos está llevando la manera en la que vivimos y entendemos la vida cotidiana. Por otro lado, esto ha sido menos un cambio que el reconocimiento de algo que he hecho toda la vida: escribir cuentos de fantasía, ciencia ficción o terror, pero esta es la primera vez que funciona como un proyecto en sí mismo. Lo curioso es que lo redacté paralelamente al Incendio de la mina El Bordo, un libro en el que ya había estado trabajando antes en una investigación, que retomé y reescribí. Este texto, además de otras influencias, me estaba dando ideas e hice lo posible para que tuvieran consistencia, una misma textura y una serie de nexos no explícitos, pero sí cierta temporalidad y secuencia de eventos, aunque no estén directamente vinculados.</p><p><strong>P. De Diez planetas destacan dos cosas: la mayor importancia que adquieren los objetos frente a las personas —que, en algunos casos, ni siquiera tienen presencia corpórea— y un desarrollo tecnológico que se rebela contra los humanos. ¿El futuro para la humanidad es algo definitivamente desolador?</strong><em>Diez planetas</em></p><p><strong>R</strong>. Puede ser el futuro, pero a veces es algo que sucede ya. Confiamos en los objetos más que en nuestros vecinos o en las corporaciones y entidades abstractas, que son legitimadas por su tamaño o su competencia tecnológica, más que en las comunidades que creamos con nuestra familia o amigos. La tecnología ya está modificando cómo entendemos lo humano, nuestra manera de comunicarnos y la forma en la que nos relacionamos con nuestra familia, consumimos o decidimos quiénes nos gobiernan.</p><p><strong>P. Además, la tecnología no es algo aséptico, sino que también tiene ideología.</strong></p><p><strong>R.</strong> Claro, eso ya lo deberíamos haber aprendido desde hace más de un siglo. Durante la Ilustración la gran promesa fue que la razón y la ciencia nos iban a convertir en mejores seres humanos y no íbamos a depender de los prejuicios ni de emociones. Muy rápidamente, con la Revolución Industrial y, sobre todo, durante la Primera Guerra Mundial, quedó claro que pueden utilizarse para cometer una maldad inmensa. Y si eso no fue suficiente, la Segunda Guerra Mundial, con todo el horror y la crueldad organizada burocráticamente, con una eficiencia racional, tendría que habernos enseñado que la razón, la ciencia y la tecnología por sí solas no son suficientes. Los problemas morales no tienen soluciones tecnológicas. La manera en la que entendemos la empatía o nuestra responsabilidad con el medioambiente es algo que no va a solucionarse con un nuevo invento, aplicación o abaratamiento de la tecnología.</p><p><strong>P. Siempre ha defendido el carácter político de sus obras. ¿Cuál es la inquietud detrás de Diez planetas?</strong><em>Diez planetas</em></p><p><strong>R</strong>. Yo creo que no existe literatura sin un registro político y, frecuentemente, la gente que se declara apolítica es la más conservadora, la que no se cuestiona la normalidad ni el lenguaje. Creo que escribir sobre algo implica siempre un posicionamiento político, aceptas con qué naturalidad narras la persistencia de algunas formas de poder, los roles de género, la manera en la que se entiende al otro. Alguien puede decir que no habla de política sino, por ejemplo, de la familia. Pero la familia en abstracto no existe, sino que son de muy distintas maneras y constituyen formas de organización del poder. A veces tengo mucha más claridad acerca de cuál es el trasfondo político y otras lo voy descubriendo mientras escribo. Uno dice lo que tiene que decir en forma narrativa, poética. En el caso de <em>Diez planetas</em>, hay una serie de ideas que ya estaban presentes, como la dificultad del viaje, la manera de entender la diferencia, quiénes son los otros, cómo los defino y me relaciono con ellos y lo que eso implica en términos de estar voluntaria o involuntariamente exiliado. También las formas de la violencia tanto simbólica como física y cómo aceptamos ser parte de ciertas narrativas de nuestra historia, personal o nacional, sin cuestionar los acontecimientos frecuentemente traumáticos que son parte de ella.</p><p><strong>P. Sobre los acontecimientos traumáticos que marcan la sociedad y, a veces, pasan desapercibidos trata, precisamente, El incendio de la mina El Bordo.</strong><em>El incendio de la mina El Bordo</em></p><p><strong>R.</strong> Se trata de un suceso que ha sobrevivido entre las familias de los mineros, pero no es parte de la historia oficial, que obvia que estas tragedias integran también esa identidad de pueblo minero. Esto es una responsabilidad y, al mismo tiempo, una posibilidad de la literatura: más que descubrir cosas nuevas, subraya acontecimientos y asuntos que han estado ahí. Este libro es muy importante para mí por diferentes razones. Era una cuenta pendiente con mi tierra, con mi familia. Me costó mucho trabajo terminarlo porque me sentía parte de una larga cadena de personas que habían mantenido viva esa historia. No sabía muy bien qué tono debía emplear ni cómo debía relacionarme con los materiales. No quería especular. Creo que eso contribuiría a la violencia que se ejerce sobre gente que ya no puede hablar. Tampoco quería resultar absolutamente neutral u objetivo, sino que se sintiera mi relación con el relato, al mismo tiempo que intervenía en él.</p><p><strong>P. Sobre el lenguaje, de hecho, dice que admira de Rulfo su capacidad para describir acontecimientos muy dramáticos sin necesidad de utilizar un lenguaje con muchos malabares.</strong></p><p><strong>R</strong>. Eso es algo que yo espero haber aprendido. La aridez del paisaje se puede corresponder con la aridez del lenguaje. Para transmitir algo complejo, rico, no es necesario hacerlo de manera sobrecargada, sino precisa.</p><p><strong>P. Acerca de El incendio en la mina El Bordo, señalaba que "los secretarios de los juzgados […] convierten las voces de los ciudadanos en una voz universal y neutral que puede encajar con los códigos con los que funciona el proceso". ¿Cómo influyó esa reflexión en el lenguaje y estilo narrativo de esta obra?</strong><em>El incendio en la mina El Bordo</em></p><p><strong>R</strong>. Ese es el asunto: solo en algunos momentos, y casi por accidente, se puede escuchar la voz de las personas interrogadas. Están los testigos y un agente del ministerio público haciendo la investigación, pero la voz de la persona interrogada no tiene derecho a aparecer tal cual, sino que el funcionario pone las respuestas en sus propios términos con un lenguaje, digamos, más educado y ajustado a los estándares jurídicos. Cuando no tienes derecho a hablar más que a través del lenguaje elegido por un agente burocrático es una forma eficiente de silenciar. Para mí, una parte muy importante de esa historia tiene que ver con sus silencios, no solo con lo que sí se sabe o la construcción de una mentira legal, porque analicé el expediente como una ficción. Están los silencios de la gente que nunca fue entrevistada, los dueños de la mina; la gente a la que entrevistan solo para acreditar que merecen indemnizaciones; a aquellos a los que nunca se les preguntó su versión de los hechos.</p><p><strong>P. De esta manera, evidencia una especie de enfrentamiento entre el lenguaje popular y el lenguaje burocrático, y la negación total y el desprecio hacia el primero. Los periodistas y los investigadores reescriben y conjeturan sobre lo que sienten o padecen las víctimas de la tragedia.</strong></p><p><strong>R</strong>. Entre las distintas formas de violencia que se ejercen sobre la comunidad se encuentra la condescendencia, incluso entre quienes intentan acercarse con empatía. A la hora de transcribir lo que están diciendo siempre hay un deje de desprecio por cómo hablan los iletrados. Esto tiene que ver con algo que está muy claro en ese momento y no ha dejado de existir, que es la persistencia de una doble ciudadanía que viene desde la colonia: ciudadanos de primera, cuyos derechos son respetados, y ciudadanos de segunda, con unos derechos que son apenas una sugerencia, una especie de ficción. Cuando sucede el accidente es un momento de caos justo después de la Revolución Mexicana, pero la situación no ha cambiado mucho. Uno de los grandes desafíos, si no el gran desafío, del nuevo Gobierno en México —que sí que creo que está haciendo muchos cambios necesarios e importantes— es crear instituciones que garanticen por igual los derechos de la gente. Por otro lado, igual que se habla de problemas reales cuando se escribe ciencia ficción, cuando uno lo hace sobre algo que sucedió hace un siglo, de alguna manera también está pensando en cosas que siguen ocurriendo. Por eso digo que este texto forma parte de nuestra genealogía de la impunidad. La impunidad no es algo que haya inventado <strong>Felipe Calderón</strong>, aunque lo perfeccionase; sino que tiene una genealogía. No es accidente del sistema, sino un sistema en sí mismo. Las instituciones no funcionan mal, sino que lo hacen correctamente para unos cuantos.</p><p><strong>P. Justo hace unas semanas causó mucha conmoción que el exdirector de Amazon en México, Juan Carlos García, </strong><a href="https://elpais.com/sociedad/2019/11/28/actualidad/1574970067_000769.html" target="_blank">fuese el principal sospechoso en el asesinato de su exmujer</a>. </p><p><strong>R. </strong>Es horroroso. Ahora, cuando los grupos feministas, con toda la razón, tienen ganas de tirar edificios, la gente se pregunta por qué hacen eso, que recurran a la ley. Fue exactamente lo que hizo esa persona y es un ejemplo entre muchos otros. El juez dejó en libertad al que se convirtió en su asesino, cuando lo único que tenía que hacer era escuchar de verdad. Lo que están diciendo las mujeres en México es justamente eso. Se trata de una tragedia que lleva mucho tiempo sucediendo y a la que todos deberíamos haber hecho caso cuando quedó claro que lo que sucedía en Ciudad Juárez era una emergencia nacional. Cuando empezaron a desaparecer tantas mujeres, el entonces gobernador de Chihuahua, <strong>Francisco Barrio</strong>, dijo que podrían vestirse de otra manera y ser más cuidadosas, no salir solas en la noche. Ese día tendría que haberse quemado el Palacio de Gobierno.</p><p><strong>P. Cuando fue tipificado el delito de feminicidio a partir de los casos de Ciudad Juárez, se hizo mucho hincapié en los fallos del Estado. Muchas de las víctimas eran trabajadoras de las maquilas, que tenían que regresar caminando a su casa por zonas sin iluminación.</strong></p><p><strong>R</strong>. Lo que sucedía en Ciudad Juárez no es una falla institucional, policial o la fortaleza del crimen organizado. Es todo eso, se trata de un ecosistema del mal. Además de la violencia estructural que crea una frontera militarizada, con los gringos permanentemente presionando. Y también entra en juego la deshumanización que implica el trabajo en las maquiladoras, un empleo en el que te pasas 14 horas de pie por un salario de mierda. Eso ya es una manera de mirarte como un cuerpo desechable, cuando no se te dan las condiciones mínimas para trabajar dignamente, tener cierto tiempo con tu familia, transportarte sin vivir en la zozobra. Hay distintas formas de deshumanización que culminan con el horror sádico de los asesinos.</p><p><strong>P. Como mexicano residente en Estados Unidos, ¿ha envenenado la vida cotidiana del país la retórica beligerante de Trump respecto a la inmigración?</strong></p><p><strong>R. </strong>Por supuesto que sí. El racismo y la xenofobia no son inventos de Trump, de hecho, los años de <strong>Barack Obama</strong> fueron terribles para los inmigrantes. Su Administración deportó a más gente que todas las administraciones anteriores en la historia de EEUU. El problema no es tanto cuando se le pide a alguien que no tenga sus documentos que salga del país, pues así es la ley; sino cuando las instituciones operan para deportar masivamente con una lógica, como decíamos, deshumanizante. Toda la maquinaria que Trump ha puesto en movimiento fue creada por Obama. Lo que yo diría que ha cambiado muy notablemente con Trump es la legitimación de los discursos del odio. Ahora mucha gente ve aceptable, porque como el presidente lo hace, decir cosas racistas, incluso las personas que dirigen las instituciones se sienten autorizadas a ser abiertamente racistas y crueles. Yo soy una persona que vive protegida porque tengo mis documentos y trabajo en la universidad y, aun así, lo he sentido. Simplemente no vivo en peligro como sí sucede con millones de personas simplemente porque son de otro color o hablan otra lengua.</p><p><strong>P. Su entrevista se publica en un número dedicado a las protestas que han surgido en los últimos meses en América Latina, ¿por qué cree que ha sido ahora cuando han aparecido estos movimientos?</strong></p><p><strong>R.</strong> No hay una sola explicación, cada lugar tiene sus propias dinámicas, pero creo que hay elementos en común. Existe un cierto consenso desde los años ochenta sobre cómo se debía gobernar y sobre cómo se podía distribuir la riqueza, y eso ha quedado expuesto como ineficiente o eficiente solo para unos pequeños grupos. Chile siempre se situaba como un ejemplo de eficiencia en términos económicos y, aun cuando existía una gran desigualdad, se consideraba que la economía estaba funcionando bien. Pero habría que hacer esta pregunta: ¿para quién? No está muy claro hacia dónde se dirige la protesta, pero lo primero es desmontar un orden que parecía inmutable. Pensando en la ciencia ficción, hay un discurso de <strong>Ursula K. Le Guin</strong> en la que hace una crítica sobre el mundo editorial que, en muchas partes, deja de responder a la libertad creativa para hacerlo a las exigencias del mercado. Se dirige específicamente a Amazon y dice que parece que no se pudiera escapar a los poderes del capitalismo, pero también parecía lo mismo del poder de los reyes y fueron decapitados. No sé de qué manera vamos a organizar la vida, pero lo que demuestran estas protestas es que hay otras maneras de hacerlo y que la gente está dándose cuenta de ello y tomando acciones.</p><p><strong>P. México comparte una historia similar a otros países, ¿cree que el hecho de que Andrés Manuel López Obrador esté ocupando la presidencia frena, de alguna manera, la explosión de una protesta?</strong></p><p><strong>R</strong>. Hay protestas populares por distintas razones, especialmente las de grupos feministas. En México hay muchas cosas sucediendo al mismo tiempo y frecuentemente una parte de la opinocracia lo reduce al enfrentamiento entre el Gobierno y una oposición muy disminuida. Creo que eso responde a una mentalidad que tenía que ver con el viejo régimen, en el cual estaba el Estado y dos o tres partidos monopolizaban toda la vida política. Ahora hay muchas más cosas sucediendo. No es el mismo tipo de protestas, ya que a nivel institucional se está tratando de desmontar el entramado anterior, aunque no se están creando los nuevos organismos con la velocidad que se necesitan. López Obrador recibió un país en ruinas, literalmente, y me parece que era necesario desarticular todas esas otras instituciones que no servían. Además, creo que hay un combate muy serio contra la corrupción. Pero si no empieza a haber resultados más claros a la hora de garantizar la integridad de los ciudadanos por igual, entonces sí podrá haber más problemas.</p><p><strong>P. ¿Cuáles serían las consecuencias de que la presidencia de López Obrador no cumpliera con las expectativas que ha despertado?</strong></p><p><strong>R. </strong>A mí me da miedo el fenómeno Trump. Esto se podía ver desde los años de Obama, que con todo y que no haya sido un santo ni extraordinariamente progresista, dentro del imaginario y de la vida política de EEUU fue el presidente más progresista que ha existido. Sin embargo, exacerbó una serie de sentimientos que ya existían y que salieron a la luz. Eso fue lo que nos trajo a Trump: el racismo, el clasismo, la resistencia de una clase privilegiada que nunca enfrenta las consecuencias de sus actos. En México me preocupa que una oposición, que está absolutamente desdibujada y no tiene propuestas, se haya volcado en un discurso abiertamente racista y clasista, y pueda adquirir la fortaleza de un <strong>Bolsonaro </strong>o un Trump. Son dos ejemplos de lo que puede suceder con un gobierno progresista que, de algún modo, exacerba los peores instintos de una oposición de derecha.</p><p>_____</p><p>Esta entrevista está publicada en el número de enero de tintaLibre. Puedes consultar todos los contenidos de la revista haciendo clic <a href="https://www.infolibre.es/noticias/tinta_libre/portada/" target="_blank">aquí</a>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jan 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Saila Marcos]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Yuri Herrera: "El gran desafío de México es garantizar los derechos de la gente por igual"]]></media:title>
