Cómo lo ve

Manuel Vicent: "La derecha cree que el Gobierno es ilegítimo porque piensa que el Estado es su patrimonio"

Las faldas del Montgó se encuentran con el mar en Denia (Alicante) en Les Rotes. Allí vive Manuel Vicent, una de las figuras más respetadas del mundo de las letras y el pensamiento en España. Nos ha atendido a distancia con extraordinaria amabilidad y espíritu de colaboración, para trasladarnos sus reflexiones sobre la situación de nuestro país en una etapa tan delicada como la que vivimos.

Implicación política

En este país sucede que la derecha rompe el principio de Arquímedes: desaloja muchísimo más que lo que pesa. Invade todos los territorios de la sociedad: desde las noticias del amanecer hasta las noticias con las que uno se va a la cama. Implicarse en la política es dejar aparte todos los sueños, ambiciones y trabajo personal. En mi caso concreto, no debo implicarme en política porque me resta una gran cantidad de energía que necesito para escribir, pensar, vivir de forma tranquila, con una salud aceptable, sin que los torpedos de la política me quiten todo mi proyecto de vida. De esta forma, yo me implico lo suficiente para seguir viviendo.

La pandemia y la polarización

En medio de la epidemia, se ha producido en este país una situación muy chocante. Primero hubo aplausos en los balcones a favor de los sanitarios y de los que estaban luchando en primera línea contra esta tragedia. Después, estos aplausos se volvieron caceroladas e insultos al Gobierno. La división ideológica entre derechas e izquierdas, sobre todo en una derecha que ha aprovechado una tragedia planetaria para derrocar al Gobierno es casi un símbolo de lo que está sucediendo en este país en el desencuentro formal, incluso cainita, que hay entre unos y otros. La envidia muchas veces tiene una parte positiva de emulación, pero lo que sucede en la derecha en este país es que tiene resentimiento, alegría y regodeo íntimo de que las cosas le fueran mal al Gobierno con tal de derrocarlo.

La derecha española

La derecha española cree que el Estado es su propio cortijo. La izquierda tiene un sentimiento de okupa cuando llega al gobierno. Desde que Rajoy perdió las elecciones, tras el atentado de Atocha, hay una especie de paranoia de que el gobierno le fue arrebatado. También ha sucedido lo mismo con la moción de censura que fue como una jugada de póker. No digo que la derecha crea que el gobierno socialista sea ilegal pero sí lo cree ilegítimo porque piensa que el Estado es su patrimonio.

El Gobierno de coalición

La unidad de la izquierda es un tema recurrente en la historia del pensamiento político en los últimos siglos. En este caso, la unión del PSOE con Podemos y los residuos que quedan del comunismo es altamente problemática, porque es un pleito de familia que viene desde la III Internacional, son cuñas de la misma madera y cada uno está luchando por un espacio propio marcando territorio. Es estomagante, decepcionante, que solo por el hecho de marcar territorio se cometan estas fricciones dentro del Gobierno. Es desmoralizador que, en este caso, Podemos, que tiene un territorio labial, que se apodera del espacio mediático, esté poniendo torpedos dentro del común desarrollo armónico de un Gobierno. 

Las luces de situación

Contra las leyes de la óptica, los problemas se ven más grandes de lejos que de cerca. Nuestro cerebro a la hora de manejarse por la vida también tiene unas luces largas, cortas y de situación. Con las luces largas, todas las tragedias se ven apocalípticas. Con las luces cortas, cuando llegan, adquieren una dimensión humana, concreta, manejable. Con las luces largas, los principios son fundamentales, pero con las cortas, todo es relativo. Incluso las ideologías se aplican persona a persona, y en cualquier bando, hay personas cerriles, abiertas, progresistas, simpáticas o totalmente irresponsables. Ahora bien, la vida es lo que sucede siempre a nuestro alrededor. En este caso de pandemia y con una niebla espesa que hay en el futuro, hay que usar las luces de situación, que son las que te sirven para que te vean y no se te lleven por delante.

El emérito

Por una conjunción de los astros resulta que la monarquía instaurada por Franco, el dictador, funcionó y llegó un momento que incluso fue la expresión de la democracia española y del espíritu de la Transición. Incluso sirvió solamente por el miedo escénico en el 23F ante unos militares que eran absolutamente monárquicos por tradición familiar, que se encontraran con un rey y que no tuvieran la sensación de que tenían que ser ellos los que derrocaran la monarquía. Tal vez en ese aspecto funcionó. Ahora bien, lo triste de este caso es que el rey emérito, Juan Carlos I, ha echado por la borda todo ese patrimonio adquirido de una forma casi astral, en la política española.

Donald Trump

Hay tormentas solares, hay convulsiones de la naturaleza, terremotos, grandes catástrofes, inundaciones, pero nadie habla de las tempestades que pueden suceder y, de hecho, suceden en el cerebro de algunos gobernantes, en este caso de Donald Trump. Es un peligro público para este planeta. Se comporta como un demente alucinado, como un búfalo de color calabaza y estamos todos en manos de las tormentas, casi solares, que le suceden dentro de las emociones convulsas de su cerebro.

El periodismo en España

El periodismo español creo que está pasando uno de sus peores momentos porque está mayormente dirigido al cerebro límbico de las personas, allí donde residen las emociones, los deseos oscuros, los sueños, los símbolos, los miedos, los terrores. A esto se ha unido este mundo de las redes en que la información en lugar de venir de arriba ahora viene en un sentido horizontal. Todo el mundo es hoy periodista, todo el mundo es reportero, y este periodismo va unido a las más bajas pasiones del ser humano. Desgraciadamente es así. Yo sueño con un periodismo que esté dirigido al córtex de las personas, a la parte inteligente de las personas.

Su última novela

El día que Dani Mateo intentó engañar a un fan

El día que Dani Mateo intentó engañar a un fan

Ava en la noche es una novela que trata de un joven provinciano que llega a Madrid en los años 60, con la idea de ser director de cine. Se encuentra un Madrid devastado todavía, con las secuelas de la dictadura, pero que alberga una fascinación de todos los artistas de Hollywood que en ese momento estaban rodando películas en Madrid y en el resto de España. En Madrid, en aquel momento, se podía ver a Gary Cooper, Elizabeth Taylor, Sofia Loren, a todos. Medio Hollywood estaba en Madrid. La persona referente era Ava Gardner, que había sentado sus reales en esta ciudad. El fenómeno era que los madrileños, en aquel momento, estaban viendo la libertad de esta gente, de estos divos, que se había convertido en un espectáculo. En Madrid en aquel momento había dos sombras: la sombra del asesino Jarabo y la sombra de Ava Gardner, que se había convertido en un símbolo e icono de toda la libertad.

Planes de futuro

Estoy ahora en plena promoción telemática de la novela Ava en la noche que acaba de salir hace un par de meses. Por lo demás, estoy en mi trabajo de siempre en el periodismo y, sobre todo, estoy decidido a que no se me apaguen las luces de situación que responden a estas preguntas: ¿Qué hago para vivir con armonía?, ¿Qué hago para seguir trabajando?, ¿Qué hago para vivir los días con una armonía y con una salud aceptable?

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