La cocaína del pueblo Miguel Lorente Acosta
El opio ya no sirve. Un pueblo movilizado necesitaba ser adormecido con la religión y otros elementos para que no amenazara el orden establecido. Ahora que vivimos en una sociedad fragmentada, individualista y pasiva, que confunde la relaciones con las conexiones y no distingue entre lo real y lo virtual, necesita ser agitada y estimulada para que pase a la acción en defensa de ese mismo orden. Por eso hoy lo que hace falta es “la cocaína del pueblo”, que no es otra cosa que el estímulo artificial necesario para agitar y excitar a una sociedad acomodada en la costumbre, situación que se ha hecho con tanta intensidad que ha llevado a una convivencia polarizada y enfrentada.
Y la cocaína del pueblo es la desinformación, es decir, una información capaz de adaptarse a cada persona para que reciba aquellos contenidos necesarios que la mantengan en las posiciones previamente definidas, y para que duden o directamente cuestionen los contenidos que no encajen en esas referencias, los cuales son presentados como un ataque a sus ideas.
El ejemplo de esta estrategia de polarización y guerra cultural lo vemos en el tratamiento informativo de los casos judiciales que afectan a diferentes personas del PSOE.
Hace años el sistema fue incapaz de saber quién era “M. Rajoy”
Y para explicarlo, nada mejor que comparar la situación de la información actual con la que se hacía sobre los casos de corrupción del PP.
No se trata de justificar lo referente a cada uno de los partidos con el “y tú más”, sino de entender el diferente contexto de cada uno de ellos para analizar su significado y consecuencias, y cómo lo que antes era una manifestación del debate y enfrentamiento político, ahora es parte de una estrategia de diseño en la que los hechos son algo secundario.
Y lo primero que hay que reconocer, pues es una gran diferencia, es que “el sistema ha mejorado”. Ahora, por ejemplo, nada más salir informaciones que de manera general se refieren a una persona como el “One” o el “Uno”, ya se sabe sin ninguna duda quién es esa persona, mientras que hace años el sistema fue incapaz de saber quién era “M. Rajoy” escrito sobre una contabilidad en B del PP. Parece que hemos avanzado.
Pero, ironías aparte, la gran diferencia en la actualidad no está en la crítica política y mediática a los hechos conocidos relacionados con el Partido Socialista, es más, si todo lo que se sabe respecto al PSOE se supiera sobre el PP, la actitud del Partido Socialista y de una parte de la sociedad criticando y exigiendo responsabilidades sería muy parecida. La diferencia está en que hoy todo forma parte de una estrategia que busca influir en un resultado con independencia de los procedimientos democráticos establecidos.
El objetivo está en la estrategia de comunicación para generar una realidad que dé significado a todo el planteamiento político, mediático y social que la acompaña. Y para ello se instrumentalizan determinados hechos o se crean con bulos y postverdades si no existen. La estrategia consta de cinco pasos:
Lo que antes se paraba con el Telediario, el informativo radiofónico o la última hoja del periódico, ahora se convierte en un 24/7 en las redes que satura el espacio informativo
Esa “información masticada” y dirigida es la que actúa como “cocaína del pueblo” para mantener a una parte de la sociedad agitada e hiperactiva.
La diferencia principal respecto a lo que ocurría en otras épocas está en que lo que antes se paraba con el Telediario, el informativo radiofónico o la última hoja del periódico, ahora se convierte en un 24/7 en las redes que satura el espacio informativo, aumenta la intensidad de manera progresiva y nubla la conciencia bajo los efectos tóxicos de esa “cocaína del pueblo”.
El objetivo en todo momento ha sido la estrategia de ataque y cuestionamiento, ahora, con los casos conocidos, puede parecer que se trata de la información sobre los mismos, pero recordemos que cuando se inició en el minuto uno de la legislatura y no se conocían estos casos, ya comenzó con lo del “Gobierno ilegítimo”, “Gobierno traidor”, “perro Sánchez”… Y cómo desde el principio situaron a “pseudoperiodistas” dentro del propio Parlamento para desarrollar el trabajo necesario que alimentara la estrategia.
Y con todo lo conseguido, ahora el PP tiene prisa, pero no solo porque quiere alcanzar el Gobierno cuanto antes, sino porque es consciente de que la estrategia de resistir y dejar pasar el tiempo funciona. Es lo que él hizo y lo que le permitió continuar en el Gobierno a pesar de todos los indicios de criminalidad y corrupción que había, hasta que se dictó una sentencia condenatoria. Y eso, consciente de la estrategia y de que mucho de lo que dan por sentado no lo será en un juicio, es lo que no quiere para el PSOE.
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Miguel Lorente Acosta es médico y profesor en la Universidad de Granada y fue Delegado del Gobierno para la Violencia de Género
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