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      <title><![CDATA[La esperanza verde]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/esperanza-verde_1_1177675.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6c78bf26-77b0-4a2c-9bf1-8d9b8cd19fa6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La esperanza verde"></p><p>Aún no es una patología oficial, pero ya se utiliza el término ecoansiedad para definir el miedo ante los desastres que vaticina la crisis climática. Las consecuencias que tendría seguir agotando los recursos naturales del planeta y emitiendo gases de efecto invernadero a este ritmo ya se perciben, se padecen y dibujan un horizonte lóbrego. Entre la lista de calamidades que generan esa angustia se encuentran incendios salvajes, hambrunas, destrucción de ecosistemas, desertificación, huracanes especialmente intensos… Según <a href="https://www.lavanguardia.com/natural/cambio-climatico/20191029/471278265704/hogares-amenazados-inundaciones-costeras-climate-central.html" target="_blank">un reciente estudio</a> de Climate Central, una organización estadounidense que agrupa a numerosos científicos especializados en el cambio climático, alguien que nazca hoy en Huelva tendrá que acostumbrarse a convivir con recurrentes y desastrosas inundaciones en su ciudad cuando alcance la treintena. No es de extrañar, pues, que el último resurgir del movimiento ecologista esté capitaneado por jóvenes de todo el mundo.</p><p>La pasada<a href="https://www.infolibre.es/suplementos/27s_rumbo_la_huelga_del_clima/huelgaclima.html" target="_blank"> huelga mundial contra el clima</a> marcó un punto y aparte en la lucha contra la crisis medioambiental: las marchas en 150 países demostraron que la protección de la biosfera es <strong>una cuestión geopolítica</strong>; además de poner de manifiesto la urgencia de un frente común, internacional y transversal para frenar el desafío contemporáneo más importante. Ese impulso, sumado al evidente agravamiento de las consecuencias del calentamiento global (no queda muy lejos el destructivo <a href="https://www.efe.com/efe/america/sociedad/el-impacto-de-maria-aun-es-palpable-en-puerto-rico-tras-dos-anos-su-paso/20000013-4068854" target="_blank">huracán María</a> en Puerto Rico o las numerosas víctimas mortales de los<a href="https://elpais.com/internacional/2018/07/28/actualidad/1532801315_232032.html" target="_blank"> incendios de Portugal y Grecia</a> en los últimos dos años) y el auge de políticos de extrema derecha que arrasan con consensos aparentemente mayoritarios, han propiciado el despegue de un nuevo concepto político que muchos miran con esperanza. Se trata del Green New Deal o Nuevo Pacto Verde.</p><p>Pero, ¿en qué consiste esta propuesta que ocupa cada vez más debates? De origen estadounidense, el primero en hablar de él fue el Pulitzer Thomas Friedman en una columna en el <em>New York Times</em> en 2007 y remite al exitoso New Deal de Franklin D. Roosevelt, que en la década de los treinta impulsó la recuperación de una economía agonizante tras el crac de 1929 con una <strong>importante inyección de dinero público</strong>. En los últimos meses, la iniciativa ha sido repescada y presentada formalmente ante el Congreso de EEUU, además de traspasar fronteras gracias al impulso de políticos como la congresista estadounidense <strong>Alexandria Ocasio-Cortez</strong>. El laborista británico Jeremy Corbyn, tras reunirse con los mismos asesores que Ocasio-Cortez, ya habla también de una transformación verde y Angela Merkel anunció en la Cumbre del Clima de Nueva York un paquete de 54.000 millones de euros para reducir en un 45% las emisiones de gases de efecto invernadero. En España, tanto el PSOE como Podemos y Más País han adoptado algunos de sus principios, con matices, si no se apropian de la marca de manera directa.</p><p><strong>Justicia social, la piedra angular del GND</strong></p><p>Se podría definir el Green New Deal (GND) como un término paraguas que agruparía diferentes propuestas políticas, en función de las particularidades ideológicas de cada región, bajo la máxima de una transición ecológica combinada con justicia social. El GND es, o debería ser, una <strong>redistribución efectiva de la riqueza</strong>. De ahí que politólogos como Ignacio Sánchez-Cuenca hablen ya de la medida como unas de las últimas oportunidades de la izquierda para encontrar<a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2019/10/08/ignacio_sanchez_cuenca_izquierda_fin_ciclo_99631_1026.html" target="_blank"> un elemento articulador del espacio progresista</a>. Sin embargo, aterrizar su programa y la forma en que se lleve a la práctica es harina de otro costal.</p><p>A grandes rasgos, los diferentes acercamientos al Green New Deal (GND) contemplan la reorganización del sistema productivo, mayor eficiencia energética, inversión masiva en renovables, hábitos de vida y consumo sostenibles, todo ello creando empleo de calidad que reduzca las desigualdades que previsiblemente la crisis climática agravará cada vez más, con el añadido de ser una fuente de bienestar y crecimiento. “Una de las ventajas del GND es que permite tener <strong>un horizonte político propositivo</strong>, algo que en el ecologismo se echa mucho en falta, ya que los diagnósticos que solo inciden en lo mal que estamos, que es algo real, pero sin nada más, lo lógico es que produzcan desmovilización política”, valora <a href="https://twitter.com/E_Santiago_Muin" target="_blank">Emilio Santiago</a>, antropólogo, miembro del Grupo de Investigación Transdisciplinar sobre Transiciones Socioecológicas de la Universidad Autónoma de Madrid y coautor, junto a Héctor Tejero, de <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2019/06/29/que_hacer_caso_incendio_green_new_deal_espanola_que_nos_libre_gobernar_sobre_las_cenizas_95572_1012.html" target="_blank">¿Qué hacer en caso de incendio? Manifiesto por el Green New Deal</a> (Capitán Swing). En definitiva, se trata de una llamada de alerta ante la situación ecológica que “conecta con los<strong> anhelos de justicia social</strong> del ámbito de la izquierda y el progresismo”.</p><p>Entre las últimas voces que publicitan las posibilidades de la iniciativa se encuentra la del sociólogo Jeremy Rifkin, asesor, entre otros, de la Unión Europea y China, y autor de ensayos como La tercera Revolución Industrial y La Sociedad de coste marginal cero. “Se están desinvirtiendo millones de dólares en energías fósiles y existe un deseo de invertir en energía verde”, aseguraba Rifkin a su paso por España durante la presentación de su último trabajo, <em>El Green New Deal global</em> (Paidós). El sociólogo defiende que tanto el actual desarrollo de las infraestructuras como de las comunicaciones podría dar pie a una tercera revolución industrial que llevase como apellidos verde y digital. Si la primera se basó en los mercados nacionales y originó los Estados; y la segunda en la globalización, fomentando la creación de instituciones globales; esta tercera etapa estaría definida por la<strong> glocalización</strong>.</p><p><a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2019/10/26/jeremy_rifkin_presenta_espana_green_new_deal_global_ilusion_los_limites_del_optimismo_tecnologico_contra_crisis_climatica_100295_1012.html" target="_blank">La propuesta de Rifkin</a> se apoya en tres grandes medidas: las energías renovables (con énfasis en el autoconsumo), el coche eléctrico (defiende su abaratamiento y vaticina que el 20% del parque automovilístico mundial sea de este tipo para 2028, lo que supondría un punto de inflexión en el sector) y el llamado<em><strong> internet de las cosas</strong></em>. “Los edificios se tienen que reformar para que sean más eficientes y resistentes a los cambios de la crisis climática”, considera, además de proponer que las comunidades locales gestionen su propio sistema energético, cuyos excedentes puedan poner en el mercado. “En el nuevo sistema económico emergente, la propiedad es sustituida por el acceso, y los vendedores y compradores en los mercados son parcialmente sustituidos por proveedores y usuarios en las redes”, escribe. Y habla de plazos: si la primera revolución industrial tardó 30 años en llevarse a cabo en Estados Unidos y la segunda 25; Rifkin considera que<strong> entre 10 y 15 años serían suficientes</strong> para desarrollar esta tercera revolución.</p><p>En este tiempo se crearían bancos verdes en cada país y se recurriría a los fondos de pensiones —que en 2017 se convirtieron en la mayor reserva de capital de inversión en el mundo— para desarrollar las infraestructuras necesarias, además de dinero público. En este sentido, cuenta, EEUU lidera ya el proceso de desinversión de fondos de pensiones en el sector de los combustibles fósiles para reinvertirlos en empresas verdes. “¿Cómo puede haber otras prioridades si nos encontramos ante la extinción social?”, se pregunta.</p><p>No obstante, y pese al entusiasmo de Rifkin, muchos critican su fe en que los avances tecnológicos y el sistema económico que los sustentan puedan salvar a la civilización del desastre ecológico. Y, sobre todo, Rifkin no habla de las limitaciones de materias primas (litio, cobre, silicio, estaño, acero…) para poner en marcha una nueva sociedad con paneles solares en cada tejado y sustituyendo el mismo parqué mundial de automóviles, que ronda los 1.000 millones de coches, por vehículos eléctricos. Para fabricar un panel solar es necesario cobre chileno, indio australiano, galio chino y selenio alemán; eso sin tener en cuenta la huella ecológica de la extracción y elaboración de coches y paneles, aunque el producto final no emita gases nocivos. “El GND tiene que ir asociado a una economía postcrecimiento, ya que no puede haber un crecimiento ilimitado en un planeta finito”, critica Santiago. “No basta con una sustitución de la movilidad eléctrica, sino que hace falta una reducción”.</p><p>Más en clave española, los partidos del ámbito de la izquierda han añadido alguna pincelada verde a su discurso, con mayor o menor intensidad, pese a que la urgencia climática no tuvo un hueco en el último debate electoral ni tampoco puedan calificarse como radicales las medidas incluidas en los diferentes programas políticos. “El GND que proponía Más País resultó finalmente bastante descafeinado. Podemos, por su parte, ha renunciado al GND porque no es lo suficientemente radical, algo que no tiene mucho sentido porque ni siquiera está claro qué es”, analizan desde el grupo de estudio contra el cambio climático <a href="https://contraeldiluvio.es/" target="_blank">Contra el diluvio</a>. Asimismo consideran que la propuesta todavía no ha madurado lo suficiente, pese a tratarse de una idea interesante en un momento en el que la izquierda no cuenta con un proyecto grande ni ilusionante tanto a nivel estatal como europeo.</p><p>Por su parte, el PSOE, a través de la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, fue pergeñando en la anterior legislatura un plan que se podría situar en la línea de Rifkin y, por lo tanto, del GND. “La manera en la que veníamos pensando en crecimiento y en beneficio ha quedado desfasada”, <a href="https://www.miteco.gob.es/es/prensa/ultimas-noticias/teresa-ribera-el-sector-financiero-y-empresarial-espa%C3%B1ol-est%C3%A1-muy-bien-posicionado-para-aprovechar-las-oportunidades-de-la-transici%C3%B3n-ecol%C3%B3gica/tcm:30-486189" target="_blank">anunciaba Ribera</a> en el Spain Investors Day, celebrado a principios de año. El paquete regulatorio para hacer frente al futuro se asentaba entonces en la Ley de Cambio Climático y Transición Energética, el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), la Estrategia de Descarbonización de la Economía Española a 2050 y la Estrategia de Transición Justa, todo ello “en sintonía con el resto de administraciones, el sector empresarial y financiero y los ciudadanos”. Entrando más en detalle, la transición ecológica del PSOE suponía una inversión de 200.000 millones de euros en la próxima década, y resultaba llamativa la <strong>confianza en el sector privado</strong>: un 80% del capital necesario para construir un horizonte sostenible sería aportado por la inversión privada y un 20% por la pública. “Tanto la ley de transición como el PNIEC van en la buena dirección”, considera Emilio Santiago sobre la propuesta socialista. “Sería <strong>un acuerdo de mínimos interesante</strong>, pero llega muy tarde y podría ser más ambicioso si apuntase a un nivel de distribución de riqueza y progresividad fiscal mayores que permitiesen inversiones más rápidas”. Con esta propuesta del Gobierno, España podría alcanzar la neutralidad climática en 2050.</p><p>El énfasis en la palabra crecimiento que se hace desde el GND —y la persistencia de muchos actores implicados en el diseño del futuro económico que incluya esta variable— es uno de los principales escollos para los críticos con el Green New Deal. La <strong>teoría decrecentista</strong>, que propone una reducción del consumo y la producción para salvaguardar la sostenibilidad del planeta, incide especialmente en los límites de la propuesta. “Creo que hoy no sería ya el momento de pensar en transiciones (ordenadas y graduales) […]. Lo que necesitamos es una contracción económica de emergencia, junto con una renaturalización masiva del planeta Tierra”, razonaba en <a href="https://www.15-15-15.org/webzine/2019/10/14/capitalismo-verde-no-tampoco-como-green-new-deal-sino-ecosocialismo-descalzo/" target="_blank">un artículo</a> Jorge Riechmann, profesor titular de Filosofía Moral de la Universidad Autónoma de Madrid, en la línea de esta postura. “Lo ecológicamente necesario es cultural y políticamente imposible. Solo un cambio sociotécnico y económico revolucionario en un lustro, piensan investigadores como James Anderson, podría evitar el desenlace catastrófico”.</p><p>Solución de urgencia</p><p>“El crecimiento no es una decisión política, sino una lógica estructural empotrada en cuestiones muy de fondo”, responde a las críticas Santiago, “nadie sabe cómo se para esto”. Reconoce que <strong>el GND no es en sí misma una propuesta anticapitalista</strong>, sino que más bien se trata de un instrumento para ganar tiempo y sembrar brotes de conciencia y práctica verde en una década esencial, la que va de 2020 a 2030 (Rifkin sitúa en 2028 el fin de los combustibles fósiles), que eviten las consecuencias más desastrosas del cambio climático. “<strong>Tenemos que hacer políticas de transición ecológica justa aquí y ahora</strong>, con la sociedad y las instituciones que tenemos, y que la sociedad civil en su definición más amplia trabajen en un cambio cultural que puedan permitir que un día una propuesta decrecentista gane unas elecciones, cosa que hoy es imposible que suceda”.</p><p>En un punto intermedio entre estas dos posturas —una más radical, la otra más pragmática, pero con objetivos comunes— se sitúa Contra el diluvio: “Hay posiciones minoritarias en el conjunto de la población, pero que sí tienen fuerza dentro del ecologismo, como es el decrecentismo e incluso el colapsismo, que habla de un colapso civilizatorio inminente que provocará cientos de millones de muertos, pero, en nuestra opinión, estas posturas conducen fácilmente al nihilismo y pueden ser cooptadas por la extrema derecha”. El objetivo de la transición ecológica no puede ser solo energético, sino que, para este colectivo, resulta también fundamental desembocar en una sociedad que pueda vivir con menos recursos. “El GND es un planteamiento relativamente vacío y creemos que hay que disputarlo. Es decir, esta idea fuerza, que probablemente tenga recorrido, tiene que llenarse de contenido desde posiciones de izquierda y anticapitalistas para que al final no nos quedemos con un GND como el que propone el PSOE, que no deja de ser más de lo mismo, pero con energías renovables”, alertan.</p><p>Entre los principales problemas del GND, Contra el diluvio subraya que no se trata de un fin en sí mismo, sino de un apaño en el contexto actual “para ganar tiempo”. “Necesitamos rápidamente un descenso en las emisiones de dióxido de carbono en todo el mundo, pero que se haga de forma justa y no a costa de los que menos tienen ni a nivel estatal ni global”, sostienen. De dejar a un lado las exigencias de justicia social, o aligerarlas, los pronósticos tampoco son halagüeños en términos de <strong>conflictividad social</strong>. La bajada de impuestos a las grandes fortunas y la subida de gravámenes al gasóleo fue el detonante de las <strong>protestas de los chalecos amarillos</strong>. Otro ejemplo es el de Chile, un país muy afectado por la industria extractivista que tiene en la calle a buena parte de su ciudadanía reclamando una vida digna.