Trump, encerrado en una trampa con la guerra en Irán de la que no sabe cómo salir
El copiloto del caza estadounidense, derribado por el ejército iraní, ha sido finalmente localizado. Donald Trump se jactó en su red Truth Social del éxito de la operación de búsqueda y rescate iniciada el viernes 3 de abril, que había permitido rescatar a un primer hombre, pero había dejado en el aire la suerte del segundo, que seguía sin aparecer hasta la noche del sábado.
El presidente americano ha elogiado una de las operaciones “más audaces de la historia de Estados Unidos” (que se saldó con cinco muertos en Irán), para rescatar a un “increíble oficial tripulante, que además es un coronel muy respetado”, quien resulta estar “¡SANO Y SALVO!”. Tras casi dos días de incertidumbre, durante los cuales ha guardado silencio —algo lo suficientemente inusual como para destacarlo—, por fin puede respirar tranquilo. Pero, ¿por mucho tiempo?
La guerra lanzada contra Irán hace más de un mes, de la mano de Israel (a quien nadie parece poder ni querer detener, a pesar del genocidio en Gaza, la colonización en Cisjordania o la invasión progresiva del sur del Líbano), no hace más que estancarse y mostrar cada día un poco más sus límites. Por mucho que Donald Trump lance ultimátums, salpicados de amenazas de todo tipo, las autoridades iraníes sostienen que no cederán. “¿Recuerdan cuando le di diez días a Irán para LLEGAR A UN ACUERDO o ABRIR EL ESTRECHO DE ORMUZ? El tiempo apremia: ¡en 48 horas, el infierno se abatirá sobre ellos!”, escribió el presidente americano en su red Truth Social el sábado 4 de abril.
El general Ali Abdollahi, jefe del mando de las fuerzas armadas iraníes, no tardó en responderle, rechazando el ultimátum estadounidense y retomando la retórica del “infierno”: “El agresivo y belicoso presidente estadounidense, tras sufrir derrotas sucesivas, ha comenzado, de forma impotente, inestable y estúpida, a amenazar las infraestructuras y los bienes” de Irán. “Las puertas del infierno se abrirán para vosotros.” Para colmo de la provocación, tras el rescate del segundo piloto, Irán anunció que había derribado tres aviones militares americanos durante la operación lanzada por las fuerzas especiales.
Por el momento, la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel no ha permitido alcanzar ninguno de los objetivos fijados inicialmente: un cambio de régimen, en primer lugar, como si fuera posible liberar a un pueblo de la opresión bajo los bombardeos (Donald Trump ha cambiado luego su versión afirmando que el cambio de régimen no era el objetivo); y evitar que Irán obtuviera el arma nuclear, cuando el país no representaba hasta entonces “ninguna amenaza inminente para la nación [estadounidense]”, como subrayó el director del Centro Nacional de Lucha contra el Terrorismo de Estados Unidos, Joe Kent, al presentar su dimisión, anunciada a bombo y platillo en una carta en marzo.
Irán sale fortalecido
Y lo que es peor, ha llevado a Irán a atacar a sus vecinos y le ha permitido controlar el famoso estrecho de Ormuz, situado entre Irán y Omán, por donde suelen transitar numerosos buques mercantes que transportan petróleo a otras regiones. El 20 % del petróleo mundial transita por allí cada día, e Irán ha procedido a bloquearlo, creando una especie de derecho de paso solo para los buques de determinados países, considerados amigos (China, India). El 2 de abril, un primer buque occidental, perteneciente a la compañía francesa CMA CGM, fue autorizado a salir del estrecho, según Bloomberg. Pero la escasez ya se deja sentir en Europa, donde se han disparado los precios de los combustibles.
“Se ha dicho que los países asiáticos iban a sufrir más, pero Asia no está representada únicamente por China, subraya el geopolítico Didier Chaudet a Mediapart. También hay una serie de aliados y mercados clave para Occidente, como India, Japón o Corea del Sur. Y si Asia se derrumba, el mundo entero pagará un alto precio en el plano económico”. Si a esto le sumamos las recientes tensiones de Francia con un país como Argelia, cuyos recursos de hidrocarburos son considerables, y “la estupidez de ciertos políticos franceses que la han convertido en un blanco, nos enfrentamos a dificultades para abastecernos”, añade.
