TRIBUNALES
Arranca el juicio al exministro Ábalos por presunta corrupción en contratos de mascarillas
El exministro de Transportes y exdirigente socialista José Luis Ábalos se sienta desde este martes en el banquillo de los acusados junto a su asesor, Koldo García, y el empresario Víctor de Aldama por presuntas comisiones ilegales en contratos de mascarillas durante la pandemia de covid, en 2020. Informa EFE.
El juicio se celebra en el Tribunal Supremo entre el 7 y el 30 de abril, días en los que Ábalos y su asesor serán conducidos desde la cárcel de Soto del Real, donde permanecen como presos preventivos desde noviembre.
Se trata del primer juicio del caso Koldo –que tiene más piezas en la Audiencia Nacional–, en el que la Fiscalía pide 24 años de cárcel para Ábalos y 19 y medio para Koldo García, una pena inferior a los 30 años que solicitan las acusaciones populares que lidera el PP.
El comisionista, Víctor de Aldama, investigado en la Audiencia Nacional por un presunto fraude millonario en el sector de hidrocarburos que le llevó a prisión preventiva poco más de un mes, afronta la menor petición –7 años– al contemplar las acusaciones su colaboración con la Justicia, que fue precisamente lo que le sacó de prisión.
Se les acusa de concertarse para aprovechar los cargos de Ábalos, como ministro y secretario de Organización del PSOE, para beneficiar a empresas promovidas por Aldama, entre otras cuestiones, en dos contratos públicos de mascarillas a cambio de presuntas comisiones ilegales.
Más de un centenar de redactores y unos 20 técnicos de 53 medios de comunicación están acreditados para seguir el juicio: 18 de prensa digital, 13 televisiones, 10 radios, 7 agencias –tres de ellas internacionales–, 7 periódicos y 7 programas televisivos, según fuentes del Supremo.
El hijo de Ábalos justifica pagos
Víctor Ábalos, hijo de José Luis Ábalos, ha negado ser el "custodio" del dinero de su padre ni haberle efectuado pagos "en mano ni de ningún tipo", y ha explicado que alguna vez le hizo alguna transferencia para ayudarle económicamente tras su divorcio. "No soy custodio de nadie", ha repetido varias veces.
También ha asegurado conocer a los otros dos investigados: Koldo por ser el "asesor y asistente" de su padre, y con Aldama se cruzó un mensaje, pero ha dicho que no tiene "ninguna relación".
Citado ante el Tribunal Supremo para aclarar la situación patrimonial de su padre, Víctor Ábalos ha explicado que tras su divorcio le prestó dinero, incluso llegó a pedir un préstamo personal de 20.000 euros para ello, pero que todo está registrado y "nada" fue "opaco".
Explicaciones que ha ido dando a la acusación popular que coordina el PP, que le ha recordado conversaciones que obran en el sumario en las que Koldo García le decía al exministro "pues tu hijo tiene que tener dinero tuyo por cojones". "Sí, me va dando 1.000, 4.000", respondía Ábalos.
El testigo ha repetido que todo lo que le ha dado a su padre está registrado y ha rechazado haberle dado a su padre dinero "en mano ni de ningún tipo" de sus empresas de Colombia cuando el abogado del PP le ha recordado otra conversación entre el exdirigente socialista Santos Cerdán y el asesor, en la que decían: "Se lo están dando en mano para que pueda gastar".
Víctor Ábalos ha explicado que se dedicaba a la consultoría de empresas en Colombia y ha negado haber empleado sistemas de mensajería protegidos o haber hablado en clave con Koldo García: cuando éste le pedía que le trajese "café", como aparece en alguna conversación del sumario, es que quería café de Colombia. "Al señor Koldo García le gusta mucho el café", ha explicado.
También ha señalado que intentó asesorar a su padre en relación a dos pisos que el fiscal considera contraprestaciones del empresario Aldama a Ábalos por beneficiar a sus empresas con la administración.
Uno es el alquiler con opción a compra de un piso del Paseo de la Castellana, del cual su padre le dijo que era "una estafa" porque ni siquiera tuvo las llaves y además allí vivía una persona; y el otro es un chalé en Cádiz presuntamente pagado por un socio de Aldama y que Víctor Ábalos intentó que su padre subarrendase, si bien ha explicado que el contrato no lo permitía.
A preguntas de la defensa de su padre, el testigo ha señalado que la situación del exministro es "lamentable, como la de toda la familia".
Tras Víctor Ábalos, ha sido el turno de Ignacio Díaz Tapia, uno los socios de Aldama, con quien tenía un chat llamado 'los cuatro mosqueteros". Como previsiblemente ocurra con buena parte de los testigos de esta causa, ha rechazado contestar a la mayoría de las preguntas al estar relacionadas con aspectos del caso Koldo que se instruyen en la Audiencia Nacional, donde está imputado.
Once testigos: del hijo de Ábalos a su expareja
La primera jornada estará protagonizada por diez testigos más, aparte del hijo del exministro. También esta citado, entre ellos el hijo del exministro, el hermano de Koldo García, Joseba, quien el fiscal cree que fue a la República Dominicana a recoger dinero de comisiones para el exministro y su asesor.
También está citada Jéssica Rodríguez, que fue pareja de Ábalos y cuya contratación en dos empresas públicas centra parte de la acusación, al considerar el fiscal que el exministro promovió su fichaje, pese a que nunca "desempeñó tarea alguna".
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Buena parte de la sesión estará centrada en estas contrataciones, sobre las que serán preguntados varios trabajadores de estas empresas, como quien fue jefa de Jéssica Rodríguez.
La expareja de Ábalos deberá responder asimismo sobre el periodo en el que vivió en un piso de Plaza de España, en Madrid, cuyo alquiler sufragaba –según la investigación– un socio de Aldama, Luis Alberto Escolano, también citado. El pago de estas rentas figura entre las presuntas mordidas que el fiscal atribuye a Ábalos.
El último en declarar será el conductor que llevó a la empresaria Carmen Pano –investigada por un fraude millonario de hidrocarburos– a la sede del PSOE para que esta efectuase, siempre según su versión, la primera entrega de 90.000 euros que dice haber llevado.