</p><p>Tampoco hay que pasar por alto en esta reivindicación de justicia que la contaminación va por barrios. Según <a href="https://www-cdn.oxfam.org/s3fs-public/file_attachments/mb-extreme-carbon-inequality-021215-es.pdf" target="_blank">un informe</a> publicado en 2015 por Oxfam Intermón, el 10% más rico de la población mundial produce el 50% de las emisiones de CO2 debidas al consumo individual, mientras que la mitad de la población más pobre solo es responsable del 10% de las emisiones globales. “Un GND global debería tener en cuenta que hay países que deberían emitir carbono para alcanzar niveles de bienestar suficientes; mientras que otros tenemos que disminuir nuestros niveles”, conceden desde Contra el diluvio. “En cualquier caso hablamos de una solución de transición que nos daría tiempo directamente para sobrevivir y para poder continuar una lucha tanto política como ecológica”.</p><p>Frente a todos estos matices sobre la propuesta, lo que sobresale es una evolución del ecologismo, que ha pasado de ser un escenario de activismo más o menos marginal a una herramienta política irrenunciable para la transformación social. A fin de cuentas, aunque los más ricos partan con ventaja para protegerse en caso de emergencia, toda la humanidad respira el mismo aire. Como señala el ambientólogo Andreu Escrivá, “el cambio climático no es un juego de solución binaria en el que se gana o se pierde, y ello implica que, por muchas ganas que tengamos, <a href="https://ctxt.es/es/20180926/Firmas/21906/Andreu-Escriva-medioambiente-cambio-climatico-tribuna-habitos-de-consumo-IPCC-dioxido-de-carbono.htm" target="_blank">tirar la toalla no es una opción</a>”.</p><p><em>*Este artículo está publicado en el número de diciembre de </em>tintaLibre<em>. Puedes consultar todos los contenidos de la revista haciendo clic aquí.</em><a href="https://www.infolibre.es/noticias/tinta_libre/portada/" target="_blank">aquí</a></p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Dec 2019 09:05:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Saila Marcos]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La esperanza verde]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático,Contaminación,Ecologismo,Medioambiente,TintaLibre,Cumbre del clima de Madrid]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Alfonso Zapico: “Los mineros hicieron la Revolución porque se morían de hambre”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/alfonso-zapico-mineros-hicieron-revolucion-morian-hambre_1_1177589.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c631ddec-554e-462f-bb77-e87eb6b9a2e6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alfonso Zapico: “Los mineros hicieron la Revolución porque se morían de hambre”"></p><p>La Revolución ha fracasado y la venganza acaba de empezar. El tercer tomo de <em>La balada del norte</em>, el relato en cómic del octubre asturiano de 1934 firmado por Alfonso Zapico, regresa a las Cuencas mineras para narrar el desenlace de<strong> aquella utopía que duró apenas dos semanas </strong>y añadió un episodio legendario a la historia de la clase obrera europea. Numerosas escenas de negros y grises atraviesan las páginas de esta entrega en las que el dibujo da un respiro a unos personajes que se acaban de dar de bruces con la realidad: <strong>el poder ya no será para los soviets</strong>.</p><p>El ritmo frenético y caótico que dominaba el anterior volumen, publicado en 2017 y centrado en la llegada de la Revolución a la capital asturiana, da paso ahora a una narración más esponjada y reflexiva y, sobre todo, más lúgubre. Las tropas del general López Ochoa y los regulares de Yagüe,<strong> coordinados desde Madrid por Franco</strong>, no dan tregua a los mineros que sea han alzado con armas y dinamita. Tampoco hay rastros en este tercer tomo, que acaba de llegar a las librerías publicado por <a href="https://www.astiberri.com/products/la-balada-del-norte-tomo-3" target="_blank">Astiberri</a>, de aquellas rencillas ideológicas que lastraban el avance de la revuelta. En las primeras páginas, un joven con fusil al hombro se acerca a un grupo de insurrectos, preguntándoles por sus simpatías. “Yo soy de UGT, este de las Juventudes Socialistas…”, “…y yo –añade un tercero- yo soy de Turón”. “No importa, estoy en el sitio adecuado. ¿Puedo compartir mi tabaco con vosotros y me dais un café?”. En la derrota, no hay comités.</p><p>Sin embargo, Zapico (Blimea, Asturias, 1981), Premio Nacional de Cómic en 2012 por <a href="https://www.astiberri.com/products/dublines" target="_blank">Dublinés</a>, sí parece trazar una división entre los revolucionarios movidos por la teoría y aquellos que se rebelan por la necesidad. Estos últimos, cuenta, “son la mayoría”. “Yo creo que esa es la versión auténtica de lo que fue el octubre asturiano. Pocos sabían lo que pasaba en Austria con los nazis o lo que se hablaba en el Parlamento durante la Segunda República”, explica el historietista, que ha tomado de la historia oral y de la memoria colectiva buena parte de su inspiración. “Llegué a la conclusión de que hicieron la Revolución porque se morían de hambre, porque <strong>tenían ilusión con los cambios de la Segunda República</strong>, pero aquello iba a peor, bajaban los salarios y venían más trabajadores de fuera, todo lo veían mal. Así que, la Revolución tiene lugar simplemente porque tenían una vida tan miserable y tan chunga que, al final, no es que la revuelta se planifique, es que surge de manera natural. Y sí pasó en Asturias con los mineros es porque ellos tenían una capacidad de movilización que probablemente no tuviesen en otros lugares”.</p><p>  </p><p> Aida Lafuente en 'La balada del norte'. Zapico / Astiberri</p><p>Tristán Zaldivia, el hijo del marqués dueño de las minas de la zona con el que comenzaba en 2015<em> La balada del norte</em>, periodista de buenas intenciones –y, a veces, ligeramente ingenuo-, <strong>une definitivamente su destino al de los perdedores</strong>. Le acompaña Apolonio, líder inesperado de la revuelta y padre de Isolina, novia de Tristán. Por los ojos de esta última Zapico muestra la sangrienta represión que se cebó con todos los vecinos de las Cuencas. Aunque los historiadores no terminan de ponerse de acuerdo, se calculan que <strong>murieron entre 1.500 y 2.000 personas</strong> en aquel octubre de 1934; la mayoría de ellos mineros (se estiman que fueron 3.000 los que se levantaron en armas), 300 militares y miembros de las fuerzas policiales y 34 sacerdotes. “Según los iban reprimiendo, los purgaban y luego los enviaban de nuevo a la mina”, explica Zapico. “Eso pasó también después de la Guerra Civil. En el <a href="http://www.visitapozosoton.es/" target="_blank">Pozo Sotón</a>, por ejemplo, hay unos barracones enormes al fondo en los que pusieron a picar carbón a los mismos mineros que habían combatido contra Franco, era un campo de trabajos forzados. En 1934 funcionó de manera similar: los mismos mineros que se habían levantado en armas se pusieron a picar carbón, pero estaban controlados por el Ejército o la Guardia Civil”.</p><p>Cuando <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2019/01/26/las_minas_cierran_literatura_sobrevive_91147_1026.html" target="_blank">Zapico</a> empezó a pergeñar este proyecto que ya suma un millar de páginas, inspirado por la huelga minera de 2012 y el apoyo popular que recibieron los trabajadores del carbón, pensaba concentrar toda la revuelta en un solo volumen. Aquel primer tomo lleva ya seis ediciones y está a punto de aparecer traducido en Francia. En la cuarta y última entrega, Zapico resolverá el destino de los tres personajes principales y pondrá fin a este ambicioso fresco obrero. “En este libro hay muchas escenas en las que nadie habla, hay mucho silencio. Los lectores ya conocen mucho a los personajes, saben lo que pasa y cómo funciona esto, y aún tengo un cuarto libro, así que me puedo permitir el lujo de dibujar páginas en las que parece que no pasa nada. Algo que se nota también en la narración”.</p><p>La ampliación del proyecto le ha permitido incluir acontecimientos que no estaban previstos en plan original, como la muerte de <strong>Aida Lafuente</strong>, la joven militante comunista cuyo cadáver apareció cerca de la iglesia de San Pedro de los Arcos, en las afueras de Oviedo, durante la represión de la revuelta. O la historia del <a href="https://www.diariodeleon.es/articulo/sociedad/cuando-mineros-indultaron-lsquo-cristo-rojo-rsquo-bembibre/201801260400001741399.html" target="_blank">Cristo Rojo de Bembibre</a>, León, la única figura que sobrevivió a la quema de la iglesia del pueblo. Los mineros que habían proclamado la República Socialista en el Ayuntamiento colocaron la talla sobre los escombros con la siguiente leyenda: “Cristo Rojo, a ti te respetamos por ser de los nuestros”. También incorpora Zapico una anécdota recogida por Paco Ignacio Taibo II en <em>Asturias, octubre 1934</em>, sobre la visita de una comisión anglofrancesa para comprobar la situación de los presos, cuya represión empezaba a preocupar en Europa. Sin embargo, las fuerzas policiales idearon una pantomima, haciéndose pasar por mineros, que espantó al grupo. “En las crónicas de la época y en la prensa se recoge este episodio en el que guardias civiles disfrazados empezaron a tirar piedras a la delegación para que hicieran un balance negativo. Suena como muy de tebeo, pero por lo visto, fue real”, añade el también autor de <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2018/05/30/las_conversaciones_pendientes_euskadi_83370_1026.html" target="_blank">Los puentes de Moscú</a>.</p><p>La buena acogida de esta historia por los lectores, en un país no especialmente aficionado a los tebeos –aunque el género ha cogido brío gracias al éxito de obras como <em>Arrugas</em>, llevada al cine, o <em>Los surcos del azar</em>, de <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2017/08/29/paco_roca_cuelga_pijama_68966_1026.html" target="_blank">Paco Roca</a>, o el <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2019/11/23/el_dia_comic_accidente_metro_valencia_101278_1026.html" target="_blank">Premio Nacional del Cómic</a>, con apenas 12 años de trayectoria-, ha descargado a Zapico de cierta presión que tenía al principio. “Aun así, siento la responsabilidad de hacerlo y contarlo bien y de que la gente lo entienda. En ese sentido, no tiene nada que ver con otros libros que he hecho, en los que contaba lo que quería o me parecía”, considera. Le queda por delante la parte más agria de aquel intento revolucionario. “Ya no está esa ilusión por la Revolución que había en la primera y segunda parte. Ahora los personajes descubren que han sido derrotados, asumen que no se puede y que [el triunfo de la Revolución] no va se va a dar nunca”.</p><p>  </p><p> Escena de La balada del norte. Zapico / Astiberri</p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Dec 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Saila Marcos]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Alfonso Zapico: “Los mineros hicieron la Revolución porque se morían de hambre”]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Svetlana Alexiévich, poeta de la tragedia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/svetlana-alexievich-poeta-tragedia_1_1175554.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/07ea60fc-bbed-4984-88a4-d6b5ed4ef732_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Svetlana Alexiévich, poeta de la tragedia"></p><p>Nobel de Literatura, periodista, veterana escritora con apenas seis obras, inigualable notaria de las grandes tragedias de la antigua Unión Soviética, lo único que hace pensar que<strong> Svetlana Alexiévich</strong> es un ser humano como el resto de los que la acompañan en la sala es su bolso apoyado en el suelo, junto a sus pies. Acaba de visitar España de nuevo, invitada en esta ocasión por el festival literario Cosmopoética y acogida siempre por un público devoto de la honestidad y la emoción de su literatura. Público también novel, pero con v, pues cuando 2015 <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2015/10/08/premio_nobel_literatura_2015_38949_1026.html" target="_blank">se llevó el galardón</a> de la Academia Sueca, solo uno de sus cinco libros estaba traducido al castellano: <em>Voces de Chernóbil</em> (1997), que ha vuelto de nuevo a la palestra gracias a la serie de HBO.</p><p>Cuatro años después ya están editadas en español todas sus obras, ese magnífico y magnánimo proyecto coral que repasa las heridas de la historia ruso-soviética: la Segunda Guerra Mundial (<em>La guerra no tiene rostro de mujer</em> y <em>Últimos testigos</em>), la contienda en Afganistán (<a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2017/01/13/ultimos_testigos_alexievich_59685_1821.html" target="_blank">Los muchachos de zinc</a>), la catástrofe de Chernóbil y la caída del imperio (<a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2016/07/29/fin_del_homo_sovieticus_svetlana_alexievich_53055_1821.html" target="_blank">El fin del ‘Homo sovieticus’</a>). Todas ellas publicadas por Debate -a no ser esta última, que apareció en Acantilado- y enmarcadas en lo que la autora denomina “novela de voces”. En sus páginas se suceden testimonios de los perdedores en la utopía soviética, que dan como resultado una obra a medio camino entre la entrevista y la crónica, pero que sobre todo ofrecen, gracias a la altura literaria de su autora, una poética de la tragedia.</p><p>“Ya he cumplido 51 años, tengo mis propios hijos, y, sin embargo, todavía sigo queriendo que venga mamá”, decía uno de los protagonistas de <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2017/01/13/ultimos_testigos_alexievich_59685_1821.html" target="_blank">Últimos testigos</a>, donde Alexiévich recoge decenas de recuerdos de aquellos que vivieron la Segunda Guerra Mundial siendo niños. “Encontrar a mis personajes es un gran trabajo, resulta muy difícil dar con gente que sepa verbalizar su sufrimiento. Escucharla no significa que el texto grabado se concrete en un libro. Nosotros los escritores somos como el escultor <strong>Rodin</strong>, tenemos que convertir el relato en literatura, pero también ser sinceros con los sentimientos y la verdad”, explica la Nobel (Ucrania, 1948) en un encuentro organizado en el Espacio Fundación Telefónica.</p><p>Dice que detrás de cada puerta hay sufrimiento y que cuando encuentra a uno de esos sufridores hablan durante horas sobre los temas que más le inquietan: la guerra, el amor, el desastre de Chernóbil, el colapso de la Unión Soviética. No hay cuestionario previo ni pautas para las entrevistas. “Para mis libros no puedo hacer simplemente preguntas. El relato no puede surgir de una única conversación”, concede sobre su proceso creativo. “En ocasiones me veo con una persona cinco o siete veces, medito sobre lo que me dice y, a veces, vuelvo a hablar con ella al cabo de un año”. En este “trabajo infinito”, los testigos y sus testimonios la persiguen de un libro a otro, duelos individuales de una misma historia llena de cicatrices. “El trabajo de coleccionar los relatos poco heroicos quizás sea para los escritores y periodistas, porque es la verdad de la guerra, lo que quizás no le interesa a la gran verdad histórica”, diferencia entre la historiografía y su labor.</p><p>Utilizando su propio interés como principal motivo para sentarse a trabajar –“escribo porque quiero entender”, dice, como si la tarea fuera sencilla-, la pentalogía soviética ha dado paso al amor y la vejez, los dos temas en los que está volcada ahora mismo. Para el primero ya tiene todos los relatos, solo de mujeres, ya que renunció a entrevistar a hombres por la dificultad que tenía para penetrar en su sensibilidad respecto a esta materia. El libro, sin embargo, aún no está listo. “Ante todo, intento ofrecer una visión. En la literatura hay que aportar un sentido y, hablando del amor, es difícil no repetir los cánones”, aclara.</p><p>Alexiévich subraya que no le interesan las ideas, especialmente “las superideas que siempre existen en Rusia”, sino que busca escribir sobre los intentos de ser feliz, “sobre las personas que quieren vivir su propia vida escondiéndose de las ideas”, aseguraba en una reciente <a href="https://elpais.com/cultura/2019/06/07/babelia/1559926054_845405.html" target="_blank">entrevista</a> a <em>El País</em>. No obstante, en sus obras laten preguntas que van más allá de los acontecimientos que narra: desde el significado de la patria y los sacrificios que se hacen por ella en <em>La guerra no tiene rostro de mujer</em> a ese subtítulo de “crónica del futuro” que lleva <em>Voces de Chernóbil</em>. El segundo proyecto en marcha versará sobre la vejez: “La civilización nos ha regalado 20 o 30 años más de vida y no sabemos qué hacer con ellos, necesitamos un nuevo sentido para la vida”.