La cocaína del pueblo

El opio ya no sirve. Un pueblo movilizado necesitaba ser adormecido con la religión y otros elementos para que no amenazara el orden establecido. Ahora que vivimos en una sociedad fragmentada, individualista y pasiva, que confunde la relaciones con las conexiones y no distingue entre lo real y lo virtual, necesita ser agitada y estimulada para que pase a la acción en defensa de ese mismo orden. Por eso hoy lo que hace falta es “la cocaína del pueblo”, que no es otra cosa que el estímulo artificial necesario para agitar y excitar a una sociedad acomodada en la costumbre, situación que se ha hecho con tanta intensidad que ha llevado a una convivencia polarizada y enfrentada.

Y la cocaína del pueblo es la desinformación, es decir, una información capaz de adaptarse a cada persona para que reciba aquellos contenidos necesarios que la mantengan en las posiciones previamente definidas, y para que duden o directamente cuestionen los contenidos que no encajen en esas referencias, los cuales son presentados como un ataque a sus ideas.

El ejemplo de esta estrategia de polarización y guerra cultural lo vemos en el tratamiento informativo de los casos judiciales que afectan a diferentes personas del PSOE.

Hace años el sistema fue incapaz de saber quién era “M. Rajoy”

Y para explicarlo, nada mejor que comparar la situación de la información actual con la que se hacía sobre los casos de corrupción del PP.

No se trata de justificar lo referente a cada uno de los partidos con el “y tú más”, sino de entender el diferente contexto de cada uno de ellos para analizar su significado y consecuencias, y cómo lo que antes era una manifestación del debate y enfrentamiento político, ahora es parte de una estrategia de diseño en la que los hechos son algo secundario.

Y lo primero que hay que reconocer, pues es una gran diferencia, es que “el sistema ha mejorado”. Ahora, por ejemplo, nada más salir informaciones que de manera general se refieren a una persona como el “One” o el “Uno”, ya se sabe sin ninguna duda quién es esa persona, mientras que hace años el sistema fue incapaz de saber quién era “M. Rajoy” escrito sobre una contabilidad en B del PP. Parece que hemos avanzado.

Pero, ironías aparte, la gran diferencia en la actualidad no está en la crítica política y mediática a los hechos conocidos relacionados con el Partido Socialista, es más, si todo lo que se sabe respecto al PSOE se supiera sobre el PP, la actitud del Partido Socialista y de una parte de la sociedad criticando y exigiendo responsabilidades sería muy parecida. La diferencia está en que hoy todo forma parte de una estrategia que busca influir en un resultado con independencia de los procedimientos democráticos establecidos.

El objetivo está en la estrategia de comunicación para generar una realidad que dé significado a todo el planteamiento político, mediático y social que la acompaña. Y para ello se instrumentalizan determinados hechos o se crean con bulos y postverdades si no existen. La estrategia consta de cinco pasos:

