La DAO, en el foco
De las 'cloacas' a la querella por agresión sexual: el terremoto que no cesa en el 'corazón' de la Policía
Parecía la persona idónea para convertirse en el máximo responsable de uniforme dentro del Cuerpo Nacional de Policía. Era un buen perfil para hacerse cargo de una Dirección Adjunta Operativa (DAO) convertida durante el Gobierno de Mariano Rajoy en punta de lanza de la guerra sucia del PP contra los adversarios políticos. Estaba fuera de la órbita de la mal llamada brigada patriótica. También geográficamente –desarrolló su carrera lejos de Madrid–. Con esta carta de presentación, y con la misión de limpiar la podredumbre, Jota, como le conocen en el cuerpo, se convirtió en jefe operativo de la Policía. "Fue muy bien recibido", cuentan los que le conocen. Ahora, casi ocho años después, José Ángel González Jiménez deja el puesto por la puerta de atrás.
La salida del director adjunto operativo se produce tras la apertura de una investigación contra él en un juzgado de violencia sobre la mujer de la capital. La causa tiene origen en una detallada querella en la que una subordinada suya, con quien había mantenido en el pasado una "relación de afectividad", expone una serie de episodios de violencia sexual y coacciones protagonizados por el hasta ahora jefe operativo policial. Hechos que tienen como punto de partida el 23 de abril de 2025. Aquel día, González, usando de forma explícita "su autoridad institucional", hizo que la víctima, que estaba de servicio, fuera a un restaurante donde él se encontraba comiendo con otro mando policial –el comisario Óscar San Juan– y, de ahí, la llevara a su vivienda oficial.
Fue en ese inmueble donde se produjo la agresión. La querella recoge que González, pese a las "negativas inequívocas, claras y persistentes", introdujo hasta en dos ocasiones sus dedos en la vagina de la víctima, hechos que pueden sustentarse con "una grabación de audio". Y que tras esto, comenzó una larga campaña de acoso e intimidación con mensajes y llamadas del comisario –tanto desde su teléfono personal como desde el oficial de la Dirección Adjunta Operativa–. "Vete a la mierda, vete a la mierda, me arrepiento de haberte conocido. Eres lo peor que me ha pasado. Ven a verme a ver qué te puedo dar", asegura la víctima que le dijo González en una llamada de finales de mayo. Fruto de todo ello, la mujer se encuentra de baja por problemas de salud mental.
El terremoto en el Cuerpo Nacional de Policía es mayúsculo. Y buena prueba de ello es el cónclave de urgencia organizado por el director general, Francisco Pardo, con todos los mandos. Porque la crisis no se circunscribe al DAO, sino que se extiende más allá. La querella también señala a San Juan, asesor del director adjunto operativo, por encubrir la agresión y presionar a la víctima. Así, por ejemplo, se recoge que el 13 de julio mantuvo una conversación –que fue grabada– con la agente en la que le habría pedido que dijera "a qué destino quería ir", negando saber nada de lo que ella refería respecto a González. San Juan, al que se ha relevado de sus funciones, fue condecorado con la Medalla de Plata tres meses después de aquella conversación, según desveló elDiario.es.
La era Pino y la 'brigada política'
Es la enésima mancha en una Dirección Adjunta Operativa, corazón del Cuerpo –impulsa y coordina las funciones policiales operativas–, acostumbrada a situarse en el centro de la polémica. Y que funcionó, con Mariano Rajoy en la Moncloa, como sala de mando en la guerra sucia contra adversarios políticos del PP. Por aquel entonces, era Eugenio Pino el máximo responsable de uniforme en la Policía. Un ex director adjunto operativo que deberá sentarse en primavera en el banquillo de los acusados por Kitchen, la operación de espionaje parapolicial desplegada sobre el extesorero del PP Luis Bárcenas. Y que ya ha sido condenado por revelar datos reservados de Jordi Pujol Ferrusola, hijo del expresident catalán, sustraídos "de forma ilícita".
La investigación de Kitchen sitúa a Pino como planificador de la operación para sustraer a Bárcenas documentos comprometedores que pudiera tener de la formación conservadora en pleno estallido de Gürtel. Al frente de la misma, puso al comisario jubilado José Manuel Villarejo, uno de los máximos exponentes de las cloacas del Estado. Y al tanto de su existencia estaban, según el auto de procesamiento, también los inspectores José Ángel Fuentes Gago o Bonifacio Díaz Sevillano. Ambos, según el instructor, eran personas de la "máxima confianza" de Pino. Tanto, que los nombres de los dos también confluyen en la guerra sucia contra Podemos que se investiga en la Audiencia Nacional.
Dimite el número dos de la Policía tras la denuncia por agresión sexual de una subordinada
Ver más
Los documentos aportados en el marco de dicha causa evidencian que todas las maniobras contra la formación morada en pleno auge político de la misma partían del mismo sitio: la Dirección Adjunta Operativa. La llamada Operación Venus, centrada en un entramado empresarial alrededor de la producción del programa Fort Apache –presentado por Pablo Iglesias–, se inició con la remisión desde la DAO del llamado informe Pisa, un documento sin membrete oficial ni firma alguna cuya elaboración se ha terminado atribuyendo a la brigada política. Y lo mismo con la Operación Bolívar sobre la supuesta financiación venezolana de Podemos. Esta se puso en marcha en base a la declaración de un exministro de Venezuela que fue a recoger Fuentes Gago a Nueva York por orden de la DAO.
Tras la jubilación de Pino, fue Florentino Villabona quien cogió las riendas de la Dirección Adjunta Operativa. Con su llegada, que hizo de la mano del ministro Juan Ignacio Zoido, se esperaba una limpia dentro del cuerpo. Pero más allá de algún gesto aislado, lo cierto es que los policías vinculados a la brigada política que estaban como agregados en embajadas continuaron disfrutando de dichos retiros dorados. El comisario, que tras su jubilación fichó por La Liga como director de Integración y Seguridad, apenas estuvo medio año en el puesto. En julio de 2017, Zoido llevó a cabo una reorganización del Ministerio del Interior que eliminó la figura del DAO, puesto que ya en 2018 se encargaría de recuperar el actual ministro, Fernando Grande-Marlaska.
La Dirección Adjunta Operativa se incluyó por primera vez en el organigrama en 2006. Y el primer jefe de la misma fue Miguel Ángel Fernández-Chico. Durante su mandato, Villarejo, cuya empresa Cenyt llegó a tener como empleada a una hija de este alto mando policial ya fallecido, se movió con agilidad en la cúpula policial. Una cúspide a la que llegó, según un documento firmado por él mismo, de la mano de Agustín Linares, quien fuera subdirector general operativo –cargo que existía antes de la DAO y que fue su germen–, investigado en el pasado por uso irregular de fondos reservados. Y en la que se mantuvo con su sucesor en el cargo, Pedro Díaz-Pintado. Tras la detención de Villarejo, Pintado, Linares y Pino emitieron cartas apoyando al comisario y diciendo que su actividad mercantil tenía "plena cobertura policial", si bien luego en el juicio terminaron marcando distancias.