Plaza Pública

Almeida, alcalde a la desesperada

Rita Maestre

En las últimas semanas hemos vivido un espectáculo lamentable a cuenta de la aprobación de los presupuestos municipales. Un mercadeo indecente en el que Madrid sólo ha sido una pieza en el tablero de la guerra de las derechas. Y que va a acabar de la forma más indigna posible, gracias al voto de tres tránsfugas a los que Almeida regaló un Grupo Mixto ilegal para usarlo en este tipo de ocasiones. Tres, porque uno de ellos decidió descolgarse de tal ignominia.

Quién le iba a decir a Almeida que llegaría al 22 de diciembre de 2021 trampeando los presupuestos así, sin la mayoría –formada por tres partidos– que le dio la alcaldía y con la peor intención de voto en las encuestas desde que es alcalde. Él, que se las prometía felices con una imagen amable durante la pandemia que muchos, los que le conocíamos, sabíamos que no podría mantener mucho tiempo.

Porque esto, por desgracia, va de encuestas y de estrategias políticas, no de los intereses de los madrileños. En esta guerra de las derechas importan mucho más las elecciones en Andalucía o ahora en Castilla y León que los intereses de los madrileños. Almeida, desde hace tiempo, no es alcalde de Madrid, está a otra cosa, le interesaba mucho más ser escudero de Casado que servir a sus vecinos, y las consecuencias se ven cada día en la gestión: en el abandono de los servicios, en el desastre de la movilidad y la contaminación, los atascos, en la limpieza, el ataque a las asociaciones vecinales o a los colectivos LGTBI y feministas.

No son estos los temas que realmente les importan, le interesa poco lo que pasa en las calles de nuestra ciudad. Su cabeza está en Casado, Ayuso o Abascal. Nada más, ni siquiera es capaz de pensar con qué socios van a gobernar, cómo va a mantener la estabilidad en el Gobierno de la capital de España. Porque todo el mundo sabe que, si les dan los votos, el próximo Gobierno será con los ultras dentro.

Almeida ha derrochado el enorme capital político que le dimos los grupos de la oposición al principio de la pandemia en un tiempo récord. No conozco un caso igual

Almeida ha derrochado el enorme capital político que le dimos los grupos de la oposición al principio de la pandemia en un tiempo récord. No conozco un caso igual. Madrid ha tenido la oposición más leal y el gobierno más incompetente de todos los tiempos. Ha sido absolutamente incapaz de gestionar el impulso que supusieron los Pactos de Cibeles que yo mismo le propuse. Se ha dedicado a intentar hacerse un hueco en la derecha más que a gobernar para todos. Y ni siquiera ha conseguido esto, por cierto, pues es ahora mismo una figura desdibujada, escudero de Casado en su particular guerra.

Esta es una legislatura perdida y el presupuesto que se aprueba no hace más que certificarlo. Han sido incapaces de dibujar un horizonte de futuro para la ciudad. Se han limitado a inaugurar las obras que venían de la legislatura pasada, a deshacer todo lo que tuviera que ver con la participación ciudadana y a comprar todos los marcos de la ultraderecha en cuanto a derechos de la población LGTBI, cambio climático, Agenda 2030, feminismo…

Incluso en esta nueva ola de la pandemia se ve que están a otra cosa. ¿Cómo es posible que el alcalde de Madrid tolere la destrucción de la Atención Primaria en su ciudad? ¿Qué piensa cuando ve esas colas en los centros de salud? ¿Qué piensa de que se tarde semanas en ver a un pediatra? ¿O ni siquiera se entera de eso? ¿Le importa? NO parece pensar NADA: seguramente esté más atento a si el Congreso del PP va a ser ahora o dentro de seis meses.

Pues aquí hemos llegado: sin mayoría de gobierno, con una crisis de estabilidad patente con unos presupuestos aprobados por tránsfugas (también en crisis), con un socio de gobierno al borde de la extinción, sin ninguna idea de cómo piensan encarrilar la situación, cómo piensan sacar adelante algún proyecto o simplemente tener alguna idea de cómo mejorar la ciudad.

Y en esto no conviene engañarse: el desastre en la gestión no tiene que ver con que estos presupuestos salieran o no adelante. El contenido de los presupuestos es una constatación del fracaso de la legislatura y la forma de aprobarlos simplemente explicitan la debilidad de su gobierno y la falta de escrúpulos de la derecha madrileña.

Ahora el alcalde intenta volver a los discursos victimistas, cambiará de argumentario e intentará sacar el traje de hombre de Estado. Ya no es creíble. Tuvo su oportunidad, una enorme oportunidad, ha tenido oportunidades de pacto y consenso que nunca tuvo ningún otro alcalde. Esta situación es fruto de su irresponsabilidad, su sectarismo y su falta de interés por gestionar la ciudad.

Se puede cambiar todas las veces que se quiera de equipo de comunicación –y van cuatro– pero este no es un problema de marketing político. Es un problema de incapacidad política. Almeida no es el alcalde que necesita una ciudad como Madrid en pleno siglo XXI.

La mejor noticia es que queda poco más de un año para que entre todas seamos capaces de llevar un gobierno progresista y decente a Cibeles. Madrid lo merece.

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Rita Maestre es portavoz de Más Madrid en el Ayuntamiento de Madrid

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