Cómo lo ve

Ignacio Sánchez-Cuenca: "El PP ha sido bastante mezquino en el reconocimiento de lo que significó el fin de ETA"

Antonio Contreras

Para Ignacio Sánchez-Cuenca (València, 1966) la situación política actual resulta compleja de analizar de cara al futuro. Explica que entre la falta de rumbo del PP, la excesiva introspección del PSOE y la fragmentación de lo que fue Podemos, no se considera capaz de prever qué puede ocurrir de aquí a las próximas elecciones. Esta pasada semana, al cumplirse diez años del abandono de ETA de la lucha armada, se ha reabierto una vez más un encendido debate respecto a la importancia real de aquel hecho y a la falta de reconocimiento de la derecha respecto a las acciones políticas que lo facilitaron.

ETA, un asunto propiedad del PP

"Desde los tiempos de José María Aznar, el Partido Popular consideró que el tema político del terrorismo —todo lo relativo a ETA— le pertenecía de forma natural y el PSOE lo único que podía hacer en ese contexto era seguir la estela que dejaba el Gobierno de la derecha. Esto, en la jerga académica de la ciencia política, se llama el issue ownership, es decir, aquellos asuntos que un partido cree que son propiedad suya y que es el único que puede dictar cómo se debe realizar la política. Pues bien, en el caso del Partido Popular, como tenía esta sensación de issue ownership, al considerar que el terrorismo era su tema, no apoyó jamás las iniciativas de Rodríguez Zapatero, que no estaban tuteladas por el propio Partido Popular".

Contra el proceso de paz

"El PP no estaba en contra de que se acabara la violencia terrorista de ETA. Creía que debía acabarse con esa violencia en base a un enfrentamiento absoluto entre las fuerzas del Estado y la organización terrorista, sin que cupiera ningún tipo de mecanismo político en la resolución del conflicto. Por eso cuando Zapatero anuncia que está dispuesto a poner en marcha un proceso de paz, el PP considera que se está cuestionando su propia vía para el final de la violencia y, entonces, arremete con fuerza en contra de ese proceso de paz y utiliza todos los recursos retóricos a su alcance. Mariano Rajoy dijo aquello de que Zapatero traicionaba a los muertos. El exministro de Interior Ángel Acebes acusó a Zapatero de haber entregado la llave de la Constitución a los terroristas. Hubo un montón de excesos retóricos, en esa época, que responden a esta lógica de que el PP consideraba que solo había una manera de acabar con el terrorismo, que era la suya".

Un silencio incómodo y elocuente

"La derecha pensaba que ETA acabaría bajo su mandato, en algún momento en que gobernara el Partido Popular, y no fue así. Entonces, se produjo una situación paradójica desde el punto de vista político, que es que el mayor anhelo de la sociedad española durante décadas, que era que finalizase la violencia terrorista, no se celebró. El PP consideraba que aquel fin de la violencia obedecía a concesiones que debilitaban los principios democráticos, lo cual luego se ha demostrado que estaba injustificado. Las asociaciones de víctimas no lo recibieron como aquello por lo que habían luchado tanto y las terminales mediáticas de la derecha tampoco lo vieron con buenos ojos. Entonces, se estableció un silencio incómodo y elocuente porque mostraba que solo el PP podía dar el certificado de fin de la violencia. Se vio como un atrevimiento que aquello sucediera en época de Zapatero".

  Una posición mezquina

"El Partido Popular ha sido bastante mezquino en el reconocimiento de lo que significó el fin de ETA bajo el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. De eso no hay ninguna duda. Su sector más intransigente ha venido a decir como que el Estado concedió a ETA una legitimidad en su fase terminal. Es el sector encabezado, sobre todo, por Jaime Mayor Oreja y algunos otros dirigentes del Partido Popular. Sin embargo, yo creo que el grueso del PP lo que trató, fundamentalmente, es de pasar por alto el asunto, al afirmar que si ETA acabó es porque estaba muy debilitada por la actuación policial, lo cual es cierto. Pero el PP no quiso reconocer que hizo falta, también, un empuje político. Ese empuje político de la última fase es lo que les incomoda y lo que les lleva a ningunear la gestión del Partido Socialista en este ámbito".

EH Bildu, hoy

"EH Bildu es un movimiento complejo en el que hay diversas fuerzas políticas: los herederos de lo que fue la histórica Herri Batasuna; Eusko Alkartasuna, un partido totalmente desligado de la lucha armada; Aralar, que se separó de ese mundo como consecuencia de su rechazo a la violencia; y hay también figuras independientes y otros grupos ahí metidos. EH Bildu representa lo que llaman la izquierda abertzale, es decir, un nacionalismo de izquierdas, que tiene un origen remoto en la violencia terrorista, pero que ya, finalizada y superada esa fase, tiene toda la legitimidad para jugar en la política institucional. De hecho, eso es lo que ya se estableció en el pacto de Ajuria Enea de finales de los años ochenta, un pacto que firmó Alianza Popular en la época. Yo veo saludable que EH Bildu se integre en el juego institucional y participe en todas las actividades del Congreso, lo que, en época de ETA, no hacía. Esto es un signo de normalidad democrática".