</p><p><strong>La belleza del caos</strong></p><p><em>Chernobyl</em>, la serie sobre el desastre nuclear de 1986, vuelve a poner <a href="https://www.infolibre.es/noticias/verano_libre/2016/08/12/voces_chernobil_53499_1621.html" target="_blank">su obra más conocida</a> internacionalmente en primer plano. Y eso, pese a que los responsables de la ficción, que firmaron un contrato con Alexiévich para utilizar varias de las historias recogidas en el libro, no reconocen su influencia en los créditos. Aun así, Alexiévich agradece que el guionista buscase en su libro “la belleza y la tristeza” de la tragedia, firme defensora como es de que hasta en las situaciones más dramáticas, hasta los personajes más oscuros, tienen destellos de luz. Como aquel piloto, encargado de lanzar sacos de arena sobre la central ucraniana, que le describió la belleza inigualable del fuego que salía del núcleo. “Vivimos en una época en la que nos interesan más los sentimientos humanos que las lápidas frías”.</p><p>Pilotos, liquidadores, científicos, profesores, excombatientes, francotiradoras, vecinos, campesinos, víctimas, testigos… componen en la literatura de Alexiévich un <em>collage</em> no de héroes, sino de hombres y mujeres pequeños, portadores de otras verdades, más humanas y conmovedoras y probablemente menos efímeras que las de los manuales de Historia. Lo apreciaron ya los censores soviéticos cuando a principios de los ochenta vetaron <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2016/05/06/guerra_tiene_rostro_mujer_svetlana_alexievich_49300_1821.html" target="_blank">La guerra no tiene rostro de mujer</a>: “Después de leer un libro como este, nadie querrá ir a la guerra. Usted con su primitivo naturalismo está humillando a las mujeres. A la hembra heroína. La destrona. Hace de ella una mujer corriente. Una hembra. Y nosotros las tenemos por santas”.</p><p>Durante décadas los medios de comunicación de su país ignoraron su trabajo y hoy en día sigue siendo una voz incómoda, aunque respetada entre los activistas y opositores a las políticas de <strong>Putin</strong> y <strong>Lukashenko</strong>. Sus obras están prohibidas tanto en Rusia como en Bielorrusia, en cuya capital, Minsk, reside la Nobel. “El escritor no debe sentirse demasiado orgulloso, yo hago mi trabajo con honestidad. Fui a la guerra de Afganistán porque este riesgo forma parte de mi profesión, pero no puedo decir que sufra más que un cirujano oncológico infantil. Simplemente pienso que tengo una profesión peligrosa física e intelectualmente, pero es la profesión que he elegido”, asegura con determinación.</p><p>Solo asoma cierta satisfacción, cierto orgullo casi imperceptible, cuando reconocen la belleza de su palabra. Para ella, su literatura carece de heroicidad. El arduo e inagotable trabajo de su obra, también. Como si condensar la vida de un escenario tan complejo como la Unión Soviética y sus vicisitudes fuese un designio divino. En parte lo es, se llama vocación y ella habla de la suya con esta claridad: “En mi familia todos se reían de mí cuando les decía que iba a ser escritora, pero yo nunca tuve que buscar mi camino en la vida, la literatura es mi forma de ver el mundo”.</p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Oct 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Saila Marcos]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Svetlana Alexiévich, poeta de la tragedia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Periodismo,Premios Nobel]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los Emmy ovacionan a 'Juego de tronos' y coronan a 'Fleabag']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/emmy-ovacionan-juego-tronos-coronan-fleabag_1_1174921.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9b2362f0-5a53-41d8-96db-23b057b5476a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los Emmy ovacionan a 'Juego de tronos' y coronan a 'Fleabag'"></p><p>Fue una velada para despedir y homenajear al gran fenómeno televisivo de la década, pero más allá del cariño del público y de un par de premios —aunque uno de ellos fuese el de mejor drama de la temporada—,<strong>Juego de tronos </strong><em>Juego de tronos</em>se ha marchado con cierto sabor agridulce. Bien es cierto que en la primera tanda de <strong>esta edición de los Emmy</strong>, las categorías técnicas que <a href="https://cnnespanol.cnn.com/2019/09/16/game-of-thrones-arraso-en-los-premios-emmy-creative-arts/" target="_blank">se entregaron hace una semana</a>, se alzó como la más premiada y se llevó 10 estatuillas. Pero en la noche de ayer (la madrugada del domingo al lunes en horario español) se fue prácticamente de vacío, y eso que en categorías como mejor actriz de reparto en drama copaban hasta cuatro de las seis nominaciones. </p><p>En cambio, sí fue<strong> la gran noche para Phoebe Waller-Bridge</strong>. A esta británica de 34 años, responsable de<a href="https://www.infolibre.es/noticias/verano_libre/2019/08/10/nuestra_relacion_toxica_con_fleabag_97756_1621.html" target="_blank"> Fleabag </a>y de la primera temporada de <a href="https://www.infolibre.es/noticias/verano_libre/2019/09/02/killing_eve_feminidad_letal_98063_1621.html" target="_blank">Killing Eve</a>, le han faltado brazos para sujetar todo los premios con los que la Academia de la Televisión de Estados Unidos ha querido respaldar su buen hacer. <em>Fleabag</em> se llevó el Emmy como mejor comedia, guion, dirección (para Harry Bradbeer) y actriz protagonista para la propia Waller-Bridge. Desbancaba así a dos grandes favoritas de los académicos: la multipremiada<strong> Veep</strong><em>Veep</em> y su protagonista, Julia Louis-Dreyfus, también en su temporada de despedida; y <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2018/09/18/maravillosa_sra_maisel_juego_tronos_mandan_los_emmy_2018_86838_1026.html" target="_blank"><em>La maravillosa Sra. Maisel</em></a>y Rachel Brosnahan, otro de los proyectos con más adeptos. Jodie Comer, protagonista de <em>Killing Eve</em>, se llevaba, por otro lado, el Emmy como actriz protagonista en drama. </p><p><a href="https://www.elconfidencial.com/television/series-tv/2019-05-29/chernobyl-serie-hbo-curiosidades-datos-central-nuclear-rodaje_2040198/" target="_blank">Chernobyl</a>, la miniserie de HBO, se coronó en la categoría de serie limitada en una de las candidaturas más reñidas, así como en dirección y guion. Gracias al empuje de la ficción creada por Craig Mazin, <strong>HBO ganó la partida a Netflix</strong>: el servicio de<em> streaming</em> consiguió un total de 27 premios (la mayoría, gracias a <em>Ozark</em>) frente a los 34 de HBO. <em>Chernobyl </em>competía con <em><strong>Así nos ven</strong></em>, proyecto dirigido por Ava Duvernay sobre el caso real de cinco adolescentes afroamericanos condenados por una violación que no cometieron, y que ha removido a la opinión pública estadounidense. El actor Jharrel Jerome (<em>Moonlight</em>) se alzó con el Emmy como mejor actor de miniserie por este trabajo. </p><p>También destacado fue el premio a Bill Hader como mejor actor de comedia por <em><strong>Barry</strong></em>, serie de HBO creada por el propio intérprete, y sendos premios de actores secundarios para Alex Borstein y Tony Shalhoub por <em>La maravillosa Sra. Maisel</em>, que elevaron la cifra de galardones para Amazon Prime Video a 15. El servicio de vídeo del gigante de las compras por Internet viene pisando fuerte y el buen saldo de la noche ha sido, en buena medida, responsabilidad de<em> Fleabag</em>, coproducida junto a la BBC.</p><p>En las categorías interpretativas <em>Ozark</em> dio la sorpresa con el premio a Julie Garner, que competía con las principales actrices de <em>Juego de Tronos</em>, y Billy Porter consiguió el Emmy al mejor actor protagonista por <em>Pose.</em> Por su parte, <strong>Succession</strong> fue premiada con la estatuilla a mejor guion, mientras que <strong>Black Mirror: Bandersnatch</strong> fue elegida mejor película de televisión.</p><p><strong>Peter Dinklage</strong> se alzó por cuarta vez con un Emmy por su papel como Tyrion Lannister. De manera que, pese a todo, la adaptación de la saga épica de George R.R. Martin ha dicho adiós ampliando su récord como serie con más premios de la Academia de Televisión de Estados Unidos. Este domingo, con sus dos nuevos Emmy sumaban<strong> un total de 59</strong>, un mérito que suaviza el sinsabor de la jornada<strong> </strong>para una ficción que definitivamente ha marcado la historia de la televisión.  </p><p><strong>Lista completa de ganadores</strong></p><p><strong>Mejor drama</strong></p><p><em>Juego de tronos (ganador)Better call SaulBodyguardKilling EveOzarkPoseSuccessionThis is us</em>Juego de tronos</p><p><strong>Actor protagonista, drama</strong></p><p>Billy Porter, <em>Pose </em></p><p>Jason Bateman, <em>Ozark</em></p><p>Sterling K. Brown, <em>This is us</em></p><p>Kit Harington, <em>Juego de tronos</em></p><p>Bob Odenkirk, <em>Better call Saul</em></p><p>Milo Ventimiglia, <em>This is us</em></p><p><strong>Actriz protagonista, drama</strong></p><p>Jodie Comer, <em>Killing Eve</em></p><p>Emilia Clarke, <em>Juego de tronos</em></p><p>Viola Davis, <em>Cómo defender a un asesino</em></p><p>Laura Linney, <em>Ozark</em></p><p>Mandy Moore, <em>This is us</em></p><p>Sandra Oh, <em>Killing Eve</em></p><p>Robin Wright, <em>House of cards</em></p><p><strong>Actor de reparto, drama</strong></p><p>Peter Dinklage, Juego de tronos (ganador)</p><p>Alfie Allen,<em> Juego de tronos</em></p><p>Jonathan Banks,<em> Better call Saul</em></p><p>Nikolaj Coster-Waldau, <em>Juego de tronos</em></p><p>Giancarlo Esposito, <em>Better call Saul</em></p><p>Michael Kelly, <em>House of cards</em></p><p>Chris Sullivan, <em>This is us</em></p><p><strong>Actriz de reparto, drama</strong></p><p>Julia Garner, <em>Ozark </em></p><p>Gwendoline Christie, <em>Juego de tronos</em></p><p>Lena Headey, <em>Juego de tronos</em></p><p>Fiona Shaw, <em>Killing Eve</em></p><p>Sophie Turner, <em>Juego de tronos</em></p><p>Maisie Williams, <em>Juego de tronos</em></p><p><strong>Actor invitado, drama</strong></p><p>Bradley Whitford, <em>El cuento de la criada </em></p><p>Michael Angarana, <em>This is us</em></p><p>Ron Cephas Jones, <em>This is us</em></p><p>Michael McKean, <em>Better call Saul</em></p><p>Kumail Nanjiani, <em>The twilight zone</em></p><p>Glynn Turman, <em>Cómo defender a un asesino</em></p><p><strong>Actriz invitada, drama</strong></p><p>Cherry Jones, <em>El cuento de la criada</em></p><p>Laverne Cox, <em>Orange is the new black</em></p><p>Jessica Lange, <em>AHS: Apocalypse</em></p><p>Phylicia Rashad, <em>This is us</em></p><p>Cicely Tyson, <em>Cómo defender a un asesino</em></p><p>Carice van Houten, <em>Juego de tronos</em></p><p><strong>Mejor dirección, drama</strong></p><p>Jason Bateman por “Reparations” (<em>Ozark</em></p><p>David Benioff y D.B.Weiss por “The iron throne” (<em>Juego de tronos</em>)</p><p>David Nutter por “The last of the Starks” (<em>Juego de tronos</em>)</p><p>Miguel Sapochnik por “The long night” (<em>Juego de tronos</em>)</p><p>Daina Reid por “Holly” (<em>El cuento de la criada</em>)</p><p>Lisa Brühlmann por “Desperate times” (<em>Killing Eve</em>)</p><p>Adam McKay por “Celebration” (<em>Succession</em>)</p><p><strong>Mejor guion de drama</strong></p><p>Jesse Armstrong por “Nobody is ever missing” (<em>Succession</em></p><p>Peter Gould y Thomas Schnauz por “Winner” (<em>Better call Saul</em>)</p><p>Jed Mercurio por “Episode 1” (<em>Bodyguard</em>)</p><p>David Benioff y D.B.Weiss por “The iron throne” (<em>Juego de tronos</em>)</p><p>Bruce Miller y Kira Snyder por “Holly” (<em>El cuento de la criada</em>)</p><p>Emerald Fennell por “Nice and neat” (<em>Killing Eve</em>)</p><p><strong>Mejor comedia</strong></p><p><em>Fleabag </em>(ganadora)</p><p><em>BarryThe good placeLa maravillosa Sra. MaiselMuñeca rusaSchitts CreekVeep</em></p><p><strong>Actor protagonista, comedia</strong></p><p>Bill Hader, <em>Barry </em></p><p>Anthony Anderson, <em>Black-ish</em></p><p>Don Cheadle, <em>Black monday</em></p><p>Ted Danson, <em>The good place</em></p><p>Michael Douglas, <em>The Kominsky method</em></p><p>Eugene Levy, <em>Schitts Creek</em></p><p><strong>Actriz protagonista, comedia</strong></p><p>Phoebe Waller-Bridge, <em>Fleabag </em></p><p>Christina Applegate, <em>Dead to me</em></p><p>Rachel Brosnahan, <em>La maravillosa Sra. Maisel</em></p><p>Julia Louis-Dreyfus, <em>Veep</em></p><p>Natasha Lyonne, <em>Muñeca rusa</em></p><p>Catherine OHara,<em> Schitts Creek</em></p><p><strong>Actor de reparto, comedia</strong></p><p>Tony Shalhoub, <em>La maravillosa Sra. Maisel</em></p><p>Alan Arkin, <em>The Kominsky method</em></p><p>Anthony Carrigan, <em>Barry</em></p><p>Tony Hale, <em>Veep</em></p><p>Stephen Root, <em>Barry</em></p><p>Henry Winkler, <em>Barry</em></p><p><strong>Actriz de reparto, comedia</strong></p><p>Alex Borstein, <em>La maravillosa Sra. Maisel</em></p><p>Anna Chlumsky, <em>Veep</em></p><p>Sian Clifford, <em>Fleabag</em></p><p>Olivia Colman, Fleabag</p><p>Betty Gilpin, <em>GLOW</em></p><p>Sarah Goldberg, <em>Barry</em></p><p>Marin Hinkle, <em>La maravillosa Sra. Maisel</em></p><p>Kate McKinnon, <em>Saturday Night Live</em></p><p><strong>Mejor dirección, comedia</strong></p><p>Harry Bradbeer por “Episode 1” (<em>Fleabag</em></p><p>Alec Berg por “The audition” (<em>Barry</em>)</p><p>Bill Hader por “ronny/Lily” (<em>Barry</em>)</p><p>Mark Cendrowski por “The Stockholm syndrome” (<em>The Big Bang theory</em>)</p><p>Amy Sherman-Palladino por “All alone” (<em>La maravillosa Sra. Maisel</em>)</p><p>Daniel Palladino por “Were going to the Catskills” (<em>La maravillosa Sra. Maisel</em>)</p><p><strong>Mejor guion, comedia</strong></p><p>Phoebe Waller-Bridge por “Episode 1” (<em>Episode 1”</em><em>Fleabag</em></p><p>Alec Berg y Bill Hader por “ronny/Lily” (<em>Barry</em>)</p><p>Josh Siegal y Dylan Morgan por “Janet(s)” (<em>The good place</em>)</p><p>Maya Erskine y Anna Kondle por “Anna Ishii-Peters” (<em>PEN15</em>)</p><p>Lesly Headland, Natasha Lyonne y Amy Poehler por “Nothing in this world is easy” (<em>Muñeca rusa</em>)</p><p>Allison Silverman por “A warm body” (<em>Muñeca rusa</em>)</p><p>David Mandel por “Veep” (<em>Veep</em>)</p><p><strong>Miniserie</strong></p><p><em>Chernobyl </em>(ganadora)</p><p><em>Fuga en DannemoraFosse/VerdonHeridas abiertasAsí nos ven</em></p><p><strong>Mejor telefilme</strong></p><p><em>Bandersnatch: Black Mirror </em>(ganador)</p><p><em>BrexitDeadwood: La películaKing LearMy dinner with Hervé</em></p><p><strong>Actor protagonista, miniserie o telefilme</strong></p><p>Jharrel Jerome, <em>Así nos ven</em></p><p>Sam Rockwell, <em>Fosse/Verdon</em></p><p>Mahershala Ali, <em>True Detective</em></p><p>Benecio del Toro, <em>Fuga en Dannemora</em></p><p>Hugh Grant, <em>A very English scandal</em></p><p>Jared Harris, <em>Chernobyl</em></p><p><strong>Actriz protagonista, miniserie o telefilme</strong><strong>miniserie o telefilme</strong></p><p>Michelle Williams, <em>Fosse/Verdon</em></p><p>Amy Adams, <em>Heridas abiertas</em></p><p>Patricia Arquette, <em>Fuga en Dannemora</em></p><p>Aunjanue Ellis, <em>Así nos ven</em></p><p>Joey King,<em> The act</em></p><p>Niecy Nash, <em>Así nos ven</em></p><p><strong>Actor de reparto, miniserie o telefilme</strong><strong>miniserie o telefilme</strong></p><p>Ben Whishaw, <em>A very English scandal</em></p><p>Michael K Williams, <em>Así nos ven</em></p><p>Asante Blackk, <em>Así nos ven</em></p><p>Paul Dano, <em>Fuga en Dannemora</em></p><p>John Leguizamo, <em>Así nos ven</em></p><p>Stellan Skarsgard, <em>Chernobyl</em></p><p><strong>Actriz de reparto, miniserie o telefilme</strong><strong>miniserie o telefilme</strong></p><p>Patricia Arquette, The act (ganadora)</p><p>Marsha Stephanie Blake, <em>Así nos ven</em></p><p>Patricia Clarkson, <em>Heridas abiertas</em></p><p>Vera Farmiga, <em>Así nos ven</em></p><p>Margaret Qualley, <em>Fosse/Verdon</em></p><p>Emily Watson, <em>Chernobyl</em></p><p><strong>Mejor dirección de miniserie o telefilme</strong></p><p>Johan Renck (<em>Chernobyl</em></p><p>Ben Stiller (<em>Fuga en Dannemora)</em></p><p>Jessica Yu (<em>Fosse/Verdon</em>)</p><p>Stephen Frears (<em>A very English scandal</em>)</p><p>Ava DuVernay (<em>Así nos ven</em>)</p><p><strong>Mejor guion en miniserie o telefilme</strong></p><p>Craig Mazin (Chernobyl) (ganador)</p><p>Brett Johnson, Michael Tolkin y Jerry Stahl por “Episode 6” (<em>Fuga en Dannemora)</em></p><p>Brett Johnson y Michael Tolkin por “Episode 7” (<em>Fuga en Dannemora</em>)</p><p>Steven Levenson y Joel Fields por “Providence” (<em>Fosse/Verdon</em>)</p><p>Russell T. Davies (<em>A very English scandal</em>)</p><p>Ava DuVernay y Michael Starrbury por “Part four” (<em>Así nos ven</em>)</p><p><strong>Presentador de reality show</strong></p><p>RuPaul, <em>RuPaul’s Drag Race</em></p><p>James Corden, <em>The world’s best</em></p><p>Ellen DeGeneres, <em>Ellen’s game of games</em></p><p>Marie Kondo, <em>¡A ordenar con Marie Kondo!