  1. Lo primero es desprestigiar al Gobierno, al partido, a la fuente, al medio, a la persona… a la que se pretende atacar públicamente para crear un contexto de receptividad. Lo hemos visto con la idea de Gobierno ilegítimo, “perro Sánchez”, pactos con los “herederos de ETA” y los separatistas, muñecos del presidente colgados en la vía pública y quemados…
  2. Lo siguiente es judicializar todo lo que se pueda a las personas y partidos progresistas bajo cualquier argumento. Se vio con Podemos y se ha visto con el PSOE con denuncias a partir de recortes de noticias falsas, a las cuales se les dio validez para iniciar investigaciones en profundidad, o con una condena al fiscal general del Estado bajo unas evidencias y pruebas que han llamado la atención a juristas de medio mundo. En este contexto vimos cómo colgar un muñeco de Vinicius fue condenado, pero colgar y quemar uno del presidente del Gobierno fue considerado “libertad de expresión”. Si en ese contexto, además, hay indicios de actividades ilícitas y conductas presuntamente delictivas por parte de personas con responsabilidades dentro del partido, más fácil resulta y más se potencia la estrategia.
  3. Una vez judicializado el caso “ocurren cosas” para que una investigación que legalmente es reservada, es decir, que no es pública, aunque no se haya decretado el secreto de las actuaciones, se produzcan filtraciones en los momentos oportunos, y siempre en el mismo sentido, para que a partir de esos elementos se hagan valoraciones e interpretaciones por parte de las mismas fuentes que filtran las investigaciones. O sea, no se filtran hechos, sino hechos a los cuales ya se les ha dado un significado previo para que se interpreten de ese modo sin que hayan sido probados y demostrados, mezclando valoraciones delictivas con otras de carácter ético.
  4. El núcleo de la estrategia está en este cuarto paso, porque a partir de esas filtraciones interesadas determinados medios desarrollan toda una línea de información que potencian el significado y la interpretación que se le da a cada elemento objetivo que ha sido filtrado, para de ese modo imponer un determinado sentido a los hechos y al contexto político en el que se han producido. Y lo hacen no solo a través del contenido informativo y las valoraciones que imponen, sino por medio de programas teóricamente de “entretenimiento” en los que desarrollan tertulias monocolor sin nadie que plantee una opinión diferente, y en las que los invitados que piensan lo mismo dicen lo mismo, pero con distinta intensidad. El valor de sus aportaciones no está en los argumentos, estos son similares, sino en lo lejos que llegan con sus valoraciones y conclusiones.
  5. Y una vez que se tiene la desinformación en el aire y a la sociedad con temblor ideológico, ya solo basta esperar para que las redes sociales actúen como cámara de eco, e incorporen todo tipo de aportaciones cada vez más distorsionadas y cargadas de violencia bajo el amparo, en gran medida, del anonimato. Y todo ese proceso consigue adaptar la desinformación general a las necesidades de cada persona para que se sienta identificada con ella y pase a la acción.

Lo que antes se paraba con el Telediario, el informativo radiofónico o la última hoja del periódico, ahora se convierte en un 24/7 en las redes que satura el espacio informativo

Esa “información masticada” y dirigida es la que actúa como “cocaína del pueblo” para mantener a una parte de la sociedad agitada e hiperactiva.

La diferencia principal respecto a lo que ocurría en otras épocas está en que lo que antes se paraba con el Telediario, el informativo radiofónico o la última hoja del periódico, ahora se convierte en un 24/7 en las redes que satura el espacio informativo, aumenta la intensidad de manera progresiva y nubla la conciencia bajo los efectos tóxicos de esa “cocaína del pueblo”.

El objetivo en todo momento ha sido la estrategia de ataque y cuestionamiento, ahora, con los casos conocidos, puede parecer que se trata de la información sobre los mismos, pero recordemos que cuando se inició en el minuto uno de la legislatura y no se conocían estos casos, ya comenzó con lo del “Gobierno ilegítimo”, “Gobierno traidor”, “perro Sánchez”… Y cómo desde el principio situaron a “pseudoperiodistas” dentro del propio Parlamento para desarrollar el trabajo necesario que alimentara la estrategia.

Y con todo lo conseguido, ahora el PP tiene prisa, pero no solo porque quiere alcanzar el Gobierno cuanto antes, sino porque es consciente de que la estrategia de resistir y dejar pasar el tiempo funciona. Es lo que él hizo y lo que le permitió continuar en el Gobierno a pesar de todos los indicios de criminalidad y corrupción que había, hasta que se dictó una sentencia condenatoria. Y eso, consciente de la estrategia y de que mucho de lo que dan por sentado no lo será en un juicio, es lo que no quiere para el PSOE.

_________________

Miguel Lorente Acosta es médico y profesor en la Universidad de Granada y fue Delegado del Gobierno para la Violencia de Género

Más sobre este tema
stats