Varios estudios elevan las cifras de muertos en el genocidio de Gaza y apuntan a una desviación del 35-40%
¿Cuántas mujeres, niños, hombres y ancianos han sido asesinados y heridos por los aviones, barcos, tanques, drones y soldados israelíes desde el inicio de la guerra genocida contra la Franja de Gaza?
Esta es una pregunta que seguramente no se harán los jefes de Estado o de Gobierno, los enviados especiales y los multimillonarios que alardean de diplomacia y de bienes inmuebles reunidos en Washington el jueves 19 de febrero para la primera sesión del "Consejo de Paz" impulsado y presidido por Donald Trump. Los aliados del 47º presidente estadounidense están más preocupados por los intereses que pueden obtener de una reconstrucción aún lejana, o por las repercusiones regionales y mundiales de la guerra genocida que sigue ahí.
Según las autoridades del enclave, este es el balance del 19 de febrero de 2026: 72.069 personas muertas y 171.728 heridas.
Durante mucho tiempo han sido cuestionadas esas cifras oficiales, publicadas diariamente por el Ministerio de Sanidad de la Franja de Gaza. El hecho de que perteneciera a la Administración de Hamás bastaba para desacreditarlo. Los escépticos bajaron el tono cuando esas estadísticas fueron avaladas por las Naciones Unidas y las ONG internacionales. Y lo bajaron aún más cuando, a finales de enero de 2026, fueron los responsables militares israelíes quienes, ante los periodistas, avalaron el balance proporcionado por el Ministerio de Sanidad del enclave, tal y como publicó Mediapart.
Las cifras facilitadas cada día constituyen un umbral mínimo y deberán revisarse al alza, afirman varios estudios publicados el 18 de febrero por Lancet Global Health y su publicación eClinicalMedicine. El Ministerio de Sanidad, afirman los investigadores que los han realizado, subestima el número de muertos directos e indirectos y el de heridos. Y no en poca medida: entre un 35% y un 40%.
Una entrega anterior de la encuesta sobre la mortalidad en Gaza (Gaza Mortality Survey, GMS), difundida por la revista científica en febrero de 2025, ya señalaba una notable minimización del número de víctimas de esta guerra. De hecho, estimaba en 64.260 el número de personas asesinadas durante los nueve primeros meses de la guerra, de octubre de 2023 a junio de 2024, es decir, un 41% más que el balance facilitado por el Ministerio de Sanidad de Gaza.
Primera encuesta de mortalidad sobre el terreno
Este primer estudio se llevó a cabo siguiendo la metodología de “captura-recaptura”, contrastando tres registros de defunciones diferentes: los del Ministerio de Sanidad, los de los hospitales y las esquelas.
La publicación, disponible en Internet desde el 18 de febrero, se realizó sobre el terreno, por primera vez, por veinte investigadores e investigadoras empleados por el think tank Palestinian Center for Policy and Survey Research, con sede en Ramala. Entre el 30 de diciembre de 2024 y el 5 de enero de 2025, entrevistaron a una muestra de 2.000 hogares representativos de la población gazatí, repartidos por todo el territorio costero, que agrupaban a 9.729 personas.
Las entrevistas se realizaron cara a cara. “Para cada persona [presente en el hogar a 6 de octubre de 2023, ndr], los encuestados indicaron el estado actual de la persona entre las siguientes opciones: viva y residente en la Franja de Gaza, que ha abandonado la Franja de Gaza, que se ha trasladado dentro de la Franja de Gaza, o fallecida, desaparecida o encarcelada. En el caso de las personas fallecidas, los encuestados clasificaron las muertes como violentas (muertas durante o a causa de los combates), no violentas (enfermedad, condiciones preexistentes, accidentes u otras causas no directamente relacionadas con los combates) o desconocidas. El cuestionario también registró los nacimientos posteriores al 6 de octubre de 2023”, explica el artículo de The Lancet. A continuación, los investigadores extrapolaron los datos a toda la población.
