Todo latifundio andaluz es ilegal en su origen

Javier Aroca recibe el Premio 4D Rafael Escuredo 2025 por su defensa apasionada de Andalucía dentro de un marco democrático y federal.

El periódico madrileño El Sol publicaba el 11 de junio de 1931 una entrevista a Blas Infante con motivo de su pertenencia a la recién creada Comisión Técnica para la Reforma Agraria. El campo, los jornaleros, son centrales en su pensamiento. Así se recogía en titulares: "Todo latifundio andaluz es ilegal en su origen". Y concluía: "Hay que devolver sus tierras a los campesinos". Infante, consciente o no, estaba escribiendo las primeras letras de su sentencia de muerte.

Días después, lideraría la Candidatura Republicana Revolucionaria Federalista Andaluza en las elecciones constituyentes. Una candidatura que hoy se diría plural, compuesta por personalidades de izquierda y apoyada por los anarquistas de Pedro Vallina. El periódico cordobés La Voz presentaba a Infante en portada como un federal andalucista, miembro del Partido Republicano Autónomo.

Aquella aventura no acabaría bien, ni electoral ni políticamente. Ante el peligro sentido en la capital y en los partidos tradicionales, se puso en circulación un bulo mortal: desde Sevilla se planeaba un golpe revolucionario en el que participarían militares destacados en la base aérea de Tablada. Un despreciable bulo que no quiere recordar la historia. Sin embargo, en mi opinión, provocó el mejor libro político de Infante: El complot de Tablada y el Estado libre de Andalucía.

Los que lo asesinaron, no lo hicieron por una quiebra de convivencia, por su humanidad; lo hicieron porque estaban ante un gran patriota andaluz y andalucista, un gran revolucionario

Para curiosos, en la candidatura figuraba Ramon Franco, el aviador que salió elegido pero optó por la circunscripción de Barcelona en las filas de ERC —sí, créanlo—. La prensa madrileña interpelaba su atrevida candidatura, a lo que él respondía: "Yo quiero una Andalucía libre dentro de la Federación española". Pensamiento nuclear en aquella candidatura federalista y de izquierdas, con una visión del Estado español que no compartía la izquierda tradicional, que vio atemorizada en este movimiento en Andalucía una amenaza. El ministro de Gobernación de la República no dudó en calificar a los miembros de la candidatura de extremistas.

Estos pasos, entre otros, jalonan el compromiso de Infante con la Andalucía política que tenía en mente, federada con los demás pueblos de España, capaz de acometer reformas radicales para acabar, de una vez por todas, con el subdesarrollo, el caciquismo y las dependencias de todo orden que cercenaban el progreso de los andaluces.

Ya para julio de ese año tan agitado, como lo fue todo el período republicano, Infante y sus compañeros sometían a Hermenegildo Casas, presidente de la Diputación de Sevilla, de los pocos socialistas del PSOE afines, una propuesta para avanzar en el Estatuto de Andalucía —no, no es un invento de ahora como sostiene el centralismo de derechas y de izquierdas—. La idea progresó hasta el punto que en abril de 1936 ya estaban listas sus bases. Por las vacaciones parlamentarias, el proyecto no pudo entrar en el Congreso que sería definitivamente abortado por el golpe de Estado contra la legalidad republicana.

No, Blas Infante no murió por ser "demasiado humano"

Con esa hoja de servicios se enfrentó Infante al levantamiento militar. Su muerte estaba cantada. Un 2 de agosto, un grupo de falangistas irrumpió en su casa de Coria del Río para llevárselo para siempre. Lo trasladaron a Sevilla, al cine Jáuregui, luego Rialto. El azar quiso que estuviera muy cerca del negocio de anisados de la familia de José  Balbontín, su gran amigo y compañero de candidatura que luego acabara como diputado del Partido Comunista. Para los curiosos y dañinamente desinformados, cuando se lo llevaron por la puerta de la cocina, junto con un gramófono con el que según los insurrectos se comunicaba con Moscú, los facciosos se incautaron de dos jamones de Jabugo, jalufo, liados en hojas de El Liberal.

Los que un 11 de agosto lo asesinaron, no lo hicieron por una quiebra de convivencia, por su humanidad; lo hicieron porque estaban ante un gran patriota andaluz y andalucista, un gran revolucionario.

*Javier Aroca, expolítico del Partido Andalucista, es de articulista y analista en radio y televisión.

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