Han subestimado totalmente a los iraníes
Para este especialista en el mundo persa, que ha realizado varios “trabajos de campo” en Irán, los Estados Unidos de Trump han caído en una “trampa de varios niveles”: la de una “guerra energética”, pero también la de una “guerra asimétrica”, olvidando que un país como Irán “podía plantarles cara mucho más fácilmente en un conflicto que si las cosas se hubieran hecho mediante las presiones habituales”, como son las sanciones.
Recuerda que el régimen “nunca se había visto tan en apuros” con los movimientos de revuelta (duramente reprimidos) de la población a principios de año, además de las dificultades económicas ligadas a las sanciones: “Una Casa Blanca que hubiera querido actuar con inteligencia no habría desencadenado esta guerra, habría apoyado esas formas de presión”.
En su lugar, la guerra permite hoy al régimen en el poder “removilizar a una parte de la población en nombre del nacionalismo” y “causar daños a los países vecinos, haciéndoles ver que alinearse con los americanos no sirve para protegerlos”. Donald Trump “acaba siguiendo la misma línea, cuando se había presentado como el presidente que dejaría de hacer la guerra. Creyó que, mediante la fuerza, podría imponerse en Irán como ocurrió en Irak o en Afganistán. Pero han subestimado totalmente a los iraníes”, dice, refiriéndose esta vez a la trampa de una “guerra psicológica”.
Porque uno de los principales errores de Estados Unidos, que ha seguido ciegamente a Israel en este conflicto, consiste, según él, en “mirar a todos los países del Sur de la misma manera”, cuando entre Venezuela, Irán o Cuba persisten “diferencias fundamentales”. “Creyeron que podrían decapitar a Irán como pudieron decapitar a Venezuela. Puede que no nos guste el régimen iraní, pero está organizado y representa a varios estratos de la población. Irán es mucho más grande y está mucho mejor organizado que lo estaba el Irak de Sadam Husein”, concluye Didier Chaudet.
Todo que perder
El equilibrio de fuerzas y “la forma en que Donald Trump intenta presionar a un Irán que no entra en ese juego no presagian una resolución del conflicto tras este enésimo ultimátum”, ha subrayado Sébastien Boussois, director del Instituto Geopolítico Europeo, en France Info este domingo 5 de abril. Al ser preguntado sobre la idea de que el presidente estadounidense pudiera salir reforzado tras el rescate del segundo piloto, recordó que “esto parte de lo que muchos en Estados Unidos consideran un error, [a saber] la implicación de Trump en esta guerra, incluso por parte del bando MAGA”.
“Trump da una de cal y otra de arena en una estrategia extremadamente difusa”, añadió. Una intervención terrestre sería “el punto culminante de su mandato”, ya que la continuación de la guerra en su estado actual “se vuelve muy complicada de justificar y legitimar ante su electorado”, sobre todo ante la proximidad de las elecciones de medio mandato.
Mientras tanto, en Irán, esta semana han sido ejecutados nueve disidentes políticos, ante la indiferencia casi general. La mañana del 30 de marzo, dos presos políticos “de larga duración”, Akbar Shahrokh Daneshvarkar, de 58 años, y Seyed Mohammad Taghavi, de 59 años, fueron ejecutados “tras una farsa de juicios sumarísimos” llevados a cabo por el tribunal revolucionario de Teherán, denunció el Comité de Apoyo a los Derechos Humanos en Irán. Al día siguiente, otros dos presos, Babak Alipour, de 34 años, y Pouya Ghobadi, de 33, fueron ejecutados en la prisión de Ghezel Hesar. Igualmente fueron ejecutados tres jóvenes que participaron en los movimientos de revuelta de enero: Amirhossein Hatami, de 18 años, Mohammad-Amin Biglari, de 19, y Shahin Vahedparast, de 30.
En la región, los Emiratos Árabes Unidos y Kuwait fueron atacados por Irán el domingo —instalaciones de la industria del aluminio en el caso de los primeros, y objetivos militares americanos en el de los segundos—, según afirmó el ejército iraní en un comunicado. El ejército israelí también anunció que se enfrentó a nuevos ataques con misiles iraníes el domingo por la mañana.
En el Líbano, donde Israel sigue lanzando ataques, han muerto al menos cuatro personas y han resultado heridas otras treinta y nueve en un bombardeo en los suburbios del sur de Beirut, según informa L’Orient-Le Jour, y siete personas han muerto cerca de Saida. Tras los ataques israelo-americanos en la zona de la central de Bushehr este fin de semana, Donald Trump, ahora atrapado en la trampa de la guerra, ha anunciado que quiere atacar “centrales eléctricas y puentes” en Irán el próximo martes. Tiene todas las de perder.
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Traducción de Miguel López