La librería perdida

Begoña Curiel (El libro durmiente)

El libro durmiente comenzó su andadura como club de lectura en junio de 2003. Su nombre hace referencia a la necesidad de rescatar los valores y principios que duermen en el seno de los libros. El libro durmiente se define como una entidad creada sin fin de lucro. Nuestra acción adquiere la condición de voluntariado cultural. Desde el año 2012, correspondiendo con el período lectivo, impartimos los talleres de escritura creativa en dos niveles: básico y avanzado. Finalmente, la invitación a los autores para presentar sus obras o impartir clases magistrales sobre las técnicas de escritura ha dado lugar a la creación de un foro literario donde confluyen los lectores, libros y escritores, compartiendo ideas e inquietudes en pro de la cultura.

La librería perdida - Evie Woods

Harper Collins. 2024.

Un libro que habla de libros siempre es un gustazo. En esta novela lo son todo, incluido el hilo que entrelaza sus historias, aunque algunas conexiones resultan forzadas. La autora se sirve del realismo mágico para enredarte en el ambiente con unos personajes que buscan: cosas concretas y objetivos vitales, aunque ni ellos mismos lo sepan. La librería perdida no es espectacular, pero es muy entretenida y, a ratos, bonita.

Son dos historias a tres voces. La pobre Opaline ha nacido en la época equivocada. En los años 20 pretende lo que la sociedad no permite a las mujeres. Independencia y coraje. Tiene su propia librería y le ha hecho un corte de mangas al futuro que le tiene preparado su familia. Su experiencia vital es impresionante aunque poco creíble, por mucho que la autora la revista de un aura de superwoman.

En el presente tenemos a Martha y Henry en Dublín. La primera escapa de una espantosa relación. El segundo, va a la caza de un manuscrito que ni tan siquiera sabe si existe. Sus vivencias particulares se convierten en una. No me convence nada, su más que predecible relación romántica. Por más chicha que trate de sacarle, estirando demasiado los giros de dicha relación, la escritora no consigue emocionarme en este terreno.

Oxígeno

Es sin duda la aventura de Henry –que no él– lo que me ha resultado más interesante de La librería perdida: su búsqueda e investigación, saber cómo se mueven los tratantes de libros (en el pasado y en la actualidad) y hasta qué punto ese camino se hace obsesión. En ese periplo, aunque ni de lejos lo tuviera previsto, Martha será una pieza clave.

Será ella quien suba puntos de la ambientación mágica de la novela. Hay descripciones de escenas preciosas, con esas cosas tan “extrañas” que ocurren en su entorno, donde aparecerá madame Bowden. Es un personaje secundario y sin embargo, el más atractivo de todos en mi opinión. Hace poco abordamos esta novela en un club de lectura y coincidimos en que esta señora –nada simpática por cierto– tiene un peso fundamental en la trama, que dará sorpresas al lector. Hasta ahí se puede contar.

Siendo los libros el marco narrativo de la novela, al final trata de búsquedas en todos los sentidos. Especialmente, de quienes desean liberarse de esas cadenas que impone la vida. Y las peores: las que nos ponemos nosotros mismos. Me gusta que los libros puedan servir para romperlas. No son la panacea, pero sí un buen medicamento para sanar la basura emocional.

Begoña Curiel (El libro durmiente)

Más sobre este tema
stats