LA POLÍTICA DE DONALD TRUMP

El temor a convertirse en el próximo objetivo del ICE siembra el pánico en Baltimore

Una carroza de carnaval titulada «Trump ICE», que representa al presidente estadounidense Donald Trump, participa en el desfile del Lunes de Carnaval en Düsseldorf, Alemania, el 16 de febrero de 2025.

Después del despliegue de los agentes de inmigración estadounidenses en Mineápolis (Minesota), los ciudadanos de muchas otras ciudades del país temen ser los siguientes. Pero todas las alarmas se disparan si además residen en una ciudad muy demócrata, en un estado muy demócrata, son objeto de las amenazas del presidente, Donald Trump, y el Servicio de Inmigración (ICE) anuncia la apertura de un enorme centro de detención en esa zona. Es lo que está sucediendo entre los vecinos de Baltimore (Maryland), a 50 kilómetros de Washington DC.

El miedo a convertirse en el nuevo objetivo del ICE ha llevado a muchos baltimorianos a ver agentes y vehículos de inmigración aparcados en sus barrios, a diario y por todas partes, incluso cuando no los hay. En consecuencia, familias hispanas están evitando ir al médico, según líderes locales, y algunos alumnos de origen latino están dejando de asistir al instituto. Por eso, el gobernador ha decidido tomar medidas que limiten un posible despliegue de los agentes migratorios en su estado, pero algunos vecinos temen que esta iniciativa provocará la ira de Trump y los convertirá en un blanco más evidente.

Hace unas semanas, un mensaje saltó de móvil a móvil. Aseguraba que agentes del ICE habían reservado 100 habitaciones en un hotel Hilton en el centro de Baltimore, y que la actividad del ICE había aumentado en la ciudad. "Pedimos a todos los residentes que estén atentos a su alrededor y que se aseguren de que sus familiares y sobre todo los niños están a salvo. Si no necesitas desplazarte en la ciudad ahora mismo, podría ser mejor que limites tus movimientos hasta que la situación mejore", decía el texto que fue reenviado de forma masiva.

“El ICE se está mudando a la ciudad con muchísimos muebles. Desde que empezó el año, han firmado siete nuevos contratos. Viendo lo que ha pasado en Minesota, quería compartir todo lo que he encontrado, así podemos prepararnos”, ha escrito un usuario en un foro de Reddit sobre Baltimore. “Ayer había dos matones del ICE aparcados frente a mi casa, en Windsor Mill. Avisé a mis vecinos y llamé a la asociación Casa [que trabaja en defensa de los derechos de los inmigrantes]. He oído que podemos esperar una gran afluencia de agentes del ICE en los próximos días”, publicó otro. En las redes sociales pueden encontrarse decenas de publicaciones similares a lo largo de las últimas semanas.

Casi un mes después de que empezase el nerviosismo, ni medios de comunicación ni el Ayuntamiento de la ciudad ni líderes sindicales han podido confirmar que realmente el ICE esté incrementando significativamente su actividad en la ciudad de Baltimore, ni tampoco que hubiese reservado esas habitaciones de hotel. Pero el hecho de que no haya pasado no significa que no pueda suceder en el futuro, y en consecuencia muchos vecinos continúan en alerta, publicando en internet avisos cuando creen que han visto a agentes de inmigración y cambiando de rutinas, en el caso de los migrantes.

“Acabo de recibir noticias de una familia que tenía la gripe, y necesitaban llevar a su niño al hospital pero no podían ir por miedo a que los arrestaran”, ha dicho la concejal del Ayuntamiento de Baltimore Phylicia Porter a la prensa local. Porter asegura que ha estado muy activa trabajando para que los inmigrantes de la ciudad conozcan sus derechos cuando se encuentren con los agentes de inmigración. “Sé que están yendo a por mi distrito”, ha lamentado.