</em></p><p>Amy Poehler y Nick Offerman, <em>Making it</em></p><p><strong>Reality show competitivo</strong><em>Reality show</em></p><p><em>RuPauls Drag Race (ganador)The amazing raceAmerican ninja warriorNailed it!Top ChefLa voz</em>RuPauls Drag Race (ganador)</p><p><strong>Serie de sketches</strong><em>sketches</em></p><p><em>Saturday Night LiveAt home with Amy SedarisDocumentary now!Drunk historyI love you, America with Sarah SilvermanWho is America?</em>Saturday Night Live</p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Sep 2019 08:20:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Saila Marcos]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Televisión privada,Premios Emmy,Series televisión,Netflix]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[De Desembarco del Rey a Los Ángeles: 'Juego de tronos' lista para arrasar con los Emmy]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/desembarco-rey-angeles-juego-tronos-lista-arrasar-emmy_1_1174730.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3f353b38-4005-4990-9df0-0b4065d08734_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De Desembarco del Rey a Los Ángeles: 'Juego de tronos' lista para arrasar con los Emmy"></p><p>Cuando la última temporada de <em>Juego de tronos</em> encaraba su final, se hizo muy popular en las redes sociales un dibujo de un caballo divido en partes que servía como metáfora de la evolución de la ficción a lo largo de los años: del trazo y sombreados perfectos de la cola<strong> al garabato indescifrable de la cabeza</strong>. La indignación tras aquel angustioso desenlace se tradujo en más de <a href="https://www.change.org/p/hbo-remake-game-of-thrones-season-8-with-competent-writers" target="_blank">un millón y medio de firmas</a> solicitando que “escritores más competentes” rehicieran la última entrega del mayor fenómeno televisivo de las últimos años.</p><p>Sin embargo, esa desazón difícilmente traspasará el umbral del teatro Microsoft de Los Ángeles, donde este domingo (la madrugada del lunes en horario español) se celebra la <strong>71ª edición de los premios Emmy</strong>. La serie, que adapta el universo fantástico medieval de George R.R. Martin, es ya, junto a la comedia <em>Veep</em>, la <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2018/09/18/maravillosa_sra_maisel_juego_tronos_mandan_los_emmy_2018_86838_1026.html" target="_blank">más premiada y nominada de la historia</a> de estos galardones concedidos por la Academia de la Televisión de Estados Unidos. Y en esta ocasión, <em>Juego de tronos</em> opta a 32 premios, un auténtico récord incluso para una ficción acostumbrada a llevárselo todo de calle.</p><p>La lista de nominados incluye a <strong>veteranos en las quinielas de los Emmy</strong>, además de prácticamente toda la aristocracia de los Siete Reinos: Kit Harington (Jon Nieve), Emilia Clarke (Daenerys), Lena Headey (Cercei Lannister, que en esta temporada apenas pasó unos minutos en pantalla), Nicolaj Coster-Waldau (Jaime Lannister) o Peter Dinklage (Tyrion Lannister). Pero la sorpresa en una lista en la que está incluido prácticamente casi todo el casting fue la presencia de <strong>Alfie Allen</strong> (Theon Greyjoy) y <strong>Gwendoline Christie</strong> (Brienne de Tarth) en las categorías de actores secundarios, y<strong> Carice van Houten</strong> (Melisandre) en la de actriz invitada. Los tres intérpretes <a href="https://www.lavanguardia.com/series/hbo/20190718/463575519627/juego-de-tronos-emmys-nominaciones-gwendoline-christie-alfie-allen-carice-van-houten.html" target="_blank">se presentaron por su riesgo y cuenta</a> a la convocatoria, ya que habitualmente es la cadena quien propone a los actores con mayores posibilidades. Lo inusual del caso es que hayan terminado finalmente nominados.</p><p>De momento, el proyecto más popular del catálogo de HBO <strong>comenzará la gala siendo ya el más premiado de esta 71ª edición</strong>. En los Emmy técnicos, 70 categorías que se entregan el fin de semana anterior a los premios más vistosos, recogieron 10 estatuillas. Entre ellas, a mejor montaje por <a href="https://www.youtube.com/watch?v=TdkS4Xazz7Q" target="_blank">La larga noche</a>, donde se narra el ataque del ejército de los muertos al castillo de Invernalia –criticado, por otro lado, por la oscuridad de su fotografía, especialmente si se veía en la pantalla de un ordenador-, o el Emmy a los mejores efectos especiales por <a href="https://www.youtube.com/watch?v=qyBPzUe3hNI" target="_blank">Las campanas</a>, episodio en el que Daenerys arrasa a fuego y sangre con la capital de Poniente, Desembarco del Rey, a lomos de su dragón.</p><p><strong>Duelo cómico</strong></p><p>Del drama a la comedia, y en especial a la comedia salpicada de drama, <strong>el otro género con más adeptos y vitalidad creativa</strong> de la televisión contemporánea. En esta categoría es donde recaen las mayores incógnitas de una velada que, al igual que los últimos Oscar, no tendrán presentador para ahorrar en polémicas. El retraso de una nueva temporada de <em>Veep</em> el año pasado, por un problema de salud de su protagonista y ganadora de siete premios Emmy, Julia Louis-Dreyfus, dejó paso a una nueva favorita, <em><strong>La maravillosa señora Maisel</strong></em>. Su actriz principal, Rachel Brosnahan se llevó una estatuilla por su papel y vuelve a estar nominada en esta edición; y en idéntica situación se encuentra su compañera de aventuras en la pantalla Alex Borstein. La ficción de Amazon, ambientada en la década de los cincuenta y en la que se aborda la carrera como comediante de su protagonista tras un divorcio, se ha convertido poco a poco en una de las favoritas de la crítica.</p><p>Destaca también en este doblete mejor comedia-mejor actriz protagonista <a href="https://www.infolibre.es/noticias/verano_libre/2019/08/10/nuestra_relacion_toxica_con_fleabag_97756_1621.html" target="_blank">Fleabag</a> y <strong>Phoebe Waller-Bridge</strong> con su segunda y última temporada. Esta británica de 34 años es la creadora, guionista y protagonista del proyecto de la BBC, disponible también en Amazon, además de una de las figuras más destacadas de la noche. <a href="https://www.infolibre.es/noticias/verano_libre/2019/09/02/killing_eve_feminidad_letal_98063_1621.html" target="_blank">Killing Eve</a>, el drama del que fue <em>showrunner </em>y responsable durante su primera temporada, <strong>aspira a llevarse cuatro Emmy</strong>: mejor drama y mejor actriz para ambas protagonistas, Jodie Comer y Sandra Oh, y actriz de reparto para Fiona Shaw.</p><p>No obstante, y pese a los tótems que monopolizan las nominaciones más populares, estos Emmy 2019 están salpicados de un buen puñado de grandes producciones de la temporada que nada tienen que envidiar, ni técnica ni narrativamente, a las series más archipremiadas. Hablamos de <em>Pose</em>, <em>Succession</em>, <em>This is us</em>, <em>Chernóbil</em>,<em> Así nos ven</em>, <em>Fosse/Verdon</em>… (Hay que tener en cuenta que otras ficciones como, por ejemplo, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2019/09/17/los_testamentos_instrucciones_para_acabar_con_gilead_98838_1026.html" target="_blank">El cuento de la criada</a>, no concurren en esta edición porque no fueron emitidas durante el periodo de elegibilidad de la Academia, comprendido entre el 1 de junio de 2018 y el 31 de mayo de 2019). Lo cual, por otro lado, no es más que <strong>un reflejo de un universo seriéfilo fragmentado y numeroso</strong>, que responde al consumo cada vez más atragantado de una ficción tras otras.</p><p><em>Chernóbil</em>, miniserie que recrea la mayor catástrofe nuclear de la historia, inspirada en el <a href="https://www.infolibre.es/noticias/verano_libre/2016/08/12/voces_chernobil_53499_1621.html" target="_blank">Voces de Chernóbil</a> de Svetlana Alexiévich, durante semanas tema omnipresente de cualquier conversación y ficción mejor valorada en varios ránkigns, se estrena en 19 categorías, <strong>todas a las que optaba</strong>. Se enfrenta a uno de los grandes dramas de la temporada, <em>Así nos ven</em>, el proyecto de Ava Duvernay (<a href="https://www.filmaffinity.com/es/film583944.html" target="_blank"><em>Selma</em></a>) para Netflix. En esta última producción se narra el caso real de cinco adolescentes afroamericanos juzgados por una cruenta violación en Central Park y enviados, pese a su inocencia y la ausencia de pruebas, a la cárcel. El crimen ocurrió en 1989 y Duvernay recoge las intervenciones de <strong>Donald Trump</strong>, incipiente personaje televisivo, clamando por la aplicación de la pena de muerte. La miniserie de cinco capítulos ha reavivado el polémico caso que terminó con los implicados, de edades comprendidas entre 14 y 16 años en aquel momento, indemnizados con 41 millones de dólares.</p><p><strong>El dominio de HBO y Netflix</strong></p><p>En cuanto a las cadenas representadas, ese otro gran duelo de estos premios, <strong>el duopolio HBO y Netflix no deja de afianzarse</strong>. La primera llega con 137 nominaciones, amén de su serie estrella, y Netflix con 117. Se invierten los papeles del año pasado, cuando la plataforma de<em> streaming</em> superó por primera vez en candidaturas a HBO.</p><p>Además de <em>El cuento de la criada</em>, se quedan fuera de convocatoria, por su fecha de emisión, la segunda entrega de <em>Big Little Lies</em>, que se llevó seis de nueve de los premios a los que optaba en su primera temporada, y<a href="https://www.infolibre.es/noticias/verano_libre/2016/08/06/stranger_things_nostalgia_oro_53326_1621.html" target="_blank"> Stranger Things</a>, que suele entrar en la lista de nominaciones, pero terminar con las manos vacías. Entre las grandes ausentes quizás la más reseñable sea <a href="https://www.infolibre.es/noticias/verano_libre/2019/08/03/jane_the_virgin_television_rompedora_telenovela_97583_1621.html" target="_blank">Jane the virgin</a>, un <strong>interesante proyecto que juega con los límites del culebrón</strong> y que se ha despedido este año pasando prácticamente desapercibida para los académicos de la televisión. En todo caso, el adiós sí será a lo grande para <em>Juego de tronos</em> y <em>Veep</em>, las dos producciones más mimadas de los galardones más importantes de la televisión. Con su final, dejan el horizonte despejado y, al menos de momento, con menos dragones. </p><p>Esta es la lista de nominados en las principales categorías:</p><p><strong>MEJOR DRAMA</strong></p><p><em>Better Call SaulBodyguardJuego de tronosKilling EveOzarkPoseSuccessionThis is us</em></p><p><strong>MEJOR ACTRIZ PROTAGONISTA DE DRAMA</strong></p><p>Emilia Clarke (<em>Juego de tronos</em>)</p><p>Jodie Comer (<em>Killing Eve</em>)</p><p>Viola Davis (<em>Cómo defender a un asesino</em>)</p><p>Laura Linney (<em>Ozark</em>)</p><p>Mandy Moore (<em>This is Us</em>)</p><p>Sandra Oh (<em>Killing Eve</em>)</p><p>Robin Wright (<em>House of Cards</em>)</p><p><strong>MEJOR ACTOR PROTAGONISTA EN DRAMA</strong></p><p>Jason Bateman (<em>Ozark</em>)</p><p>Sterling K. Brown (<em>This is Us</em>)</p><p>Kit Harington (<em>Juego de tronos</em>)</p><p>Bob Odenkirk (<em>Better Call Saul</em>)</p><p>Billy Porter (<em>Pose</em>)</p><p>Milo Ventimiglia (<em>This is Us</em>)</p><p><strong>MEJOR ACTOR DE REPARTO EN DRAMA</strong></p><p>Jonathan Banks (<em>Better Call Saul</em>)</p><p>Giancarlo Esposito (<em>Better Call Saul</em>)</p><p>Alfie Allen (<em>Juego de tronos</em>)</p><p>Nikolaj Coster-Waldau (<em>Juego de tronos</em>)</p><p>Peter Dinklage (<em>Juego de tronos</em>)</p><p>Michael Kelly (<em>House of Cards</em>)</p><p>Chris Sullivan (<em>This is Us</em>)</p><p><strong>MEJOR ACTRIZ DE REPARTO EN DRAMA</strong></p><p>Gwendoline Christie (<em>Juego de tronos</em>)</p><p>Lena Headey (<em>Juego de tronos</em>)</p><p>Sophie Turner (<em>Juego de tronos</em>)</p><p>Maisie Williams (<em>Juego de tronos</em>)</p><p>Fiona Shaw (<em>Killing Eve</em>)</p><p>Julia Garner (<em>Ozark</em>)</p><p><strong>MEJOR COMEDIA </strong></p><p><em>BarryFleabagThe Good PlaceThe Marvelous Mrs. MaiselRussian DollSchitt's CreekVeep</em></p><p><strong>MEJOR ACTOR PROTAGONISTA EN COMEDIA</strong></p><p>Anthony Anderson (<em>Blackish</em>)</p><p>Don Cheadle (<em>Black Monday</em>)</p><p>Ted Danson (<em>The Good Place</em>)</p><p>Michael Douglas (<em>El método Kominsky</em>)</p><p>Bill Hader (<em>Barry</em>)</p><p>Eugene Levy (<em>Schitt's Creek</em>)</p><p><strong>MEJOR ACTRIZ PROTAGONISTA EN COMEDIA</strong></p><p>Christina Applegate (<em>Dead to me</em>)</p><p>Rachel Brosnahan (<em>La maravillosa señora Maisel</em>)</p><p>Julia Louis-Dreyfus (<em>Veep</em>)</p><p>Natasha Lyonne (<em>Russian Doll</em>)</p><p>Catherine O'Hara (<em>Schitt's Creek</em>)</p><p><strong>MEJOR ACTOR DE REPARTO EN COMEDIA</strong></p><p>Anthony Carrigan (<em>Barry</em>)</p><p>Stephen Root (<em>Barry</em>)</p><p>Henry Winkler (<em>Barry</em>)</p><p>Alan Arkin (<em>El método Kominsky</em>)</p><p>Tony Shalhoub (<em>La maravillosa señora Maisel</em>)</p><p>Tony Hale (<em>Veep</em>)</p><p><strong>MEJOR ACTRIZ DE REPARTO EN COMEDIA</strong></p><p>Sarah Goldberg (<em>Barry</em>)</p><p>Sian Clifford (<em>Fleabag</em>)</p><p>Olivia Colman (<em>Fleabag</em>)</p><p>Betty Gilpin (<em>GLOW</em>)</p><p>Alex Borstein (<em>La maravillosa señora Maisel</em>)</p><p>Marin Hinkle (<em>La maravillosa señora Maisel</em>)</p><p>Kate McKinnon (<em>Saturday Night Live</em>)</p><p>Anna Chlumsky (<em>Veep</em>)</p><p><strong>MEJOR MINISERIE</strong></p><p><em>ChernóbilFuga en DannemoraFosse / VerdonHeridas abiertasAsí nos ven</em></p><p><strong>MEJOR ACTRIZ PROTAGONISTA EN MINISERIE O PELÍCULA </strong></p><p>Amy Adams  (Heridas abiertas)</p><p>Patricia Arquette (Fuga en Dannemora)</p><p>Aunjanue Ellis (Así nos ven)</p><p>Joey King (The Act)</p><p>Niecy Nash (Así nos ven)</p><p>Michelle Williams (Fosse/Verdon)</p><p><strong>MEJOR ACTOR PROTAGONISTA EN MINISERIE O PELÍCULA </strong></p><p>Benicio del toro (<em>Fuga en Dannemora</em>)</p><p>Hugh Grant (<em>A Very English Scandal</em>)</p><p>Jared Harris (<em>Chernóbil</em>)</p><p>Jharrel Jerome (<em>Así nos ven</em>)</p><p>Sam Rockwell (<em>Fosse / Verdon</em>)</p><p>Mahershala Ali (<em>True Detective</em>)</p><p><strong>MEJOR ACTRIZ DE REPARTO EN MINISERIE</strong></p><p>Patricia Arquette (<em>The Act</em>)</p><p>Emily Watson (<em>Chernóbil</em>)</p><p>Margaret Qualley (<em>Fosse / Verdon</em>)</p><p>Patricia Clarkson (<em>Heridas abiertas</em>)</p><p>Marsha Stephanie Blake (<em>Así nos ven</em>)</p><p>Vera Farmiga (<em>Así nos ven</em>)</p><p><strong>MEJOR ACTOR DE REPARTO EN MINISERIE</strong></p><p>Stella Skarsgard (<em>Chernóbil</em>)</p><p>Paul Dano (<em>Fuga en Dannemora</em>)</p><p>Ben Whishaw (<em>A Very English Scandal</em>)</p><p>Asante Blackk (<em>Así nos ven</em>)</p><p>John Leguizamo (<em>Así nos ven</em>)</p><p>Michael K. Williams (<em>Así nos ven</em>)</p><p><strong>PELÍCULA PARA TELEVISIÓN</strong></p><p><em>Black Mirror - Bandersnatch</em> (Netflix)</p><p><em>Brexit</em> (HBO)</p><p><em>Deadwood</em> (HBO)</p><p><em>Rey Lear</em> (Amazon Prime Video)</p><p><em>My Dinner with Hervé</em> (HBO)</p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 Sep 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Saila Marcos]]></author>
