GUERRA EN ORIENTE MEDIO

Tesión máxima en el Golfo: Irán y EEUU intercambian acusaciones por Ormuz con el fin de la tregua de fondo

Un hombre pasa junto a una valla que anuncia las conversaciones entre EEUU e Irán en Islamabad (Pakistán).

Estados Unidos e Irán se acercan al fin de la tregua, que expira este miércoles, con cruces de acusaciones a propósito de un barco interceptado por EEUU en el Estrecho de Ormuz y con Pakistán a la espera de saber cuál será la decisión de Teherán con respecto a las conversaciones de paz, porque desde la República Islámica no aseguran que vayan a acudir a la reunión.

El último choque se ha producido este lunes de madrugada, en torno al Estrecho de Ormuz, el eje estratégico por donde pasa cerca del 20% del petróleo mundial. Donald Trump aseguró que la Armada estadounidense interceptó un buque iraní que intentaba romper el bloqueo naval: “Intentó burlar nuestro bloqueo naval y no les salió nada bien”, afirmó, añadiendo que la embarcación está “bajo custodia” tras ser inutilizada. Luego EEUU denunció ataques con drones por parte de Irán a embarcaciones estadounidenses.

Pero desde Teherán, la versión es radicalmente distinta. Según explica la República Islámica, su Ejército denunció que Estados Unidos “atacó un barco comercial de Irán” y acusó a la Armada estadounidense de violar el alto el fuego y cometer "un acto de piratería marina”. Según su relato, fuerzas estadounidenses dispararon contra el sistema de navegación y abordaron la nave.

El comunicado oficial, por tanto, indica que el ataque que denuncia EEUU ha sido en represalia: “Después del ataque de EEUU, las fuerzas iraníes también atacaron barcos militares estadounidenses con drones”, indicó el comunicado oficial.

Este nuevo capítulo de acusaciones cruzadas llega a pocos días del fin de la tregua que pactada el pasado día 8 de abril y con las negociaciones de paz de Pakistán en punto muerto después de que el programa nuclear iraní y el bloqueo del Estrecho impidiesen un acuerdo.

Irán anunció la reapertura de Ormuz, el jueves pasado, pero apenas un día después retomó el “control estricto” del paso, mientras EEUU mantiene su propio cerco naval como medida de presión. En la práctica, esto ha paralizado la circulación marítima y vuelve a elevar el riesgo directo de conflicto en todo Oriente Medio.

Con este ambiente, Islamabad acoge este lunes una nueva ronda de negociaciones. Washington ha confirmado el envío de una delegación encabezada por el vicepresidente JD Vance. “Mis representantes van a Islamabad… para negociar”, señaló Trump, aunque acompañó el anuncio con nuevas amenazas: si no hay acuerdo, EEUU podría “destruir cada planta de energía y cada puente en Irán”.

Teherán, por el contrario, no ha garantizado su presencia. El presidente de la Comisión de Seguridad Nacional del Parlamento iraní, Ebrahim Azizi, condicionó cualquier participación a gestos de buena voluntad por parte de Washington: “Depende de si Teherán recibe señales positivas”. El dirigente fue claro al marcar los límites: “Ir a Islamabad no significa negociar a cualquier precio”, y también advirtió de “consecuencias” si actúan contra los intereses iraníes.

Además, insistió en condiciones concretas como la “liberación de los activos congelados” y el respeto a determinadas líneas rojas regionales, lo que complica aún más el margen de maniobra.

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