La investigación, dirigida por Michael Spagat, de la Universidad Royal Holloway de Londres, determina que el balance de la guerra genocida, a 5 de enero de 2025, era de alrededor de 75.200 muertes violentas y 8.450 muertes denominadas no violentas, es decir, resultantes de las consecuencias materiales de la destrucción de las infraestructuras del territorio.
Hasta el 5 de enero de 2025, hace más de trece meses, se produjeron más de 83.000 muertes durante los primeros quince meses de la guerra genocida. El Ministerio de Sanidad daba, en ese momento, un balance de 49.000 muertos.
Hay un dato que no varía, desde las cifras oficiales hasta las estimaciones de la encuesta sobre la mortalidad en Gaza: el de la distribución por edades y género. Más de la mitad de las víctimas, el 56,2%, son mujeres, niños menores de 18 años y personas mayores de 64 años.
La diferencia entre las cifras oficiales y las de The Lancet se explica por varios factores: el Ministerio de Sanidad contabiliza las muertes nombre por nombre, y faltan muchas, ya que siguen bajo los escombros miles de personas fallecidas y sin identificar, y familias enteras han sido diezmadas, sin dejar a nadie que pueda dar los nombres de los fallecidos.
El 80% de las lesiones son debidas a explosiones
Esas mismas razones pueden llevar, según explica Michael Spagat, que también dirige la ONG Every Casualty Counts (cada víctima cuenta), a una subestimación en el estudio publicado por The Lancet. Del mismo modo, los investigadores no tuvieron acceso a algunas de las zonas más peligrosas, como era en aquel momento el norte de la Franja de Gaza.
Por lo tanto, a la luz de esta investigación, el balance actual sigue estando, a buen seguro, por debajo de la realidad. Sobre todo porque el estudio se llevó a cabo antes de que se declarara la hambruna en el enclave palestino (que se produjo en agosto de 2025). “Es probable que la proporción entre muertes no violentas y violentas haya aumentado después de nuestra recopilación de datos. Además, investigaciones anteriores sugieren que las consecuencias a largo plazo de los conflictos sobre la salud se acumulan a lo largo de los años, incluso después del fin de la violencia aguda”, explica el artículo.
La población, además de esta carga de muertes —entre el 3% y el 4% de la población total de la Franja de Gaza ha muerto en ataques israelíes desde el 7 de octubre de 2023—, debe hacer frente a la de los heridos, cuyo destino ensombrece el futuro del territorio y de la sociedad de Gaza.
Una investigación realizada conjuntamente por la Universidad de Duke, en Carolina del Norte, y el hospital Al-Shifa de Gaza contabilizó, a 30 de abril de 2025, 116.020 heridos, de los cuales entre 29.000 y 46.000 necesitaban intervenciones quirúrgicas reconstructivas complejas imposibles de realizar en la Franja. El 80% de las lesiones fueron causadas por explosiones, durante ataques aéreos o bombardeos de zonas urbanas densamente pobladas.
Ya antes del 7 de octubre, el territorio solo contaba con ocho cirujanos plásticos y reconstructivos certificados. Las infraestructuras médicas están destruidas: de los treinta y seis hospitales que había antes de la guerra, en la actualidad solo pueden funcionar dieciocho, y de forma parcial, según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCHA). Incluso si las estructuras sanitarias se restauraran por completo, se necesitarían diez años para tratar todas las lesiones, estiman los investigadores.
El acuerdo negociado para la reapertura del paso fronterizo de Rafah en el marco del plan global prevé que puedan salir diariamente de la Franja de Gaza solo cincuenta enfermos o heridos para recibir tratamiento médico en Egipto. Ni siquiera se alcanza esta cifra, debido a los bloqueos de las autoridades israelíes.
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Cada día, a pesar del alto el fuego teórico, hay nuevas víctimas mortales y heridos en la Franja. El Consejo de Paz debería ocuparse no solo de la reconstrucción de los edificios, en la fantasía de la riviera y las zonas francas de la presidencia estadounidense, sino también de la reconstrucción de los cuerpos y las almas. De una sociedad destrozada.
Traducción de Miguel López