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      <media:title><![CDATA[De Desembarco del Rey a Los Ángeles: 'Juego de tronos' lista para arrasar con los Emmy]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cadenas televisión,Televisión privada,Televisión,Premios Emmy,Series televisión,Netflix]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La batalla final de Lisbeth Salander]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/batalla-final-lisbeth-salander_1_1174319.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>David Lagercrantz (Suecia, 1962) ha escrito sobre <em>hackers</em> peleando contra los <em>hackers</em>. Este escritor y periodista acaba de rematar la sexta entrega de <em><strong>Millennium</strong></em>, protagonizada por la ya legendaria cibercriminal Lisbeth Salander, desde un ordenador sin conexión a Internet y entre grandes medidas de seguridad, al menos, en su editorial. El manuscrito original, del que solo existía una copia impresa, fue <strong>custodiado bajo dos llaves </strong>y protegido por videovigilancia. Él, sin embargo, recibió la regañina de un especialista en la materia por no cubrir la cámara de su portátil mientras estaba metido en faena. </p><p>“A mi agente le llegaban correos de traductores y editores pidiéndole el manuscrito con antelación, pero en realidad eran <em>hackers</em> que querían echarle mano”, explica Lagercrantz. “Tanto su agente como los editores hemos sufrido <strong>múltiples ataques</strong> –completa su editoria en España, Míriam Vall-. Nunca había pasado algo así en Planeta”. Pero esa situación tan excepcional ya ha llegado a su fin: <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-la-chica-que-vivio-dos-veces-serie-millennium-6/298527" target="_blank"><em>La chica que vivió dos veces</em></a><em> </em>(Destino, sello integrado en el grupo editorial catalán) acaba de salir a la venta para poner punto final a una de las sagas más exitosas de la última década.</p><p>  </p><p>Cómo este sueco enjuto e hiperactivo llegó a los mandos de <em>Millennium</em> cuando la saga ya había vendido 80 millones de ejemplares es ya historia de la industria editorial. Su artífice, <a href="https://elpais.com/diario/2009/06/14/cultura/1244930401_850215.html" target="_blank">Stieg Larsson</a>, había muerto en 2004 de un infarto cuando tenía 50 años. Los primeros tres volúmenes <strong>aparecieron póstumamente</strong>, convirtiéndole en un autor de éxito mundial. No sin cierto reparo, Lagercrantz asumió la tarea de completar las aventuras del periodista de la revista <em>Millennium</em> Mikael Blomkvist y la <em>hacker</em> Lisbeth Salander, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2014/01/11/de_libros_gallinas_huevos_oro_12170_1026.html" target="_blank">invitado por la editorial y los herederos de Larsson</a>. Entre medias, llegaron las adaptaciones cinematográficas y los <strong>100 millones de libros vendidos</strong>. También en ese tiempo, se completó la <a href="https://elpais.com/cultura/2019/03/06/actualidad/1551876845_251635.html" target="_blank">investigación de Larsson sobre el asesinato de Olof Palme</a>, otra de las grandes obsesiones del autor, férreo activista contra la extrema derecha.</p><p><strong>Antisemitismo y violencia de género</strong></p><p><em>La chica que vivió dos veces</em> arranca con la misteriosa muerte de un mendigo en pleno centro de Estocolmo y continúa con una trama ya pergeñada en su anterior entrega: las fábricas de noticias falsas, los <em>trolls</em> que envenenan la red y los <em>hackers</em> que dedican su energía a propagar intolerancia<em> urbi et orbi</em>. “Muchos de los problemas que tenemos hoy, como el racismo o los líderes políticos sin escrúpulos, tienen origen en <strong>campañas de odio orquestadas digitalmente</strong>”, denuncia Lagercrantz. “Estas difamaciones son peligrosísimas, porque abren el camino a la violencia real”. El autor aprovecha esta crítica política –aunque los versados en <em>Millennium</em> consideran que <strong>la denuncia social ha disminuido en las últimas entregas</strong>- para trazar la evolución del <em>hacking</em> desde la primera novela hasta hoy en día: “Esas campañas digitales ya no se diseñan en sótanos clandestinos por adolescentes, sino que son métodos explotados por Estados y organizaciones con intereses políticos", subraya.</p><p>Sus personajes también han cambiado. Blomkvist ya no parece tan enérgico y Salander ha madurado, reflexionado sobre su vida y se ha desprendido de sus numerosos <em>piercings</em>. “Las novelas de <em>Millenium</em> tiene tres ingredientes: un asesinato misterioso al principio; un conflicto, que en este caso coincide con la batalla final entre Lisbeth y su hermana Camilla; y temas de actualidad, de interés social”, resume Lagercrantz. En esta sexta entrega, además de las<a href="https://www.infolibre.es/noticias/medios/2019/07/10/fake_news_sobre_facebook_96880_1027.html" target="_blank"> fake news</a>, el autor aborda la capacidad destructiva de las redes, la vuelta del antisemitismo y la violencia de género, tema casi transversal en toda la saga. “El <em>thriller</em> es la mejor herramienta para plantear temas políticos o sociales”, opina el autor, que encuentra en <strong>los momentos de mayor tensión narrativa el mejor gancho para introducir la crítica</strong>.</p><p>Decir adiós, una "liberación"</p><p>Lagercrantz asegura despedirse de la saga con cierta sensación de “liberación”. “En Suecia <strong>la gente se volvió loca cuando se anunció que continuaría la trama</strong>. En ese momento había una guerra en Siria y una crisis de refugiados, pero en las portadas de los periódicos los titulares más grandes eran para mí. Hubo mucha indignación y tuve la sensación de que los críticos afilaban sus cuchillos para clavármelos en cualquier momento”, <a href="https://elpais.com/cultura/2015/08/27/actualidad/1440667587_548903.html" target="_blank">rememora</a>. Sin embargo, lo más dramático de todo el murmullo que envolvió este encargo fue el conflicto familiar que generó la herencia de Larsson. Sin testamento, Eva Gabrielsson, quien fuera su pareja durante 32 años, pero con la que nunca se llegó a casar, <strong>no vio ni un euro de los beneficios</strong> generados por la saga. El padre y hermano de Larsson fueron nombrados únicos herederos tras un proceso judicial. Cuando se anunció la continuación de <em>Millennium</em> con Lagercrantz al frente, Gabrielsson llegó a calificar “<a href="https://www.lavozdegalicia.es/noticia/cultura/2013/12/17/trilogia-sueca-millennium-stieg-larsson-tendra-cuarto-libro/00031387300281185105412.htm" target="_blank">de muy mal gusto tratar de hacer más dinero</a>”. "Siempre he soñado con que lo resuelvan”, confiesa el autor con resignación, y añade que el enfrentamiento contribuyó a "un ambiente agresivo" en torno a su cometido.</p><p>Por otro lado, cree que su trabajo con la serie de novelas, y los nuevos lectores que se han sumado hasta esta sexta entrega, ha servido también para rescatar la gran actividad política de su creador. “Stieg Larsson escribió unos personajes fantásticos”, concluye Lagercrantz, “y he escrito con gran pasión: se lo merece”.</p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Sep 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Saila Marcos]]></author>
      <media:title><![CDATA[La batalla final de Lisbeth Salander]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Libros más vendidos,Literatura,Autores,Novela negra,fake news]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un otoño rebosante de ficción… realista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/otono-rebosante-ficcion-realista_1_1174286.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c130b949-52e9-4fa3-8557-5c808f4972ff_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un otoño rebosante de ficción… realista"></p><p>Acaba de llegar a las librerías y ya se ha convertido en uno de los libros más interesantes, recomendados y deseados del año. Se trata de <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/panorama-de-narrativas/el-colgajo/9788433980410/PN_1009" target="_blank">El colgajo </a>(Anagrama), del periodista Philippe Lançon, uno de los 11 trabajadores que sobrevivieron al atentando contra la revista satírica <a href="https://www.infolibre.es/tags/temas/charlie_hebdo.html" target="_blank">Charlie Hebdo</a> en 2015. En esta descarnada crónica que apunta maneras para convertirse en <strong>uno de los mejores títulos del año</strong>, Lançon vierte el proceso de recuperación física y psicológica de sus graves heridas. Mezcla de <em>memoir</em>, ensayo, reflexión literaria... <em>El colgajo</em> conforma el retrato del día a día hospitalario y también el duro viaje emocional tras haber perdido a sus compañeros y amigos, su enfrentamiento y el de su entorno a la desfiguración de la mitad de su mandíbula y la convivencia con esa extraña cotidianidad que le impuso el atentado terrorista.</p><p>El de Lançon supone el primer pelotazo de <strong>un otoño literario cargado de grandes nombres y ansiadas apariciones</strong>. Novelas, que aunque se sumerjan en universos distópicos, no dejan de hablar del y al presente. Es el caso de <em><strong>Los testamentos</strong></em> (Salamandra), de Margaret Atwood, la esperadísima secuela de <a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2017/09/22/distopias_sin_fecha_caducidad_69737_1821.html" target="_blank">El cuento de la criada</a> que llegará a las librerías el 12 de septiembre, apenas dos días más tarde que su edición en inglés. El argumento de esta nueva entrega se guarda bajo siete llaves: solo se sabe que <em>Los testamentos</em> arranca 15 años después de que las puertas de la furgoneta se cerraron de golpe tras Deffred al final de la primera parte. Publicado originalmente en 1985, en los últimos años <em>El cuento de la criada</em> ha vuelto a la primera línea literaria gracias a su adaptación televisiva y la renovada interpretación como envite contra la misoginia rampante.</p><p>También en el sello Salamandra llega <em>Quién mató a mi padre</em>, de Édouard Louis. El autor de <em>Para acabar con Eddy Bellegueule</em> e <em>Historia de la violencia</em>, considerado como uno de los jóvenes autores galos más sobresalientes, regresa a las estanterías con una especie de carta de amor a su padre que se convierte asimismo en una crítica demoledora sobre las desigualdades sociales del país. Al parecer, la incendiaria obra causó <a href="http://" target="_blank">un gran revuelo en el Elíseo</a>, donde cosechó un buen puñado ávidos lectores. "Emmanuel Macron, <strong>mi libro se rebela contra lo que usted es y hace</strong>”, escribió el autor en su cuenta de Twitter cuando se enteró del éxito de su panfleto entre el núcleo más cercano del presidente. En octubre será el turno de su compatriota <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2019/02/21/eric_vuillard_julio_revolucion_francesa_popular_92111_1026.html" target="_blank">Éric Vuillard</a> y<em> La batalla de Occidente</em>. El autor, ganador del Premio Goncourt en 2017 por el celebrado <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2018/03/30/el_grotesco_ascenso_hitler_81159_1026.html" target="_blank">El orden del día</a>, viaja en esta ocasión hasta la Primera Guerra Mundial para narrar asuntos aparentemente conocidos, pero que se tornan inéditos bajo <strong>el peculiar estilo y punto de vista de Vuillard</strong>.</p><p>Otro viaje en el tiempo, en este caso a la Alemania nazi a través del pasado familiar más oscuro, es el que emprende la periodista y realizadora franco alemana Géraldine Schwarz en <em>Los amnésicos</em>. Tras descubrir que su abuelo compró en 1938 a un precio irrisorio una empresa a sus propietarios judíos, posteriormente asesinados en Auschwitz, Schwarz aborda<strong> la compleja evolución de los alemanes desde el nazismo</strong> a la democracia. <a href="https://elpais.com/elpais/2019/08/30/ideas/1567159752_275499.html?por=mosaico" target="_blank">Los amnésicos</a>, publicada por Tusquets este septiembre, fue galardonado con el Premio al Libro Europeo 2018.</p><p><strong>Ser humano en un mundo deshumanizado</strong></p><p>Cuatro autores latinoamericanos destacan entre las novedades de este otoño. <strong>Mario Vargas Llosa</strong> presenta en octubre <em>Tiempos recios</em> (Alfaguara), novela comparada en su promoción con una de sus obras más emblemáticas: <em>La fiesta del Chivo</em>. El Nobel se sitúa en la Guatemala de 1954, cuando un golpe militar perpetrado por Carlos Castillo Armas en connivencia con la CIA derrocó a Jacobo Árbenz. También en Alfaguara aparecen las novedades de dos de los escritores colombianos contemporáneos más interesantes: <strong>Fernando Vallejo y Santiago Gamboa</strong>.</p><p>El primero, responsable de<a href="https://www.megustaleer.com/libros/la-virgen-de-los-scarios/MES-060846" target="_blank"> La Virgen de los sicarios </a>y <em>El desbarrancadero</em>, lo hace con <em>Memorias de un hijueputa</em>, un libro irreverente y deslenguado (como su propio autor) con el que parece ajustar cuentas con su país natal y, sobre todo, con<strong> los vicios de su clase política</strong>. Gamboa, por su parte, ser refugia en un <em>thriller</em> sobre la corrupción moral y <strong>la manipulación de las iglesias cristianas de América Latina</strong>. <em>Será larga la noche</em> arranca con un violento enfrentamiento en una carretera perdida del departamento colombiano del Cauca.</p><p>Por último, la mexicana Valeria Luiselli, autora de <em>Los niños perdidos</em>, regresa con <a href="https://elpais.com/cultura/2019/08/30/babelia/1567187419_315431.html" target="_blank">Desierto sonoro</a> (Sexto Piso). En esta nueva obra continúa hablando sobre los niños migrantes que llegan a la frontera estadounidense en búsqueda de asilo. “Un relato conmovedor y necesario que muestra la fragilidad con que se definen los lazos familiares, indaga en la manera en que documentamos nuestras existencias y pasamos las historias de generación en generación, y se pregunta <strong>qué significa ser humano en un mundo cada vez más deshumanizado</strong>”, valoran desde la editorial.</p><p><strong>'Bestsellers' y clásicos</strong></p><p>En la categoría de ensayo aparecerá un buen puñado de títulos destacados. El primero, el de la periodista Noemí López Trujillo, que <a href="https://www.infolibre.es/noticias/verano_libre/2019/08/25/vientre_vacio_noemi_lopez_trujillo_97873_1621.html" target="_blank">En el vientre vacío</a> (Capitán Swing) aborda la situación de precariedad de una generación en edad de tener hijos, pero que <strong>se ve obligada a renunciar a la maternidad por su situación laboral </strong>y económica.</p><p>Siguiendo la estela de trabajos de investigación como <a href="https://www.catedra.com/libro.php?codigo_comercial=170086" target="_blank">Las cartas de Elena Francis</a>, donde se trata la educación sentimental y<strong> adoctrinamiento de las mujeres durante el franquismo</strong>, Begoña Barrera se adentra en <em>La sección femenina</em> (Alianza) en los medios, estructura e influencia de esta institución durante la dictadura. Por otro lado, en octubre llega a las librerías<em> Un pueblo traicionado</em> (Debate), obra en la que el hispanista <a href="https://www.infolibre.es/noticias/verano_libre/2016/08/19/la_guerra_civil_espanola_entre_vinetas_bocadillos_53703_1621.html" target="_blank">Paul Preston</a> condensa todo el siglo XX español bajo la premisa de<strong> una población ansiosa de progreso y unas élites que impiden su avance</strong>.</p><p>Antes de que llegue la campaña navideña, los lectores verán pasar por los escaparates de sus librerías <em>bestsellers</em> como el último tomo de la saga <em>Millennium</em> o la precuela de la exitosa<strong> trilogía del Baztán </strong>firmada por Dolores Redondo, <em>La cara norte del corazón</em>. Lucia Berlin, que conquistó a decenas de letraheridos con su <a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2016/05/13/manual_para_mujeres_limpieza_lucia_berlin_49671_1821.html" target="_blank">Manual para mujeres de la limpieza</a>, vuelve a colarse entre las novedades de noviembre con <em>Bienvenida a casa</em>, una recopilación de textos autobiográficos en la que Berlin estaba trabajando antes de su muerte. También se podrán leer en estos meses lo último de <strong>Belén Gopegui</strong>, <em>Ella piso la luna. Ellas pisaron la luna</em>, una conferencia construida en torno a la figura de su madre; <em>Elegía para un americano</em>, de <strong>Siri Hustvedt</strong> o <em>Su último deseo</em>, de <strong>Joan Didion</strong>. Si el verano ha sido el momento para ponerse al día con títulos atrasados, el otoño se presenta como todo un desafío para aquellos fieles a la mejor literatura.</p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Sep 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Saila Marcos]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Un otoño rebosante de ficción… realista]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ensayo,Libros,Literatura,Mario Vargas Llosa,Novela,Narrativa]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA['Creedme': la súplica de una víctima de violación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/creedme-suplica-victima-violacion_1_1174253.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/eab20693-6791-4b5d-9167-c3c0eb4a73cf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'Creedme': la súplica de una víctima de violación"></p><p>Sucedió una noche de 2008 en la localidad de Lynnwood, Washington. Marie estrenaba mayoría de edad cuando fue brutalmente violada por un hombre enmascarado en su propia casa. Al finalizar, el agresor le tomó varias fotografías y amenazó con difundirlas si acudía a la policía. Aun así, <strong>Marie denunció, pero nadie le creyó</strong>. La primera persona que sospechó de su relato fue Peggy, su madre adoptiva, que comparó la narración con un episodio de la serie policiaca <em>Ley y orden</em>. Más tarde lo hicieron los oficiales a cargo de las pesquisas. “A juzgar por sus respuestas y su lenguaje corporal, estaba claro que [Marie] mentía sobre la violación”, escribieron en un reporte.