Otegi y el dolor de las víctimas

"Me gustaría dar la importancia que tiene a las palabras de Otegi diciendo que el dolor causado por ETA nunca tendría que haber tenido lugar. Eso es una declaración importante. Es una declaración que llega muy tarde. Otegi solo se ha atrevido a dar este paso diez años después del fin de la violencia y tres años después de la disolución de la propia ETA. Pero, aunque llegue tarde, está bien que lo haya hecho. En este sentido, yo creo que es importante llamar la atención sobre una asimetría con lo que sucedió en la Transición. En la transición democrática, a nadie se lo ocurrió pedirle a los dirigentes de Alianza Popular, que procedían de las entrañas del franquismo, que se arrepintieran de su compromiso con el régimen franquista. Nadie lo planteó y me parece que es justo que fuera así. Era parte de lo que significaba la Transición, es decir, incluir a cuantos más mejor dentro de la nueva democracia".

  Gobierno de coalición y Bildu

"La derecha hace afirmaciones un poco descabelladas en este asunto, afirmando que Pedro Sánchez ha dejado la gobernación de España en manos de Bildu. Esto es una exageración, es un exceso retórico, que no se corresponde con la realidad. Es cierto que Bildu votó a favor de la moción de censura promovida por Pedro Sánchez y es cierto que luego ha dado algún apoyo puntual en el Parlamento, por ejemplo en los anteriores Presupuestos Generales del Estado. Pero eso no significa que Bildu sea un actor decisivo en la gobernación de España, en estos momentos. Vivimos con un Parlamento muy fragmentado en el que es complicado configurar mayorías con tantos grupos parlamentarios y Bildu a veces está y a veces no está. Desde luego, la gobernación, en estos momentos, del país no depende de lo que decida el grupo parlamentario de Bildu".

ETA en el debate político actual

"El asunto de ETA creo que no tiene ninguna importancia en la actualidad, comparado con lo que son los asuntos reales de la política española: la gestión de la pandemia, el paro juvenil, los fondos europeos, etc. Con todo eso no tiene nada que ver. Afortunadamente, el debate sobre ETA va a seguir vivo, pero va a formar parte de lo que son los grandes debates sobre la memoria de España. De la misma manera que discutimos, todavía hoy, sobre la represión en el franquismo y sobre qué fue la transición, con el caso de ETA va a ocurrir lo mismo. Pero es ya un debate en el pasado. Que la derecha todavía quiera mantener vivo el recuerdo de ETA, para hacer esta distinción entre quienes fueron intransigentes ante la violencia y quienes buscaron vías políticas, bien. Pero eso tiene un recorrido más bien corto".

El PP, tras su Convención

"Es muy difícil anticipar qué va a hacer el Partido Popular de aquí a las elecciones porque, desde que eligieron a Pablo Casado, el partido va dando tumbos. Ha tenido un comportamiento muy errático. En ocasiones, se pega a los mensajes de Vox y trata de competir con ellos en radicalismo verbal. En otras ocasiones, se enfrenta a Vox y trata de buscar un perfil más moderado. Casado ha demostrado no tener un rumbo claro. No es capaz de establecer una ruta de aquí a las elecciones y, por lo tanto, no soy capaz de opinar respecto a qué futuro le espera, porque me temo que el candidato va a seguir dándonos sorpresas en direcciones que a lo mejor, todavía, no podemos ni siquiera imaginar".

El PSOE, tras su Congreso

"El PSOE lo ha pasado muy mal en la última década. Ha tenido unos bajones electorales muy importantes. Ha tenido unos conflictos internos inéditos, como fue la defenestración de Pedro Sánchez en 2016, en aquel Comité Federal infausto. Ahora vive un momento dulce porque está, de nuevo, en el Gobierno. Tiene una posición central en la política española. A mí, sin embargo, no deja de preocuparme una cierta introspección o movimiento de cierre sobre sí mismo del PSOE, porque ha sido capaz de recuperar parte de sus apoyos cuando, precisamente, se ha olvidado un poco de su mundo interno y se ha abierto más a la sociedad. Veo que el PSOE se siente fuerte y tiene la tentación de mirarse hacia adentro y de extraer toda la energía política de su interior y eso puede ser problemático, porque la socialdemocracia ni en España ni en Europa ha superado, todavía, la crisis en la que anda inmersa".

  A la izquierda del PSOE

"Podemos, claramente, se encuentra en un período de debilidad y yo diría que incluso de cierta descomposición. Ha perdido a muchos de sus votantes. Obtuvo el 21% del voto en el año 2015 y ahora está, según las encuestas, entre un 10% y un 12%. Casi ha perdido a uno de cada dos votantes. Esto es mucho. Se ha fragmentado, además, territorialmente e ideológicamente con la salida de Errejón y su grupo y ahora no veo una posible reintegración de todas esas fuerzas que andan dispersas. Pero sí es posible, quizá, un intento de reconfiguración a través de una gran plataforma de apoyo a Yolanda Díaz. Eso no va a acabar con las organizaciones que se han ido separando o distanciando de Podemos, lo que se llaman las confluencias. Más bien, lo que veremos será una unión táctica en torno a una candidata sobre la que se cierre filas. Eso sí veo que se puede plantear y es factible. Se puede conseguir".

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