Un centro de detención y nuevas oficinas

Varias noticias han contribuido a generar la sensación de que la Administración está preparando un fuerte despliegue antimigratorio en Baltimore. Por un lado, el ICE ha comprado una nave que va a convertir en un centro de detención de inmigrantes en Hagerstown, cerca de Harpers Ferry, con capacidad para 1.500 personas. Lo ha confirmado la propia agencia del Gobierno federal, una noticia que ha provocado manifestaciones de cientos de personas pese al frío de las últimas semanas. Los senadores de Maryland Chris Van Hollen y Angela Alsobrooks y la congresista April McClain Delaney, todos del Partido Demócrata, han enviado una carta de protesta al Gobierno del condado alertando de que la instalación "alimentará aún más la agenda migratoria cruel e inhumana de la Administración Trump". 

Por otro, varios medios de comunicación han desvelado que el ICE ha abierto una oficina para sus abogados en Hunt Valley, cerca de Baltimore, donde trabajarán 34 empleados de la agencia. De su lado, Trump ha dicho en una entrevista reciente que tiene al menos cinco ciudades en el punto de mira después de la operación migratoria en Mineápolis, pero no ha desvelado cuáles son. “Estamos mirando con fuerza cinco ciudades, pero queremos que nos inviten”, aseguró a la cadena NBC, reconociendo que podrían necesitar acercarse de una manera más “suave” después de que agentes federales matasen a dos personas en Minesota el mes pasado.

El gobernador toma medidas, los vecinos temen represalias

Por lo que pueda pasar, el gobernador del Estado de Maryland, Wes Moore, ha firmado dos proyectos de ley de emergencia para acabar con los acuerdos vigentes que permiten a agencias de policía estatales asociarse con el ICE. "En Maryland no permitiremos que agentes sin entrenar, sin formación y sin responsabilidad deleguen en nuestros valientes agentes del orden, porque Maryland es una comunidad de inmigrantes. No son nuestra debilidad", dijo Moore el pasado martes.

En respuesta, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) ha amenazado con redoblar su presencia en el estado. En concreto, Seguridad Nacional ha dicho que esa decisión convertirá a Maryland en un lugar "menos seguro" y que sus agentes "tendrán que tener una presencia más visible". Estas amenazas llegan en un momento en el que Moore es el enemigo número uno de Trump: a lo largo de los últimos días, lo ha señalado en redes sociales acusándolo de un vertido de aguas fecales en el río que atraviesa Washington, el Potomac, y ha anunciado su decisión de excluirlo de la cena anual de gobernadores.

La comunidad se prepara

En respuesta, los vecinos se ha organizado para informar puerta a puerta de qué se debe hacer si el ICE se presenta y para organizar grupos de avistamiento que sepan cómo identificar a los agentes migratorios y que enseñen a otros cuándo dar la voz de alarma y cuándo se trata de policía local o estatal, según han publicado medios de comunicación locales. Uno de los principales objetivos de estas sesiones de entrenamiento es evitar desinformar o crear pánico si no hay razón para ello.

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En esa misma línea, las propias instituciones estatales y de los condados están creando manuales sobre cómo actuar, por ejemplo, dirigidos a los profesores de colegios e institutos. “El personal de las instalaciones tiene el derecho a oponerse cuando considere que el ICE está actuando sin autoridad”, dice una nota de la Fiscalía de Maryland distribuida a los maestros, donde insta al personal de los centros a saber distinguir entre una orden judicial y una administrativa, o designar a alguien de la dirección para formarse en ese sentido.

En una infografía distribuida por los colegios públicos del condado de Baltimore, se detallan los pasos que deben seguirse si un agente se presenta en un centro, como pedirle su identificación y que se quede fuera hasta que las personas designadas evalúen la situación (y la documentación aportada), o elaborar planes de evacuación de los alumnos para limitar el impacto que pueda tener en ellos la presencia de agentes en su centro. Los colegios del resto de condados del estado han elaborado planes parecidos, así como las universidades.

La oficina del condado de Baltimore ha publicado un comunicado. “Somos conscientes de la preocupación tan real que las últimas noticias generan en muchos miembros de nuestra comunidad. En todo el país, la presencia del ICE ha creado miedo e incertidumbre entre las familias inmigrantes. En el condado de Baltimore, creemos que cada vecino merece vivir, trabajar, ir a su centro religioso y al colegio sin miedo a que su familia sea destrozada o su vida se vea interrumpida sin aviso. Somos claros: seguimos comprometidos con proteger la seguridad, la dignidad y los derechos de todos los que llaman casa al condado de Baltimore”. 

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