</p><p>Las irregularidades de aquella investigación policial, casi un <em>antimanual </em>de lo que no debe hacerse frente a crímenes sexuales, acabaron negro sobre blanco en <em>A false report</em>, un extenso y documentado trabajo de los periodistas T. Christian Miller y Ken Armstrong que aparece ahora en español en el sello Libros del KO con el título <a href="https://www.librosdelko.com/products/creedme" target="_blank">Creedme</a>. Ambos reporteros trabajaban investigando sobre agresiones sexuales y su tratamiento en las comisarías cuando decidieron unir fuerzas y publicar al alimón esta obra que les valió el <strong>premio Pulitzer en 2016</strong>. La escalofriante sucesión de datos y testimonios, así como el paradigmático caso de Marie, fueron posteriormente llevados a la radio de la mano de la popular serie de<em> podcast</em><a href="https://www.thisamericanlife.org/581/transcript" target="_blank"><em>This American Life</em></a>. El 13 de septiembre será el turno de la televisión: Netflix estrena <em>Unbelievable</em>, la adaptación ficcionada de esta suplica de empatía.</p><p>Marie había tenido una vida complicada. Tras pasar por varias casas de acogida y dado tumbos por diferentes ciudades y colegios, en el momento de la agresión vivía sola por primera vez en su vida, tenía trabajo y un grupo de amigos. Los agentes le tomaron declaración numerosas ocasiones, llegando a recurrir a la Técnica Reid, <strong>un tipo de interrogatorio especialmente manipulador</strong> y reservado para sospechosos de atraco. La joven pasó de ser la víctima a convertirse en objeto de la investigación policial. Agobiada, agotada y dudosa de todo, terminó firmando una declaración en la que <strong>se retractaba de su denuncia</strong>. Aquello arrasó con la poca estabilidad emocional y económica que había conseguido. </p><p>Los medios de comunicación tradicionales se hicieron eco de la noticia. La carroña cibernética también. <em>False Rape Society</em>, un blog que se dedicaba al recuento de noticias falsas, publicó dos entradas sobre el tema: “Nuevo caso en la aparentemente interminable catarata de<strong> denuncias falsas</strong><a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2014/08/21/las_denuncias_falsas_por_violencia_genero_son_014_del_total_20781_1012.html" target="_blank">denuncias falsas</a> de violación. Y, una vez más, la acusadora es una joven”. Incluso una de sus amigas creó una página web donde hablaba de Marie y de <strong>su mentira sobre la violación</strong>. La virulenta respuesta de su entorno, que en la práctica se evaporó de su día a día, se terminó en 2011 cuando fue detenido Mark O’Leary, <strong>agresor sexual reincidente</strong> que almacenaba en su cámara de fotos cientos de fotografías de sus víctimas. Entre ellas, estaba Marie.</p><p>En su relato,<em> Creedme </em>yuxtapone las dramáticas consecuencias de una investigación negligente con la pulcritud y dedicación de otros equipos policiales que desembocaron en la captura de O’Leary. Cada página pone de manifiesto la falta de credibilidad que históricamente se ha concedido a las mujeres que sufren este tipo de crímenes. “Esperaban que [Marie] estuviera histérica, pero no era así. No podían entender el tono de su voz, cómo parecía estar emocionalmente distante”, explicaba Armstrong en una entrevista.</p><p>La mayoría de los personajes que aparecen en el libro -vecinos de las víctimas, testigos, agentes- opina sobre cuál cree que es la reacción <em>natural</em> ante una agresión sexual. En un artículo de 1995 publicado por la Asociación Internacional de Jefes de Policía y recogido en el libro se describía de esta manera la respuesta habitual de una víctima de violación: “Por lo general, la actitud y <strong>el aspecto de una víctima legítima de violación no frece dudas</strong> de que se ha cometido un crimen. En esos casos, la víctima está muy agitada, harto inquieta desde el punto de vista emocional; suele presentar histeria, cortes, cardenales o heridas. […] Se pueden tener dudas razonables sobre la validez de las acusaciones de violación si existen pocos o ninguno de estos indicios”.</p><p>“Las investigaciones demuestran que,<strong> cuanto más íntimo es un delito, más gente se centra en el comportamiento de la víctima</strong>. Y, huelga decirlo, no hay delito más íntimo que la agresión sexual”, valora en esas mismas páginas Joanne Archambault, antigua subinspectora de Policía y experta en la materia. Toda esa nebulosa de sospechas entorno a este tipo de agresiones derivan en que en Estados Unidos solo una de cada cinco mujeres llama a la policía después de ser violada, según los autores de esta investigación.</p><p>Otros datos también subrayan que, en Estados Unidos, solo entre el 2% y 8% de las acusaciones por delitos de violación son falsas, recuerdan Miller y Armstrong. Pese a ello, los agentes de Lynnwood que atendieron a Marie tras haber sido agredida decidieron basarse en su instinto <strong>en lugar de escuchar a la víctima y comprobar su relato</strong>. Cuando Marie empezó a ser tratada como una sospechosa, se rindió ante la presión. “Era la manera más sencilla de salir de allí –explicaba Armstrong en una entrevista–. Así que se retractó. Y, de acuerdo a como lo describe [Marie], cuando se desdijo, apareció una tremenda sensación de alivio”. Habían conseguido que hasta incluso ella misma desconfiase de sus palabras. </p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Sep 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Saila Marcos]]></author>
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      <media:title><![CDATA['Creedme': la súplica de una víctima de violación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Periodismo,Violaciones,Premios Pulitzer,Machismo,Series televisión,Netflix,Cultura de la violación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desde el otro bando]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/bando_1_1174095.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/068cb100-a77c-4008-a1fe-92ba80e37e94_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Desde el otro bando"></p><p>El 20 de julio de 1936 los bañistas todavía se atrevían a bajar hasta la playa de San Lorenzo de Gijón para darse un chapuzón. No podían prever que el golpe de Estado pudiese acabar por completo con aquella cotidianidad, aquel ocio apacible bajo la popular <em>escalerona</em> del paseo marítimo. Y eso que el ambiente andaba ya revuelto: los anarquistas de la CNT y los comunistas habían conseguido frenar el intento de rebelión de los militares que permanecían atrincherados en el cuartel de Simancas. Entre aquel extraño mes de julio y octubre de 1937, cuando la caída de Gijón supuso el fin del Frente Norte republicano, las dos ciudades asturianas más grandes fueron <strong>asediadas por la artillería</strong>, cercadas ambas en una situación ideológicamente contraria, pero simétrica en sus consecuencias: <strong>Oviedo, en poder de los sublevados</strong>, fue rodeada por el bando republicano; mientras que<strong> Gijón consiguió mantenerse fiel al gobierno de la República</strong>, pero asediada por los rebeldes. En medio de este campo de batalla, la población civil alcanzó un protagonismo no buscado, convirtiéndose en la gran damnificada por el conflicto.</p><p>Esa es la idea sobre la que gira la exposición <a href="http://www.culturaydeporte.gob.es/mnantropologia/dam/jcr:8ed55119-8297-42c6-8e80-6265cf598ae3/maq-period-v7.pdf" target="_blank">Frente a frente. Dos visiones fotográficas de la Guerra Civil</a>, una nueva coproducción entre el Museo del Pueblo de Asturias y el Museo Antropológico de Madrid, que recupera el trabajo fotográfico de Constantino Suárez y Florentino López <em>Floro</em> durante aquellos meses. El primero, vinculado al Ateneo Obrero, registró los primeros pasos de la Guerra Civil desde Gijón y siguió también a los milicianos que cercaban Oviedo; el segundo, propietario de una droguería en la que se podía comprar material fotográfico, cogió sus bártulos impelido por la urgencia histórica y retrató el asedio a la capital, llegando a publicar en los primeros números de <em>La Nueva España</em>, periódico que empezó a editar Falange Española a finales de aquel 1936.</p><p>Cuando los comisarios de la muestra, Juaco López, del Museo del Pueblo de Asturias, y José Luis Mingote, del Museo Antropológico de Madrid, comenzaron a bucear en los archivos de ambos fotógrafos —mucho más numeroso y con<strong> </strong>una vocación artística más evidente en el caso de Suárez—, se dieron cuenta de que había <strong>imágenes prácticamente simétricas</strong>. Los edificios en ruinas, los heridos, los muertos, las colas para comer o recoger agua, los intentos por mantener cierta normalidad en el caos, el orgullo de los combatientes… aparecen tanto en las fotografías de Floro como en las de Constantino Suárez. “Las imágenes son muy semejantes”, explica Mingote, “<strong>se ven mecanismos similares en el funcionamiento de las ideologías</strong>, la propaganda o la autoalabanza”.</p><p>“Tenemos una idea de la historia que es la que nos han enseñado de niños”, parafrasea Mingote al historiador francés Mark Ferro para recordar una de las ideas sobre las que se diseñó <em>Frente a frente</em>, abierta al público en el Museo Antropológico de Madrid hasta el 13 de octubre. Una guerra es el enfrentamiento entre ejércitos, el empleo de tácticas militares, las victorias, las armas, las conquistas y venganzas; pero también consiste, fundamentalmente, en “una producción de víctimas civiles”. El archivo de Suárez atesora el rostro agradecido de un hombre almorzando en un comedor social (un plato de legumbres, un huevo cocido y una rebanada de pan que sujeta con la mano), la camaradería de un grupo de milicianos compartiendo el rancho, las caras aturdidas de los niños que reciben juguetes enviados por el Socorro Rojo a un orfanato gijonés, la mirada extraviada de un niño rubio que recibe un beso de su profesora en otro orfanato, el Rosario de Acuña.</p><p>Suárez, formado como fotógrafo desde los 13 años y reportero gráfico, demuestra en cada una de esas imágenes su<strong> calidad artística y técnica</strong>. Eso diferencia su obra de la de Floro, <strong>más urgente y cruda</strong>. Suárez busca siempre una composición equilibrada, estudiada y en sus enfoques hay, en la mayoría de los casos, una línea diagonal que atraviesa el plano como una metáfora de un mundo en declive. A lo largo de la guerra, el gijonés utilizó 246 rollos de negativo de 35 milímetros, lo que arroja un total de <strong>6.000 fotografías</strong>, algunas de ellas publicadas en el periódico socialista <em>Avance</em>. El archivo de Floro es más discreto: 2.000 positivos y negativos, muchos de ellos, retratos de los cadáveres sin identificar que llegaban a la morgue y de los que se tomaba una fotografía para facilitar la posterior identificación.</p><p>También el destino fue diferente para ambos cuando cayó el Frente Norte a finales de 1937. <strong>Constantino Suárez fue detenido y encarcelado</strong>. Salió de prisión a finales de los años cincuenta y retomó su profesión hasta su muerte en 1983, aunque de una manera bastante precaria. Su trabajo, de una magnífica calidad ética y estética, apenas ha trascendido. Nunca perteneció a ninguna agencia de renombre ni tampoco trabajó en una ciudad donde entablar amistades influyentes. Pero, sobre todo, Constantino Suárez había retratado y militado en el bando republicano. Su trayectoria vital da más sentido si cabe a la frase del filósofo y poeta andalusí Ibn Hazm (994-1064) con la que a modo de moraleja se despide Frente a frente: “<strong>La flor de la guerra civil es infecunda</strong>”.</p><p><em>*Este artículo está publicado en el número de septiembre de </em>tintaLibre<em>. Puedes consultar todos los contenidos de la revista haciendo clic aquí.</em><a href="https://www.infolibre.es/noticias/tinta_libre/portada/" target="_blank">aquí</a></p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Aug 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Saila Marcos]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Desde el otro bando]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ferias y exposiciones,Guerra civil,Guerra Civil española,Víctimas del franquismo,Fotografía,TintaLibre,Memoria histórica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aquella noche en Cielo Drive]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/noche-cielo-drive_1_1174094.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3fa1ce31-d454-4d30-9f2e-dc1a8b8820e1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Aquella noche en Cielo Drive"></p><p>Poco después de la medianoche del 9 de agosto de 1969 se escuchó un grito aterrador colina abajo en Cielo Drive: <strong>“¡Por Dios, no, por favor! ¡No, no, no, por Dios!”</strong>. Provenía del número 10050, un chalet de planta baja, revestido de madera roja y grandes ventanales. Tres “robots despiadados y sanguinarios”, como después les calificaría el fiscal del caso, habían sido enviados desde las llamas del infierno del rancho Spahn para asesinar a los moradores de la mansión, entre los que se encontraba la actriz<strong> Sharon Tate</strong>, embarazada de ocho meses, entonces mujer del director de cine <strong>Roman Polanski</strong>. Cumplieron su tarea de manera eficiente, bárbara, despiadada, terriblemente sádica… y lo repitieron horas después en la casa del matrimonio formado por Leno y Rosemary LaBianca, no muy lejos de allí, en el barrio de Los Feliz. Leno tenía multitud de heridas realizadas por <strong>un tenedor de trinchar</strong> y habían grabado la palabra <em>war</em> (guerra) en su vientre; Rosemary recibió 41 puñaladas, muchas de ellas cuando ya estaba muerta.</p><p>Hay otra escena que resume el horror de aquella invocación al caos. Días después de los crímenes, una de las asesinas, Susan Atkins, encerrada en prisión por otro motivo, relataba a su compañera de celda que “le sujetó los brazos a Sharon detrás, y que Sharon la miró y lloró y suplicó: ‘Por favor, no me mates. Por favor, no me mates. No quiero morir. <strong>Quiero vivir. Quiero tener a mi hijo</strong>”; a lo que Susan respondió: “Mira, puta, no me importas. No me importa si vas a tener un hijo. Más vale que te prepares. Vas a morir, y me da lo mismo”. Acto seguido la apuñaló, barajaron la posibilidad de extraer al bebé y de sacarles los ojos a las víctimas para aplastarlos contra la pared. Al final, Susan se conformó con un lametón a la sangre aún caliente que embadurnaba su mano. Cuesta entender, después de leer tan escalofriante y despreocupada confesión, el misticismo y la pátina de glamur que ha acompañado a estos brutales crímenes durante medio siglo.</p><p>Todo esto lo contó el fiscal Vincent Bugliosi en su monumental ensayo (y obra de<em> true crime </em>más vendida de la historia) <a href="http://editorialcontra.com/producto/helter-skelter-la-verdadera-historia-de-los-crimenes-de-la-familia-manson/" target="_blank">Helter Skelter. La verdadera historia de los crímenes de la Familia Manson</a>, escrito en 1974 con Curt Gentry y recién reeditado en español por el sello Contra. En casi 800 páginas, Bugliosi repasa exhaustivamente los antecedentes del<em> caso Tate-LaBianca</em> y el <em>modus operandi </em>de los asesinos, pero también el relato que le tocó componer a la Fiscalía de <strong>una masacre donde nada, absolutamente nada, parecía tener sentido</strong>. En los asesinatos del matrimonio LaBianca, la actriz Sharon Tate y el resto de inquilinos del 10050 de Cielo Drive -Abigail Folger, una rica heredera; Voytek Frykowski, su pareja y amigo de Polanski; Jay Sebring, peluquero estrella y exnovio de Tate; y Steve Parent, amigo del cuidador de la finca- hubo dos elementos que dificultaron enormemente la labor de Bugliosi. El primero, ciertos errores cometidos por la policía en el lugar del crimen y en las investigaciones posteriores (tardaron meses en vincular los casos <em>Tate </em>y <em>LaBianca</em>). El segundo, el azar.</p><p><strong>La casualidad</strong></p><p>Hay libros de Paul Auster que no alcanzan la maraña de casualidades que desembocaron en una de las historias más trágicas de Hollywood. Fue fortuito que un tipo de poco más de metro y medio llamado Charles Manson apareciese en San Francisco, epicentro del movimiento hippie, tras pasar varios años en la cárcel. En ese<strong> naif, lisérgico y floreado verano del amor</strong>, Manson desplegó su batiburrillo ideológico: mensajes bíblicos, préstamos del nazismo y la cienciología, budismo, esoterismo, racismo y, sobre todo, beatlemanía. Un discurso trabajado con el mejor manual para caer bien si tienes, como en su caso, ciertas tendencias criminales: <em>Cómo ganar amigos e influir sobre las personas</em>, el<em> bestseller</em><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/C%C3%B3mo_ganar_amigos_e_influir_sobre_las_personas" target="_blank">bestseller</a> escrito por Dale Carnegie.