Los tulipanes son demasiado rojos
Los tulipanes son demasiado rojos - Teresa Gómez
Bartleby Editores. 2026.
Granada se prepara para una primavera poética fructífera. Se anuncian, por ejemplo, novedades de Andrés Neuman en La bella Varsovia y Alejandro Pedregosa en Cuatro Lunas, sobre las que trataremos en un futuro cercano, pero merece ahora atención especial el nuevo poemario de Teresa Gómez: Los tulipanes son demasiado rojos, publicado por Bartleby Editores, titulado con evocación directa de una cita de la estadounidense Sylvia Plath. El título ya es una declaración de principios que retomará el cierre del libro.
Teresa Gómez pertenece por contemporaneidad y afinidades a la escuela de la Otra sentimentalidad, aquel movimiento granadino de los ochenta, pero las circunstancias editoriales de Teresa hicieron que su voz, convertida en legendaria, no se mostrase a la luz pública hasta pasado ancho tiempo: su primer poemario, Plaza de abastos, fue presentado por Juan Carlos Rodríguez en 1986, pero no vio la luz editorial hasta más de treinta años después, en 2022. Para entonces, Teresa había irrumpido en el panorama editorial con La espalda de la violinista (2018), un debut diferido pero rotundo. Este tercer poemario confirma una voz coherente y cada vez más necesaria.
El libro se articula en cuatro partes de arquitectura aquilatada: la primera es una reflexión sobre la propia condición poética y sobre la perspectiva de quien escribe (y como mujer): un espacio de diálogo con maestras y maestros, con sus contemporáneos, atravesado por el pensamiento antropológico y la conciencia del lenguaje como territorio político. Citas de Ángeles Mora, Federico, García Baena, Mariluz Escribano, Rosetti, Machado, Margarit jalonan poemas de toma de postura. La sección se cierra con un poema espléndido que da título a la parte, Equipaje contra el frío, en el cual la voz poética invita a Tristeza, Soledad y Miedo a instalarse junto a ella, no como rendición, sino como umbral hacia lo que sigue.
Lo que sigue es El ruido de lo efímero, la segunda y más intensa parte, donde la mirada se abre al mundo contemporáneo con una energía y precisión que no elude la incomodidad del mundo y la rebeldía, es una voz desalentada pero en pie. El narcisismo de las redes sociales, la mercantilización del tiempo en el ciberespacio, la reivindicación del silencio, las apariencias de una juventud artificialmente prolongada, el dolor de la migración, la violencia de las manadas —tan alejada, como señala la propia voz poética, de cualquier animalidad real—, la explotación de los países empobrecidos: Teresa Gómez no aparta la vista. Su lírica interviene sobre la realidad sin perder nunca el pulso del poema.
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Esa acumulación de fracaso social cristaliza en la tercera parte: seis poemas que sitúan la voz poética ante una emisión sin pausa del sufrimiento en el mundo: quizá una pantalla, quizá un monitoreo continuado del frío moral que hay ahí afuera. Es la parte más perturbadora del libro, y también la más honesta.
El cierre lo ocupa el poema que da título al conjunto, síntesis y toma de postura: los tulipanes son demasiado rojos, sí —demasiado reales, demasiado heridos—; no podemos fingir que no los vemos.
* Alfonso Salazar es escritor.