</p><p>Resultó casualidad también que en 1968 Patricia Krenwinkel y Ella Jo Bailey, dos chicas de la Familia Manson, fueran recogidas por <strong>Dennis Wilson</strong>, miembro de los Beach Boys, una noche que hacían autoestop. El batería introdujo a la Familia y a Manson –un personaje tremendamente egocéntrico y melómano, que creía estar destinado a convertirse en una estrella de la música- en el ambiente artístico y <em>underground</em> más exclusivo de California, y le presentó también al productor <strong>Terry Melcher</strong>. Tras ciertos desencuentros con los Beach Boys, Manson centró en Melcher todas sus oportunidades de éxito; pero este ni lo vio claro ni se encontraba en el mejor momento económico para apostar por aquel extraño gurú. Melcher, por cierto, vivía en aquel momento en el fatídico 10050 de Cielo Drive.</p><p>El <em>Helter Skelter</em></p><p><strong>“Sharon Tate llevaba 10 años buscando el estrellato. Lo alcanzó en solo tres días”</strong>, escriben Bugliosi y Gentry. El impacto de los asesinatos fue descomunal: la prensa husmeaba en cada detalle, se generó una paranoica obsesión por la seguridad, las películas de Tate volvieron a la cartelera, aparecieron videntes que pretendían resolver el entuerto. La policía temía que la multitud de información, tanto real como falsa, que circulaba en la prensa provocara que se presentaran en comisaria falsos culpables en busca de un minuto de dudosa gloria. Incluso Truman Capote protagonizó un cameo en un programa de televisión para asegurar que “sin ningún atisbo de duda cometió los asesinatos una persona que actuó sola”. En fin, había cierto morbo en <strong>enterarse de los detalles más escabrosos desde la comodidad del sofá </strong>de casa, en descubrir la deriva más sangrienta de la Era de Acuario.</p><p>Dice Bugliosi que el caso de Manson -que nunca llegó a tocar un arma, pues en los asesinatos participaron Susan Atkins, Patricia Krenwinkel, Leslie van Houten y Tex Watson- reside en que se trate, “casi con total seguridad, del caso de asesinato múltiple más estrambótico de los anales del crimen”. Encontrar el móvil de aquel sangriento acto fue un quebradero de cabeza para los investigadores. Y lo que <em>a posteriori </em>podría parecía un intento de venganza contra Melcher, tenía también una interpretación mística y demencial, cocinada en la mente de Manson. El expresidiario había convencido a aquellos seres vaporosos de una profecía basada en el <em><strong>Álbum Blanco</strong></em> de The Beatles que hablaba de una rebelión de los negros contra los blancos de la que los primeros saldrían victoriosos. Sin embargo, los negros no podrían conservar el poder, debido a su inferioridad, y ahí llegaría el momento de<strong> aquel mesías teóricamente libérrimo: Charlie Manson</strong>. Los crímenes de Cielo Drive servirían, a su juicio, para precipitar los acontecimientos del <em>Helter Skelter</em>.</p><p>Un establo de putas</p><p>La vida de la familia más disfuncional de todos los tiempos en el rancho Spahn no era, ni mucho menos, un remanso de paz y amor. Para empezar, <strong>acostarse con Manson era el peaje iniciático</strong> para todas las chicas (jovencísimas) que entraron al grupo. “El rancho estaba estructurado y administrado como un establo de putas, aunque ninguna de nosotras nos dimos cuenta de eso entonces”, diría tiempo después Leslie van Houten. El acceso ilimitado a sexo, orgías y drogas era uno de los grandes atractivos para quienes se acercaban al rancho y una moneda de cambio del gurú. “Manson vio en los hippies<strong> un perfecto rebaño de panolis</strong> sugestionables a los que pastorear, esquilar y finalmente sacrificar”, asegura el escritor <strong>Kiko Amat</strong> en el prólogo de <em>Helter Skelter</em>. Amat, que ha leído en cinco ocasiones el análisis de Bugliosi y Gentry, considera que de todo aquel zafarrancho también tiene culpa una época, los sesenta, en los que se difundió “una filosofía tontuna, anti-no-sé-muy-bien-qué, oriental de postal, infantiloide y pueril”. Río revuelto y pasado por LSD en el que Manson pescó cacho con una facilidad fascinante.</p><p>“Hablamos de un expresidiario de 35 años, hijo bastardo de un padre desconocido, rechazado por su madre alcohólica, bajito y ultraviolento, criminal casi innato, astuto y escurridizo y, a la vez, cobarde. (…) La mentalidad de Charlie era tan reaccionaria, racista y paranoica como la de un SS o un Soprano cualquiera”, le define Amat. El personaje cuya máxima era <strong>“pensar es apestar” </strong>creó un clima de aislamiento en el rancho Spahn que facilitó el viaje hacia su profecía distópico-racial: no había relojes, maltrataba a las chicas, favorecía las relaciones de afecto/rechazo, cambiaba los nombres de sus acólitos… Es decir, una fábrica de alienación en la que sobraba el hambre, la suciedad y la miseria, como recreó la escritora Emma Cline en <a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2016/10/21/las_chicas_emma_cline_56411_1821.html" target="_blank">Las chicas</a>, novela en la que se acerca a la Familia a través de sus integrantes femeninas. El propio Manson lo sintetizaba así de claro en el juicio: “<strong>Puedes convencer a cualquiera de cualquier cosa si insistes </strong>todo el tiempo. Puede que no te crean al 100%, pero sacaran ideas de ello, especialmente si no tienen otra información para elaborarlas”.</p><p>Simpáticos los nazis</p><p>Esta <strong>comunión reaccionaria y criminal</strong> se ha convertido en una fuente de fascinación desde aquella madrugada de agosto de 1969. Manson fue uno de los presos más populares de Estados Unidos hasta su muerte en 2017. Recibía decenas de cartas, muchas de jóvenes mostrando su voluntad de unirse a la Familia. En un principio, hubo intentos de situarle como un luchador contra el sistema; más tarde, empezaron a alabarle los neonazis. “Que la contracultura decidiese ungir rey a un enano machista y maloliente, violador y timador y admirador de Adolf Hitler, dice mucho del nivel de volubilidad e inconsistencia de su <em>ethos</em>”, sentencia Amat.</p><p>Guns N’Roses grabó uno de los temas escritos por Manson, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=MkmQN6o78sc" target="_blank">Look at your game, girl</a>; el cantante Brian Warner se reinventó en <strong>Marilyn Manson</strong>; y la banda de rock británica <strong>Kasabian</strong> tomó su nombre de Linda Kasabian, una de las integrantes de la Familia. El único que ha mostrado arrepentimiento por rendir culto a Charlie ha sido <strong>Trent Reznor,</strong> que llegó a alquilar la casa de Cielo Drive en la que se cometieron los asesinatos. Allí vivió un tiempo a principios de los noventa y montó un estudio para su banda, <strong>Nine Inch Nails</strong>, con el nombre, supuestamente, de <em>Pig</em> (cerdo). Esa había sido la palabra escrita con la sangre de Tate en la puerta de entrada de la casa. De hecho, el vídeoclip de <a href="https://www.youtube.com/watch?v=yVpw1SwJRBI" target="_blank">Gave Up </a>fue rodado allí.</p><p>Asimismo, se han realizado numerosos documentales, novelas, ensayos y películas de ficción, más o menos mitificadores, más o menos frívolos. El último en abordar el tema de manera tangencial ha sido Quentin Tarantino en <a href="https://www.elconfidencial.com/cultura/2019-08-10/tarantino-cine-espanol-directores_2170867/" target="_blank">Érase una vez en Hollywood</a>. Tampoco <em>Las chicas</em> (Anagrama), de Cline, que se cuenta entre los más recientes terremotos culturales sobre el fenómeno Manson, cae en la visión glamurizada de la secta. Aunque la obra funciona mejor como una buena novela acerca del complejo paso de la juventud a la edad adulta, Cline recrea ese cúmulo de casualidades por el que muchas de las chicas acabaron en el rancho (problemas familiares, inseguridades) y la influencia macabra que Charlie ejercía sobre ellas.</p><p>Es célebre la imagen de Susan Atkins, Patricia Krenwinkel y Leslie van Houten -melenudas, sonrientes y abstraídas en su mundo de paz interior- camino del juicio por el <em>caso Tate-LaBianca</em>, que comenzó a mediados de 1970. Todas ellas con una X en la frente, “una prueba muy gráfica de que cuando Manson se ponía delante, las chicas le seguían”, en palabras de Bugliosi. Las tres, además de Manson y Charles Tex Watson, fueron condenadas a cadena perpetua. Manson, por su parte, no abandonó la paranoia en prisión, el lugar que fue, a fin de cuentas, su hogar más duradero. En octubre de 1982 encontraron bolsas de marihuana, 30 metros de cuerda de nylon y un catálogo de venta por correo de globos aerostáticos de su propiedad. Su plan era “escapar volando por los aires”.</p><p><em>*Este artículo está publicado en el número especial de verano de </em>tintaLibre<em>. Puedes consultar todos los contenidos de la revista haciendo clic aquí. </em><a href="https://www.infolibre.es/noticias/tinta_libre/portada/" target="_blank">aquí</a></p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Aug 2019 10:10:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Saila Marcos]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Asesinatos,Cine,Los Ángeles,TintaLibre]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Señor y señoras Wilson]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/senor-senoras-wilson_1_1173078.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/945de0c2-f5a8-4bb3-ba41-dce2572f7f4b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Señor y señoras Wilson"></p><p>Pocas familias tienen una historia tan enigmática y singular como la de la actriz Ruth Wilson (<em>The affair</em>), y pocas series basadas en hechos reales resultan tan cautivadoras como <em>Mrs. Wilson</em>. La intérprete aborda en este proyecto la vida de su abuela Alison y la revelación de una mentira que cambiaría el destino de varias familias. El prestidigitador de esta azarosa biografía colectiva es <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Alexander_Wilson_(British_writer)" target="_blank">Alexander Wilson</a>, abuelo de la primera, marido de la segunda, espía, oficial del MI6 británico, escritor de novelas de espionaje con cierto éxito, polígamo y mentiroso compulsivo.</p><p>Nominada a cuatro premios Bafta, estrenada por la BBC y disponible en <a href="https://www.filmin.es/serie/mrs-wilson" target="_blank">Filmin </a>desde mayo –donde se convirtió en el estreno más visto en la plataforma durante su primer día en los últimos dos años-, <em>Mrs. Wilson</em> arranca en 1963 con la repentina muerte de Alexander (Iain Glen, Jorah Mormont en <em>Juego de tronos</em>). La visita de otra mujer, que <strong>se presenta como esposa de Alec Wilson</strong> días después del fallecimiento para reclamar el cuerpo, destapará una enmarañada red de mentiras y dobles vidas que el difunto mantuvo durante décadas.</p><p>“Como familia, jamás supimos nada”, ha explicado la propia actriz, también productora de esta miniserie, sobre las secuelas de aquel proceso. “<strong>Mi padre nunca hablaba de su padre</strong>, no había fotos sobre él, nada. Existían estos secretos alrededor de su figura, pero jamás se habló de ellos”. Ruth es hija de Nigel Wilson, fruto del matrimonio de 20 años entre Alison y Alec. Llegó a la historia de su abuela a través de sus memorias, que fueron entregadas a sus hijos y nietos en dos tandas: en la primera, Alison narra la historia de amor con Alec, al que conoció cuando en 1940 entró a trabajar como secretaria en el Servicio de Inteligencia Británico; mientras que <strong>el segundo volumen no acabaría en manos de sus descendientes hasta la muerte de su autora </strong>en 2005. Es en esa parte donde da cuenta de la cara b de aquel romance y hasta dónde consiguió y soportó llegar en su búsqueda de alguna certeza.</p><p><em>Mrs. Wilson</em>, dirigida íntegramente por Richard Laxton y con un elenco de lujo, alterna presente y pasado para retratar con todos los matices <strong>el complejo y angustioso viaje emocional de su protagonista</strong>. Alison nunca sospechó de la doble vida de su marido, cuya condición de agente secreto funcionaba como carta blanca para justificar ausencias prolongadas y otros incomprensibles avatares. La capacidad creativa de Alec –publicó 27 novelas entre 1928 y 1940, protagonizadas muchas de ellas por el agente Sir Leonard Wallace, una especie de<em> alter ego</em>- resultó esencial para construir ese universo ficticio en el que atrapó a toda su extensa familia.</p><p>La guionista de esta miniserie de apenas tres capítulos, Anna Symon, se basó en las memorias personales de Alison, en el libro <em>Las vidas secretas de un agente secreto: la vida misteriosa y las épocas de Alexander Wilson</em> y en entrevistas que mantuvo con algunos de los hijos de los protagonistas. “<strong>Alec sigue siendo un misterio</strong>, todavía es una construcción de los recuerdos sobre él. No tenemos nada substancial desde su punto de vista. Pero tenemos el proyecto de las memorias de Alison, que es algo muy personal y honesto”, contaba Symon <a href="https://www.theguardian.com/culture/2018/nov/10/ruth-wilson-bbc-mrs-wilson-making-a-drama-out-of-my-my-familys-mysteries" target="_blank">en una entrevista</a> en <em>The Guardian</em>.</p><p>Ese punto de vista permite al espectador acompañar a la protagonista en su investigación y en su duelo durante los años posteriores a la muerte de Alec. Del inmediato dolor, Alison pasa a la negación, el enfado, <strong>la vergüenza por haber sido engañada</strong> durante tanto tiempo y a experimentar un pequeño resquicio de esperanza por encontrarle una explicación a su dolorosa traición. ¿Cómo pudo pasar 20 años sin darse cuenta de aquello? ¿Cómo no sospechó que algo raro pasaba durante las largas etapas de escasez de dinero en la casa? ¿Se convirtió en <strong>una narradora poco fiable de su propia vida</strong>, tratando de maquillar explicaciones chapuceras para no perder la fe en su marido?</p><p><strong>Una vida bajo secreto de Estado</strong></p><p>Con ese material tan excepcional, <strong>el proceso de gestación de la serie resultó igualmente extraordinario</strong>. Primero, por lo que implicaba personalmente cada decisión para la actriz. Gracias a la ficción, Ruth Wilson evita el juicio a los personajes, ya que un formato documental le hubiese obligado a ser ella misma frente a las cámaras y ofrecer respuestas a todas las incógnitas, sobre todo, morales. “<strong>Nunca les he juzgado</strong> [a Alec y Alison Wilson] ni tampoco lo ha hecho el resto de mi familia –aclaraba la intérprete en esa misma entrevista a<em> The Guardian</em>-. Los encuentro a ambos interesantes y complejos. Así que resulta más seguro dramatizarlo, meterse en el interior de los personajes y servir plenamente a la historia”. Para subrayar esa intención, el actor <strong>Iain Glen borda un Alec cálido y humano</strong>, que aparenta tener una explicación coherente y comprensible para todo su ardid.</p><p>En segundo lugar, el equipo tuvo que encajar un puzle con todas las piezas imcompletas. Ni Alison llegó a tener conocimiento de todas las vidas de su marido ni tampoco el resto de familiares, responsables en el MI6 con los que contactó o amigos de Alec conocieron o quisieron contar la verdad de su compleja biografía. En sus indagaciones dio con <strong>documentos falsificados</strong>, otros bajo la llave del servicio secreto, chácharas sobre complots internacionales en los que Alec supuestamente había estado implicado. La propia Ruth lleva años intentando cuadrar el rompecabezas. Conoció el primer tomo de las memorias de Alison cuando tenía 15 años y, con 25, <strong>propició un encuentro entre las diferentes familias</strong> de su abuelo para tratar de reconstruir su figura.  </p><p>Como apuntaba Symon, lo cierto es que, a pesar de los esfuerzos, la verdadera historia de Alexander Wilson nunca se sabrá. <strong>Su trabajo al servicio del MI6 sigue estando bajo secreto de Estado</strong> y no será público hasta dentro de unos años. <em>Mrs. Wilson </em>es la historia de Alison, pero también la del resto de señoras Wilson, que compartieron vida, familia y amor con un magnífico fabulador que <strong>hizo de su familia su mejor obra literaria</strong>.</p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Aug 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Saila Marcos]]></author>
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